Los dos jugadores del Betis compartieron una foto en la boda de un miembro del cuerpo técnico del equipo.
La foto de Iglesias, Ruibal, Víctor Ruiz, Camarasa y Juanmi.@vicama8
Los jugadores del Betis Borja Iglesias y Aitor Ruibal han denunciado en sus redes sociales haber sido víctimas de una oleada de comentarios homófobos tras compartir una foto en Instagram en la que ambos aparecían con un bolso.
Los dos futbolistas acudieron a la boda de Eneko Angulo, uno de los miembros del cuerpo técnico del conjunto verdiblanco, junto a otros compañeros. Uno de ellos, Víctor Camarasa, publicó una foto en sus stories de Instagram en la que aparecía junto a Víctor Ruiz,Juanmi, Iglesias y Ruibal, estos dos últimos con bolso.
Los futbolistas compartieron la foto en sus redes y ahora denuncian que han recibido insultos por su vestimenta. Primero fue Ruibal el que en un hilo de Twitter explica lo que ha pasado:
“Tras los intentos frustrados por parte de una minoría ruidosa de ridiculizar a mi compañero Borja Iglesias y a mí, en referencia a nuestra vestimenta así como a su supuesta vinculación con nuestra orientación sexual, solamente quiero subrayar:
– La importancia de mantener el respeto hacia cualquier persona, con independencia de su orientación sexual o de cualquier índole
– La necesidad, de una vez por todas, de normalizar y convivir entre todos rechazando y alejándonos de cualquier tipo de fobia, para hacer que se pueda convivir con normalidad en nuestra sociedad
– Condenar la homofobia que, evidentemente, sigue existiendo en mayor o menor medida y luchar por su erradicación
– Aquellos que a estas alturas continúan mostrando comportamientos de este tipo, necesitan ayuda de manera urgente. El problema lo tienen ellos por su intolerancia y sus complejos”, explica el jugador del Betis.
Y después Borja Iglesias compartió el hilo de su compañero y dio las gracias por los mensajes de cariño que había recibido.
“Cada vez que suceden este tipo de situaciones en referencia a las fobias que todavía existen, me dan fuerza para seguir peleando para que cada uno haga y disfrute consigo y con los demás como le dé la real gana.
Muchísimas gracias por todos los mensajes de cariño que siempre me dais. Y a los que estáis todavía en la prehistoria os mando mucho ánimo, tiene que ser muy difícil no evolucionar y seguir condicionándose a uno mismo en lugar de disfrutar de lo preciosa que es la vida”. escribió el Panda.
Este miércoles empieza en Toronto la principal cita del ajedrez mundial en 2024. Dieciséis ajedrecistas competirán por dos puestos: el ganador y la ganadora del torneo de Candidatos se convertirán en retadores oficiales de los respectivos campeones del mundo, los grandes maestros chinos Ding Liren y Ju Wenjun. Ajedrecistas de al menos dos generaciones lucharán a muerte por conseguir el billete al olimpo, en una competición donde la plata y el bronce no valen nada. El gran ausente es Magnus Carlsen, número uno del mundo, ajeno a las veleidades del trono pero aficionado a los pronósticos: sus favoritos son los treintañeros estadounidenses Hikaru Nakamura (36) y Fabiano Caruana (31).
Después de cargar con la presión a Alireza Firouzja y de señalarlo como posible sucesor en la anterior cita (Madrid, 2022), ahora el triunfo del francés de origen iraní, de 20 años, le parecería una sorpresa absoluta. Y si ganara alguno de los otros cuatro aspirantes, incluido el tridente indio, Magnus admite que entraría «en shock».
Por primera vez, la Federación Internacional (FIDE) celebrará los torneos de Candidatos absoluto y femenino en las mismas fechas y en la misma sede. Es una decisión arriesgada, con el objetivo de dar realce al torneo reservado a las mujeres, que sin embargo podría quedar eclipsado. Al fin y al cabo, el nivel del torneo absoluto es muy superior y a la mayoría del público todavía le interesan lo justo las competiciones femeninas, salvo cuando hay duelos mixtos que aportan algo de morbo.
Llegadas tardías
Aquí la bolsa de premios también marca las diferencias, dado que los candidatos se repartirán el doble de dinero que las candidatas: 500.000 dólares frente a 250.000. Pese a lo controvertido del reparto, no es tan fácil hablar de discriminación: en ajedrez no hay un torneo masculino y otro femenino, sino uno de mujeres y otro absoluto, o mixto, en el que ellas también pueden participar siempre que se clasifiquen.
