Hace dos años, cuando Gianluca Prestianni llegó a Lisboa para presentarse como nuevo jugador del Benfica, no estaba cambiando de club, estaba luchando por su vida. El argentino, uno de los jugadores más prometedores de su país, figura del reciente subcampeón mundial Sub 20, había decidido dejar Argentina ante las amenazas y golpes de la barra brava de Vélez Sársfield, el club de su corazón. Amenazas de muerte, para que se entienda bien.
“Tengo mucho miedo”, dijo Prestianni, y en julio de 2023, con solo 17 años, pidió dejar Vélez. Tenía razones para hacerlo. Angustiado por las amenazas de la barra brava en medio de una serie de muy malos resultados de Vélez, acudió a un programa de televisión para hacer público lo que le estaba pasando.
“Nos cruzaron cinco o seis autos y nos golpearon. Cuando bajé la ventanilla me insultaron y me pegaron”, dijo tras haber pasado toda la noche previa llorando y casi sin dormir. En esos mismos días,. la barra brava de Vélez había irrumpido en la Villa Olímpica, las instalaciones de entrenamiento del club, para insultar y golpear a varios jugadores, entre ellos Prestianni. En esas horas, él y otros jóvenes jugadores como Francisco Ortega y Juan Ignacio Méndez tomaron una decisión: no aguantaban más, querían irse, y no sólo de Vélez, querían dejar Argentina.
“Me siento apretado. Soy hincha de Vélez y quería quedarme, pero lo que pasó ayer fue muy feo y tanto yo como mi familia tenemos mucho miedo. Esta vez fue una advertencia, nos amenazaron y golpearon, pero la próxima no sabemos qué va a pasar”, relató Prestianni a TyC Sports con la voz quebrada.
Pero como Argentina nunca deja de sorprender, dos cosas sucedieron tras el programa: no hubo mayores acciones ante la denuncia, ni de la justicia ni de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y los barras bravas, envalentonados al saberse impunes, redoblaron la apuesta y amenazaron de muerte al futbolista y su familia. Prestianni se refugió en su casa y por un tiempo no volvió a salir, mientras su padre presentaba una denuncia en la comisaría.
Los hechos demostraron que fue mucho más sencillo lograr el pase de Prestianni a Benfica que investigar y condenar a aquellos que lo amenazaron.
De eso huyó el jugador del que todo el mundo del fútbol habla tras la denuncia de insultos racistas por su parte contra el brasileño Vinicius jr. en el Benfica – Real Madrid por la Champions League.
En 2025, Ajax, Génova y River Plate se interesaron por Prestianni, que brilló en el Mundial Sub 20 como jugador ofensivo y desequilibrante en una selección que perdió la final con Marruecos. Lionel Scaloni ya lo hizo debutar en la selección mayor, en un amistoso ante Angola en noviembre del año pasado.
El escándalo desatado durante el 1-0 del Real Madrid en Lisboa repercutió con fuerza en Argentina, un país que está lanzado al sueño del cuarto título mundial este año en la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá. Los medios locales destacaron el incidente, sin atreverse a establecer qué dijo Prestianni mientras se cubría la boca con la camiseta, pero el verdadero debate se coció en las redes sociales a partir de la intervención de Kylian Mbappé. Las duras palabras del francés, que pidió expulsar de la Champions a Prestianni, reavivaron la rivalidad de los más recalcitrantes hinchas argentinos contra los franceses, desatada a partir de la final de Qatar 2022.
Insultar diciendo “mono” a un brasileño no es algo que se desconozca en Argentina. Recientemente, una abogada fue detenida en Brasil por insultar con esa palabra a un brasileño. Y a partir de este martes, con lo sucedido en Lisboa, una horda de trolls, varios de ellos abiertamente identificados con el presidente Javier Milei, lanzaron todo tipo de insultos y broma hirientes en torno a la palabra “mono” con Vinicius, Brasil y los jugadores franceses como destinatarios.




