En el último año y medio, Jordan Díaz ha sido el gran ausente. O el gran esperado. Desde su triple salto de oro en los Juegos de París, ese primer intento de 17,86 metros que le valió la gloria en el Stade de France, sólo volvió a competir en dos ocasiones. El 3 de agosto de 2025, un único salto en Tarragona (17,16) para ganar el Campeonato de España. Y después, en la calificación del Mundial de Tokio, septiembre ya, donde se lesionó el cuádriceps derecho.
Se le aguardaba el pasado fin de semana en Valencia, en el Campeonato de España de pista cubierta, pero tampoco participó. Unos días antes, el 12 de febrero, molestias en los isquios le impidieron saltar en el meeting de Liévin. Demasiadas alertas, demasiados contratiempos físicos y un giro radical. Según ha adelantado MARCA este jueves, el cubano, ha tomado un sorprendente cambio de rumbo. Abandona el grupo de entrenamiento de Iván Pedroso en Guadalajara y se marcha a Estados Unidos, a la Universidad de Arkansas, donde entrenará a las órdenes de Travis Geopfert.
El habanero llevaba a las órdenes de su compatriota desde 2021, cuando desertó camino de Oslo y solicitó asilo político en España. En febrero de 2022 el Gobierno español concedió a Jordan la nacionalidad y en abril de 2024, World Athletics el permiso para debutar con España. Por el camino, se perdió los Juegos de Tokio.
Con 25 años recién cumplidos, Díaz no sólo abandona al mejor entrenador del mundo de saltos (y al grupo que, entre otros, también incluye a Yulimar Rojas). También rompe con su manager, Alberto Suárez. En Arkansas se pondrá en manos de un experto en triple y longitod. Por las manos de Geopfert han pasado Tara Davis o Jaydon Hibbert, entre otros.
Fue una noche delirante en Bratislava, un desenlace como no se recuerda, la agonía y lo asombroso elevado a su máxima potencia. España, bloqueada en la recta de meta, lo tuvo completamente perdido, pero Yusta se inventó dos triples en el final de la primera prórroga, el segundo, puro milagro, tras un robo sobre saque de fondo cuando quedaban cuatro décimas. La canasta de su vida para una victoria ante Eslovaquia que es mucho más que un alivio. [72-76: Narración y estadísticas]
El "momento crítico" lo había llamado Scariolo, consciente de que ya no queda espacio para la relajación, aunque el rival no asuste a priori. Un toque de atención que no sirvió para mucho en Bratislava, donde la selección protagonizó una segunda parte espantosa y se salvó de la hecatombe por un cúmulo de guiños del destino. Al cabo, un triunfo que es un paso de gigante hacia el Eurobasket, allá donde España, pese a su nueva realidad, no puede faltar. Por tradición y por competitividad: no se ausenta desde 1957 y defiende el oro de Berlín.
Y eso que la puesta en escena fue esperanzadora, especialmente en defensa. Sin NBA, ni NCAA ni Euroliga, Scariolo exigió "energía, agresividad, rebote, ritmo". Todo eso lo cumplieron los 'veteranos', especialmente de estas ventanas, y los noveles. En una tarde que quedará como la del debut oficial de Izan Almansa, Mario Saint-Supéry y Sergio de Larrea, tres perlas.
Recibió la selección 10 puntos en el primer acto y 15 en el segundo. No hay mejor pilar desde el que paliar las propias carencias ofensivas. Se apoyó en el absoluto dominio del rebote (nueve ofensivos), en los puntos fáciles en la pintura de Fran Guerra (también se hizo fuerte ahí Almansa). Y, aunque tardó en llegar el primer triple en un equipo sin especialistas, pronto también acudió la confianza desde el perímetro, especialmente con dos seguidos de Yusta que agrandaron la distancia justo antes del descanso (25-38).
Todo parecía controlado, pero a la vuelta de vestuarios había susto. Ya un 7-0 de salida que cabreó, cómo no, al seleccionador. Mal síntoma. Un toque de atención y vuelta al tajo, algo de concentración recobrada y un triple de López-Aróstegi, la que era la primera canasta del capitán, para que la ventaja se mantuviera. España había controlado al único jugador eslovaco de nivel, pero Brodziansky despertó de pronto con siete puntos consecutivos para encender todas las alarmas justo antes del cuarto final (46-48). El del UCAM Murcia iba a ser una pesadilla.
De repente, el duelo dio un vuelco y España no supo mantener su pujanza, pese a un primer intento de reacción de Alocén, que encontró en un buen compinche en Almansa. A falta de cuatro minutos, Brodziansky puso por primera vez por delante a los locales, para delirio de las tribunas, y en duelo entró en una locura de desenlace. Respondió Pradilla y ya todo fueron fallos y más fallos (intimidados por el gigante Fusek y sus seis tapones), incluido un mate del propio jugador del Valencia y dos tiros libres de Yusta. También erró Brodziansky a falta de cuatro segundos y en la última posesión los árbitros obviaron una clarísima falta sobre Pradilla con empate a 59.
