Triste episodio de discriminación y odio en el baloncesto femenino. La ex jugadora española Marta Xargay, mujer de la estrella de la liga de baloncesto femenino estadounidense Breanna Stewart, ha recibido un correo con insultos homófobos y amenazas de muerte, informa Efe. La pareja ya ha presentado una denuncia a la policía.
Xargay, de 33 años y ex jugadora de Girona, Phoenix Mercury o del Dinamo Kursk ruso, recibió dichas amenazas la semana pasada tras el primer partido de las finales de la WNBA que las Liberty de su mujer, Stewart, disputan contra las Minnesota Lynx.
Stewart, que tiene dos hijos junto a Xargay, aseguró este martes a la cadena ESPN que informó de lo acontecido a la WNBA y a su equipo para que estén al tanto de la situación
La jugadora estadounidense, ganadora del oro olímpico en Río 2016, Tokio 2020 (disputado en 2021) y París 2024, destacó que tanto ella como Xargay se encuentran bien, pero consideraban necesario tomar las medidas correspondientes.
Stewart y Xargay se conocieron durante su etapa en el baloncesto ruso, cuando militaban en el Dinamo Kursk.
Sergio Llull cumplirá 20 temporadas en el Real Madrid tras hacer oficial el club blanco la renovación del base, que es el jugador de baloncesto que más veces ha vestido la camiseta madridista. El canario ha firmado por una temporada más.
El base, que el próximo 15 noviembre cumplirá 38 años y que aterrizó en el Real Madrid en mayo de 2007 procedente del Baxi Manresa, equipo al que había ayudado a ascender a la ACB, ha conseguido 29 títulos con los madridistas, entre los que destacan 3 Euroligas, 9 Ligas, 7 Copas, 9 Supercopas, y una Intercontinental.
De esta forma, está a solo cuatro de los 33 que logró Clifford Luyk y a tres de los 32 de Rafael Rullán.
La próxima temporada coincidirá con el técnico Sergio Scariolo, quien le hizo debutar con la selección española en el Eurobasket 2009 consiguiendo el oro.
El menorquín ha conseguido multitud de reconocimientos, siendo su mejor año el 2017, cuando consiguió el MVP de la ACB, de la Euroliga y de la Copa del Rey -también consiguió este galardón en 2012-.
Además, fue el mejor de las finales de la Liga Endesa en 2015 y 2016, en la Supercopa de España en tres ocasiones (2014, 2018 y 2021) y en 2015 en la Intercontinental.
En 2023, su canasta a falta de tres segundos en la final de la Euroliga frente a Olympiacos fue decisiva para que el conjunto blanco fuera campeón de Europa de baloncesto por undécima vez.
Europa, lo que antaño parecía su paraíso, es ahora el dolor de cabeza del Real Madrid. Ganar en la pista del campeón es tarea siempre ardua, en ese OAKA que es una caldera, ante un Panathinaikos poderosísimo. Pero los blancos no sólo perdieron, fueron de nuevo retratados, tan lejos de sí mismos. Cayeron de principio a fin en la reedición de la última final de la Euroliga y las seis noches que les restan hasta el final de la temporada regular van a ser puro infarto. Está en un buen lío. [85-70: Narración y estadísticas]
La sensación es de impotencia. Ni siquiera en el triunfo en el clásico de hace una semana el Madrid pareció pleno. Es un grupo lleno de dudas -fallar 23 triples es un síntoma preocupante de falta de confianza-, con varios de sus referentes fuera mentalmente en este tramo tan decisivo. En Europa son cuatro derrotas seguidas a domicilio. Como en las dos de Estambul, en Atenas los blancos fueron un equipo siempre vencido, zarandeado por los caprichos de ese talento llamado Kendrick Nunn (18 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias), bien acompañado por Jeremi Grant y Mitoglu, y también por la solvencia de Juancho Hernangómez, 12 puntos, seis rebotes del rey del OAKA, quien lo hubiera dicho.
En la búsqueda de rumbo y soluciones, Chus Mateo sorprendió con el quinteto. Garuba e Ibaka de inicio, dos de los interiores con menos protagonismo de su rotación. También Hezonja, habitual líder de la segunda unidad. Y el croata, que ya estuvo demasiado solo en el triunfo en Gran Canaria, acaparó todo el protagonismo, cómo no. Los siete primeros puntos blancos fueron suyos, pero no era suficiente.
Hezonja
El Panathinaikos tuvo dos minutos de dudas y luego fue ya un ciclón al que sólo algunas pequeñas desconexiones apartaban de la perfección. Juancho está en un momento pletórico, quizá el mejor de toda su carrera. En estabilidad y confianza, sin duda. Aquella final de Berlín le cambió la vida. Ahora es el mejor pretoriano de Ataman. Ese amanecer fue un duelo del español con Hezonja. Pero pronto emergieron dos grandes diferencias. El acierto y un demonio llamado Kendrick Nunn.
El Madrid no metía un triple. Desesperadamente sin puntería, igual daba que sus tiros lejanos fueran liberados o forzados, después de una jugada bien trabajada o tras el más embarullado de los ataques. Así, en la cancha del campeón de Europa, es imposible. Aunque Tavares volviera parecerse al mejor cinco de Europa. Con Nunn desatado, la ventaja local se llegó a disparar hasta los 14 puntos (33-19). Los blancos ya iban a ir a remolque toda la noche.
Campazzo, ante el Panathinaikos-PETE ANDREOUEFE
No ayudó que Andrés Feliz se borrara con dos faltas seguidas más una técnica por aplaudir a los árbitros. Ni que Musa tuviera otro partido más para olvidar. Su estado de forma es más que preocupante. Sí un parcial de 0-10, con el corazón de Llull evitando la rendición. Falló Hugo González (que antes había finalizado con un poderoso mate tras rebote ofensivo) solo en la esquina y contestó Lorenzo Brown en la siguiente jugada. Esa era la tendencia.
El Madrid volvió de vestuarios con ganas de arruinarlo todo (8-0), aunque a continuación lo arregló en parte (0-9). Hezonja y Tavares seguían sumando y sumando y Musa fallando y fallando. Pero la distancia parecía imposible de recortar y así iba a ser.
Toda la segunda mitad fue un tira y afloja, un querer y no poder blanco. En las cuatro derrotas consecutivas a domicilio ha mostrado síntomas idénticos. Por primera vez en años, ha parecido bastante inferior a sus rivales. Llegó a la recta de meta en el OAKA lejos de la rueda del Panathinaikos y pronto la perdió (un triplazo de Grant, la aparición de Mitoglu...). Ni una opción de victoria. Fallando 23 triples, lo más lógico.