Javier Enríquez Negreira ha colgado un vídeo en Youtube para anunciar la inauguración de un canal
Un fotograma del vídeo de hijo de Negreira.
“Toda mi vida cuidando de personas, profesionales, queriendo mejorar el mundo. Al servicio del fútbol. Sin afán de protagonismo. Ahora toca salir a explicarlo”. Con estas palabras, en un primerísimo plano a cámara, Javier Enríquez Romero inauguraba su canal de Youtube @negreira_javi.
En el vídeo, de apenas 20 segundos, el hijo de Negreira aparecía con una habitación de youtuber al fondo y, en el marco de la pantalla, se podían ver los logotipos de otras redes sociales incluido el de Twitch, plataforma dedica principalmente a transmisiones en directo.
De sus palabras, se puede deducir que sus intenciones podrían dirigirse a explicar su profesión o su desempeño en los últimos años. Javier Enríquez Romero está implicado en muchas de las operaciones de mediación que su padre realizaba entre el FC Barcelona y el estamento arbitral durante sus años como vicepresidente.
Una de las últimas desvelada por este periódico fue como camufló los pagos que recibía del FC Barcelona mediante facturas falsas por “asesoramiento en proyectos de diseño”. Enríquez Romero articuló el desvío de fondos del club azulgrana utilizando como intermediario a un ex alto cargo del club, el fallecido Josep Contreras, que cobraba en su nombre y se quedaba una comisión de hasta el 50%. Para recuperar, acto seguido, el dinero percibido por Contreras, Negreira Jr. libró numerosas facturas ficticias a través de su sociedad Soccercam con las que llevó a sus cuentas el dinero del Barça mediante servicios de diseño de inmuebles que nunca se llevaron a cabo.
Esta fue sólo una de las vías empleadas por la familia Negreira para percibir más de 8 millones de euros durante dos décadas procedentes del Barça mientras José María Enríquez Negreira era el número dos del arbitraje en España y ostentaba el puesto de vicepresidente del Comité Técnico Arbitral (CTA).
En el minuto 80 de un Atlético-Real Sociedad, Diego Simeone entró como un búfalo tras un córner para hacer el cuarto tanto. Era un 30 de octubre de hace ya 22 años y un imberbe Xabi Alonso veía desde el banquillo, tras ser sustituido por Bittor Alkiza, cómo el argentino marcaba el último tanto de su carrera en el Calderón. El Cholo daba su última lección táctica al de Tolosa, que "nunca se sintió cómodo en el campo", según escriben los cronistas de la época. Apenas estuvo el argentino un año más en las filas atléticas antes de marcharse a Argentina, al Racing, a concluir su carrera. Xabi ficharía por el Liverpool, donde ganaría la primera de sus dos Champions.
La segunda la recuerda bien el Cholo. Se le escaparía en el minuto 93 con aquel gol de Ramos. Casi tan mítico fue el tanto como la carrera del tolosarra a celebrarlo en la banda. Ahora, tras colgar ambos el dorsal número 14, vuelven a encontrarse en un terreno de juego bajo el mismo prisma pero con diferente estatus, como en aquel encuentro de hace dos décadas. Simeone ha duplicado su papel de leyenda rojiblanca también en los banquillos, Alonso tiene aún que construir la suya, pero posee mimbres para que sea igual de grande que la de jugador.
"El Bayer tiene una referencia muy grande de cómo él veía el fútbol en la mitad del campo, que es donde estaba. Tuvo grandes entrenadores que lo nutrieron de muchas cosas; felicitación absoluta por el trabajo que hace". Así alababa el Cholo en rueda de prensa a su rival de esta noche en el Metropolitano.
