Una exhibición y dos colapsos: el PGA Championship posiciona a David Puig

Una exhibición y dos colapsos: el PGA Championship posiciona a David Puig

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El transcurso de la segunda jornada del PGA Championship tomó tintes históricos para el golf español. Hubo momentos en los que nuestros tres representantes miraban al top 10 del segundo major del año: Jon Rahm, David Puig y Ángel Ayora, cada uno con sus armas, pero los tres deslumbrando a base de birdies en sus arranques de ronda en Aronimink Golf Club. Sin embargo, el día terminó rabiosamente incompleto. El corte se le escapó a Ángel Ayora. El arranque fue magistral, con -3 en los primeros nueve hoyos, en contraste con los desastrosos segundos nueve, donde firmó un +7. Especialmente doloroso fue terminar fuera del corte en el último hoyo: necesitaba el par y salió con doble bogey tras un error en el último putt desde un metro escaso al hoyo. Una cruel y difícil forma de digerir tu primera participación en un major. Ahora mismo será imposible quedarse con lo positivo, pero lo hay, y mucho.

La felicidad no fue completa finalmente, pero podemos sacar pecho en Filadelfia con David Puig (-2) entre los diez mejores y Jon Rahm (-1) decimosexto, ambos metidos por completo en la lucha durante el fin de semana. Respectivamente, a dos y tres golpes de la dupla que lidera el torneo, los norteamericanos Maverick McNealy y Alex Smalley, dos sorpresas liderando con -4.

Pero la exigencia de Aronimink apunta a emociones fuertes el fin de semana. Quince jugadores están en dos golpes de distancia, la situación más apretada en majors desde el Open Championship de 2002. La distancia entre los líderes y el corte del torneo, finalmente establecido en +4, es de solo ocho golpes, la más estrecha desde el PGA de Medinah en 2006. Tras los primeros 36 hoyos, solo 21 jugadores resisten bajo par, en una segunda jornada donde la ventosa mañana se jugó sensiblemente más complicada que la tarde.

Rahm no termina de estar fino, pero ‘su juego B ‘le dio para llegar a ser tercero después de los birdies en los hoyos 8 y 11. Sin brillantez, pero su juego estaba siendo efectivo y, sobre todo, seguro desde el tee. En los primeros 11 hoyos solo se le escaparon tres calles, pero en los siete últimos, el de Barrika no cogió ni una sola calle. El punto de inflexión negativo llegó con una catastrófica salida en el hoyo 12. Su bola salió tan por la derecha que terminó impactando en el pie de Wyndham Clark, sorprendido mientras pateaba en el green del hoyo 15. Y, pese a que el español salvó un gran par, su apagón con las maderas repercutió en dos bogeys en el 13 y 15 que dieron al traste con su progresión. Una ronda al par que, sin embargo, no le resta posibilidades, si arregla sus problemas desde el tee, para pelear por el trofeo Wanamaker.

Lo de David Puig se veía venir. La progresión del jugador catalán es tan insultante como la facilidad que tiene para jugar al golf. Está siendo el mejor desde el tee de salida, con la diferencia de que hoy el putter contribuyó a firmar 67 golpes (-3). Puig arrancó con birdies en el 2 y en el 6, pero más monumentales fueron los dos pares salvados en el 7 y 8 desde seis y cinco metros. Por los segundos nueve hoyos jugó con control, solo un mal swing en el 14 que le costó el único bogey y dos birdies finales en el 16 y 18 que redondearon sus números para ser el mejor pateador de la jornada, con más de cuatro golpes ganados a la media del torneo.

También con -2, compartiendo la novena plaza, aparecen el número uno del mundo, Scottie Scheffler, con una discreta ronda de +1, Cameron Young o Justin Thomas. Por detrás, los 67 golpes de Rory McIlroy suponen un buen movimiento que le deja con un acumulado de +1 y mucho todavía por decir en el torneo.

Entre las sorpresas negativas y ya fuera del fin de semana, la baja más sensible fue la de Bryson DeChambeau, que pese a terminar con tres birdies finalizó con +7. Tommy Fleetwood, Viktor Hovland, Adam Scott, J.J. Spaun o Gary Woodland también tuvieron que despedirse prematuramente de Aronimink.

kpd