El Real Madrid se estrenará en la Copa del Rey ante el CD Talavera mientras que el FC Barcelona tendrá que viajar al Pedro Escartín para enfrentarse al CD Guadalajara, dos equipos de Primera RFEF. Se trata de dos enfrentamientos que inéditos en el fútbol español.
El Atlético se medirá al Atlético Baleares, una eliminatoria que tampoco se ha dado nunca en la Copa del Rey y que cayó como un premio para este equipo de Segunda RFEF. Al Ourense, el otro equipo de la cuarta categoría que estaba en el sorteo tras dejar en el camino a dos Primeras, Oviedo y Girona, se enfrentará al Athletic.
El resto de eliminatorias serán: Real Murcia-Betis; Eldense-Real Sociedad; Burgos-Getafe; Cultural Leonesa-Levante; Eibar-Elche; Deportivo-Mallorca; Racing-Villarreal; Sporting-Valencia; Huesca-Osasuna; Granada-Rayo; Albacete-Celta y Alavés-Sevilla.
Esta ronda de 1/16 de la Copa del Rey se disputará entre el próximo martes 16 y el jueves 18 de diciembre, a partido único, en el campo del equipo de inferior de categoría y sin VAR. La eliminatoria entre el Granada y el Rayo, que en esos días jugará ronda de la Conference League, se jugará el 6 de enero.
"Balón de Oro, Alexia, Balón de Oro". Ese fue el cántico que se escuchó en los minutos finales del duelo ante Bélgica, justo después de que Alexia Putellas marcara un impresionante gol con el exterior para engordar una amplia victoria que colocaba a España con un pie en los cuartos de la Eurocopa. Un pase, ratificado con el posterior 1-1 entre Italia y Portugal, que suponía el único objetivo para la doble ganadora del Balón de Oro. Aunque no pueda evitar que se alabe su brillante momento, que le ha llevado a marcar tres goles, dar dos asistencias y salir elegida como mejor jugadora en los dos partidos. "Pienso rápido y eso es un síntoma de que me encuentro bien", reconocía.
Esta Eurocopa está mostrando a la mejor Alexia desde su lesión en la rodilla y toda la marejada que se destacó tras el Mundial y que la obligó a ponerse en primer plano, y no en el campo, en numerosas ocasiones. Lidera el grupo dentro y fuera del césped y asume un papel que no pudo ejercer en Inglaterra por la grave lesión, ni en Australia y Nueva Zelanda. Allí su protagonismo fue menor. Sólo fue titular en tres partidos: ante Zambia, y jugó 17 minutos, en la única derrota con Japón (62 minutos) y en semifinales ante Suecia (77 minutos). En el resto partió desde el banquillo. De hecho, en la final, Jorge Vilda recurrió a ella de manera testimonial en el minuto 90 para que disputara el tiempo añadido ante Inglaterra.
Ahora todo es diferente. Alexia quiere llevar a España al título, justo el que a ella le falta en el palmarés y que intenta saborear en el rol que le gusta: el cerebro alineado con Montse Tomé para hacer jugar a la selección. "Da mucho rendimiento a nivel colectivo, entiende el plan. Además, está fluyendo, se está divirtiendo y eso hace que esté dando el nivel que da", analizaba la seleccionadora.
Su importancia es evidente en un vestuario donde todas se protegen y ponen al equipo por delante de lo individual. Por eso Irene Paredes, también goleadora anoche ante Bélgica, pedía desde la zona mixta que todo el mundo la dejara tranquila. "Me lo ha dicho en la ducha y la respuesta ha sido que esto es un equipo", confesó tras recibir el segundo MVP. "Todas tenemos nuestro rol. Cómo presiona Esther, cómo eligen tan bien Mariona o Pina, lo de Patri, que es un escándalo", destacaba con humildad. El momento especial que vive lo desvela la sonrisa con la que acaba los partidos.
Recomponerse en medio de la locura fue lo que hizo el Barça ante el Benfica para entrar en los octavos de final de la Champions. Lo cerró Raphinha en el tiempo añadido después de picar piedra contra el rival y la desgracia. De una sacudida en 30 minutos y un sinfín de disparates que parecieron dejarlo aturdido a una remonta para la historia. [Narración y estadísticas (4-5)]
El Benfica golpeó tres veces con rapidez, la primera sin que los azulgrana rompieran a sudar. El gallego Álvaro Carreras se convirtió en un martirio con sus escapadas por la orilla izquierda y en la primera se plantó en el lateral del área para poner un centro al punto de penalti que Pavlidis le ganó a Pau Cubarsí. Primera mueca de Hansi Flick en el banquillo porque intuyó que el joven lateral iba a ser un quebradero de cabeza. En tres minutos ya tuvo certeza cuando, de nuevo, calcó la jugada sin que esta vez cazara la bola el noruego Aursnes.
