Dos banderas de Israel, una tras el banquillo y otra en la grada, un minuto de silencio y una camiseta negra con el lema: Traedles a casa ahora (Bring them home now). El partido de Euroliga entre el Maccabi Tel Aviv y el Valencia Basket fue casi normal. Brillante en la cancha, con los locales dominadores en el tercer y último cuarto hasta llevarse la victoria, en la grada estuvo descafeinado. Tenía que estarlo. El conflicto entre Israel y Hamas convierte en objetivos a todo los equipos hebreos y Valencia lo vivió. La Fonteta se blindó y eso disuadió a los aficionados a acudir a uno de los partidos que más expectativas levantaba. En un cuarto de entrada se quedó el pabellón que intentó ser una caldera y, por momentos, conforme veían a su equipo acercarse al triunfo. [Narración y estadísticas (75-66)]
No fue fácil no dejarse vencer por la prudencia y dejar pasar el duelo. Cuatro horas antes del encuentro, más de 700 policías tomaron el entorno. Cierre de perímetro, unidades caninas, policía uniformada y de paisano y hasta patrullas antiterroristas que acompañando al Maccabi sobrevolaron su llegada a la ciudad desde el Parador Nacional del Saler, el búnker donde estuvieron recluidos y en el que tuvieron el susto durante el partido: un incendio en las cercanías, que quedó controlado.
Necesitaban los jugadores israelís tomar contacto con una realidad que se ha convertido en pesadilla. Instalados en Chipre, siguen jugando pese a que su mente está en otro lugar. La camiseta era un signo de dónde: con los israelís secuestrados por Hamas, con sus familias. Alguno llevó la protesta también en hebreo en la muñeca y todos en el banquillo sostuvieron dos banderas de su país mientras, en el círculo central, todos, incluidos los del Valencia Basket, guardaban respecto por las víctímas.
No hubo más gestos ni afloró ningún conato de conflicto, pero era imposible abstraerse de un ambiente que obligó a pasar arco de control de metales en las entradas al pabellón, redujo la movilidad en el perímetro de la cancha e impedía cualquier intento de acercamiento a los jugadores del Maccabi. Ni en al zona mixta. El miedo a un atentado es atroz. En Valencia, el dispositivo que preparó la Policía Nacional, funcionó y, aun sin la victoria, el Maccabi regresó a Chipre seguro.
Tiene 25 años pero se comporta y se expresa como un veterano. Lidera y da ejemplo, quizá porque Pepelu (Denia, 1998) sabe lo que cuestan los sueños. Con 13 años, Jose, como le llaman en casa, se marchó a la residencia del Levante. Al Valencia se le adelantaron aquella vez, pero en junio se lanzó a por un futbolista con disciplina militar, imprescindible para Baraja y en la órbita de Luis de la Fuente.
Cuarto jugador con más minutos de LaLiga, 10,7 kilómetros por partido y cinco goles. ¿Cómo se aguanta ese ritmo?
Refleja el trabajo que hago día a día, tanto con el equipo como a nivel individual. Me encuentro muy bien físicamente y, además, la energía que tiene el juego del equipo, esa intención de ir siempre hacia adelante, de estar juntos, me hace llegar a esos números.
El Real Madrid tiene uno de los mejores centros del campo del mundo, ¿cómo se les puede superar?
Son increíbles, pero jugar en Mestalla es un punto a nuestro favor. Tenemos que ser un equipo junto, agresivo, que tenga muchísima energía y provocarle los mayores fallos. Vamos a tener que hacer un partido de músculo y de correr kilómetros.
¿Preocupa el ambiente por todo lo que ocurrió con Vinicius
Sabemos que son partidos históricos, que contra el Real Madrid siempre hay una tensión especial. Pero los jugadores tenemos que estar centrados en el césped, porque si ponemos el foco fuera, perdemos energía que vamos a necesitar.
¿Sería mejor que no estuviera Vinicius o olvidarse de lo que ocurrió?
Cuanto mejores sean los jugadores del equipo rival, mejor competimos y mejor puede saber la victoria. Esté Vinicius o no, el Madrid tiene infinidad de recursos. Pero si está en el campo y conseguimos ganar, tendrá mucho más mérito.
En unos pocos meses Pepelu es una figura imprescindible en el césped y en el vestuario
La verdad es que sí. Tengo 25 años pero al tener compañeros más jóvenes, he dado un paso al frente. Me siento cómodo intentando ayudar lo más posible y jugar tantos minutos me ha ayudado a tener esa figura dentro del equipo.
¿Es el cerebro de Baraja en el campo?
Intento transmitir lo que él me dice. Él jugó en esta posición y da pinceladas que nos ayudan mucho.
Le ha dado la jefatura del balón parado y los penaltis, donde era infalible hasta el fallo ante el Almería...
Sólo había fallado uno en Portugal en todos los años que llevo como profesional. Pero, a día de hoy, aunque parezca que no, es difícil marcar un penalti, con tanto estudio entre porteros y delanteros. No tengo pensado cómo lanzaré el próximo, pero los llevo estudiados.
¿Ya sabe cómo los afronta Lunin?