Nadie era capaz de anotar tampoco en la prórroga, el puro fango. Pero cuando Krajcovic (otro demonio) clavó su tercer triple, todo pareció sentenciado. Sumando los últimos cuatro minutos de partido y la prórroga, España había sido incapaz de anotar una canasta en juego en Bratislava. Hasta que Yusta se inventó dos triples a la desesperada, el segundo tras robo en línea de fondo a falta de un suspiro.
En la segunda prórroga, para frotarse los ojos, todo fue de nuevo una moneda al aire. Otro triple de Krajcovic, respondido esta vez por Salvó, otro héroe después sentenciado con los tiros libres. La más absoluta de las agonías escondía un premio final.
Baloncesto
Cantera
LUCAS SÁEZ-BRAVO
@LucasSaezBravo
Madrid
Actualizado Martes,
4
julio
2023
-
00:46Ver 27 comentariosIzan Almansa, Baba Miller o Juan Núñez salieron de la cantera...
En mitad del frenesí de un calendario del que todo el mundo se queja pero contra el que nadie hace nada, un pequeño parón puede descolocar las inercias. Lo superó el Real Madrid, media plantilla repartida por el mundo con los compromisos de selecciones nacionales, con su quinta victoria consecutiva. Hace nueve días tumbó al Hapoel en Bulgaria y ayer al Anadolu Efes en Estambul. Partidos ásperos, triunfos trabajados y un pequeño empujón para la clasificación en Euroliga. [75-81: Narración y clasificaciones]
El paradigma de la victoria fue Usman Garuba, el rey del esfuerzo. Se marchó de la cancha sin lanzar a canasta. Ni una vez. Pero no hubo nadie tan determinante. En un choque que no estaba hecho para Tavares (el Efes, con Poirier lesionado para largo, optó por los hirientes Smits y Osmani), cargado además pronto de faltas, el de Azuqueca emergió en los minutos finales con una defensa impresionante. Siempre el primero en la ayuda, valiente en los tapones, insuperable en los unos contra uno y dominante en el rebote. Ante eso se apagó el equipo local, plagado de bajas y todavía asimilando el despido de Igor Kokoskov.
Esa reacción la temía Sergio Scariolo, partido trampa, rival deprimido pero talentoso con entrenador interino (Trifunovic). Que plantó cara desde el comienzo. Y al que sólo el paso adelante defensivo blanco en la segunda mitad acabó por rendirle. Porque el Madrid se reencontró con el acierto desde el perímetro (11 de 25), pero no fue su tarde más lúcida en ataque, viviendo de los puntos de Hezonja (22) y de pequeños destellos de Maledon, Okeke y Lyles.
La primera mitad fue una especie de extraño intercambio de canastas. Como dos púgiles sin verdadera intención de hacerse daño con sus golpes. Un tanteo de ritmo lento, punto arriba y punto abajo hasta el descanso. Y eso que había amanecido el duelo con la estruendosa aparición de dos tipos que son puro talento ofensivo. Dos pistoleros con ganas de rock and roll.
Mario Hezonja, tan irregular en este inicio de curso, el mejor de largo en el último triunfo blanco, la semana pasada ante el líder Hapoel, asestó los 10 primeros puntos del Madrid. Pero encontró respuesta en el francés Cordinier y sus fulgurantes penetraciones.
Esa igualdad se iba a mantener, más dañino el Efes en la pintura, con esos falsos pívots, tan versátiles, que son Roland Smits y Ercan Osmani. Dominando también el rebote. Encontraban puntos sencillos entre otras cosas porque Tavares, tras sus dos faltas rápidas, no volvió hasta la segunda parte. Una contra de Cordinier cerró los primeros 20 minutos ante un Madrid demasiado obtuso ofensivamente.
Curiosamente, Chuma Okeke imitó a la vuelta de vestuarios la puesta en escena anterior de su compañero Hezonja. El ex NBA, apagado últimamente después de unos buenos apuntes en el inicio de curso, despegó con 10 puntos consecutivos, otra vez para mantener la balanza en una batalla que no terminaba de decantarse ni de tener dominador. Y que iba a presenciar otro intercambio eléctrico, pues Smits y Osmani (una pesadilla) golpeaban y Hezonja respondía, ahora con otros 12 puntos de carrerilla.
El cuarto triple de Osmani sin fallo iba a ser el último acercamiento turco (72-74). Campazzo se sacó de la manga la respuesta, cuando ya Garuba frustraba cada ataque rival. Al propio Osmani le frenó un rato antes con un potentísimo tapón. En el enredo de los últimos ataques, ya el Efes sólo iba a anotar cuando estaba rendido (se quedó en 34 puntos en la segunda mitad). Es el tercer triunfo a domicilio en Europa del Madrid.