Un viejo conocido de la liga española, Yossi Benayoun, vivió este sábado “el día más difícil” de su vida. El ex futbolista vio como terroristas de Hamas asaltaron la casa de su hermana, en Kibbutz de Be’eri, cerca de la Franja de Gaza, durante el ataque coordinado del grupo armado a Israel.
“Estoy en shock, fue un gran milagro. Viví el día más difícil de mi vida. Ya había aceptado el hecho de que todos estaban muertos. Pero entonces ocurrió un milagro gracias a mi heroico sobrino”, explicó Benayoun al medio israelí ‘Ynet Sport’.
Cuatro terroristas de Hamas atacaron la casa de su hermana, dispararon a su cuñado y le hirieron de bala en la mano. El hombre tuvo que esconderse en el campo para no ser ejecutado.
Para saber más
El ex futbolista de 43 años, que jugó en el Racing de Santander, Maccabi Haifa, West Ham United, Liverpool, Chelsea, Arsenal o Queens Park Rangers, recibió un mensaje de su sobrino Shaked que le hizo pensar lo peor. “Por favor, sálvanos”, le pedía por mensaje justo antes de que se cortaran las comunicaciones.
Benayoun se quedó con la duda del estado de su familia, pero fue entonces cuando Shaked, oficial de la Brigada de Infantería Golan, reaccionó y mató a tres de los cuatro atacantes. El cuarto, lanzó una granada contra la casa pero los familiares del ex del Racing consiguieron escapar.
Le ha costado unas semanas, sonreír al fin, disfrutar de lo que para cualquiera hubiera sido el sueño de una vida, jugar en los Lakers. A Luka Doncic el traspaso a Los Ángeles le cogió con el pie cambiado, no lo pudo disimular ni en su flamante presentación al lado de quien todo lo tramó, el General Manager Rob Pelinka. Porque ni siquiera lo sospechaba, porque suponía abandonar lo que ya sentía como casa, el equipo al que había llevado a las últimas Finales de la NBA, y porque el movimiento no dejaba de poner bajo sospecha su condición física y su ética de trabajo.
Pero una vez asimilado, sólo era cuestión de tiempo que todo empezara a fluir, que dos genios como Luka y LeBron James se encontraran en la pista. Su cuarta noche, nada menos que ante los Nuggets el pasado sábado, pareció demasiado perfecta. Un triunfo incontestable en la cancha del equipo de Nikola Jokic, el que tanto les venía frustrando, el mismo que expulsó a los Lakers de los pasados playoffs en primera ronda (y también de los anteriores: el balance, terrible, era de 13 derrotas en sus últimos 14 choques). Doncic anotando 32 puntos (más 10 asistencias, siete rebotes...), algo que no lograba desde el 15 de diciembre, en apenas 30 minutos.
«Por fin me sentí yo mismo, por eso estuve sonriendo», confirmó el esloveno. Este pequeño Big Bang tiene una intrahistoria. Emocional, con los consejos de JJ Redick sobre la actitud en la pista de Doncic, el «momento apagón», en palabras del técnico. Y física: según desveló el gurú Sams Charania, durante los días del All Star (que Luka no disputó por haberse perdido más partidos de la cuenta por su lesión en el gemelo), trabajó concienzudamente en su cuerpo. Esa semana de concentración en un pabellón en la localidad mexicana de Cabo San Lucas (Baja California) estuvo acompañado por Scott Brooks, base NBA noventero y uno de los entrenadores ayudantes de los Lakers. El objetivo, estar a punto para lo que resta de una temporada en la que sólo hay un objetivo: «Ganar el campeonato».
«Cada día será mejor»
Ante los Nuggets, Doncic no sólo fue Doncic en los números (cuatro triples de nueve, cuando en sus tres partidos anteriores había fallado 21 de 24). «Ese es el Luka que conozco. El asesino», se felicitó un Redick impresionado por cómo su nuevo jugador ha conectado con sus compañeros. Y con el que desde el primer momento parece haber una química que Luka sigue buscando en la pista con LeBron: «Tenemos mucho que mejorar en eso, pero cada día será mejor». «Soy un receptor abierto nato y él es un quarterback nato, así que encaja perfectamente. He estado corriendo por la cancha toda mi vida y él ha estado lanzando grandes pases toda su vida. No es difícil conseguir ritmo cuando tienes ese tipo de conexión. Todo se trata del contacto visual», explicó James.
