Cuando el lunes 8 de diciembre, después de la derrota contra el Celta en el Bernabéu, este periódico informó en exclusiva sobre la reunión que se había producido de madrugada en el estadio entre Florentino Pérez y su cúpula directiva para valorar el futuro de Xabi Alonso, el técnico del Madrid ya estaba sentenciado. Era una muerte anunciada y sólo un milagro le hubiera hecho terminar la temporada. Un mes después de eso y tras caer en la final de la Supercopa, el de Tolosa dejó ayer de ser entrenador del conjunto blanco. Lo hizo «de mutuo acuerdo» con el club y con Arbeloa, su amigo y entrenador del Castilla, como sustituto. Y lo hizo por varias razones.
«Nadie se quiere ir nunca del Madrid», admiten desde Valdebebas, negando su dimisión. Pero la realidad de Alonso es que su presente en Chamartín se ha ido deteriorando hasta que él mismo ha llegado a aceptar el final de su etapa. No ha dimitido, pero ha mostrado signos de impotencia y agotamiento ante una situación en la que no veía solución ante la negativa del club a fichar en invierno.
Se lo admitió así a José Ángel Sánchez, director general del club, en las conversaciones que mantuvieron al regresar ayer de Arabia. La primera charla en el mismo avión, analizando lo sucedido, el plan contra el Barça, la preparación física, las necesidades y posibilidades de la plantilla y las soluciones a todo. Ahí, el directivo, su gran valedor, y el técnico no llegaron a suficientes puntos en común para un futuro juntos.
La siguiente charla, unas horas más tarde, fue la definitiva, ya con Florentino asumiendo la responsabilidad de la decisión. El presidente estuvo tentado de despedirle en la noche de la derrota contra el Celta, pero aguantó esperando una reacción del equipo, más en sensaciones que en resultados. El Madrid lo ganó todo a partir del City y hasta el Barça, pero las formas nunca volvieron a convencer a la zona noble del Bernabéu, con aquel «que mee con la suya» de Guardiola, cercano al de Tolosa, que tan mal sentó en la Castellana.
Alonso recuperó para la causa a un vestuario que había perdido, pero la acumulación de circunstancias durante estos meses han pesado enormemente en su contra y en su ánimo, bajo mínimos en las últimas semanas por el desgaste de los rumores y la tensión constante.
Desde el Mundial de clubes
Como contó este periódico, las grietas empezaron en el Mundial de clubes. Xabi prefería asumir el cargo en julio, con la nueva temporada, y no arrastrando el curso por Estados Unidos. Aterrizó en Miami con sus ideas y chocó con algunas estrellas, como Vinicius, que iba a ser suplente en la semifinal ante el PSG y sólo fue titular por la lesión de Alexander-Arnold.
Esa grieta con el brasileño se hizo cada vez más grande hasta el famoso enfado del clásico. Y si hay un jugador al que Florentino tiene un cariño especial ese es Vinicius. La directiva nunca entendió el trato de Alonso con el brasileño y defendió al futbolista, que no volvió a rotar a partir de la también famosa charla en Atenas entre técnico y equipo.
Esos encontronazos con Vinicius se contagiaron a otras taquillas del vestuario por el tipo de entrenamientos y los métodos de Xabi y su cuerpo técnico, en el que el club no terminó de confiar del todo. Los vídeos, la mecánica del día a día y el análisis científico de todo fueron menguando el ánimo del grupo de los jugadores, a los que según el club se les restaba creatividad.
El vestuario, “en shock”
Pero aún así, el vestuario recuperó el esfuerzo para Arabia, especialmente para el clásico. Compitió hasta el final y aunque perdió, se volvió a la capital con la idea de que Xabi sería su entrenador. Por eso el comunicado oficial del Madrid dejó «en shock» a la plantilla, que se enteró por las redes sociales.
Algunos se habían hecho a la idea de que en caso de una salida de Xabi Alonso, el elegido sería Zidane antes de irse con Francia, pero finalmente es Arbeloa, al que conocen un poco del día a día de Valdebebas y que llegará al campo 1 de la ciudad deportiva de la mano de Antonio Pintus, que hoy mismo bajará al césped. Su nombre ha sido la gota que ha colmado el vaso de la dirección del Madrid. Florentino, que le fichó en 2021 como estrella antes incluso de anunciar a Ancelotti, nunca vio bien que dejara el primer equipo con la llegada de Alonso y siempre le había recomendado recuperarle, ante el «no» constante del vasco a sus ideas.
En las últimas semanas, Xabi había hecho publica la «colaboración» con el italiano, pero seguía sin estar cerca del banquillo mientras la plaga de lesiones y la baja forma de muchos jugadores enfadaba a la zona noble. «Hay tiempo para reactivar a los futbolistas física y mentalmente», aseguran fuentes desde Valdebebas. Veremos.






