Cuando Xavi Pascual, una década después, volvió al Palau Blaugrana allá por noviembre, fue como abrir una puerta al optimismo. Acababa la gris era de Joan Peñarroya y, como un aluvión, regresó al Barça la esperanza. Y, sobre todo, las victorias, con los mismos mimbres. Hasta al Real Madrid, con el que sumaban nueve tropiezos de carrerilla, lograron tumbar en el Palacio. Fueron 19 en sus 22 primeros partidos (incluidas las tres con el interino Óscar Orellana) y ni parecía importar la falta de apuesta económica del club, la política cero de fichajes que la directiva dejó bien claro al de Gavà durante la negociación para su retorno.
Pero aquel éxtasis se topó de lleno con la realidad. Las lesiones fueron palos en las ruedas de la inercia de Pascual. A la Copa del Rey se plantó bajo mínimos y apenas la recuperación milagrosa de Kevin Punter le rescató de no caer a las primeras de cambio contra UCAM Murcia. Tampoco duró demasiado la alegría, fue el Baskonia en semifinales quien le eliminó. Sigue sin ganar un título y ya han transcurrido casi tres años.
La semana pasada se confirmaba otra baja capital. Nico Laprovittola seguramente no volverá a jugar esta temporada. «Si queremos ganar, todo el mundo tiene que querer ganar», deslizó Pascual tras el inconveniente, mirando hacia arriba en un club en pleno proceso electoral. Pero si el técnico que ya ganara la Euroliga de 2010 en su anterior etapa (entre otros muchos títulos), pensaba que con el renovado mandato de Joan Laporta le iban a llegar refuerzos (aunque ya no podrían ser inscritos en Europa) con los que escapar del pozo, pronto ha visto sus ilusiones por los suelos. «El baloncesto, evidentemente, se tendrá que reforzar de cara el año que viene. Ya está todo previsto. También confío en que este año, el equipo remontará y luchará por los títulos que quedan», pronunció ayer mismo Joan Cubells, directivo de las canastas, en Jijantes. Quizá una ligera inyección económica para un equipo que con el paso de los años ha ido viendo como su presupuesto decaía. Y también la salida por fin de contrato de varios jugadores con un salario elevado (Satoransky, Laprovittola, Myles Cale, Miles Norris, Willy Hernangómez, Vesely y Fall).Entre los refuerzos ya suenan con fuerza nombres como el pívot Moses Wright (del Zalgiris) o el baskonista Luwawu-Cabarrot (máximo anotador de la ACB).
Porque, efectivamente, la crisis ha llegado con tanta fuerza al Barça como pareció su resurrección. Y todos los males de un equipo mal confeccionado, corto de efectivos y con demasiados años en la espalda de sus jugadores referentes, han vuelto al primer plano en el peor momento del curso.
El domingo, el Asisa Joventut -con hasta cuatro de su ex jugadores brillando: Ricky Rubio, Ante Tomic, Adam Hanga y el recién llegado Jabari Parker– le derrotó en Liga Endesa sin demasiados problemas (84-72). El Barça sigue tercero en la competición doméstica, pero empatado hasta con el séptimo y cada vez más lejos de Real Madrid y Valencia Basket. El propio Xavi Pascual dejó después del partido en el Olímpic una frase que resume su momento: «Estamos muy frágiles, está muy claro. Nos hemos venido abajo mental y emocionalmente. Nos está costando mucho salir de esta situación y hoy tampoco lo hemos hecho». Aunque, sin duda, donde las alarmas están a punto de saltar es en Europa.
Ahí, hasta clasificarse para el play in está en riesgo. Los azulgrana han perdido seis de sus últimos siete partidos y son décimos (17-14), con el Dubai Basketball y el Emporio Armani Milan pisándole los talones. Poco queda de esa defensa que asombró en el amanecer de Pascual. El resurgir de jugadores que parecían desahuciados, especialmente los pívots («es un problema que tenemos desde que volví al Barça», se sinceró el técnico tras encajar 54 puntos en la pintura ante la Penya). Y el tiempo apremia. Esta misma semana visita en Euroliga al Valencia, justo antes de una doble jornada clave con la visita al Palau de Anadolu Efes y Estrella Roja. Aunque, entre medias, el domingo, nada menos que otro clásico, esta vez liguero.







