Hay demasiadas cuestiones que no cuadran en el esperado, y justamente celebrado, regreso de Ricky Rubio al baloncesto y a la selección española, que se ha traducido en dos pobres y sufridos partidos en la ‘ventana’ de clasificación para el Eurobasket
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Era noche europea grande en el Palacio. De esas en las que poco importan los precedentes. Se trata de ganar, convencer y convencerse. Ante un rival directísimo como el Armani de Mirotic, de Messina y también del ovacionado, "uno de los nuestros", Fabien Causeur. Y el Real Madrid respondió con contundencia. Se desprendió de parte de sus incertidumbres y miró, al fin, a los ojos de la Euroliga. Brillaron los que deben y el contundente triunfo, el tercero seguido en Europa, dispara las expectativas. [96-89: Narración y estadísticas]
Mucho camino le resta a los blancos, este viernes sin ir más lejos en Belgrado contra el Estrella Roja, allá donde concretar las sensaciones. Donde soñar incluso con evitar el play-in, con ser temidos otra vez en los cruces. Ya nada importará el arduo camino hasta aquí. Con Tavares volviendo a ser gigante (19 puntos, siete rebotes en 20 minutos en pista), con el carácter único de Campazzo, los puntos de los 'Brates', el despertar de Garuba y Feliz, la eternidad de Llull. Todo eso lo sufrió el Milán, que se dejó parte de sus opciones aunque un triple de Mirotic sobre la bocina le salvó el basket-average (85-76 ganó en la primera vuelta). Su calendario es propicio.
Serán jornadas de cuentas y miradas a otras canchas. Pero también de sondearse a uno mismo, a esas "frustraciones" que reconocía Chus Mateo y de las que hubo poco rastro ante el Milan. Siempre por delante, respondiendo a cada intento de meterse en el partido de los italianos y sólo titubeando en un desenlace en el que se dejó una ventaja que puede echar de menos después.
Contrastó el aplauso sentido y largo a Causeur en su retorno al Palacio, con la pitada de siempre a Mirotic, otro ex. Eso marcó los prolegómenos, aunque luego pronto quedó olvidado con la gran puesta en escena del Madrid, tal y como demandaba la ocasión. Cuando mire atrás, quizá sea este martes de marzo el partido más trascendental de la temporada. Los blancos se dejaron de historias y de dudas. Fueron un ciclón, prologando ese éxtasis que fue el acto final en el Carpena. Si allí asestó 39 puntos, en el Palacio el Milán se llevó 31 (y eso que el triple desde su propio campo de Andrés Feliz estaba fuera de tiempo).
Garuba-Mirotic
Tuvo mucho que ver Usman Garuba. Al fin. El de Azuqueca está siendo todo lo que se espera de él cuando decidió volver de la NBA. La intensidad, la versatilidad, el carácter. Desde el quinteto inicial, con Deck al tres (le está costando al argentino ser el que es), secó a Mirotic, que en toda la primera mitad apenas fue capaz de meter dos tiros libres. Y además aportó ocho puntos para corroborar el absoluto dominio blanco de la pintura. Un abuso que se tradujo en una distancia de 15 puntos (24-9).
El Madrid de Tavares y Garuba era insondable para Messina. Su equipo intentó reaccionar en el segundo acto, cuando los Brates lideraban la segunda unidad blanca. Le costó al Madrid tres minutos anotar su primera canasta, pero el Armani seguía lejos. Y eso que llegaron sus tres primeros triples (es el equipo con mejor porcentaje de la competición). Las dos últimas posesiones pudieron haberlo cambiado todo. Pero falló Mannion y Llull, con cuatro segundos por jugar y arrancando desde campo propio, acertó con una de sus mandarinas. Para júbilo de las tribunas, que cuando la agarra el balear ya sabe que es apuesta casi segura. Vibra como ante la embestida de un toro. De haberse ido por debajo de 10 a 13 arriba, para un Madrid que reservó muchos minutos a Tavares.
