Aymeric Laporte, el jefe de España: “No confío en casi nadie”

Aymeric Laporte, el jefe de España: "No confío en casi nadie"

Aymeric Laporte (Agen, Francia, 32 años) llega en carrito de golf y se va igual de la entrevista. Mientras habla, junto a las pistas de tenis de Baylor School, aparta los mosquitos, muchos y pesados. Está relajado, se ríe con el sobrenombre de ‘jefe’ (lo es en esta selección) y expone, negro sobre blanco, una personalidad muy marcada. Entre otras cosas, por lo que vivió en plena adolescencia. ‘Ayme’, como le conocen aquí todos, es el boss.

PREGUNTA. ¿Cómo está? ¿Qué tal estos primeros días aquí, esta humedad, cómo la lleva?
RESPUESTA. Bien, muy bien. Hemos tenido un viaje largo para el amistoso de Puebla, pero desde que estamos aquí ya asentados, bien. La verdad es que hay bastante humedad y eso se nota, incluso ahora mismo que estamos haciendo la entrevista fuera.

Se quita del medio a un puñado de mosquitos como puede, pero mantiene el tipo.

P. Siendo un tío del norte como usted, esta humedad mal…
R. Sí, se nota. No estoy muy acostumbrado a este nivel de humedad, pero bueno, bien.

P. Es su segundo Mundial, ¿qué le dice eso?
R. Bueno, mucha alegría. Estoy muy contento de seguir aquí con la selección. Muchas veces lo he dicho: es un privilegio estar aquí, es donde más disfruto del fútbol. El estilo de juego, los compañeros… todos estamos muy contentos de estar aquí. El ambiente siempre es bueno y hay esa buena conexión entre todos que hace que estemos contentos.

P. El Mundial, antes de que empezara a rodar el balón, casi ha sido más noticia por todo lo que lo rodea. Trump, Irán, Venezuela… ¿A ustedes eso les llega o no piensan en ello?
R. Claro que nos llega, somos personas normales que nos informamos de lo que pasa en el mundo, pero al final cuando empieza a rodar el balón, sólo pensamos en el fútbol, en lo que sabemos hacer, en estar dentro de un campo de fútbol y disfrutar, hacer disfrutar a la gente y, obviamente, ganar si se puede.

P. Lleva cinco años con el pasaporte español, ¿qué balance hace de este tiempo en la selección?
R. Sinceramente creo que no he podido tomar una decisión mejor en mi vida, viendo todo lo que me ha pasado hasta ahora. A nivel de resultados es impresionante y yo me creo todo lo que hemos conseguido. Han sido muchos años de vivencias increíbles, de buenos momentos, Nations League, Eurocopa… incluso solamente ya la experiencia de los torneos internacionales, vivirlos desde dentro es algo único. Entonces, sea ganando o no, siempre te llevas cosas muy interesantes a casa.

P. Uno echa la vista atrás y usted ha hecho semifinales en 2021, ha ganado la Liga de Naciones de 2023 y la Eurocopa de 2024, perdió por penaltis la Liga de Naciones de 2025…
R. Sí, bueno, es lo que te digo. El hecho de haber ganado ya dos títulos, además de llegar a finalista en otro y competir en todos, el haber hecho lo que hemos hecho, de ganar Eurocopa y Nations League, es algo increíble.

El central, en las pistas de tenis de la Baylor School.PABLO GARCÍA

P. Hay que rematar con el Mundial.
R. Sí, ganar el Mundial sería lo máximo que se puede pedir.

P. ¿Lo pasó mal con algunos ataques cuando se nacionalizó?
R. No. Yo ya lo he dicho muchas veces: entiendo las críticas, entiendo las opiniones. Al final, lo he dicho hace poco, siempre he ido un poquito a contracorriente de lo que el fútbol requiere o la vida requiere. A unos les puede gustar y a otros no, y es comprensible. Pero es mi vida, decido yo sobre ella, decido lo que tengo que hacer y asumo las consecuencias de las decisiones que he tomado. Teniendo a mi gente cercana, a mi familia, que me apoya, con eso es suficiente para estar bien.

P. ¿Le importa lo que dicen de usted?
R. Obviamente a todo el mundo le importa, pero no me afecta como cuando tenía 17 o 18 años. Ni a mí ni a mi entorno. Por suerte mi familia también ha aprendido a vivir con eso y a día de hoy estamos tranquilos.

P. ¿Le importa caer bien?
R. Yo intento dar lo mejor de mí en cada momento, dentro y fuera del campo. Hay gente a la que le vas a caer bien y otra a la que no. Al final soy una persona bastante directa y puede ser que a mucha gente no le guste. No me importa demasiado. En realidad sólo me importa la opinión de los míos, de mi familia, de mis amigos y de mis compañeros.