Antes de recibir más latigazos, el Barça se estiró buscando la igualada. Pedri filtró un pase a Lewandowski para que entrara en juego, pero fue un pisotón de Tomas Araujo a Balde lo que provocó que, de penalti, el polaco lograra el empate con un lanzamiento impecable. Era el minuto 11 y el partido parecía que iba a asentarse después de un arranque frenético. El equipo culé quiso manejar y el guardameta Trubin tuvo que sacar una mano para evitar que Gavi enviara al fondo de su portería el rebote que, por instensidad, se llevó ante Antonio Silva. El crecimiento del Barça lo frenó en seco uno de sus propios jugadores.
Los errores de Szczesny
Había apostado Flick por darle la titularidad a Szczesny en la portería y, desde el minuto 22, debió de arrepentirse. Primero porque abandonó el área para cazar un pelotazo larguísimo a la espalda de la defensa y que también perseguía Balde y acabó arrollando a su lateral y dejando el balón franco para que Pavlidis marcara su segundo gol de la noche. Sin tiempo para asimilar el mazazo de tener que nadar contra corriente, de nuevo se lanzó a los pies de Aktürkoglu. Tocara balón o no, el colegiado neerlandés no lo dudó y el VAR tampoco: penalti que lanzó el héroe griego de la noche. Pavlidis, que sólo había marcado un gol con el Benfica esta campaña, se convirtió en el primer jugador que le hace un hat trick al Barça en Europa en apenas medida hora.
La remontada se antojaba complicada para un equipo al que le costaba jugar y no dejaba de acumular desgraciados errores. Pero aún había tiempo. Mucho tiempo. El Benfica iba a fiar el resto del partido a armar contras, a correr por los costados para sorprender una vez más. Ante eso, el Barça intentó llegar al descanso con presión alta y robos en la salida de pelota, y tuvo sus ocasiones. Primero Lamine Yamal, que no enganchó al segundo palo un centro de Raphinha desde el costado izquierdo. Después fue el propio capitán quien armó a bote pronto un disparo tras una recuperación de Lewandowski de los pies de un central. No parecía infalible el Benfica, pero tantas fueron las facilidades que, en muchos momentos, lo pareció.
No tuvo más remedio el Barça que intentar recomponerse, a pesar de que los lisboetas volvieron a inquietar, como en la carrera que Cubarsí le ganó a Aursnes. Buscó Flick a De Jong para darle el mando y liberar a Pedri y el colmillo de Fermín. Antes probó Lamine desde la frontal a la grada y Pedri hizo pasearse una pelota por el área pequeña que no acertó a empujar Lewandowski. Hasta se animó el canario al disparo viendo que no había manera de acortar distancias.
El malentendido entre Szczesny y Balde que dejó en bandeja el 2-1.AP
Entonces Trubin devolvió parte de los regalos de su compañero en la portería contraria. Un saque de puerta cómodo se le quedó bajo y acabó en la cabeza de Raphinha para espolear al Barça... unos segundos. Porque un centro lateral de Schjelderup lo empujó Araújo antes de que llegara a atraparlo Szczesny.
Todo en este partido era sobreponerse a la desgracia. Y el Barça lo hizo. Encontró otro penalti, esta vez de Carreras a Lamine, que marcó Lewandowski para estrechar el marcador y un testarazo inapelable del recién incorporado Eric García al perfecto centro de Pedri que pareció salvar un punto. Entonces emergió Raphinha para, en una contra, obrar la proeza y colocar al Barça entre los ocho que avanzan directamente a octavos.
Trifulca en el túnel
La efervescencia del partido no acabó con el pitido final. Antes vio una tarjeta roja Cabral en el banquillo del Benfica y, ya en el túnel, Raphinha fue protagonista de un enfrenamiento con jugadores locales en el que tuvo que intervenir la policía.
"Al salir del campo me han insultado y yo devolví los insultos, aunque sé que no se debe hacer. Soy una persona que no se lleva nada para casa y si me dicen, también va a escuchar. Al final nos calentamos todos", explicó el capitán, en declaraciones a Movistar Plus, antes de reconocer que esta temporada está siendo la mejor de su carrera.