El milagro de Kevin Punter sofoca la rebelión del UCAM Murcia

El milagro de Kevin Punter sofoca la rebelión del UCAM Murcia

Nadie contaba con él, una lesión muscular hace unos días que le hacía perderse la Copa del Rey. Una baja de esas para las que no hay reemplazo. Pero como un milagro, Kevin Punter renació para la gran cita. No sólo eso, lo hizo a lo grande, el factor decisivo que sofocó la rebelión del UCAM Murcia. Los de Sito Alonso hicieron sudar al Barça más de 35 minutos, le tuvieron realmente contra las cuerdas en varias fases, pero en el desenlace les abandonó el acierto, el ímpetu y la manera de frenar el buen puñado de talentos que tan bien maneja Xavi Pascual.

Para saber más

Se las verán los azulgrana este sábado (21.00 h., DAZN) en semifinales contra el Kosner Baskonia, duelo de equipos lastrados físicamente pero que sobrevivieron a un viernes de emoción. Clásicos coperos en una cita con enorme premio, regresar a una final. Para el Barça sería hacerlo dos años después, aunque no la levanta desde 2022 en Granada.

El emparejamiento más disputado y vibrante de cuartos fue el último plato. Como se sospechaba. Porque, por mucho que un púgil fuera el Barça y el otro un casi recién llegado (era apenas la tercera presencia en la Copa para el UCAM), nadie puede fiarse de un colectivo que se identifica a sí mismo con el tejón de la miel, el animal más fiero del panorama, pese a las apariencias.

Las apariencias son las de un equipo humilde, el menor presupuesto de los ocho del Roig Arena, con un entrenador que en su día fue despedido del propio Barça poco antes de una Copa. De una afición poco acostumbrada a estas alturas. De fichajes que son riesgos, tipos puestos en duda por los que casi nadie apuesta. La realidad, es un colectivo que muere por la causa de Sito Alonso. Que hace dos años se plantó en toda una final de la ACB. Y que este año ya había tumbado en dos ocasiones al propio Barça, entre otros.

Y que se situó en el duelo sin complejos, haciendo lo que mejor sabe: elevar la temperatura a base de intensidad. El UCAM iba a morir matando, cada balón dividido una guerra, en cada rebote la vida, pese a que los tocados del Barça estuvieran listos en la hora de la verdad. Incluso Kevin Punter, con el que (casi) nadie contaba, y que amaneció con siete puntos casi seguidos. Un serio aviso de lo que estaba por venir. Fue un toma y daca constante, una sucesión emocionante de golpes.

Porque, a los primeros intentos de demarraje azulgrana, respondió tácticamente Sito Alonso. Dos tiempos muertos que zanjaron el asunto y la irrupción de Dylan Ennis, tres triples consecutivos que dispararon al UCAM. Otro de Kelan Martin sobre la bocina, a tabla, desató la euforia de una afición llegada en masa. Su equipo se iba al descanso por delante (42-44).

Y no se iba a arredrar a la vuelta de vestuarios, donde aconteció un intercambio pletórico, ante el que mantener el nivel de los talentos del Barça. Y lo hizo (56-62 fue su máxima en ese tramo), y el tiempo y los nervios, parecía, empezaron a contar de su lado. Aunque el Barça y su experiencia en estos terrenos le hacían seguir siendo amenaza, momento ahora de Willy, Punter y Joel Parra, para recobrar la iniciativa y las sensaciones con un parcial de 10-0.

Que resultó completamente clave, porque el Barça, la sabiduría de Xavi Pascual, encontró su resquicio, la debilidad por donde tumbar al rival con un puñado de buenas defensas, de acciones decisivas de Punter y Will Clyburn. A falta de dos minutos, habían puesto la máxima (86-76), cuando ya sólo DeJulius respondía y Sito Alonso se desesperaba. Porque se le escapaba de las manos el sueño. Sólo fueron tumbados en la recta de meta, aunque se marchan de Valencia con la cabeza bien alta y la promesa de que no tardarán en volver.

kpd