Alabanzas devueltas por el propio Alonso, que certificaba la capacidad del argentino de dejar su "impronta" en un Atlético de Madrid que, a juicio del tolosarra, "posee la mejor plantilla de los últimos 10 años". "Simeone tiene una gran influencia en este gran club, y ha conseguido una increíble sintonía en este tiempo con un equipo que es el mejor que ha tenido", explicaba un entrenador con apenas dos años y medio en la élite. Pero un alumno aventajado desde sus inicios, como reflejan las palabras de uno de los que fuera técnico suyo. "Su padre era entrenador, así que creció de una forma similar a la mía. Nació con un padre jugador y creció con un padre entrenador. Tiene condiciones para ser un buen técnico", expresó José Mourinho en 2019, cuando el tolosarra aún hacía sus primeros pinitos en la Real B.
Simeone habla en rueda de prensa.OSCAR DEL POZOAFP
También le recuerdan como alguien especialmente dotado en la escuela de entrenadores de la Federación Española de Fútbol. En su etapa de aprendizaje aseguraban que se le notaba su capacidad de adaptación a cualquier sistema de juego y su potencial. Valoraban positivamente las diferentes influencias que el tolosarra había tenido en su carrera desde el rigor defensivo del propio Mou hasta la capacidad ofensiva de aquel Bayern de Guardiola. "Xabi Alonso será un buen entrenador en el futuro", predijo el de Santpedor en 2017. Y el augurio se está cumpliendo. Alonso, objeto de deseo del Real Madrid para cuando termine la etapa de Carlo Ancelotti en el club blanco, es una de las sensaciones europeas en los banquillos. Como lo estaba siendo Simeone los dos últimos meses. Leverkusen y Atlético hubieran llegado en dinámicas similares si no fuera por el accidente en Butarque. El Leganés dejó en 15 las victorias seguidas de los colchoneros, mientras que el Bayer de Xabi sigue en la nube con 11 consecutivas.
Rivales por el top-8
No llegan los alemanes como el curso pasado, donde también enlazaron una racha de 14 victorias y, además, no perdieron un partido en toda la temporada hasta la final de Europa League contra el Atalanta italiano. Fue el encuentro de la irrupción de Lookman y el único trofeo que se le escapó a Xabi el curso pasado. En Champions, un punto separa a ambos conjuntos, pero hay siete posiciones entre ambos. El que gane este duelo se asentaría entre los ocho primeros y, probablemente, se olvidaría de la ronda previa. Se dirimirá esta noche un partido clave para ambos, dado que sus últimos duelos son ante equipos muy inferiores: Salzburgo, para los de Simeone y Sparta, goleado por el Atlético, para el Leverkusen.
Ocurra lo que ocurra, Xabi Alonso volverá a Valdebebas tras el duelo en el Metropolitano. El tolosarra pidió al Real Madrid sus instalaciones para entrenar con sus jugadores al día siguiente del partido. Los focos estarán puestos en ese saludo entre los dos nombres que aspiran al banquillo blanco la temporada que viene. Aunque Xabi, hasta en cinco ocasiones en rueda de prensa, haya dado una larga cambiada con una palabra a su posible destino: Atlético. Partido a partido.
Terminó la guerra de 36 minutos, acabó el segundo duelo de los Titanes y Oleksandr Usyk se arrodilló para agradecer a Dios y a su padre, que le observaba desde el cielo, por una nueva pelea en su cartilla. En medio del rezo, Tyson Fury se acercó al ucraniano y le besó en la cabeza. Un gesto de respeto entre ambos dioses de los pesados. "Es mi mejor amigo", bromeaba el de Simferopol en la rueda de prensa posterior a la pelea para luego admitir que el británico le hace más fuerte y que es "un gran boxeador".
Se retiró Fury del cuadrilátero tras escuchar las cartillas de los jueces, unánimes, crueles. Quizás, también, un poco polémicas. Triple 116 a 112 para el ucraniano que se sumaría la del cuarto y novedoso juez, un ordenador que analizó la pelea por inteligencia artificial y que decretó que la victoria de Usyk fue incluso superior, 118-112. "Que le den a los ordenadores, que sigan los humanos, más trabajo para ello y menos para las máquinas", expresó el británico en rueda de prensa que añade una segunda derrota a su palmarés (34-2-1).