Todos se congratularon al comprobar la versión más desatada del ex madridista, celebrando, gesticulando e incluso protestando a los árbitros. «Una vez que comenzó a anotar esos triples con paso atrás, empezó a gritar y ladrar, ya sea a los aficionados, a nosotros o a él mismo», se felicitó LeBron.
Doncic saluda a JJ Redick, su entrenador.David ZalubowskiAP
Los Lakers, cuartos en el Oeste (pugnan por acabar segundos, inalcanzables ya los Thunder) quieren sumar su tercera victoria seguida y este martes reciben a unos Mavericks sin Anthony Davis en el Crypto Arena. Será una de las noches más especiales en la carrera de Doncic, la primera vez en su vida que se enfrente a un ex equipo (más allá del amistoso de Dallas en el Palacio de Madrid). La hora de comprobar si la inercia es real, si Doncic es ya Doncic. Si podrán más los sentimientos hacia Kyrie Irving y los ex compañeros con los que tanto labró o las ganas de reivindicarse ante el señalado Nico Harrison, el General Manager que optó por su salida antes de entregarle una renovación histórica y millonaria.
Un duelo en el que LeBron, a sus 40 años, se acercará todavía más a otra marca histórica. Con 49.894 puntos (sumando los conseguidos en temporada regular y playoffs), está a sólo 106 de ser el primer jugador en alcanzar los 50.000 en la historia. Cuestión de días.
El número tres mundial (será dos tras este triunfo), Carlos Alcaraz, derrotó en tres reñidos sets a Jannik Sinner, en lo más alto de la tabla, para conquistar el ATP 500 de Pekín, el 16º título de su carrera. El duelo entre los dos tenistas llamados a dominar el circuito en los próximos años, que esta temporada se han repartido los títulos de Grand Slam (dos para cada uno), se lo llevó el español en casi tres horas y media. [Narración y estadísticas (6-7 [6], 6-4, 7-6 [3])]
Como suele ser habitual en Alcaraz, alternó momentos de gran brillantez (55 golpes ganadores por solo 30 de su rival) en el juego con sus clásicas desconexiones (52 errores no forzados a 31. Esa irregularidad le impidió, por ejemplo, cerrar el primer set con su servicio luego de haber tomado la iniciativa desde el inicio.
Tampoco aprovechó el español hasta tres bolas de break (uno de los puntos a mejorar en su juego) para apuntarse el primer parcial, una con 6-5 a favor y otras dos en el 'tie break'. Demasiados regalos para el número 1 mundial, que en la primera ocasión que tuvo para apuntarse el primer set no la desaprovechó.
sonrisa de incredulidad
Alcaraz fue más consistente en el segundo set y no cedió su servicio, lo que le valió para alargar el partido gracias al quiebre logrado en el noveno juego. El español parecía lanzado a la victoria cuando volvió a romper el servicio de Sinner en el tercer juego y colocarse con 3-1 a favor, pero volvió a sufrir una desconexión' el italiano lo aprovechó para volver a tomar la iniciativa y colocarse 4-5 al resto.
En ese juego, Alcaraz fue capaz de alternar grandes golpes, como una volea a un pelotazo de Sinner y revés cruzado a la línea que provocó una sonrisa de incredulidad del italiano, con fallos impensables en un jugador que ya ha ganado cuatro torneos del Grand Slam, pero el español se aferró a su tenis para igualar a cinco juegos.
Pese al cansancio, ambos jugadores ofrecieron en esos momentos algunos de los mejores golpes de su repertorio y deleitaron al publico pequinés con puntos espectaculares, dignos de los dos tenistas que están llamados a proganizar la gran rivalidad en la próxima década. El partido se decidió en el tie-break, donde Sinner se colocó con 0-3 a favor, pero apareció la mejor versión de Alcaraz para sumar siete puntos seguidos y apuntarse el título.