Jose Mourinho ya está aquí. 13 años después de su ‘adiós’, el técnico portugués aterrizó de nuevo en la capital de España en la tarde del martes para recuperar el puesto de entrenador en el Real Madrid. Lo que soñaba el luso desde hace meses, alimentado por la crisis del conjunto blanco y por la comparación con la llegada de Carlo Ancelotti en 2021, ha sucedido. Si al italiano le sirvió una llamada inesperada con José Ángel Sánchez, a Mourinho le ha valido una buena sucesión de duelos directos entre su antiguo club, el Benfica, y los blancos en Champions, la gran relación con Florentino Pérez y las dudas de la dirección del equipo madridista sobre la elección del nuevo entrenador. Tras la etapa de los jóvenes Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, el Madrid vuelve a adentrarse en territorio amigo… Y en el vestuario crece la incertidumbre sobre el mercado.
El cuadro de Chamartín ha hecho efectiva la cláusula de salida de Mourinho pagando 15 millones de euros al Benfica y el portugués firma para los próximos tres años. A la espera de los comunicados oficiales de ambos equipos anunciando el movimiento, será presentado en los próximos días y empezará esta misma semana a planificar la pretemporada del equipo, con reuniones diarias en Valdebebas. No habrá la clásica gira por Norteamérica que solía hacer el Madrid en los últimos años y los futbolistas irán directamente a la ciudad deportiva después de sus vacaciones. En principio, el grueso del primer equipo comenzará a entrenarse en la ciudad deportiva a mediados de julio, todavía con el Mundial en juego, y los 10 mundialistas se irán incorporando a finales de mes después de los días libres tras el torneo.
La Liga empezará para los blancos el fin de semana del 22 de agosto, una semana más tarde que el resto de clubes que no tienen 10 o más internacionales, por lo que Mourinho dispondrá de más tiempo para preparar el inicio.
El técnico luso llega a Madrid con su núcleo de confianza. Joao Tralhao, su mano derecha, el analista Roberto Merella y el preparador físico Antonio Dias. Queda por ver en qué lugar deja todo esto a Antonio Pintus, jefe de la preparación física del primer equipo durante la época de Ancelotti y Arbeloa.
En su cuerpo técnico también hay incógnitas, como el nombre de su segundo entrenador. En la primera etapa en Madrid fue Aitor Karanka, y en los últimos días ha ganado fuerza la opción de Pepe, exjugador del conjunto blanco, aunque no está todavía confirmado.
Mourinho vuelve con hambre, pero también con muchos más años de experiencia en los hombros. Con más calma. Menos beligerante. Eso, admiten los que mejor le conocen, se notará en el día a día con la prensa, aunque no tanto con la plantilla. El grupo espera a un entrenador firme, pero también cercano. Que les exija y a la vez les defienda. Todo en un vestuario que vive con cierta incertidumbre estas primeras semanas de mercado. Hay muchos jugadores en la rampa de salida o con dudas sobre su continuidad, y otros que esperan los movimientos del club en el mercado para preocuparse por su futuro o no.
Konaté y Dumfries aterrizarán tras el Mundial y Florentino prometió hacer esta semana una oferta de 150 millones por un galáctico, pero gran parte de las noticias sobre la plantilla tendrán que ver con las salidas, algo en lo que Mourinho y el club coinciden. De ahí el nerviosismo que se transmite desde el equipo. Hay un núcleo de futbolistas que no saben qué rol tendrá con el nuevo técnico y que están esperando una conversación con él para concretar sensaciones.