Las máquinas fueron las que dieron el espectáculo de salida en el Kingdom Arena de Riad. Una tormenta eléctrica simulada y dos esculturas de arena gigantes proyectadas a través de un holograma anunciaban el segundo y, probablemente, último duelo de titanes. Un duelo en el que Fury se presentaba guasón, vestido de Papá Noel y bajo el éxito navideño de Mariah Carey a todo trapo. Usyk lo hacía con un atuendo tradicional, estilo un poco Aladin, y, en su cuello, su gran cruz. De la que no se separa, la que su equipo le colgó tras la victoria ante Fury.
Abrazo de los contendientes de Riad.AFP
Es Usyk un hombre tradicional y profundamente religioso, pero también muy dado a los símbolos. El sábado lució dos además de la cruz. Uno, tras alzarse de nuevo con la corona de los pesados, la que le sitúa entre los grandes de la historia aún sin derrotas (23-0-0). El único boxeador que ha unido los cinturones de las cuatro asociaciones y el primero indiscutido tras Lennox Lewis, una hazaña con más de 20 años de diferencia.
El símbolo que alzó desde el mismo cuadrilátero fue un sable de Ivan Mazepa, un general cosaco que luchó por restablecer la independencia de Ucrania frente al dominio ruso en el siglo XVII, historia que tristemente se repite actualmente y que Usyk sufre personalmente con su familia sufriendo las bombas del régimen de Putin en Kiev.
Usyk junto a Igor en rueda de prensa.Frank AugsteinAP
El segundo lo sacó en rueda de prensa. Era un peluche de Igor, un burro de los dibujos de Winnie de Pooh, que su hija le regaló para que le diera suerte en la revancha contra Antony Joshua justo cuando estalló el conflicto en su país y tuvieron que huir corriendo de las bombas rusas. "Siempre tiene que estar cerca de ti", le dijo Yelizaveta cuando le brindó el muñeco que compraron en un viaje familiar a Eurodisney. Y Usyk, que adora a su familia, especialmente a su mujer, Yekaterina, para la que pidió los principales aplausos en el Kingdom Arena de Riad, cumple puntualmente con la palabra que le dio a la pequeña.
Abrazado a él esquivó los golpes que la prensa le lanzó a través de las palabras de Frank Warren, promotor de Fury, que ponía en duda la victoria del ucraniano. "¿Cómo es que Tyson sólo tuvo cuatro asaltos en la pelea? Todos diferentes. Creo que ganamos la pelea", dijo sobre el cuadrilátero el empresario en representación de su pupilo. Palabras vacías después de que se revelaran las tarjetas de puntuación de los jueces en las que le dieron ganador al ucraniano en cinco rounds de manera unánime y luego con ligeras discrepancias en los otros siete.
Usyk conecta un directo de izquierdas.Frank AugsteinAP
Futuro
Terminado el reto, Usyk dijo que quería "descansar de boxeo" y no queda claro cuales son sus planes de futuro, aunque hay rumores de que podría volver al peso crucero para recuperar el cetro que dejó desierto, tras ser también campeón unificado en ese peso. Lo cierto es que la bolsa de la pelea 190 millones de dólares, esta vez un 55/45 en favor del campeón, le permitirá tomarse el siguiente reto con mucha más calma y retrasar su vuelta a Gandía, su refugio o guarida para preparar las peleas, lo máximo posible.
En la visita que El Mundo hizo a ese santuario, Usyk estaba acompañado de unos 12 miembros de su equipo entre preparadores, entrenadores, médicos y encargados de seguridad. Entre todos, había un amigo del campeón, cosaco, cuya ocupación era la música. Mientras el ucraniano ultimaba su último entrenamiento de cara a la pelea, el amigo bailaba por el gimnasio como una abeja. Precisamente, el símbolo del campeón. ¿Recuerdan quién flotaba como una mariposa picaba como ese insecto?
