Los delanteros centro demuestran con goles y ocasiones que la solución estaba en casa
Memphis golpea el balón antes de su gran gol ante el Granada.Juan Carlos HidalgoEFE
Media Europa busca nueves. Incluso el vecino, que aunque dice que la plantilla está cerrada, a nadie le amargaría la llegada de uno. El Atlético de Madrid también lo hacía al principio del verano. Álvaro Morata sonaba en varios equipos de Italia y Joao Félix, que tuvo que escuchar una sonora pitada cuando sonó su nombre en el debut de su equipo en el Metropolitano, está de salida.
Diego Simeone, en la rueda de prensa previa al partido contra el Granada, aseguraba sobre los fichajes que “el club sabe dónde buscar”. Lo que nadie imaginaba, respecto al puesto de delantero centro, era que ese rincón desconocido estaba en la plantilla.
Álvaro Morata marcó el primer gol del Atlético de Madrid esta temporada, como lo haría en la anterior. Lo hacía, además, después de protagonizar numerosas ocasiones y hasta provocar un contacto con el portero rival que Pulido Santana, el árbitro del encuentro, no consideró punible. Morata marcó el típico gol de nueve, el de estar donde se tiene que estar en el momento en que se tiene que estar.
Memphis Depay, en cambio, marcó el gol del delantero centro que va sobrado de calidad. Un golpeo de 30 metros, duro, seco, que se coló por la escuadra de Ferreira sin que el portero del Granada pudiera hacer nada. Era tal la velocidad, que el balón rebotó de la red hacia fuera casi sin tocar el suelo.
“Entre Morata y Memphis tenemos depositadas gran parte de la cantidad de goles del equipo”, explicaba el entrenador rojiblanco minutos después de la conclusión del partido ante el Granada. Simeone elogiaba a ambos y destacaba, de nuevo, la importancia de las áreas donde “si se tiene fuerza, es más fácil todo”.
Así, pese a las búsquedas iniciales de verano, el Cholo ya da por concluido el debate del 9 y ensalza la competencia interna porque cree que es la clave para mejorar como equipo y también, claro, en el puesto de delantero centro.
El argentino lanzaba elogios a sus delanteros… pero no a todos. “Me gusta que Morata esté bien, que Correa esté bien, que Memphis haga un gran partido, pero seguramente Griezmann tiene que mejorar”. El Cholo daba un toque de atención al jugador más peligroso la temporada pasada, no sólo de su plantilla, también de LaLiga con 126 acciones.
Mediocentro
Con el puesto de nueve cerrado, la preocupación del Atlético se desplaza al centro del campo. La lesión de Koke en el minuto 6 de la primera parte ante el Granada hizo saltar las alarmas de un club que llevaba buscando todo el verano un recambio de garantías para su capitán.
Hojberg es el nombre que más gusta en el conjunto rojiblanco, pero de momento el Cholo solo puede contar con otro canterano. ¿A ver si la solución va a estar también en casa y Pablo Barrios consigue hacer olvidar ese anhelo rojiblanco?
LaLiga EA Sports 2023 - 2024
JAVIER MARTÍNEZ
@JavierMartnez5
Madrid
Actualizado Lunes,
28
agosto
2023
-
23:59Los de Simeone destrozan al Rayo al contragolpe...
Conviene, en estos torneos, romper a sudar. Y España todavía no había roto a sudar desde que llegó a Alemania. Un poquito contra Croacia, si acaso, y otro porquito contra Italia, pero paren de contar. Ayer sudó, y sudó bien sudado, pues pese a la holgura final, España pasó un mal rato ante Georgia, a la que sólo doblegó a falta de un cuarto de hora después de tener que remar contra la corriente durante 75 minutos para terminar, sí, goleando y con la sensación de que el torneo, por fin, ha empezado. El viernes, a las seis de la tarde, espera Alemania en Stuttgart en los cuartos de final, y allí llegará España sudada, que es como hay que llegar a esas citas. [Narración y estadísticas (4-1)]
Georgia es una selección menor. Con el veneno de quien juega por algo más que una victoria, con el vigor nacido en un sentimiento nacional de rebeldía, con el brío de quien lucha por su gente, que no por su Gobierno. Con la sensación, en fin, de poder lograr mucho más que un estúpido acceso a los cuartos de final de una Eurocopa, de lograr, por qué no, cambiar la historia de su país. Con todo eso, sí, pero Georgia es una selección menor.