Sí. Siempre los trabajamos a final de semana [lo hace con Jaume Doménech, el portero suplente]
¿Quién es Pepelu?
Una persona humilde, trabajadora, con ganas de ayudar.
ero ya no podrá ayudar a su padre en el negocio de fontanería. Imagínese verle entrar a una casa a arreglar un grifo..
¡Claro que puedo! He ayudado a mi padre en la fontanería encantado. Y volvería a hacerlo.
¿Pero sabe?
Algo, no mucho, pero lo que me manda no es muy complicado (se ríe).
Acaba los partidos con 10 kilómetros en las piernas y se pone a pedalear en el vestuario, donde pidió que pusieran una bici estática...
Trabajo con gente muy concienciada en la recuperación. Ahora hay algún compañero que se ha sumado porque da resultados. Dar ejemplo es una forma de ayudar.
Controla el sueño con un anillo, el tipo de luz de su casa, siempre cena tres horas antes de ir a dormir, no perdona la siesta... ¿es difícil vivir con Pepelu?
Visto así, no es fácil vivir conmigo por mi rutina casi militar. Poco a poco la vas incorporando y ya la veo hasta normal. Cuando estoy de vacaciones se me hace raro salir de ella.
¿Cómo fue con 20 años vivir la pandemia en Tondela, un pueblo portugués de 1.000 habitantes?
Complicado, porque estuve muchos meses solo. Eso me sirvió para valorar muchas cosas y madurar.
Paco López ha reconocido que se equivocó no haciéndole entonces hueco en el Levante
R. Todos nos podemos equivocar. Que diga que al final sí estaba preparado para jugar en Primera es algo que le engrandece.
De la Fuente ya le conoce de la Sub-19 y la Sub-21 y podría estar en la lista, ¿sueña con la selección?
Como todos los futbolistas, pero pasa por hacer una buena temporada en el Valencia.
Rodri, Merino, Zubimendi, hay competencia... ¿En quién se mira?
Tienen un nivel altísimo y eso es bueno porque a todos nos hace querer estar ahí. Pero no hay duda de que Rodri es el mejor, un gran espejo para los centrocampistas.
El Valencia resolvió con dos zarpazos un duelo copero ante el Eldense que se presentaba como un examen trampa. Corberán está en periodo de prueba y genera expectación comprobar si puede levantar al equipo. No es la Copa de Rey sea una prioridad yendo penúltimo en la tabla, pero sirvió para seguir creciendo, la respuesta que, a modo de letanía, da el entrenador a cada pregunta ansiosa. Para eso y para algo más. [Narración y estadísticas: 0-2]
Ante el Eldense, con sus propias necesidades en la cola de la clasificación en Segunda, el técnico sometió a una prueba a futbolistas de temporada mediocre que pueden tener una nueva oportunidad. Alineó un once de titulares para engrasar automatismos en el que Sergi Canós, Hugo Guillamón y Jesús Vázquez tenían deberes extra. Los tres tienen que dar un paso adelante. Dos dio Sergi Canós. En el minuto 9 le encontró en la frontal Diego López y, con un zurdazo a la media vuelta y por la escuadra, puso el partido de cara a los valencianistas.
Crecía el Valencia, pero el Eldense encontró su talón de Aquiles: la banda izquierda que Jesús Vázquez era incapaz de sostener. De allí nació un centro que remató Collado a bote pronto para que el balón rozara el poste y de nuevo Gámez, a la media hora de juego y con los alicantinos crecidos, cruzó al área otra pelota que Juanto remató, se le escapó a Dimitrievski y no llegó a cazarla Jorquera.
Justo en ese momento de zozobra volvió a aparecer Canós para cruzar un balón de banda izquierda a la lateral derecho del área donde esperaba Diego López para convertirlo en el segundo tanto valencianista e irse al vestuario con ventaja.
Ajustó Corberán al equipo para afrontar una segunda mitad que debía ser cómoda. Taponó la vía de agua en la banda derecha y movió el banquillo para repartir minutos y ver a Sadiq con la camiseta del Valencia por primera vez. Lejos de que se viera que el Valencia aceleraba en ataque, le costó acomodarse y el Eldense, que también se refrescó, comenzó a verse con opciones de apretar el resultado. Fue más la sensación de peligro que llegaba desde los costados que las ocasiones y los valencianistas se rehicieron para controlar de nuevo el duelo. Hasta tuvieron la más clara.
Una falta de Gámez a Jesús Vázquez en el lateral del área la centró Pepelu, el rechace de la defensa del Eldense lo enganchó en la frontal Almeida y batió a Dani Martín, pero con Sadiq en fuera de juego. Se sacudían así los nervios y Canós tuvo ocasión de marcar su segundo tanto con un disparo que marchó rozando el palo. Con la misma intensidad lo buscó el nigeriano, que dio muestras de su potencia que, con mayor control, puede dar mucho al ataque valencianista.
