Sorloth se exhibe para meter al Atlético en octavos con un hat-trick

Sorloth se exhibe para meter al Atlético en octavos con un hat-trick

Hace 378 años que España salió de Flandes tras 80 años batiéndose el cobre. Los tercios aguantaron lo que el tiempo y los flamencos les permitieron hasta la Paz de Westfalia. Había que intentar emular a esa unidad de élite y vengar el resultado con un tifo recordándolo en la grada. Los tercios rojiblancos contaban con la presencia de una torre noruega que está imparable en 2026, lo certificó con un hat-trick, y con la resurrección de un mediocentro brasileño que marcó el tempo y uno de los goles que valieron los octavos de final para el Atlético y la venganza de Flandes. [Narración y estadísticas, 4-1]

Imagino que en una guerra, los instantes previos a la batalla son, quizás, los más complicados para la mente de los soldados. Nervios, incertidumbre y, a veces, miedo. Es difícil saber lo que pasaba por las cabezas de los jugadores del Atlético de Madrid no antes sino hasta 5 minutos después de salir al césped del Metropolitano. Se vieron perdidos entre las tropas belgas, que llegaban en oleadas y combinando en el área de Oblak como si estuvieran en su propio campo. Pero las guerras son muchas batallas. Pequeñas escaramuzas de las que conviene salir sin heridas para intentar responder cuando vengan mejor dadas.

Y lo cierto es que quizás fue la primera mini victoria, ganada por el mejor general rojiblanco este 2026, para que la guerra virara hacia los intereses de Simeone. Sorloth persiguió un balonazo a campo belga, lo ganó, lo escondió y lo alojó en la red bajo el sobaco de Mignolet. Si los tercios de Flandes se hubieran encontrado defensas como la del portero francés, quizás en Bélgica hoy se hablara español. O noruego.

El regalo sentó bien al Atlético que se asentó en el campo y, mayoritariamente a través de Giuliano, generó varias ocasiones de peligro sobre la portería belga que la poca fe de Julián hizo que no se ampliara la ventaja en el marcador. Ya llovía menos en esta tarde calurosa que, lejos de sentar bien a los fríos belgas, les despertó ansias ofensivas que no flaquearon por el golpe.

Los chicos de Leko son constantes en su juego y en su esfuerzo. Invariables en su estilo, alegre y ofensivo. La clave es encerrarles y hacerles sufrir en su campo, pero no se dejaron y sus líneas se mantuvieron firmes en terreno rojiblanco. Varias jugadas con pases incluso en área pequeña terminaron con milagros de Oblak o con Hancko ejerciendo de último bastión frente al gol. Pero terminó llegando el tanto belga. La desgracia para Simeone, que se revolvía en su asiento, es que fue en un córner tras un despiste de Johnny. El mediocentro perdió la marca de Ordóñez, que remató sólo ante un Oblak demasiado hundido la peinada de Mechele.

El equipo flamenco no vino de turismo a Madrid. Creen en lo que hacen y jugaban, desde su tercera posición en la liga belga, como un equipo grande en el Metropolitano. Pero tienen la inocencia que el Atlético se quitó tras varios años pisando estos terrenos europeos. Y Cardoso, con un zurriagazo desde fuera del área en el que Mignolet pudo hacer más, les enseñó que el peso europeo es cuestión de constancia y tiempo.

Martillo noruego

A la hora de encuentro, Simeone empezó a reconocer el mérito y a olvidar las sesiones de psicología. Julián necesita apoyo, algo le pasa pese a que haya vuelto a marcar, y su cambio por Griezmann era más que merecido tenga los galones que le quiera otorgar su entrenador. La calidad se le cae de los bolsillos, pero la confianza la tiene en el suelo y el francés vive una segunda juventud. Ayudó mucho a Ruggeri, que estaba sufriendo un calvario con Forbs, y supuso una brújula para el ataque colchonero.

Suya fue la asistencia a Sorloth para poner el gol de la tranquilidad a falta de un cuarto de hora para el término del encuentro. Pero no sería el último del noruego. Ese jugador que ha cambiado la cara este 2026. A cinco del final, el ariete escandinavo completaría su hat-trick tras culminar un gran centro de Ruggeri en una jugada ensayada a la salida de un córner. Los focos eran para él. Los ha reclamado en silencio. Ganando duelos y batallas y metiendo a su equipo en octavos. Ahora a esperar al viernes para saber si el equipo vuela a Londres para enfrentarse al Tottenham o vuelve a Liverpool. Las armas cambian para la guerra. Hay que sumar un martillo al ejército.

kpd