Presenta vídeos en los que se aprecian y solicita una investigación para identificar a los autores. En Valencia sigue la instrucción judicial de lo ocurrido en Mestalla, que se ha ampliado a Militao
Ancelotti se lleva de la mano a Vinicius tras sustituirlo.JOSEP LAGOAFP
LaLiga ha presentado una denuncia en la comisaría de los Mossos d’Escuadra por los presuntos insultos racistas que sufrió Vinicius Jr. Entre la documentación que aporta para que las autoridades inicien una investigación están vídeos en los que se identifican los gritos que sufrió el jugador del Real Madrid. Uno está grabado desde la misma grada y otro fue difundido por Movistar Plus y en él se aprecia claramente la identidad del aficionado que, con la camiseta del FC Barcelona, llama “Puto mono” al brasileño.
LaLiga lleva meses denunciando el racismo que sufre este futbolista en distintos campos pero, según ha podido confirmar EL MUNDO, en este caso ha invertido su estrategia: denunciar para que se inicie la investigación policial y que sean las autoridades quienes la remitan a la Fiscalía. En cualquier caso, LaLiga confirma que, en el momento haya abierta una causa judicial, se personará como acusación, como ha hecho en todos los casos.
De hecho, este lunes ha prestado declaración uno de los acusados por los insultos racistas a Vinicius en Mestalla, causa que también se ha extendido, al menos durante la instrucción, a los gritos destinados a Militao. LaLiga pidió a la juez que citara al central brasileño para corroborar lo que indican algunas imágenes: que también recibido insultos. El investigado ha reconocido que se dirigió al defensa del Real Madrid, pero que no lo insultó. A esta vista se presentó el abogado de LaLiga mientras que la abogada de la RFEF lo hizo de forma remota y a los del conjunto blanco les falló la conexión online, por lo que no pudieron estar presentes.
En las próximas semanas será el jugador, que está lesionado, quien sea citado para declarar en calidad de testigo, como ya lo hizo su compañero.
Estos insultos, ante lo que el Valencia mostró su rechazo y expulsó de por vida a los abonados identificados como presuntos autores, provocaron que la RFEF impusiera como castigo al club el cierre de la grada de animación durante cinco partidos, que finalmente Apelación dejó en tres.
De momento, el Barça lanzó la misma noche del sábado un comunicado en el que recogía que “el FC Barcelona siempre defenderá los valores del fútbol y del deporte como el respeto al rival y por eso investigará cualquier insulto racista que se haya podido producir esta tarde durante el partido ante el Real Madrid”.
"Con su edad yo jugaba al fútbol", confesaba Dani Olmo en las entrañas del estadio de Colonia, como si lo que habían hecho con 21 y 16 años Nico Williams y Lamine Yamal para derrotar a Georgia y llevar a España a cuartos de final fuera otra cosa.
Él había marcado un gol, como también Rodrigo, MVP del partido, y Fabián, pero las miradas no podían separarse de los chavales de España, capaces de jugar a 'piedra, papel o tijera' un segundo después de volver a hacer historia. La selección ha ganado los cuatro primeros partidos por primera vez en una Eurocopa. Lo colectivo se impone a lo individual en esta selección, se encargan de repetir todos los jugadores, pero el protagonismo es de los dos endiablados extremos. Son un arma diferencial que, además, pulveriza registros.
Desde 1980 no había habido un futbolista 'total' en el campeonato de Europa, capaz de marcar, asistir y no errar ni un sólo pase. 44 años hasta que apareció Nico Williams para asistir a Rodrigo en el gol del empate, marcar el tercer tanto que sellaba el billete a Stuttgart y acertar cada uno de los 46 pases que intentó. Aún así, no quiere halagos.
"Vengo del barro y esto es un sueño hecho realidad. ¿Quién es el mejor jugador del torneo? No lo sé, pero yo no soy", aseguraba al acabar un partido en el que se retó con su amigo Lamine Yamal. "Me va a tener que aguantar toda la semana, pero espero que él marque pronto", deseó el jugador, que tuvo el respaldo de toda su familia en la grada y el detalle de regalarle su camiseta a un aficionado con la camiseta del Athletic.
Nico bailó con su amigo Lamine y ambos retan con descaro juvenil a otra pareja de alas que está volando en este campeonato: los alemanes Musiala y Wirtz. "Sin duda me quedo con Nico y Lamine", reconocía Dani Olmo, que conoce bien a los germanos.