De hecho, de no ser por la parafernalia que acompaña a los partidos en un gran torneo, con sus controles de seguridad, sus perímetros exagerados, su colorido en las calles por la mañana y sus 52 tipos calentando en el campo, podría pasar por cualquiera de esos choques que juega España contra un rival inferior en cualquier capital de provincia un sábado de octubre camino de alguna fase final como esta. Georgia es una selección menor, pero hizo sudar a España la gota gorda porque, llegados a este punto del torneo, la ausencia de red provoca vértigo, y durante mucho tiempo España temió caerse y perder contra una selección menor.
De repente, el caos
De la Fuente no tocó el once, para qué, y en la primera jugada Nico Williams encaró a Kakabadze y sacó un centro. En la segunda Carvajal centró también tras una conducción de Lamine. Los dos primeros intentos de contragolpe de Georgia murieron en su propio campo y el primer balón que le llegó a Unai Simón lo paró y lo jugó sin riesgos para Rodrigo. Eran los primeros cinco minutos y todo tenía muy buena pinta, una de esas noches en las que lo único por lo que se puede apostar es en por el minuto en el que llegará el primer gol. En este caso fue en el 17 y fue de Le Normand, pero como fue en propia puerta, lo cambió todo. En el primer pasillo que encontró Georgia, el lateral derecho, de nuevo Kakabadze, llegó al lateral del área y su centro, muy tenso, golpeó en el central español para meterse en la portería.
Y de repente, el caos. Pedri no era capaz de domar un balón, Carvajal se resbalaba, Rodrigo entregaba melones en lugar de balones, los contragolpes de Georgia salían bien a dos o tres toques... Era el momento de medir el cuajo de la selección española, a la que de momento en este torneo le había ido todo de cara, jugando bien como contra Italia, regular como contra Croacia y regular también como contra Albania con los suplentes. Era el momento de calibrar esas otras cosas que no son exactamente fútbol: saber controlar la ansiedad, no dejarse atrapar por los nervios, jugar con la presión de quedarse fuera... Y durante unos minutos España no dio sensación de sobreponerse al gol.
El zurdazo de Rodri para el 1-1 en Colonia.AFP
Había rematado Fabián, y el propio Pedri, los dos por arriba, pero el balón ya no fluía, las piernas pesaban y los ojos no veían bien. Conforme pasaba el tiempo, peor pinta tenía. La sombra del partido de Inglaterra, disputado antes, empezó a sobrevolar Colonia. Por suerte para España lo evitó Rodrigo, ayer más impreciso de lo habitual, pero quirúrjico en un disparo con la zurda desde la frontal (hasta ahí permitía controles Georgia, aculada sobre Mamardashvili en eso que los modernos llaman bloque bajo y que en realidad se llama poner el autobús). La posición de Morata, en fuera de juego y en la trayectoria del balón, dejó alguna duda, pero el VAR dio el visto bueno y España llegó aliviada al descanso. Que no era poco.
Dani Olmo por Pedri
A la vuelta del refrigerio no hubo tiempo para demasiadas cosas. En una jugada de esas que definen las diferencias entre esta España y otras recientes, Lamine tiró una diagonal, y eso terminó con una falta en la frontal que él mismo lanzó. El paradón de Mamardashvili dio origen a una segunda jugada en la que, de nuevo Lamine, puso un centro maravilloso de fuera a dentro que Fabián, metido a delantero centro, remató para poner por delante a la selección, a la que Luis de la Fuente le metió una alternativa: quitó a Pedri, bastante oscuro toda la noche, y metió a Dani Olmo. Había más de media hora por delante, y aunque el equipo ya mandaba en el marcador, ni de lejos tenía el partido solventado.
En esos minutos perdonó Lamine el tercero, y De la Fuente quitó a Morata para meter a Oyarzabal y a Cucurella para meter a Grimaldo. El cansancio de los georgianos, un equipo bastante veterano en su estructura, también ayudó lo suyo. El árbitro anuló el tercero a Lamine por un fuera de juego bastante claro, pero justo después se activó la otra motocicleta de la que dispone España. Fue Fabián el que, nada más recuperar la pelota en un ataque nada benévolo del rival, lanzó un balón largo a la carrera de Nico Williams. El extremo todavía del Athletic arrancó desde su campo, se plantó en la frontal, regateó y la puso arriba, imposible para Mamardashvili.
Quedaba un cuarto de hora y, ahí sí, respiró España, definitivamente en calma con el cuarto, obra de Dani Olmo. Vivió plácido el final la selección, mirándose la camiseta y sabiendo que, ahora sí, una vez que empiezas a sudar, las cosas van mejor. Un susto, si se solventa, ayuda en el futuro.