Las imágenes que pudieron verse en el circuito de Montmeló en el Gran Premio de este pasado fin de semana son de esas que le hielan la sangre a cualquiera. El accidente de Álex Márquez, que acabó con su moto volando por los aires para caer al suelo hecha pedazos, y la caída de Johann Zarco, con su pierna atrapada en la montura de Pecco Bagnaia, hicieron que presagios muy feos cruzaran por la mente de cualquier aficionado que estuviera viendo la carrera.
Con el paso de las horas, y una vez ambos fueron sometidos a chequeos más amplios en el Hospital General de Cataluña, la sensación fue de tremendo alivio. Al final, ninguno de los dos deberá afrontar consecuencias del todo irremediables, pese a la aparatosidad que mostraron los dos percances que vivieron en la pista.
“Hoy solo doy gracias”. Esa frase fue todo lo que compartió Marc Márquez a través de sus redes sociales este mismo domingo una vez, muy posiblemente, ya le habían informado de cuál era el estado en el que se encontraba su hermano. Álex dejó este lunes el Hospital General de Cataluña, donde fue sometido a una intervención para colocarle una placa en la clavícula derecha, por su propio pie, con un collarín rígido para cuidar su séptima vértebra cervical, fracturada también a causa de su accidente en Montmeló, y el pulgar en alto.
La espectacularidad del incidente, que podría haber tenido un final mucho peor si el de Cervera hubiera impactado con el muro tras perder el control de su moto, caló hondo en el paddock. Muchos, como Fabio Quartararo, no ocultaron su conmoción. “No es fácil volver a salir después de haber pasado bajo el puente en la curva 10 y haber visto a Álex en el suelo”, señaló el francés en declaraciones recogidas por los medios oficiales del Campeonato del Mundo de MotoGP.
El impacto de las imágenes
“No quieres volver a salir. Tenía la piel de gallina, lo vi todo, las piezas, los neumáticos y la moto volando. No fue fácil, pero forma parte de nuestro trabajo hacerlo”, insistió el francés al término de la prueba. Diogo Moreira, compañero de equipo de Johann Zarco, por su parte, señaló que prefirió no ver las imágenes del accidente del francés, para mantener así su concentración al máximo.
El propio Zarco, desde el hospital, dejaba el pasado domingo palabras más o menos tranquilizadoras. “Llevo un collarín, pero lo que hace es más molestarme que otra cosa. Sobre todo, es la rodilla, los ligamentos, pero el fémur no está roto. Tengo una pequeña fractura al final de la fíbula, en la parte exterior de mi tobillo izquierdo”, compartió a través de sus redes sociales. “Estoy más asustado que herido, podríamos decir”, sentenció.
Según señaló el equipo Honda, Zarco fue dado de alta este lunes al mediodía y, a partir de ahora, seguirá con su recuperación en casa, en Francia. A partir de este mismo martes, empezará a trabajar en Lyón con el doctor Bertrand Sonnery-Cotte, especialista en lesiones de rodilla y famoso por haberse hecho cargo de la recuperación de futbolistas afectados por problemas con esta articulación, como Kylian Mbappé, Karim Benzema, Zlatan Ibrahimovic o Mouctar Diakhaby.
“Ahora mismo, puedo decir que estar en Mugello y Hungría es básicamente imposible. Los milagros siempre pueden ocurrir, pero no preveo que Johann pueda estar en la pista en las dos próximas carreras. Sabremos más cuando el especialista nos dé su diagnóstico”, señaló Lucio Cecchinello, director del equipo japonés, durante los tests que se llevaron a cabo a largo de este lunes en el circuito de Montmeló.