Llull celebra su triple antes del descanso.Juanjo MartínEFE
A la vuelta pareció el Madrid decidido a sentenciarlo, 17 de ventaja (58-41) y todo cuesta abajo. Y sin embargo, la noche tenía trampa. Por las propias desconexiones y por el despertar de Mirotic. Primero fue un 0-9 en un abrir y cerrar de ojos y luego un error de concentración clamoroso de Garuba, para estropear casi todo lo anterior. Esa cabecita, ese ímpetu mal encauzado, le llevó a empujar a Mirotic tras una falta. La antideportiva le mandó al banquillo y liberó al hispano-montenegrino. Encadenó nueve puntos seguidos, robos, tapones y asistencias. El Armani estaba en el duelo.
Pero era noche europea grande. Y Campazzo lo sabía. No están siendo sus mejores semanas, pero él es el líder. A su espalda el equipo y otra vez el colchón. Y todos implicados en un triunfo clave, el que le hace soñar con los playoffs e incluso con esa Final Four.
Al Milán ya no le quedaba respuesta. Apenas salvar el basket-average. Y el Madrid estaba con el subidón de haber funcionado su respuesta, los mecanismos de antaño, el dominio de la pintura, el baloncesto al galope y hasta el acierto. Pero los blancos se enfriaron, Brooks emergió con un par de triples y aunque un palmeo de Tavares pareció definitivo, Mirotic acertó después para el mal menor.
"Todas creen en lo que se hace", pronuncia Lino López cual Norman Dale en Hoosiers cuando se le pregunta por el secreto. El entrenador gallego, paralelismo con el mítico personaje que interpretó Gene Hackman, capitanea una historia "de película". La del Baxi Ferrol, tan humilde como orgulloso, histórico ya. A partir del 26 de marzo, ante el Villeneuve d'Ascq francés, disputará toda una final continental.
Nadie en Ferrol quiere despertar del sueño. En la ciudad que palpitó con el baloncesto ochentero del OAR, legendarios héroes como Nate Davis, Anicet Lavodrama o Manolo Aller, niños y padres ahora pasean por la calle con otras camisetas y otros apellidos en la espalda. En femenino, Angela Mataix, Noa Morro... No se recordaba A Malata repleto hasta la bandera, como ocurrió en la ida del partido de semifinales hace unos días ante otro rival galo, el ASVEL. Una noche inolvidable, un triunfo de David contra Goliat, con 31 puntos como 31 hondas para una ventaja que el pasado jueves las ferrolanas no desperdiciaron en la vuelta en Lyon.
La aventura del Universitario, igual da que alcen o no el título de una Eurocup en la que sólo dos equipos nacionales habían llegado a semejantes cumbres (Islas Canarias en 2003 y Valencia en 2021), es, efectivamente, de guion épico. Uno de los presupuestos más bajos de toda la Liga Femenina española, a la que volvieron hace dos temporadas tras un vaivén de ascensos y descensos. Octavas el curso pasado, se aventuraron a la disputa de la competición europea a la que tenían derecho, aunque para ello tuvieran que hacer un esfuerzo económico titánico, "llamar a muchas puertas de instituciones". Que hubiera sido ruina de haber caído en la fase previa con el Battipaglia italiano.
La irlandesa Claire Melia, ante el Asvel en Lyon.
"Ninguna de nuestras jugadoras había disputado previamente la Eurocup. Eran ocho nuevas en la plantilla, muchas rookies o procedentes de la Liga Challenge (segunda división). No teníamos el factor experiencia, que siempre se dice que es importante. Pero han demostrado las ganas que tienen de competir", presume el técnico del milagro, que también tiene su propia historia.
