Hijo de ‘Marquitos’, campeón de las primeras cinco Copas de Europa del Real Madrid y padre de Marcos Alonso, actual jugador del Barcelona, falleció este jueves tras una larga enfermedad.
Marcos Alonso, en una imagen de archivoMARCA
Marcos Alonso Peña, exjugador de fútbol y ex entrenador, ha muerto este jueves a la edad de 63 años.
Hijo de ‘Marquitos’, campeón de las primeras cinco Copas de Europa del Real Madrid (1956-1960), y padre de Marcos Alonso, actual jugador del FC Barcelona, el exjugador falleció tras una larga enfermedad.
Nacido en Santander en 1959, Marcos Alonso se formó en el Racing de Santander ysu carrera deportiva le llevó a militar, entre otros, en el Barcelona y en el Atlético. Disputó 22 partidos con la Selección, a las órdenes de José Emilio Santamaría y Miguel Muñoz.
Tras su retirada, en 1991, fue entrenador pasando por ocho equipos diferentes del fútbol español y comentarista en varios medios.
Fútbol femenino
INMA LIDÓN
@inma_lidon
Córdoba
Actualizado Miércoles,
27
septiembre
2023
-
02:37Ver 8 comentariosHoy será la primera reunión de la comisión mixta que...
La selección femenina de España se proclamó campeona del mundo de hockey sobre patines este sábado tras derrotar en la final a Portugal (0-2), con goles de Sara Roces y María Sanjurjo, en el Pala Igor de Novara (Italia).
El combinado español, dirigido por el seleccionador debutante Sergi Macià, rubricó así un campeonato casi perfecto, en el que, tras debutar con un inesperado empate ante Chile (1-1), enlazó las victorias contra Gran Bretaña (0-14), Italia (3-0), Francia (8-2) y la anterior campeona, Argentina (1-4), hasta alcanzar la final.
Pese a partir como favorita en el partido por el título, la disciplina defensiva de Portugal y las intervenciones de la portera lusa Claudia Vicente impidieron a España trasladar su dominio al marcador en los primeros minutos.
El combinado español monopolizaba la bola y acumulaba disparos de peligro, pero el gol no llegaba. Aun así, la selección dirigida por Sergi Macià no perdió la paciencia y encontró el botín deseado en el último minuto de la primera mitad.
Aina Florenza recibió una falta dentro del área y Sara Roces, con un tiro seco y ajustado a la escuadra, estrenó el marcador desde el punto de penalti (0-1, min.24).
España asestó el golpe definitivo tras el paso por vestuarios. Florenza asistió desde detrás de la portería a María Sanjurjo, que tras un primer remate en falso logró enviar la bola al fondo de la red (0-2, min.26).
Aunque la segunda mitad acababa de empezar, Portugal ya no tuvo capacidad de reacción y España administró la renta sin demasiados sobresaltos para, de este modo, proclamarse campeona del mundo por octava vez en su historia, la cuarta en las últimas cinco ediciones.
A un paso de la pista del The Venue de Riad todo el equipo de Rafa Nadal y toda su familia -sus padres, su mujer, su hijo, su suegra- compartían charlas y se despedían de una vida dando vueltas por el mundo viendo tenis, celebrando victorias y lamentando alguna derrota. En su penúltimo partido en el extranjero como jugador en activo, el ganador de 22 Grand Slam se dio el gustazo de volver a reunir a los suyos y de disfrutar un rato más, otro rato más, de lo que le hizo quien es. Quedará mañana, cuando se medirá a Novak Djokovic en otro duelo histórico (18.30 horas, DAZN), pero ayer tocaba gozar rodeado de sus personas queridas de cada minuto con la raqueta en la mano.
«Estamos disfrutando, es nuestro último viaje juntos e intentamos saborear todos los minutos», comentaba durante el encuentro su entrenador, Carlos Moyà, con mucha emoción, también algo de pena. Después de casi 20 años de éxitos, el final de la carrera de Nadal ya no le definirá ni tan siquiera si en su último torneo, la próxima Copa Davis, consigue formar parte de la séptima Ensaladera de España, por eso ya sólo queda el goce.
Porque dentro de un mes en Málaga ocurrirá lo que tenga que ocurrir y ya está. Las semifinales del opulentísimo Six Kings Slam, el torneo de exhibición organizado a su medida en Arabia Saudí -iba a celebrarse en febrero y se aplazó para que él participara-, apenas ayudaron a descifrar si Nadal podrá ayudar al equipo español; ni él mismo lo sabe. Ante Carlos Alcaraz, antes fan, luego aprendiz, finalmente amigo, Nadal sólo pudo constatar que el tiempo ha pasado y que la próxima temporada sería un suplicio para él.
Limitaciones físicas
El hoy número dos del ránking, a sus 21 años, se demostró muy por encima y ni tan siquiera el formato igualó las fuerzas. Pese a ser un partido amistoso, Alcaraz dominó sin exigirse en todos los puntos para acabar ganando por 6-3 y 6-3 en una hora y 20 minutos. Como le ocurrió ante Alexander Zverev en el último Roland Garros o ante Djokovic en los Juegos de París, Nadal constató sus limitaciones físicas y simplemente hizo lo que pudo. En ocasiones apareció su derecha, tan potente como siempre; en ocasiones apareció su coraje, discutiendo bolas indiscutibles, pero todo lo demás era imposible.
En las semifinales previas, Jannik Sinner y Djokovic ofrecieron un duelo generacional mucho más reñido, más espectacular, que acabó con victoria del italiano por 6-2, 6-7(0) y 6-4, pero esta vez no pudo ser. Nadal estaba lastrado y Alcaraz también quería disfrutar. Al fin y al cabo, después de toda una infancia aplaudiendo puntos maravillosos de la leyenda que tenía delante, él también quería mostrarle lo suyo, sus golpes, su tenis, su arte. Para Alcaraz era importante jugar bien ante un ídolo como Nadal y, además, necesitaba recuperar ciertas sensaciones de cara al final de temporada.
Tras su derrota prematura en el último Masters 1000 de Shanghai, le queda ahora por delante el Masters 1000 de París-Bercy y las ATP Finals antes de la final de la Copa Davis y de esos dos torneos dependerá en buena medida sus opciones a asaltar el trono de Sinner en el ranking ATP el próximo año. Al final del partido, Alcaraz aplaudía la figura de Nadal y pedía que se alargara la ovación hacía él del público saudí, entregado a la leyenda.
Nadal saluda a los aficionados tras su derrota en Riad.AFP
«Me siento muy querido por todo el mundo, no creo que pueda dar las gracias las veces suficientes», comentaba Nadal al acabar, antes de analizar su partido: «Ha sido un placer poder jugar. Lo he intentado, ha sido un buen partido, estoy contento con mi actuación, pero no ha sido suficiente para poner en aprietos a una bestia como es Carlos. Está en muy buena forma».
Después del encuentro, con mucha complicidad, ambos se reunían en el centro de la pista para regalar unas pelotas a los aficionados y comentar el encuentro y después seguían con sus placeres. Alcaraz, aún sudado, recibía la visita de Neymar Jr., que le regalaba unas botas de fútbol, y Nadal se lanzaba a reunirse nuevamente con todo su equipo y toda su familia para despedirse juntos de una vida dando vueltas por el mundo viendo tenis, celebrando victorias y lamentando alguna derrota.