En los años 80 el panorama era muchísimo peor: la húngara Susan Polgar se clasificó en 1986 para el torneo zonal absoluto, en una fase previa al Candidatos, y la FIDE no permitió que jugara porque la competición formaba parte del ciclo del Campeonato del Mundo masculino. Así, se llamaba, «masculino», porque nadie pensaba que una mujer pudiera acabar entre los elegidos. Cuando la mayor de las Polgar lo consiguió, no tuvieron la decencia de rectificar sus normas, algo que sí pudo aprovechar su hermana pequeña, Judit, la mejor jugadora de la historia.
Canadá, por otro lado, ha vivido con zozobra los preparativos del Candidatos debido a la tardía llegada de varios ajedrecistas. El motivo eran las trabas del departamento de inmigración canadiense a los ciudadanos de países como India y Rusia. Saltó la alarma y se llegó a especular con que el torneo podía acabar otra vez en Madrid, pero un llamamiento desesperado de la FIDE a través de las redes sociales dio sus frutos. El Gobierno de Justin Trudeau agilizó las gestiones justo a tiempo, pero la crisis de los visados puso en evidencia la delicada relación de la FIDE, presidida por el ruso Arkady Dvorkovich, con un país que condena sin ambigüedades la invasión de Ucrania.
El espectáculo de los indios
En Toronto habrá tres ajedrecistas rusos: Ian Nepomniachtchi, Alexandra Goryachkina y Kateryna Lagno (nacida en Ucrania pero rusa desde hace una década). No faltan quienes critican que los jugadores de esta nacionalidad puedan participar, por lo que supone de posible apoyo a los intereses propagandísticos del gobierno de Vladimir Putin. La postura de la FIDE ha sido hasta ahora no castigar a los deportistas y permitir que jueguen en sus competiciones bajo bandera neutral, salvo algún caso extremo de entusiasmo bélico desaforado, como el de Sergey Karjakin, que le costó la expulsión del anterior Candidatos.
Pero los verdaderos protagonistas en Canadá serán los ajedrecistas indios, que aunque no partan como favoritos darán espectáculo. Como destaca el excampeón mundial Viswanathan Anand, durante 30 años él fue el único jugador de su país invitado a esas fiestas.
En Canadá serán cinco, dos mujeres y tres hombres, un dominio que marca la tendencia hacia la que apunta el ajedrez mundial para la próxima década. Una disciplina extrema, grandes entrenadores y un ídolo al que seguir son un caldo de cultivo idóneo para que la fábrica de jóvenes prodigios no se detenga. Por si fuera poco, es un país con una población abrumadora, volcada con uno de los deportes más baratos que existen.
Cinco horas de media
El formato de la competición será una liga a doble vuelta entre los ocho participantes de cada categoría. Serán 14 jornadas de ajedrez clásico, del 3 al 22 de abril, en partidas de cinco horas de media, apasionantes para los aficionados y un espectáculo algo más discutible para los no iniciados, que no saben lo que se pierden.
Estos son los candidatos: el ruso Nepomniachtchi, los indios Rameshbabu Praggnanandhaa, Dommaraju Gukesh y Vidit Gujrathi, el francés Firouzja, los estadounidenses Nakamura y Caruana y el azerbayano Nijat Abasov, que ocupa el puesto del autoexcluido Carlsen. Las participantes del Candidatos femenino son las rusas Goryachkina y Lagno, las chinas Lei Tingjie y Tan Zhongyi, la ucraniana Anna Muzychuk, la búlgara Nurgyul Salimova y las indias Humpy Koneru y Rameshbabu Vaishali (hermana de Pragg, que juega el torneo absoluto).
La fiscalía de la provincia argentina de Mendoza pidió el viernes el sobreseimiento de los dos jugadores de la selección francesa de rugby acusados de la violación de una mujer. Considera que no hay pruebas suficientes en su contra y que una prueba pericial psicológica apuntó a incoherencias en el relato de la denunciante. Esta petición de la Fiscalía podría poner fin al caso, informaron fuentes judiciales a la AFP.
"La defensa pidió el sobreseimiento ante la fiscalía y la fiscalía acompaña el sobreseimiento y pide la audiencia ante la juez", explicó a la AFP Martín Ahumada, portavoz del poder judicial de Mendoza, la provincia del oeste de Argentina donde se radicó la denuncia.
