La paz, o llamémosla tregua, alcanzada por la Euroliga y la FIBA nos ha traído, como quien no quiere la cosa, una semana de cambio de ritmo en la temporada que será diferente de las anteriores: tras la Copa del Rey entre los ocho mejores equipos espa
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En su segunda temporada en el Real Madrid tras su retorno de la NBA es como si Usman Garuba, que pronto cumplirá los 24, hubiera encontrado su lugar. El jugador que siempre prometió, en el molde de quien quizá mejor le conoce, Sergio Scariolo. Toda su energía canalizada. La que le hace único, la que a veces le jugó malas pasadas. "Viene jugando desde hace tiempo de una manera intensa, agresiva, cada vez más inteligente. Y eso es decisivo", le elogiaba hace poco el técnico con el que conquistó el Eurobasket en 2022.
El gran salto en el rendimiento del de Azuqueca de Henares no se mide sólo en lo estadístico, que también. Los números pocas veces hacen justicia a un tipo de jugador tan físico, entregado a los esfuerzos que el resto rechaza. Influyente en lo que intimida, en los balones que roza o desvía, en los bloqueos que coloca o en las faltas que comete. Curiosamente, fue la mayor amenaza la que le hizo espabilar.
La indefinición de comienzo de temporada en el Real Madrid, con los roles todavía repartiéndose y el cuerpo técnico a la búsqueda de los mecanismos que maximizaran el potencial de una plantilla como nunca, hizo que Garuba se perdiera, se diluyera. Scariolo trató de involucrar a Bruno Fernando (fichado a mitad de la temporada pasada, desde los Raptors) como primer recambio de Edy Tavares, pero el experimento fracasó. El angoleño acabó rumbo al Partizan.
Entonces llegó, también desde la NBA, otro gigante. Alex Len, otro competidor de Garuba en la pintura, porque lo que desde hace tiempo quedó claro es que la posición en la que mejor rinde la Pantera es al cinco. El fichaje del ucraniano fue el resorte del canterano. Desde entonces, parece otro. Cambiando partidos desde el banquillo, con su fiereza. El ir a todas. La velocidad para recorrer la cancha. El contrapunto ideal a Tavares. Ha llegado a ser el mejor del Madrid en partidos sin tirar a canasta. Otra de sus cimas fue contra el Barça, en el clásico de Euroliga que resultó revancha blanca. "Usman ha sido más importante hoy en ataque, no tanto en defensa. Cuando hemos decidido acabar con la incertidumbre inicial de quién sería el primer suplente de Edy, con la salida de Bruno Fernando y el fichaje de Len, optamos por él como su recambio. La mayoría de veces nos ha dado la razón y también ha anotado en momentos claves", se sinceró Scariolo.
Garuba, durante un partido reciente.THOMAS COEXAFP
Que en otras ocasiones había puesto la lupa en las irregulares prestaciones de su pívot, que no terminaba de responder en su primera entrada a cancha. "El paso siguiente de mejora es ser capaz en la primera salida de producir esa intensidad, esa energía, ese impacto en el partido que normalmente produce la segunda salida. Es una cuestión mental porque es el mismo jugador", explicó.
A Usman no se le exige acierto y menos desde el perímetro. Pero tampoco se corta a lanzar si le flotan en exceso. En lo que va de temporada, apenas lo intentó seis veces desde el triple, pero acertó en cuatro. Sus porcentajes de dos, acumulando ACB y Euroliga, rozan el 70%. En cuatro de los cinco últimos partidos en competición doméstica ha superado la decena en valoración. En Lugo, este sábado sin Tavares, volvió a brillar. Y dejó una jugada que le define: tapón al base en primera línea y mate para culminar la contra.
Es la madurez de un proyecto de jugador que asombró en categorías inferiores, soñó con la NBA (105 partidos en tres temporadas), que es clave para la selección española con la que ya acumula dos Juegos Olímpicos, un Mundial y un oro continental y que es el músculo del Madrid de Scariolo. Un chico siempre de frente, que el pasado verano se tomó un justificado break con España. No fue sólo cuestión de descanso físico. Usman quería estar presente en el nacimiento de su hija Alana.
Y es el paso adelante del jugador que, salvando al capitán Llull, mejor conecta con las tribunas del Palacio. El reclamo de la Pantera, de sus rebotes ante tipos que le superan en centímetros, de sus tapones, de sus cabalgadas, es ya uno de los grandes atractivos en Goya.