De los 35 disparos a la portería de Mamardashvili, el mayor registro de una Eurocopa, un puñado fueron del joven jugador del Barça, que busca el gol que le convierta en el jugador más joven en marcar. "Me lo guardo para cuartos ante Alemania", bromeaba en la zona mixta. Y es que, como admitía Dani Olmo, con la pelota y sin ella, Nico y Lamine "son un espectáculo".
A España no sólo la ha encaminado hacia la cuarta Eurocopa de su historia el desparpajo de chavales en el campo, también fueron ellos los que dirigieron los festejos. En el césped hubo lágrimas, abrazos, manteos a De la Fuente y fotos, muchas fotos, pero pareció una celebración contenida hasta que estalló en el vestuario. Música y baile bajo la batuta de, cómo no, de Nico y sobre todo Lamine Yamal. Fue el DJ, contagió a Álvaro Morata en calzoncillos e hizo bailar no sólo a su hermano Williams, MVP de la final, sino a los lesionados Rodri, Pedri, Ferran y hasta Gavi y Navas, que movió su dolorida cadera. No se quedaba atrás tampoco Fermín, otro del clan salvaje.
A sus 17 años, Lamine tuvo un momento de tranquilidad sobre el césped, jugando con su hermano pequeño, pero luego dio rienda suelta al festejo, primero con un sombrero y después con gafas de sol camino del autobús. "Es increíble poder estar aquí. ¿A Cibeles? No, a Madrid". Antes, una foto con la copa y dos checks: "La ESO. Campeón de Europa". La fiesta acababa de comenzar.
Ya había sonado Raphael, la Potra Salvaje y toda la playlist que ha acompañado las previas de los siete partidos y había quien empezaba a desesperarse. "¡Creo que ya me están llamando!". Cucurella no dejaba de apretar el claxon del autobús, rápidamente personalizado con la pegatina de campeones de Europa, mientras Rodri se emocionaba recordando su lesión, su MVP y su primera Eurocopa. "Cuando ha marcado Mikel, me he puesto a correr como un loco y se me ha olvidado la lesión hasta que el médico me ha dicho '¡eh, ojo!'. Estaba muy triste, pero chapeau por estos chavales".
A su lado, Nico Williams casi soltaba una lágrima recordando a su familia. "He hablado con mi hermano a través del móvil de mi madre porque yo no he podido ver el mío todavía. Me ha dicho que me quería y que está muy orgulloso, que el nombre de los Williams está en el cima del fútbol mundial", y casi se rompe al hablar de su madre: "Mis padres lo han pasado muy mal, especialmente mi madre. Esto es para ellos".
La fiesta en la zona mixta la puso Álvaro Morata, capitán y convertido en DJ de la selección por un ratito. Con un altavoz gigante en la mano con la bandera de España, el grupo caminó con por el pasillo de medios con una cerveza en la mano y al ritmo de una versión tecno del Viva España de Manolo Escobar. "Esto es tremendo", admitía Le Normand. "Algo único", reconocía Navas. "Dentro de nueve meses va a haber un boom de natalidad", vacilaba Cucurella. El lateral, uno de los hombres de esta Eurocopa que aún ayer escuchó pitos, tendrá que pensar si se tiñe la melena de rojo, como prometió. Antes pagó otro peaje: en la cena de los campeones, ya en el hotel con las familias, Morata le hizo subirse a la mesa, agarrar el micrófono y cantar la canción que le dedican en Inglaterra. "Cucurella se come una paella, se bebe una Estrella. Tiembla Haaland, que viene Cucurella", interpretó entre el júbilo de sus compañeros.
También tuvo tiempo el lateral del Chelsea para enviarle un recadito a Gary Neville en sus redes sociales. El comentarista de Sky Sport había dudado de él. "Pienso que Cucurella es una de las razones por las que España no puede llegar a la final", dijo. "Llegamos a la final. Gracias por tu apoyo", le contestó el catalán son sorna.
Era el momento de las risas, aunque a Oyarzabal, autor de un gol para la historia, le costó desatarse. "Lo primero que pensé al marcar fue en si había sido fuera de juego, porque era muy justo. Luego ya sólo escuchaba gritos", bromeaba. Alguno eran de Álex Remiro, el único jugador que no ha disputado un minuto en esta Eurocopa, pero que predijo el gol de su compañero en la Real. "En la merienda me dijo que hoy marcaba", confesó el vasco. No fue el único. "Le dije 'cómo te huele el pie a gol, niño', y he acertado. Igual me tengo que dedicar a eso", bromeaba Morata.
