La Fórmula 1 intentar apagar el fuego: tres propuestas para salvar un estreno eléctrico que no convenció a nadie

La Fórmula 1 intentar apagar el fuego: tres propuestas para salvar un estreno eléctrico que no convenció a nadie

De todos los trabajadores de la Fórmula 1, los que más han sufrido esta semana han sido, sin duda, los community managers. Los encargados de las redes sociales del Mundial y de los equipos se pasaron toda la previa del Gran Premio de China borrando comentarios negativos de los aficionados sobre el nuevo formato, hasta llegar al extremo. Según desveló el Corriere dello Sport, en Twitter, Instagram o TikTok desaparecieron incluso aquellos mensajes en los que los seguidores se limitaban a decir que el Gran Premio de Australia del pasado domingo había sido «aburrido». Hay muchos nervios en el paddock.

El estreno de la Fórmula 1 semieléctrica no convenció a nadie. Pilotos, ingenieros, directivos, aficionados, periodistas… Todos los actores del certamen criticaron los nuevos monoplazas por las situaciones que generan: adelantamientos a coches parados, acelerones sin lógica o frenazos en plena recta. Por eso los organizadores ya buscan soluciones.

Tal y como informó The Race, el Mundial propondrá cambios a los equipos tras la carrera en Shanghái de este domingo (08.00 horas, DAZN). El nuevo sistema híbrido de los motores hace que los coches dependan en exceso de la potencia eléctrica, que los pilotos deban gestionar la batería de forma continua y que el resultado sea un pilotaje antinatural. Eso es precisamente lo que se pretende corregir.

Según explica a EL MUNDO un mecánico del certamen, hay hasta tres propuestas sobre la mesa. La primera sería aumentar el super-clipping, es decir, la capacidad de recuperación de energía eléctrica, para que las baterías se carguen más rápido. La segunda sería reducir la potencia máxima para que esas baterías aguanten más tiempo, aunque con el coste de menores velocidades punta. La tercera sería incrementar el uso de los motores de combustión para reducir así la dependencia del sistema eléctrico. Todas las opciones son rápidas de aplicar, aunque ninguna resulta sencilla de implementar.

La amenaza de los pilotos

«Lo tenemos que discutir después de China, cuando tengamos más datos sobre la mesa», señalaba Nicholas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, con una esperanza: que el circuito de Shanghái ayude. La primera prueba del año fue en Melbourne, precisamente uno de los trazados más exigentes para las baterías, y este domingo todo debería ser más divertido. Con frenadas más intensas, los pilotos tendrán que preocuparse menos del sistema eléctrico y podrán conducir con mayor comodidad.

EFE

Al fin y al cabo, de ellos depende todo. La Fórmula 1 es una competición de escuderías, pero los aficionados siguen a las estrellas. Gracias al trabajo de Liberty Media —y a Netflix—, el campeonato ha penetrado con fuerza en mercados como Estados Unidos, y ese crecimiento hay que protegerlo. En Australia, las críticas de campeones como Max Verstappen o Lewis Hamilton encendieron las alarmas, más aún cuando el neerlandés insinuó una posible retirada. Los organizadores deben introducir cambios para que los protagonistas recuperen la sonrisa, pero también tienen que pensar en el largo plazo.

La Fórmula 1 de gasolina no volverá. Los constructores quieren que la inversión en desarrollo que exige el Mundial se traduzca en ventas en los coches de calle, y en la calle cada vez hay más eléctricos. A finales de 2025, el 25,1 % de los vehículos de la Unión Europea ya era electrificado —eléctrico o híbrido— y en España, el 18,7 %. Este año, atraídas por el cambio de motores, se han incorporado Audi y Cadillac y se valora el interés de BYD, el mayor fabricante chino de vehículos eléctricos.

Por eso el equilibrio es tan complicado: los cambios deben satisfacer a quienes pilotan, pero no a costa de regresar a la combustión pura. Habrá que ver, además, cómo afectan las modificaciones a las escuderías, con Mercedes como posible perjudicada y McLaren y Red Bull como posibles beneficiadas. De momento, en Shanghái, este domingo, todo seguirá igual: adelantamientos exagerados, coches parados y maniobras extrañas en el circuito chino.

kpd