El Gran Premio de Miami dejó para Fernando Alonso una mezcla de sensaciones que define perfectamente el momento que atraviesa: algún destello de su magia, pero mucha, mucha resignación.
Lo más vistoso de su carrera, mucho más allá de su decimoquinto puesto, llegó en últimos minutos, tras un larguísimo stint inicial de 41 vueltas, cuando se marcó un adelantamiento limpio sobre Checo Pérez. Un movimiento clásico, de los suyos, que arrancó alguna que otra sonrisa en el box de Aston Martin. Por un momento, fue el Alonso de siempre. Y el propio Checo, lejos de molestarse, salió encantado de haber compartido pista con él. “Fernando tiene un gran racecraft y es muy limpio. Pelear con él siempre es muy divertido porque es superagresivo y superinteligente”, reconoció el mexicano tras la carrera. “Sabes que cuando se aleja, algo está planeando. Y cuando se acerca, igual. Siempre planifica sus movimientos”. Pérez hasta bromeó con que espera que Aston Martin no mejore demasiado rápido para poder seguir disfrutando de esos duelos.
No tiene nada que temer. El monoplaza de Alonso continúa siendo el más lento de la parrilla aunque las vibraciones, al menos, parecen haber quedado atrás. Tanto él como Lance Stroll pudieron completar la carrera sin dramas en ese sentido, y el español confirmó la mejora: “La fiabilidad es mejor. No tuvimos problemas, las vibraciones van mejor.” Además, por primera vez en lo que va de temporada, los dos coches llegaron a meta. “Esta es la primera vez que conseguimos terminar con los dos coches. La fiabilidad ha mejorado y hay que quedarse con lo positivo en Miami. Pero las prestaciones son similares a las de Japón”, aseguró antes de cerrar con una conclusión demoledora: “El coche de delante está a un segundo.”
El mensaje a su ingeniero
De hecho Miami trajo un problema nuevo -o al menos recién identificado- al equipo que puede marcar las próximas pruebas. Alonso notó algo extraño con la transmisión durante todo el fin de semana: “Había algo muy raro con la caja de cambios o el motor, todo el fin de semana. No sé si es la electrónica”. Una anomalía que, de cara al calendario inmediato, no tiene solución fácil. “Es lo que tenemos que arreglar para Canadá, porque allí con frenadas fuertes hay que mejorar esta situación con la caja de cambios”, señaló el bicampeón, que no pudo recuperar la sonrisa.
Porque a todo se le sumó la tensión vivida en pista durante la lucha con Valtteri Bottas. En plena pelea por la posición, su ingeniero de pista le interrumpió para pedirle comprobaciones de radio en un momento poco oportuno. La respuesta de Alonso fue una declaración de principios: “Me cambiáis el despliegue de batería cada vuelta. Lo que estaba pensando hacer ya no lo puedo hacer”.
Por ahora Alonso sólo puede intentar ayudar a los ingenieros, poco más. “Daremos pasos con esta capacidad de pilotaje pero no de prestaciones. Así que vendrán carreras duras”, advirtió. “Sonaremos repetitivos, porque no vamos a tener mejoras hasta el verano. Habrá que gestionar este nivel de frustración por parte de todos en el equipo, pero creo que estamos relajados y comprometidos. Comprendo la situación. Si traemos dos o tres décimas en cada carrera no cambiará nuestra posición”, finalizó el español.