Está previsto que la juez penal Eleonora Arenas considere el 18 de octubre esta petición del Ministerio Público de Mendoza para que cese el proceso contra Hugo Auradou y Oscar Jegou, dos jugadores de rugby franceses de 21 años.
Están acusados de violación agravada por un hecho ocurrido presuntamente en la noche del 6 al 7 de julio en una habitación de un hotel de Mendoza, donde acababan de jugar con la selección de su país. Los deportistas han rechazado la declaración de la denunciante de que la golpearon y violaron en varias ocasiones y dijeron que las relaciones sexuales fueron consentidas.
Ambos jugadores fueron primero detenidos y luego sometidos a arresto domiciliario. El 12 de agosto el Fiscal Adjunto en lo Penal, Gonzalo Nazar habilitó su liberación advirtiendo sobre "notorias contradicciones, inconsistencias, zonas grises y hasta explicaciones insuficientes" de la declaración incriminatoria de la denunciante.
Tras un estudio psicológico y psiquiátrico, que se dio a conocer la semana pasada, peritos aportados por los rugbiers y de la fiscalía concluyeron que la mujer "presentaba un relato estructurado en contraposición a uno espontáneo y fluido" y con falta de "construcción lógica". En su declaración, que consideraron poco creíble, observaron elementos compatibles con la exageración, inconsistencias y contradicciones, dijo el informe.
El cuerpo médico forense determinó que los hematomas que mostraba el cuerpo de la mujer no serían producto de una violación.
Posteriormente, un juzgado de Mendoza permitió que abandonaran el país para regresar a Francia mientras continuaba abierta la causa en su contra. Ambos debían cumplir una serie de obligaciones, entre ellas la comparecencia ante consulados argentinos en Francia e incluso regresar a Mendoza, si eran requeridos por la Justicia, y fijar allí domicilio real y virtual.
Hugo Auradou y Oscar Jegou retornaron a su país el 4 de septiembre y desde entonces han reanudado los entrenamientos en sus clubes. El delito por el que están acusados contempla una pena de 20 años de prisión.
Según algunos tratadistas, el origen del fútbol estaría en China, donde ya hace 2.300 años se practicaba un juego llamado Cuju, de 'Cu', patada, y 'Ju', balón de cuero. Servía para tener en forma a las tropas y derivó en dos modalidades: una de pura habilidad, otra con una portería en el centro del campo, una red sostenida por dos cañas en la que podían anotar los dos equipos indistintamente. Dando crédito a esa afirmación, se hace aún más extraño que China, con su descomunal demografía, no haya participado hasta ahora más que en un Mundial. Y no es que viva de espaldas al deporte por considerarlo algo occidental y ajeno (la prueba está en los Juegos Olímpicos). Ya los organizó en su propio suelo en 2008, y en los últimos, París 2024, obtuvo 40 oros, 27 platas y 24 bronces y quedó segunda, empatada en oros con Estados Unidos, que solo la superó en platas y bronces, 44 y 42 respectivamente.
Para saber más
China tiene selección desde 1913, cuando se estrenó con una derrota por 2-1 ante Filipinas en los llamados Juegos del Lejano Oriente. Entonces era todavía la República de China, no la República Popular China, su nombre oficial a partir del triunfo de Mao en 1949. Antes nunca se inscribió en el Mundial, aunque sí en el torneo de fútbol de los JJ. OO. Berlín 1936, donde cayó a la primera ante Gran Bretaña, y después tampoco lo hizo hasta 1981. Incluso estuvo desafiliada de la FIFA entre 1958 y 1979, porque esta mantenía a Taiwán con el nombre de República de China.
Solo cuando Taiwán pasó a ser inscrita como China Taipéi se afilió la República Popular China, para nosotros China a secas. Consciente del auge del fútbol y su importancia en las relaciones internacionales, se inscribió para España 1982 y la verdad es que estuvo cerca de clasificarse. Tras pasar muchos filtros llegó a la liguilla final asiaoceánica de cuatro, con Kuwait, Nueva Zelanda y Arabia Saudí, que daba dos puestos. Ganó Kuwait, China y Nueva Zelanda quedaron empatadas en el segundo puesto y se enfrentaron a partido único en Singapur, donde ganó Nueva Zelanda 2-1. No fue un mal principio, pero luego China rebotó sucesivamente en su intención de clasificarse para México 1986, Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998.
Pero existía el empeño de subirse al tren del fútbol y en 1994 se creó una liga profesional (lo anterior era un campeonato de empresas), llamada Jia A. Y lograría por fin clasificarse para el Mundial de 2002, el primero celebrado en Asia y también el primero en ser compartido por dos países, Corea y Japón. Aparte de las organizadoras, clasificadas de oficio, Asia dispuso de otras dos plazas.