P. Esta es mi segunda entrevista con usted, pero la primera fui con la sensación de que era un tipo muy serio, incluso distante. ¿Es consciente de esa imagen?
R. Puede ser. Yo creo que al final no confío en casi nadie. No estoy a la defensiva, pero sí tomo distancias para que no me la metan, básicamente. Intento ser lo más natural posible, pero sabiendo que a veces yo he dado confianza y me han traicionado.

P. Entiendo que eso viene de experiencias pasadas.
R. Sí, obviamente. Y bueno, de lo que viví de niño también puede ser, de hace muchísimos años, supongo que todo lo que vivimos nos marca.

P. ¿Se calla cosas?
R. Sí. Cuando toca hablar se habla y cuando no, no. Intento siempre elegir el momento idóneo, pero no suelo callarme cosas si creo que son importantes y que pueden ayudar a quien las escucha.

P. Me refiero a esas situaciones en las que, si lo dice, se puede liar.
R. Depende de las circunstancias.

P. ¿Qué es lo que no soporta?
R. ¿En el fútbol o en la vida?

Aymeric Laporte.PABLO GARCÍA

P. En la vida. No sé, la falsedad, la mentira…
R. ¿Y si alguien te miente por no hacer daño? Es que depende. Es complicado. Hay que saber elegir los momentos. Si me mienten, y luego me explican los motivos, quizá hasta pueda llegar a entenderlo. Depende de cómo lo haya hecho la persona.

P. Dicen que usted se ríe poco.
R. [Ríe]. Puede ser.

P. ¿De autoestima cómo va?
R. Bien. Normal. Como la gente normal.

P. Un ex entrenador suyo contaba en MARCA que le marcó mucho no haber podido jugar el primer año en España por un problema burocrático.
R. Sí, la verdad es que sí. No sé exactamente lo que habrá dicho, pero sí me marcó. Yo entrenaba toda la semana y no podía jugar los fines de semana, que es el momento importante. Además, estaba fuera de casa… Y luego tenía que viajar para jugar con un equipo en Francia, en Bayona. Eso implicaba muchos kilómetros, muchos viajes, no veía a mi familia y luego volvía a la residencia, donde muchas veces estaba solo porque el resto se iba a casa. No fue fácil.

P. ¿En qué le marcó?
R. En todo. En lo que soy a día de hoy, en la personalidad. Vivir fuera de casa desde tan joven y encima en otro país, todo eso te hace madurar muy pronto y asumir responsabilidades antes de tiempo.

P. Si pudiera cambiar algo del mundo…
R. Es complicado… habría que pensarlo bien.

P. ¿Cómo es su relación con la prensa?
R. Cordial. Me han dicho que siempre diga cordial, así que cordial. No, en serio. Ni mal ni bien.

P. ¿La prensa le cae mal?
R. No, qué va. No comparto ciertas cosas, en lo que se pone el foco, pero no es que me caiga mal.

P. ¿Cree que a veces hay cierto interés en cómo se enfocan las cosas?
R. Sí, puede ser.

P. ¿Ha visto mala fe?
R. Sí, he visto mala fe en algunas situaciones.

P. ¿Repetiría aquel tuit tras ganar la Eurocopa en el que le restregaba a la prensa las críticas que había recibido?
R. Sí. Es que en aquel momento era un sin parar contra mí, fue una situación bastante en contra mía. Me afectó bastante.

P. Hoy dicen que es el jefe del vestuario.
R. [Ríe]. Nadie me había llamado jefe hasta marzo de este año, que en una entrevista dije que me gustaba, y ahora resulta que todo el mundo me llama jefe.

P. ¿Tienen razón o no?
R. No lo sé. Yo soy uno más e intento aportar la experiencia.

P. Uno más no es.
R. Bueno, uno más dentro del grupo, intentando ayudar. Sí que es verdad que por edad tengo más experiencia que otros, pero de jefe…

P. ¿Le gustaría serlo? ¿Ser el jefe?
R. Me gusta ser lo que soy a día de hoy: alguien que intenta ayudar dentro y fuera del campo e intentar ser importante para el equipo.

P. ¿Cómo se doma a los jóvenes? El otro día en el rondo había bastante pique, sano y divertido, entre usted y Nico.
R. Es que Nico últimamente tiene una guerra constante contra mí [risas]. Hay algo ahí. Entonces al mínimo pique, voy a por él. Lo mismo con Gavi, con Lamine. Al final los chavales son los que más vidilla le meten a los piques y a la concentración. Y cuando fallan hay que ir a por ellos, porque ellos tampoco te perdonan cuando tú fallas.

P. Y la última: ¿a qué ha venido España a este Mundial?
R. A dar lo mejor de nosotros mismos. Hay muchas expectativas en nosotros por lo que hemos hecho en los últimos años. Yo lo siento así, creo que tenemos que hacer grandes cosas. Vamos a intentarlo desde el primer partido hasta el final. Ojalá llegar a la final y ganar. Es un sueño para todos los españoles y para nosotros mucho más.

kpd