Que nadie se tome muy en serio la comparación, pero cuando ayer Salvador Gomar llegó a la Federación y se cruzó con el presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), David Aganzo, debió de sentir algo parecido a lo que, en la Nochevieja de 1958, con la orquesta tocando Guantanamera y Batista saliendo por piernas de Cuba, sintió Michael Corleone al abrazar a su hermano Fredo. «Sé que has sido tú, me rompiste el corazón... ¡Me rompiste el corazón!». El personaje interpretado por Al Pacino expulsaba así la rabia por la traición de su hermano, que casi le cuesta la vida, y aunque a Gomar y a Aganzo no les une parentesco alguno, el valenciano sintió en ese momento algo parecido a la traición, una traición que no la va a costar la vida, sólo faltaba, pero sí, según su entorno, le costó las elecciones a la Federación Española de Fútbol, ganadas ampliamente por Rafael Louzán (90 votos contra 43 de un total de 138 asambleístas, pues faltaron tres: dos jugadores profesionales, Toni Lato (Mallorca) y Pedro Alcalá (Cartagena), y un entrenador, Javier Calleja (Real Oviedo). Hubo, además, un voto nulo y cuatro en blanco.
Para saber más
Sostienen en la candidatura de Gomar, la derrotada, que en la reunión que mantuvieron con AFE la semana pasada les prometieron varias cosas, entre ellas una vicepresidencia deportiva, tener peso en la Junta Directiva y algunas vías de ingresos nuevas para poder financiarse mejor. Siempre según esta versión, Aganzo y su entorno les dieron a entender que sus votos (aproximadamente 25) serían para él, para Gomar, y lo hicieron con frases, digamos, implícitas: «Brindaremos con cava o con champagne». Desde AFE eran rotundos ayer a preguntas de este periódico: «Eso es totalmente falso».
Lo que sí parece obvio es que ese número de votos (en torno a 25 o 30) es lo que le ha dado la presidencia de la Federación a Louzán, gallego de 57 años, frente a Gomar, dejando en las paredes de la Ciudad del Fútbol varios sentimientos: de euforia en algunos trabajadores que abrazaron el rochismo tras ser desterrados por Luis Rubiales, de alivio en muchos cargos intermedios por lo que supone de continuidad, y de miedo en algunos otros, que veían la opción de un cambio rupturista.
Louzán tenía de su lado a muchas territoriales, algunas de mucho peso como Cataluña o Madrid, y también a LaLiga, apoyo explicitado antes y después por Javier Tebas. Gomar contaba con Andalucía, Castilla La Mancha y Asturias, entre otras, así como varios árbitros y entrenadores. Sin embargo, no fue suficiente. El fútbol volvió a elegir el barro que supone un presidente, ya electo, que tiene sobre sí una condena de siete años de inhabilitación para cargo público por un delito que es tan feo como grave: la prevaricación.
Javier Tebas, presidente de LaLiga.EFE
Se trata de una actuación en la construcción de un campo de hierba artificial en la localidad de Moraña. En la sentencia del Juzgado número 3 de Pontevedra, ratificada por la Audiencia Provincial, se recoge que la Diputación que él presidía pagó, en 2013, 86.311 euros por unas obras de mejora que ya habían sido realizadas en 2011, y a Louzán le atribuye la responsabilidad in vigilando como presidente del organismo (lo fue durante 12 años).
Esa inhabilitación para cargo público es, pues, la gran sombra que se cierne sobre Louzán. Según los estatutos de la Federación, en su artículo 19.4, uno de los requisitos para ser presidente es «no estar inhabilitado para desempeñar cargos públicos». Esa frase no hace referencia alguna al carácter firme o no de la sentencia, argumento al que se agarra Louzán (que su sentencia no es firme pues está pendiente de recurso) para justificar su idoneidad. Además, los asesores del nuevo presidente también ven hueco para pelear en el carácter público o no del cargo de presidente de la Federación, cuya definición jurídica es la siguiente: «Una entidad asociativa privada, si bien de utilidad pública». Sea cual sea el resultado de todas estas aristas, el ruido no va a desaparecer de la Federación en los próximos meses.
David Aganzo, presidente de la AFE.EFE
Primero porque el Gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes (CSD), está estudiando si denuncia de oficio a Louzán ante el TAD (Tribunal de Arbitraje Deportivo) ahora que ya es presidente y que incumple claramente ese artículo 19.4 de los estatutos federativos. Y segundo porque el próximo 5 de febrero, el Tribunal Supremo debe decidir sobre el recurso que ha presentado contra la sentencia que le condena. Ocurre que, según fuentes jurídicas, un porcentaje altísimo de esas apelaciones ante el Alto Tribunal terminan con la ratificación de la sentencia, que pasaría a ser firme.
Si eso ocurre, entonces ya sí debería abandonar el cargo y habría nuevas elecciones, pero se celebrarían con esta misma Asamblea. De modo que habrá que estar atento para ver a quién elige Louzán como vicepresidente primero, pues ese nombre será, probablemente, su sucesor, y se presentaría a esos próximos comicios. Si no hay otro candidato (Gomar no lo será), ese hombre o mujer designado por Louzán sería presidente hasta 2028 y el fútbol español, de un modo u otro, seguiría caminando sobre el barro.