Del ansiado sol de Madrid a la nieve y las temperaturas bajo cero de Riga, el lugar donde el verano pasado la selección española debió estar y no estuvo, expulsada en la primera fase del Eurobasket. El Xiaomi Arena, escenario que vio proclamarse campeón continental a Alemania, acogerá el duelo de España contra esta Ucrania en el exilio. Hora extraña (14.00 h., Teledeporte), pero es que después la local Letonia, con Sito Alonso en el banquillo, juega su partido contra Polonia. El lunes, el duelo se repetirá en Oviedo. Sin duda, el desafío más fiero del grupo de Chus Mateo en este inicio de camino hacia el Mundial de Qatar 2027.
Es una España de circunstancias, pero no encontrarán una excusa. "No la escucharéis de mi boca. Es lo que hay, son los mejores. Como siempre digo, es la mejor selección posible en este momento y adelante con ellos, que vamos de sobra. Tenemos un equipo que representa muy bien el baloncesto español, que está súper comprometido y yo con esa ilusión creo que podemos llegar muy lejos", se reafirmaba el seleccionador, quien se ha empeñado en inyectar a su era precisamente de eso, ilusión. Y a la espera de los referentes, de los dos NBA y los muchos NCAA que coparán el futuro, hasta de los Euroliga, protagonismo a los valientes que atienden a la llamada de la selección como un escaparate desde el que reivindicarse. Desde los veteranos que ya no tendrían por qué estar -bravo el paso de vuelta de Pierre Oriola, cinco años después o el de Ferran Bassas-, hasta los jóvenes que pasaron por debajo de tantos radares. Nadie como Álvaro Cárdenas, pero también Busquets, Francis Alonso, Isaac Nogués (al fin con el permiso del Valencia Basket donde apenas juega) o el propio Izan Almansa.
En la mente del grupo hay dos nombres propios a los que quieren mandar una especie de mensaje. Caídos gravemente, tanto Great Osobor como, hace unos días, Miquel Salvó. De menos duración serán las bajas de otros dos referentes, Alberto Díaz y Dani Díez. "A nivel anímico, sin duda, es una motivación extra el acordarnos de ellos. Ese grupo de la primera convocatoria siempre lo voy a tener en la mente, fue muy bonito. Queremos mantener ese espíritu", siguió Chus Mateo, ya de vuelta de su gira de tres semanas por Estados Unidos visitando a las perlas nacionales de la NCAA.
A falta de estrellas, cohesión, esfuerzo y buen baloncesto. Eso dejó el estreno en Copenhague y sobre todo la paliza a Georgia en Tenerife. Eso espera Mateo de este doble enfrentamiento, lleno de peligros y con resultados que se arrastrarán a la segunda fase, donde esperarán otros desafíos como Grecia, Portugal y Montenegro. "Ucrania ha jugado muy bien en la primera ventana, a nivel defensivo y con muchísimos recursos a nivel ofensivo. Es un equipo que corre, un equipo duro, un equipo que defiende muy bien, un equipo que sabe jugar con tiradores, con un muy buen base (Kovliar, 29,5 puntos y 8,5 asistencias en los dos primeros duelos) que genera mucho. Y gente grande, con capacidad de intimidación", diseccionó el seleccionador a los de Ainars Bagatskis, en los que Artem Pustovyi, ahora en el Andorra, sigue siendo su referencia.
"Por eso están aquí, por cómo ha jugado en sus clubs. Y por el compromiso que han mostrado también en la primera ventana. El hecho de verles jugar tan frescos, tan alegres, tan como ellos son... A mí me ha hecho pensar que podemos tener un grupo en cierta continuidad. Ojalá que demuestren en esta segunda ventana los mismos valores colectivos que mostraron en la primera", valoraba el ex entrenador del Real Madrid las opciones propios y nadie como Santi Yusta para encabezar los méritos. El madrileño sigue con su idilio con el baloncesto en el Casademont Zaragoza: sólo Luwawu-Cabarrot mete más puntos que él (17,1) en toda la Liga Endesa, y es el cuarto más valorado de la competición.
"Vengo con la misma ilusión. Sabemos que Ucrania quizá es un puntito mejor, que también ganaron los dos primeros en noviembre y que tienen un par de jugadores que son muy importantes. Tenemos que jugar muy sólidos", valoró Yusta en la previa.