Más intensidad que buen juego en Seattle en este inicio del grupo G de dos de las selecciones que, teóricamente se repartirán los dos primeros puestos. Laureles de duelo clásico, pero fútbol espeso en el que dos acciones aisladas valieron los tantos, uno en cada tiempo. Lukaku devolvió la pujanza a una Bélgica que se quedó sin fuelle ante una Egipto que dispuso de más ocasiones claras. [Narración y estadísticas, 1-1]
Son las eternas promesas en los grandes Campeonatos Mundiales, más los belgas que los egipcios, pero en el fútbol se sigue esperando un golpe encima de la mesa. Ambas llegan invictas de las fases de clasificación y aunque el combinado de Salah ha mostrado su potencial en repetidas ocasiones en la Copa África, con siete entorchados, sus apariciones en los Mundiales se saldan con 0 victorias.
Los diablos rojos en cambio, han amagado con triunfar con más ahínco tanto en Eurocopas como en Campeonatos del Mundo. Fueron terceros en Rusia 2018, con Lukaku, aún superviviente en esta selección de Rudi García, como máximo goleador con cuatro tantos. En este primer duelo del grupo G, el técnico francés, en cambio, optó de inicio por la movilidad de De Ketelaere con De Bruyne por detrás.
Bélgica mostró desde el inicio que tiene algo más que Egipto. Doku y Trossard son un incordio por las bandas y Onana abarca mucho campo en medio. La vuelta de Courtois, además, les otorga una seguridad bajo palos que les permite crecer de abajo a arriba. No obstante, Salah y Marmoush tienen la suficiente calidad como para incordiar a cualquier defensa mundial como mostró el ex del Liverpool sacando una pronta amarilla a Castagne.
Los egipcios celebran el tanto inicial.AP Photo/Manu Fernandez
En la siguiente jugada, el líder de los faraones cedió para que Ashour batiera a Courtois con un disparo desde fuera del área en el que el belga debió hacer algo más. El gol bajó el bloque de los africanos y obligó a los belgas a mover el balón rápido para intentar encontrar una rendija hacia la portería de Shobeir. No obstante, el que apareció fue el portero madridista para sacar, esta vez sí, un gran disparo de Ziko.
Ninguna rendija mostraron los egipcios en la primera mitad. De hecho, el peligro se intuía más en las contras africanas que en los lentos ataques de los diablos rojos. Echó de menos Bélgica a un Doku más preciso, tanto en el regate, como en el disparo. Dispuso de uno tras una dejada de De Ketelaer, que podría haber empatado el duelo al descanso.
La segunda mitad comenzó con una doble ocasión egipcia, que podría haber complicado mucho las aspiraciones belgas. Salieron con más ímpetu los que llevaban un marcador favorable que los que tenían que remontar. El fallo de Ashour, el goleador del primer tiempo, fue imperdonable. Bélgica respondió con un magistral golpe franco de De Bruyne quien, puede haber perdido físico, pero el toque lo mantiene como cuando estaba en el Manchester City.
Delantero de toda la vida
Quien no ha perdido el olfato goleador es el máximo anotador belga de los Mundiales. Aunque no fue su bota la que introdujo el esférico, su presencia en el área pequeña entre centrales provocó el tanto en propia puerta de los egipcios. No llevaba ni un minuto en el campo. Su presencia cambió la dinámica del encuentro, pero no dio tiempo a completar la remontada.
Finalmente, el marcador no se movió y ambos equipos dieron por bueno este punto en el arranque. Irán y Nueva Zelanda esperaban en un horizonte esperanzador.







