Con la velocidad que son capaces de alcanzar las motos que compiten en MotoGP, cualquier toque, por leve que sea, puede desencadenar todo un desastre. Álex Márquez, tras alcanzar la moto de un Pedro Acosta que se quedó clavada por un fallo electrónico, sufrió un aparatoso accidente en Montmeló, en un Gran Premio marcado por hasta dos banderas rojas. Hasta que la dirección de carrera no confirmó que el de Cervera estaba consciente, muchos llegaron a temerse lo peor, viendo cómo salió al final despedida su moto. Con un mal cuerpo imposible de ocultar, los pilotos que aún podían se dispusieron a reniciar la prueba tras la consiguiente bandera roja, a la que no tardó mucho en seguirle la segunda del día. En este caso, tras una caída de Johann Zarco cuya pierna izquierda, atrapada en la rueda trasera de la Ducati de Pecco Bagnaia, quedó terriblemente maltrecha.
Álex Márquez, tras pasar por el centro médico del circuito, tuvo que ser trasladado al Hospital General de Cataluña, al igual que Johann Zarco. Allí, el correspondiente TAC, según anunciaría Gresini, desveló que padece una fractura marginal de la séptima vertebra, cuya evaluación será completada a lo largo de esta semana, así como una fractura de la clavícula derecha que le obligó a pasar por el quirófano ayer mismo en este centro hospitalario para estabilizarla por medio de una placa.
“Somos humanos”
«La alegría más grande es que todos estamos más o menos bien. Ha sido duro. Tenemos un gran espectáculo, pero al final somos humanos, así que cuando pasan estas cosas lo más importante es que todos estén bien» reflexionó Fabio Di Giannantonio, finalmente vencedor de la prueba.
«Cuando pasa algo así, siempre sale el tema de qué hay que hacer: seguir o parar… Es difícil. Al final, necesitamos seguir, pero también somos humanos. Creo que seguimos porque todos estábamos más o menos bien», abundó el italiano. «Mi historia es completamente secundaria, lo importante es que tanto Álex como Johann están vivos. Es duro decirlo, pero ha sido difícil vivirlo desde dentro y volver a concentrarnos tras lo que ha pasado. Saber que están a salvo, la verdad, me tranquiliza», explicó también en DAZN un Jorge Martín que podría haberse colocado líder de la tabla si no hubiera tenido un incidente con Raúl Fernández y que, al final, vio cómo Bezzecchi le saca algo más de ventaja en la clasificación.
«No sé hasta qué punto era necesario seguir buscando ese riego. Dicen que el espectáculo debe continuar, pero hay que pensar también en la parte humana y, después de lo que hemos vivido, de ver una moto partida por la mitad pasando por encima de otro piloto, lo de Zarco… Soy un mandado, pero pienso que hay que recapacitar también un pelín sobre hasta qué punto el riesgo o jugarnos la vida así merecen la pena», insistió el de San Sebastián de los Reyes.
«Se ha vivido un domingo que podría haber acabado muy feo, pero por suerte parece que estamos todos más o menos bien, toda la fuerza del mundo para Álex y para Zarco, que me parece que son los que más daño se han hecho. Lo demás da un poco igual hoy», aseveró por su parte un Pedro Acosta que se quedó sin puntuar después de irse al suelo por un toque con Ogura en el último suspiro. «Parece que ha sido un fallo electrónico, ha sido como si cortara la corriente de golpe la moto, y entonces todo deja de funcionar. El gas deja de acelerar, me ha pillado en el punto de irme dentro del carenado, el propio gas me ha hecho irme para adelante y entre que he sacado la mano y tal, yendo tan cerca, ha pasado lo peor que podía pasar», explicó el de Mazarrón sobre el choque.
“la gente está por delante del show”
«Cuando ocurre algo así, es muy feo que hagamos como si no hubiera pasado nada y volvamos a la pista, incluso para pilotos del campeonato que ya tenemos algo de experiencia con estas cosas. Entiendo que haya que salir tras una bandera roja, pero no estoy muy de acuerdo con que haya que hacerlo tras dos banderas rojas. Si ya han pasado dos cosas feas en la misma carrera, no creo que haga mucha falta volver a salir. La gente va por delante del show», sentenció el murciano.
«Ha sido complicado hacer las salidas cuando sabes que tienes dos compañeros en el hospital, pero la realidad es que tenemos que ser un poco egoístas en estas situaciones y pensar que tenemos una carrera por delante», explicó por su parte un Joan Mir, que acabó segundo, si bien se vio desplazado al decimotercer puesto por una sanción a causa de la presión de sus neumáticos. Fermín Aldeguer, tercero en carrera, avanzó un puesto y Pecco Bagnaia fue al final el tercer clasificado.






