Garuba, el último drama del Real Madrid para su cuarta final en los últimos cinco años: “Nos pueden aplastar físicamente, pero responderemos”

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La sensación en el OAKA de Atenas, nada más terminar la semifinal que llevaba al Real Madrid a su cuarta final de Euroliga en los últimos cinco años, no era de euforia. Era algo más bien agridulce, de celebración apagada. El trabajo estaba hecho, casi la perfección ante este Valencia Basket contra el que los blancos atraparon 17 rebotes más pese a no contar con sus gigantes Tavares y Alex Len. Pero otro compañero había caído. Y, a la espera de las pruebas médicas, lo de Usman Garuba no pinta nada bien.

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Todos los focos se posaban sobre el de Azuqueca de Henares en los días previos. Su actuación durante los cuartos de final contra el Hapoel había sido descollante. El mejor momento de su carrera, la reafirmación de un tipo llamado a ser importante en Europa tras su probatura fallida en la NBA. “Le veo bien mentalmente”, había avisado Sergio Scariolo, “esperanzado y curioso” con la que se le venía encima a su pupilo. Y, realmente, estaba cumpliendo Usman contra el Valencia, centrado en la defensa, en no cargarse de faltas.

Durante el parcial de 0-11con el que el Madrid de disparó en el segundo cuarto para ya no volver a mirar atrás, Usman había sido protagonista con una canasta y una gran asistencia para el triple de Okeke. Pero en esa arrancada en el comienzo del último cuarto cuarto todo se iba desmoronar. Un bloqueo en la cabecera de los miles que tira cada partido, un intento de penetración y se acabó.

Garuba, ayudado por sus compañeros tras su lesión.EFE

Garuba no podía ni apoyar su pie izquierdo. Todo apuntaba al Aquiles. Lo trató varias veces, incluso después de ser tratado en el banquillo. Pero no hubo forma. Se marchó descompuesto y ayudado al vestuario. Y el OAKA, aplaudido hasta por los fanáticos de Olympiacos, enmudeció. “Si no podía ni apoyar el pie…”, se sinceraba después Abalde sobre la fatalidad. “Las pruebas nos dirán, pero está descartado al 100% para la final”, avanzaba Scariolo en sala de prensa, todavía sin querer anticipar cábalas de lo que puede ser la final ante un rival tan físico sin ninguno de los pívots del equipo. Tocará inventar, Trey Lyles y Chuma Okeke al cinco, incluso minutos para Izan Almansa ahí. “Hay que creer”, desafió Hezonja.

Ante la adversidad, coraje. El Madrid utilizó los infortunios como acicate ante el Valencia Basket y ese carácter competitivo deberá multiplicarse el domingo. Un rival poderosísimo y un OAKA repleto de sus aficionados. Olympiacos será el más difícil todavía. Más heroica que en Kaunas 2023. “Somos un equipo con jugadores de carácter, que ha conseguido compactarse y consolidarse. Todos asumen su rol. Hay mucho debate interno y disciplina y confianza en el trabajo que estamos haciendo entre todos. Yo confío mucho en la mentalidad y en la capacidad de entender el juego y de competir de mis jugadores. Y estoy contento porque confían en lo que les proponemos. Por supuesto que los dos golpes que hemos recibido han sido muy duros y seguidos. Ahora ha pasado lo de Usman y creo que responderemos. ¿Hasta dónde? Nos pueden aplastar físicamente, pero a nivel de carácter creo que estaremos ahí”, razonó un Scariolo que afrontará la primera final de Euroliga de su carrera.

kpd