Un trotamundos
La clasificación llegó de la mano de Bora Milutinovic, un yugoslavo trotamundos, único seleccionador hasta la fecha que ha dirigido a cinco selecciones en otros tantos Mundiales consecutivos, de las que China sería justamente la quinta. Fue jugador del Partizán, como sus hermanos Milo, una leyenda, y Milorad. Bora era un buen medio, con físico y buen sentido. Mandaba, organizaba, tenía madera de entrenador. Como no le daba para ser internacional, le dejaron salir al exterior con 22 años y eso le permitió recorrer mundo desde pronto: Winterthur, Mónaco, Niza, Rouen y finalmente la UNAM de México, los célebres Pumas. Allí mismo empezó a entrenar, pasó por el San Lorenzo y el Udinese, regresó a México, donde fue encargado de la selección para México 1986. Preparó un equipo competente y movilizó en el país un optimismo patriótico. Salvó la fase de grupos ganando a Bélgica e Irak y empatando con Paraguay; luego eliminó a Bulgaria en octavos y cayó en cuartos ante Alemania, por penaltis, lo que vino a ser una derrota sin reproche. Se hizo popular en todo el mundo por su jovialidad locuaz en cualquier idioma al que fuera desafiado.
A Italia 1990 acudió al frente de Costa Rica. También superó la fase de grupos derrotando a Escocia y Suecia y perdiendo ante Brasil, y aunque perdió en octavos ante Checoslovaquia, había elevado el listón histórico de Costa Rica. Así que no fue raro que para Estados Unidos 1994 se le encargara la selección de las barras y estrellas por recomendación directa de Beckenbauer a Kissinger. Montó un buen equipo casi de la nada tras una concentración de meses en Mission Viejo por la que circularon 60 jugadores. También pasó el grupo, empatando con Suiza, ganando a Colombia y perdiendo con Rumanía, y cayó en octavos honorablemente ante Brasil, 1-0. Un papel muy digno. El siguiente paso fue Nigeria en Francia 1998, con la que también salvó el grupo ganando a España (¿recuerdan el fatídico error de Zubizarreta?) y a Bulgaria, y perdiendo contra Paraguay. En octavos la eliminó Dinamarca.
Un gran especialista en la Copa del Mundo, en suma, al que con toda lógica e ilusión contrató China con vistas a Corea y Japón 2002. La clasificación tuvo dos fases: primero diez grupos de cuatro, luego dos de cinco con los diez campeones. En la primera se quitó de delante a Indonesia, Maldivas y Camboya con seis victorias y un agregado de 25-3. En la segunda sobrevivió a Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán, Qatar y Omán con seis victorias, un empate, una derrota y 13-2 como marcador agregado. La clasificación matemática el día que batieron a Omán desató manifestaciones de euforia en las calles. Aquello equivalía a romper el aislamiento de siglos y comparecer en el escenario internacional. Milutinovic fue elevado a héroe y los responsables de la Televisión Nacional enviaron un grupo de periodistas y realizadores a visitar Inglaterra, Alemania, Italia y España para estudiar las transmisiones. Incorporaron la pareja narrador-comentarista y la práctica de introducir gráficos y datos estadísticos.
El seleccionador en aquel Mundial, Milutinovic.GETTY
China llegó al campeonato nimbada de un aura de misterio y como vaga promesa de equipo revelación, pero fue un desastre: tres partidos (Costa Rica, 2-0; Brasil, 4-0; y Turquía, 3-0), cero goles a favor, nueve en contra. Solo Arabia Saudí quedó peor. Pasados los años, conocí a Milutinovic en Qatar, donde estaba como asesor para el Mundial. Me comentó que China daba, y sigue dando, jugadores técnica y físicamente buenos, pero carentes de iniciativa personal.