No salió el capitán con un balón bajo el brazo, pero sí Ferran, Pedri y Fabián. "Nos los vamos a llevar todos", decía el andaluz entre los gritos de Viva España del canario, enfundado en su bandera. A todos les costó anoche hacerse fotos en el césped con sus amigos y familiares. La seguridad del estadio impedía que bajaran al césped y Laporte o Dani Olmo tuvieron que acercarse a negociar.
Lamine juega con su hermano pequeño.F. VOGELEFE
Lo consiguieron Zubimendi, cuyos familiares llevaban la camiseta de la Real Sociedad, los de Ferran y los hijos de Morata, que lloraron de emoción tanto como su padre antes de comenzar a jugar con un balón en el césped ajenos al jolgorio en el que Lamine se había puesto un sombrero con los colores de la bandera y Luis de la Fuente volaba por los aires manteado.
Guardó el seleccionador un discreto segundo plano. Eso sí, se hizo una foto con sus sobrinos y la bandera de La Rioja con el nombre de Haro e hizo una piña con sus seres queridos, como si el partido fuera a comenzar. Quien fue corriendo a abrazarle fue el padre de Lamine, consciente de lo que la apuesta del seleccionador ha supuesto para su hijo. Lo llevaba en la mano: el trofeo de mejor joven. Apareció poco más De la Fuente, por los compromisos federativos y por su perfil. Salió del vestuario casi por la puerta de atrás y con la camiseta de Reyes de Europa en la mano.
La Copa fue del vestuario al autobús en un arcón, pero era imposible que permaneciera guardada. La sacó Morata, que le cantó el 'No puedo vivir sin ti' de Coque Malla y la manosearon todos. Hasta el Rey Felipe la alzó sobre el césped como si fuera un jugador más.
A la celebración sólo le faltó una traca, esa que el delegado Fernando Giner, valenciano, se quedó con ganas de tirar a las puertas del Olímpico.
No hubo récord del mundo en el Medio Maratón de Valencia porque el viento y una ligera lluvia lo impidió, pero el etíope Yomif Kejelcha y la keniana Agnes Nietich volaron para llevarse la victoria, con tiempos de 58:02 y 1:03:08. Otra plusmarca hubiera endulzado esta prueba, aunque no era el objetivo. Así lo reconoció el mecenas, Juan Roig, cuya mirada está puesta en el 7 de diciembre con el Maratón. "Lo dejamos para el año que viene, y así no nos pisan el del maratón, que estamos en ello", bromeó el empresario, orgulloso de que cada año ambas prueban crezcan. "Ya se van creyendo que también en Valencia tenemos el mejor Medio Maratón del mundo", admitía.
No hubo plusmarca mundial, pero se celebró que el sueco Andreas Almgren estableció un nuevo récord de Europa cuando paró el cronómetro en un tiempo de 58:41, lo que supone batir en 32 segundos la que hasta ahora era la mejor marca continental de la distancia, los 59:13 del suizo Julien Wanders en 2019. El atleta nórdico tiene un idilio con Valencia, porque en enero también logró ser el atleta más rápido del mundo en un 10K.
Más allá de la satisfacción de Juan Roig por la carrera, la organización sí se había planteado atacar el récord del mundo que el mismo Kejelcha había logrado en Valencia hace un año con 57:30 y que, de manera oficial aún posee porque, aunque en febrero Kiplimo rebajó la marca a 56:42 en el Medio Maratón de Barcelona, la World Athletics no lo ha validado al estar en investigación si el coche que abría la carrera pudo hacer de 'liebre'.
Los ganadores, Ngetich y Kejlecha, junto al sueco Almgren, la alcaldesa de Valencia y Juan Roig.B.A.EFE
Las previsiones de Kejelcha empezaron a esfumarse en el kilómetro 15, cuando el viento comenzó a tenerlo en contra. Lo mismo le ocurrió a Agnes Nietich, que ni siquiera pudo mejorar su marca del pasado año.
El primer español que cruzó la meta fue Carlos Mayo (1:00:46), que pasó a Adel Mechaal, desfondado, en la recta final. En categoría femenina, la mejor española, también en una décima posición en la general, fue Carla Gallardo, que acabó la prueba en 1:09:14.
La prueba permitió al histórico atleta Martin Fiz completar a sus 62 años la sexta prueba de los '6 SuperHalfs' con un tiempo de una hora y dieciséis minutos.
Además de los 200 atletas de élite, más de 25.000 atletas populares participaron en esta Media Maratón Valencia, con un 44% de extranjeros con 138 nacionalidades distintas y que creció en participantes femeninas para superar el tercio.