Le resultó raro a estadio, jugadores y técnico. Faltaban casi 5.000 almas, y las más ruidosas, animando ante el Leganés. Volvieron frente al Lille en Champions. Cumplida la sanción impuesta por Disciplina, el Metropolitano ya no debía nada a nadie, pero el Frente Atlético sí.
"En vista de los constantes ataques sufridos desde todo el Nacionalmadridismo, aceptados y comprados por una parte del mundo Atlético", comenzaba el comunicado que el grupo ultra lanzó en redes sociales criticando a los que no piensan como ellos. Para, posteriormente, solidarizarse con "esos Atléticos que sin ser ultras, comparten y entienden esta forma de vida igual que nosotros, y que han sido perjudicados sin motivo". Y anunciar, finalmente que "para poder reflexionar detenidamente, y tener tiempo para pulsar a esas peñas, colectivos y aficionados que buscan como nosotros una unión inquebrantable, esta noche no animaremos".
En el resto del comunicado, el grupo pedía unión y ofrecía asesoramiento legal para todos aquellos perjudicados por la prohibición autoimpuesta de cinco partidos sin poder comprar entradas para duelos visitantes.
"¿Cómo lo han visto todos?"
Así, aunque sus bufandas sí ondearon en el himno rojiblanco, su actitud fue "pasiva" durante todo el encuentro como explicaron en el mismo texto. No animaron cuando salieron los jugadores al campo, dejando el protagonismo al resto del estadio que brindó una sonora pitada al himno de la Champions. Aunque sí aplaudieron cuando se desplegaron los rojiblancos antes de comenzar el encuentro. "¿Cómo se ha vivido? ¿Cómo lo han visto todos?", contestó lapidario el entrenador cuando le preguntaron por el ambiente del Metropolitano.
Era el resto de la grada la que entonaba las clásicas arengas en el estadio rojiblanco mientras desde el Frente asistían impasibles al espectáculo que estaba brindando el Atlético en el verde aupado a su tridente más esperado. Apenas habían jugado 118 minutos juntos de los 990 que había disputado el Atlético de Madrid esta temporada. A juzgar por lo visto ante el Lille, tanto en ataque como en defensa, una ventaja para los rivales. Funcionó de maravilla y podrían haber matado al Lille si Sorloth hubiera estado más entonado.
Vista del Metropolitano en el gol del Atlético.JUANJO MARTINEFE
Tuvo tres ocasiones clarísimas que marró por dos cucharitas mal ejecutadas y un remate alto. Julián, la que consiguió la enchufó, mientras que Griezmann estuvo en la sala de máquinas para generar dos de las tres de Sorloth y un remate forzado que no pudo concretar. "No es un chico y sabe convivir con estas situaciones", comentaba Simeone tras los fallos del noruego.
Momento paranormal
Ocasiones aparte, el partido lo inclinó Marco Guida, el colegiado de la contienda, con un penalti que nadie se explicó ni en el campo ni fuera de él. Nadie supo si fue mano, si hubo contacto de Koke... Y la losa de fallar oportunidades y ese penalti en contra.
"Vi el vídeo y me parece mano del jugador del Lille, no sé si lo roza Koke, pero primero es mano y me parece que debería haberla ido a ver", comentaba Julián Álvarez en el postpartido. Tanto es así que el propio Cholo tuvo que decir: "Ojalá encontremos algo para poder decir que fue penal". Hasta que luego, ya cansado, admitió: "No fue nada, muchacho".
Bruno Genesio, entrenador del Lille, aseguraba de manera muy política y correcta que no había visto la jugada y no podía valorarla. "No he hablado con mis jugadores del penalti y aún no he podido ver las imágenes", explicó.
El Atlético se queda con tres puntos de nueve posibles y, además, ala diferencia de goles le coloca en el puesto 26 de 24, con lo que estaría fuera de los equipos que se clasifican para los dieciseisavos de final. "Estamos en un momento complicadísimo de la Champions", admitió el Cholo. Toca ganar ante el PSG en París para volver a los puestos de privilegio.