Al menos aquella presencia mundialista dejó un fruto: la Jia A mutó en Superliga, con 16 equipos en lugar de 12, una segunda división llamada League One, mejores estadios y la contratación de técnicos y jugadores extranjeros. Pero la selección no prosperó. Arie Haan fracasó en el intento de llevarla a Alemania 2006; para Sudáfrica 2010 se intentó con el yugoslavo Vladimir Petrovic y en 2011 contrataron a José Antonio Camacho, pero tampoco se consiguió el acceso a Brasil 2014. A Camacho le asombraba la falta de picardía y nervio de sus jugadores: «Empezaba los partidillos con un balón a tierra y lo dejaban botar tres veces antes de meter el pie». El periodista Javier Matallanas, que viajó allí, escuchó de uno del equipo del seleccionador la teoría del «hijo único», restricción que China mantuvo desde 1979 hasta 2015 como medida de control demográfico. El auxiliar de Camacho relacionaba esa crianza como hijo único con la falta de competitividad y sentido de la colaboración que detectaba en sus jugadores. Matallanas lo escribió en España, el informe llegó a China y Camacho se vio en apuros ante preguntas de la prensa, molesta por ese asunto, que no había salido de él.
En 2013 accedió al poder Xi Jinping, que apostó muy fuerte por el fútbol con un proyecto a largo plazo para ganar el Mundial de 2050 y con la intención de organizar alguno antes. Hizo del fútbol asignatura obligatoria en los colegios, multiplicó el número de academias con el objetivo de llegar a 50.000 y 50 millones de fichas, animó a las familias pudientes a pagar becas a sus hijos en países donde pudieran adiestrarse en fútbol y dio un nuevo impulso a la Superliga, que se convirtió en una especie de nuevo El Dorado por el que desfilaron grandes figuras, aunque muchos en el tramo final de su carrera, un poco al modo de lo que ahora ocurre en Arabia. Allí fueron Óscar, Tévez, Hulk, Witsel, Jackson Martínez, Lavezzi, Carrasco, Drogba, Anelka... El plan tenía características peculiares: no se podía importar porteros y por cada extranjero en el once tenía que haber un sub'23 local. Se produjo un gran boom, pero la burbuja pinchó por gastos excesivos y corrupción económica y deportiva. Símbolo del derrumbe fue el hundimiento de la superconstructora Evergrande, propietaria del campeonísimo Guangzhou, ocho veces campeón de la Superliga, que llegó a tener 30.000 jugadores en su academia. Hoy simplemente no existe.
José Antonio Camacho, como seleccionador chino en 2012.EFE
Mientras, pasaron por la picadora de seleccionadores los italianos Fabio Cannavaro y Marcelo Lippi, este tras rehusar Gregorio Manzano, al que se lo ofrecieron cuando llevaban un empate y cinco derrotas en la clasificación a Rusia 2018. Para el Mundial por venir contrataron a otro yugoslavo trotamundos, Branko Ivankovic, que metió a Irán en Alemania 2006 y ganó la Superliga con el Shandong Luneng. Ivankovic sucedía a Li Tie, exjugador legendario, mundialista de 2002 y que llegó incluso al Everton, aunque apenas jugó. Después de fracasar en el asalto a Qatar 2022 fue condenado a 20 años de cárcel porque se supo que había comprado el cargo por 300.000 dólares al secretario de la Federación, también encarcelado.
En el nuevo y por ahora último asalto, China salvó una fase de nueve grupos de cuatro equipos, pero en la siguiente, tres grupos de seis, quedó eliminada tras ser quinta (los dos primeros iban al Mundial, los dos siguientes a una repesca), solo por delante de Baréin, y tras Japón, Australia, Arabia Saudí e Indonesia, con tres victorias y siete derrotas, y un -13 en el marcador agregado. Sufrió un lacerante 7-0 ante Japón. El día de la derrota decisiva ante Indonesia, que llevaba 30 años sin ganar a China, se levantó una ola de indignación colectiva. «A mayores expectativas, mayor decepción», escribió el analista Sha Yuansen en The Paper. Dado que a este Mundial van 48 equipos (ocho asiáticos más otra posible plaza en repesca), se esperaba que esta vez, sí. La red social Weibo, que cubre allí la función de X, bloqueada, tuvo 130 millones de visualizaciones en su etiqueta 'La selección queda fuera del Mundial 2026', con duros comentarios y recuento de todas las falencias del fútbol chino, que alcanzaban a jugadores, seleccionadores, estructura, dirigentes y, sobre todo, corrupción. La mayoría abogaba por no intentarlo más.
Ahora se ha nombrado seleccionador a Shao Jiayi, compañero del encarcelado Li Tie en Corea y Japón 2002, y que llegó a jugar con discreto éxito en Alemania. Por la razón que sea, China no da jugadores de la categoría de los japoneses o coreanos. Y, para hacer el misterio más insondable, las chicas sí son habituales del Mundial: han estado presentes 10 veces y fueron subcampeonas en Estados Unidos 1999.