El “orgullo” de Scariolo y un mensaje a los árbitros: “En este ambiente sabes que tienes que pagar un impuesto”

El "orgullo" de Scariolo y un mensaje a los árbitros: "En este ambiente sabes que tienes que pagar un impuesto"

Antes que la locura se desatara en el OAKA y el Olympiacos festejara (una celebración impresionante) su cuarto título de la Euroliga, al Real Madrid hubo que ‘matarle’ dos veces en la cancha. En el primer intento, tras resistir y meter el miedo en el cuerpo durante 38 minutos, se produjeron un par de acciones que desataron la polémica. Especialmente una falta de Campazzo a Walkup en un saque de fondo que llevó al base estadounidense al tiro libre para el 84-80, cuando el Facu ya había recuperado el balón. También resultó dudosa la siguiente falta de Andrés Feliz sobre Fournier.

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Increíblemente, el Madrid sobrevivió a ese 88-80, con dos triples errados por Hezonja en el trayecto y apenas 36 segundos por delante. Lo hizo como nadie hubiera sospechado, lanzando a fallar tiros libres y atrapando sus propios rebotes ofensivos. Precisamente el rebote, la clave (asumida, sin pívots en la rotación), reconocida por Sergio Scariolo para explicar la derrota: «16 de diferencia es demasiado. La manta se nos quedó corta…». Y sin embargo, a falta de 15 segundos, Feliz tuvo en sus manos un triple para empatar. Y todos los fantasmas de Kaunas sobrevolaron por un momento Atenas.

Scariolo, durante la final.Thanassis StavrakisAP Photo/Thanassis Stavrakis

Muchos se acordaron de Llull, que no jugó en toda la segunda mitad, en la que era su undécima Final Four. El propio capitán reivindicó el coraje de su compañero: “Le he dicho a Andrés que prefiero jugadores así, con la valentía de tirar esos tiros aunque no entren, que jugadores que se esconden. Él es un tío con carácter y lo ha decidido así, y estaba muy bien tirado. Casi les metemos el susto en el cuerpo, pero no ha podido ser”.

«Me he preocupado de que no bajemos demasiado la cabeza. Un poquito sí. Pero necesitamos volver a levantarnos muy pronto. No sólo es mentalidad, también en baloncesto. Ver cómo podemos competir ahora con una plantilla diferente», explicó Scariolo, a un palmo de ganar su primera Euroliga como entrenador en su primera final y pensando ya en lo que se le viene en la Liga Endesa, el único título que puede conquistar en su primera temporada con el Real Madrid tras perder tres finales: Supercopa, Copa del Rey y la de anoche en Euroliga. Había orgullo en su discurso y un poco de molestia con las decisiones arbitrales. «Ahora mismo eso no lo quiero tocar. En este escenario, sabes que un impuesto lo tienes que pagar. ¿Pequeño, grande…? Es lo veremos cuando veamos de nuevo el partido», pronunció. Y después: «La segunda y la cuarta falta de Campazzo nos han hecho daño, como la cuarta de Lyles».

Alguno de sus jugadores estaba todavía más dolido. Por ejemplo, Alberto Abalde, siempre tan comedido. Un titán en la pista, tres triples para hacer soñar, el gallego dijo, al ser preguntado: «Prefiero no hablar de eso porque no quiero empezar la temporada que viene con una sanción. Todos hemos visto el partido». También se pronunció Hezonja: “Ha habido incómodas y desafortunadas circunstancias al final. Alguna cosa rara pasó, y es lo que prevaleció. Pero quiero decir, sobre todo, eso: que estoy muy orgulloso del Madrid”.

Más allá de la polémica, Scariolo alabó a sus pupilos. «Nadie nos venía en la Final Four en el principio de temporada, en la mitad tampoco. Fuimos creciendo, escalando, mejorando… Y hemos ido ganando la final en muchos minutos. Estoy súper orgulloso», reivindicó el italiano. «Creo que ganar una Euroliga es una ilusión, una ambición, no es una obsesión. Hemos demostrado sobradamente que hemos hecho mucho más de los que todos preveían que íbamos a hacer. Aprenderemos de esto y volveremos», concluyó.

kpd