Lino López sólo pudo disputar dos partidos en ACB. Tenía 17 años, era un base prometedor y el club de su vida iba a desaparecer por problemas económicos. Casi la totalidad de su larga carrera deambuló por Galicia y tiene un honor único: nadie, como él, ha jugado en todas y cada una de las categorías FEB. Cuando se retiró, pronto se hizo con las riendas del equipo femenino de Ferrol, donde lleva 13 temporadas, seis de ellas consecutivas, pues dio un salto sin mucha fortuna al Perfumerías Avenida.
Ahora se frota los ojos. "Es emocionante, se te pone la piel de gallina. Parece como una película, empiezas una competición en la previa y sólo hemos perdido un partido. Si sumas también que, a principio de temporada, la americana interior (Mimi Collins) decidió marcharse porque no se adaptaba... Sin embargo, el equipo se mantuvo igual. No fichamos, porque eso suponía un coste extra para el club. Y yo confiaba en la plantilla. Creía que había jugadoras que podían dar un paso adelante. Como Noa Morro lo ha dado en la posición de cinco. El equipo incluso salió fortalecido", relata con orgullo.
Aficionados reciben a las jugadoras del Baxi, en Ferrol.kiko delgadoEFE
"Todo esto es difícil de explicar. Es que era un reto mayúsculo, porque somos un club muy familiar, con una estructura para intentar no descender", explica. El Baxi aumentó presupuesto, casi al millón de euros, pero sigue tan lejos... Sin embargo, derriba gigantes (venció en las canchas del temible Galatasaray en la Eurocup y del Girona y el Salamanca en Liga Femenina, donde marcha octavo) con su filosofía de convertirse en "trampolín" de oportunidades para jugadoras dispuestas a crecer.
Las entradas para el partido de ida de la final se rifan en Ferrol. También se preparan los aficionados para viajar a Lille el 2 de abril. Son ya más de 1.800 abonados. Para seguir soñando con los ojos abiertos. "Ver cómo se venden todas las entradas, que el merchandising se agota, por la calle a niños con las camisetas de las jugadoras, una ciudad ilusionada. Imagínate como ferrolano... Es lo más emocionante que he vivido, lo más especial de mi carrera. Yo he crecido con el club. Cuando empecé estábamos en Liga Femenina 2 y a los partidos iban los familiares de las jugadoras. Teníamos niñas de la casa para completar la plantilla. Era complicado", dice Lino, el arquitecto del milagro, pues también es el director deportivo y no quiere dejar pasar esta oportunidad única "para conseguir más recursos, más patrocinios de empresa privada". "Eso es lo más importante. Nuestro lema es humildad y trabajo, ojalá muchos quieran formar parte de esto".
Por primera vez en la historia, España estará en los Juegos Olímpicos en la modalidad de baloncesto 3x3, que se estrenó hace tres años en Tokio. Será en París y será gracias a la selección femenina, que ha logrado su billete este fin de semana en el Preolímpico de Debrecen (Hungría). Lo consiguieron de la forma más increíble posible. Ganando la semifinal a Canadá (19-18) con una 'imposible' canasta sobre la bocina y de espaldas de Gracia Alonso de Armiño.
La jugadora bilbaína, ex del Canoe, del Estudiantes, del Araski y del Zaragoza, entre otros, no perdió la fe a pesar de su propio fallo y de que el reloj apremiaba. Se lanzó a por el rebote ofensivo y, consciente de que la bocina iba a sonar con el final del partido, lanzó de forma acrobática como último recurso. Para sorpresa de las canadienses -que luego lograron su pase ganando a Hungría por el tercer puesto- y alegría total de las españolas, el balón entró.
España, equipo que forman Vega Gimeno, Sandra Ygueravide, Gracia Alonso y Juana Camilión, ha firmado un Preolímpico perfecto, con cinco victorias (Mongolia, Japón, Egipto, Polonia y Canadá) hasta meterse en la final, ya con el billete a París conseguido.
La que no pudo lograr su objetivo fue la selección masculina. En el partido clave de cuartos, el equipo integrado por Javier Beirán, Carlos Martínez, Unai Mendikote y Fallou Niang, fue arrasado por Lituania (21-9).