Fue un viaje de 30 horas. Desde el martes a las siete de la mañana al miércoles a la una de la tarde. De Dubai a Gijón, de las bombas de Irán a los partidos de Premier Padel. La odisea de Javi Garrido y Lucas Bergamini, una de las mejores parejas del pádel mundial, junto a su agente Víctor Ruiz, da para episodio de serie de televisión. “Las dos primeras bombas no se te olvidan“, admiten en conversación con EL MUNDO.
Garrido y Bergamini, que tienen su residencia en Emiratos Árabes Unidos, habían entrenado por la mañana del sábado para preparar el torneo de Gijón y “sobre las dos de la tarde” se empezó a reenviar de móvil a móvil la noticia de que Estados Unidos e Israel habían atacado Irán. “Dos horas después comenzaron las primeras bombas cerca de nosotros. Nos quedamos en casa y cenamos todos juntos (viven ahí con sus parejas). No esperábamos que la cosa se agravara tan rápido”, aseguran los jugadores.
Pero el conflicto escaló tan rápido que en la madrugada del sábado al domingo Irán atacó distintos puntos del Golfo Pérsico, entre ellos el centro de Dubai y uno de sus hoteles más famosos, el Fairmont. “Ahí la cosa se puso fea“, explica Ruiz. “Javi y yo cenamos juntos en su casa, con mucha tensión, casi sin hablar… Yo me fui a mi hotel y él se quedó en casa, y en mitad de la noche la explosión de otro dron nos despertó. Ahí nos saltó un mensaje de aviso en todos los móviles: ‘Busca refugio, se avecina un ataque con misiles‘. Yo estaba en el hotel St. Regis, y todo el mundo se bajó al sótano, donde estuvimos hasta las seis de la mañana. Veíamos los mensajes de que un dron había caído en el Burj Al Araf, que estaba incendiado, que había una explosión… Pasamos ahí toda la noche y el domingo, cuando vimos que las defensas aéreas de Dubai eran sólidas, que se escuchaban los drones, la gente empezó a hacer vida normal”, relata.
El domingo volvieron a entrenar y encontraron en un amigo a su ángel de la guarda: “Nos dijo: ‘Hay una posibilidad de que podamos montar un chárter para Madrid desde Omán‘. No dudamos. Y ahí empezó un poco la odisea. Todo el mundo quería salir de Dubai y el aeropuerto de Muscat, en Omán, era el más cercano de los que estaban activos. Buscamos conductores y no todos tenían el seguro para viajar hasta Omán. Algunos no se atrevían a ir porque las fronteras estaban cerradas y había controles de la Policía. Al final convencimos a uno y salimos”, resume Ruiz. “Fue una aventura. Vimos alguna bomba, mucho ejército… Fue un viaje diferente“, asegura Garrido.
El viaje se complicó en la frontera, donde el coche de Víctor y Lucas no podía pasar y tuvieron que recibir la ayuda de otro famoso deportista: “Javi entró sin problema, pero nosotros nos quedamos atrapados, el coche no podía pasar y teníamos que ir en autobús. Ahí apareció Karen Khachanov, el tenista ruso, que nos lo pagó. Sólo se podía pagar en efectivo y no teníamos. Se iba a Indian Wells con Rublev y Medvedev, también desde Muscat. Y acabamos llegando. Un trayecto de cuatro horas que terminó siendo de ocho. En Muscat estaba todo lleno, carreteras, hoteles… Todo el mundo intentando salir. Tuvimos mucha suerte, hay mucha gente que sigue intentando salir y no puede. Me escribían otros deportistas, ‘oye, ¿tenéis hueco en el chárter?’, y es que estábamos completos.”.
El avión aterrizó en Madrid a la una y media de la madrugada del martes y a la una del miércoles llegaron a Gijón para jugar esa misma tarde el primer partido del Premier Padel de Gijón. “Premier nos puso el partido lo más tarde posible y pudimos comer y descansar algo. Fue un partido durísimo y tuvimos que remontar, pero lo conseguimos”, explica Garrido.
Después de tres días compitiendo en Asturias, Garrido y Bergamini perdieron ayer contra Ale Galán y Fede Chingotto, la segunda mejor pareja del mundo.






