Había disputado tres de los cinco partidos del Real Madrid esta temporada. Pero hasta los 65 minutos que jugó este domingo ante el Real Betis, Dani Ceballos apenas había salido uno en la Supercopa y cinco ante el Valladolid. Pobre bagaje para un centrocampista que nunca ha contado con continuidad en la escuadra de Carlo Ancelotti.
Así, con el centro del campo del Real Madrid lleno de dudas y la llegada de un Betis que había puntuado en los últimos cuatro de los cinco duelos que había disputado con el conjunto blanco, a Ceballos le llegó por fin la titularidad.
Sin embargo, pese a la ilusión de estar en el once en el Bernabéu, el utrerano salió del campo dolorido en el minuto 65 y las pruebas médicas del equipo blanco han confirmado lo peor. Según el parte médico, el jugador sufre un esguince de ligamentos de grado III en su tobillo derecho y está pendiente de evolución.
Desde Valdebebas, estiman que el tiempo de baja aproximado del mediocampista sevillano sea en torno a mes y medio. Pierde así Ancelotti a un buen comodín para el centro del campo en el que Camavinga y Bellingham siguen lesionados.
Lo hace, además, ante un calendario que se presenta muy exigente en este final del mes de septiembre cuando los jugadores aterricen en sus clubs tras el parón de selecciones.
Hablamos de seis partidos en 15 días, en los que vuelve la Champions League, el Real Madrid recibirá al Stuttgart y deberá viajar a Lille, y deberá también disputar un derbi ante el eterno rival en el Metropolitano. Una maratón en la que todo efectivo disponible es una ventaja que permite realizar rotaciones para afrontar el resto de la exigente temporada.
3.607 días. 9 años, casi una década. 10 temporadas. 22 títulos, a la espera de la final de Wembley. 463 partidos. 28 goles. 100 asistencias... El próximo 1 de junio, Toni Kroos pondrá fin a su etapa como jugador del Real Madrid. Lo hará en el mayor escenario del planeta, en la pelea por el trono de su sexta Copa de Europa, la quinta como madridista. "El 17 de julio de 2014 cambió mi vida", dijo ayer. Ahí, en su presentación en el Bernabéu, comenzaron sus 3.607 días como uno de los referentes de esta década prodigiosa en Chamartín.
A sus 34 años, Kroos anunció ayer que se retirará después de la Eurocopa. Lo hará dos años más tarde de lo que tenía pensado, siendo indiscutible y vital para el Madrid y para Alemania, después de ser uno de los mejores jugadores de la temporada y camino de una nominación para el Balón de Oro. No le sobrarán meses ni años, nadie hablará de su declive ni podrán decir que 'se arrastra' por el campo. No habrá críticas, sólo elogios. Todo lo que el propio Kroos imaginó. Su despedida ideal. Su legado. Ahí, y en su familia, nace su decisión.
"Es lo que el club merecía"
Se retirará en casa, en la Eurocopa de Alemania, capitaneando a la selección a la que un día abandonó para estirar su tiempo en el Madrid. Y lo hará cuando todavía tiene piernas para mucho más. Tiene la edad que tenía Zidane cuando dijo adiós y cuatro años menos que un Modric que parece podría seguir un curso más. "Siempre he tenido la idea y el objetivo de acabar de la mejor manera en el Madrid, es lo que el club merecía. Esta temporada es una de las mejores temporadas que he jugado y creo que es un momento muy bueno para dejarlo. Siempre he querido que si en unos años habláis de Toni Kroos y recordáis cómo fui estuviera a la altura. Siempre he dicho que si me voy de Madrid, me voy del fútbol. Me quiero retirar aquí, en el Real Madrid, y esto es lo que va a pasar", anunció a través de un podcast, antes de explicar que disputará la Eurocopa con Alemania y colgará las botas.
"Jugaré la Eurocopa con Alemania, pero nunca he pensado en cambiar el club, ni en estos 10 años ni ahora. La gente dice que fácilmente puedes jugar unos años más, y a lo mejor es así, pero, como he dicho, no quiero ir a un punto donde la gente piense por qué todavía juega, que no tiene nivel, que estoy en el banquillo, que no disfruto... Y ahí no quiero llegar. Por eso quiero acabar en el mejor momento y el mejor momento es ahora", resumió.
"No" al dinero, sí a la familia
No tendrá un retiro futbolístico dorado, pero sí vital. No quiere los millones de Oriente Próximo ni de Estados Unidos, sólo la vida diaria en Madrid con su mujer y sus hijos y los viajes que el balón no le ha permitido. Pasará tiempo con su padre y su madre, la misma que le pedía renovar un año, y con su abuelo, que le aconsejó retirarse este verano. Dicho y hecho. Su academia será ahora su centro neurálgico. Y ahí, en esa mezcla entre dejarlo en lo más alto y disfrutar de su familia cayó el pétalo final de una margarita que ha ido deshojando en los últimos meses.
Desde enero, la pregunta se repetía en el vestuario: "Toni, ¿qué vas a hacer?". Una pregunta entre la curiosidad, la pena y el miedo. Porque el alemán es un referente para la generación joven del Madrid y capital para el cuerpo técnico, que pierde ahora el timón de su esquema de juego. "No hay nadie como él", admiten en la ciudad deportiva. Ni en Valdebebas ni en el mercado. Por eso su decisión era clave para todo, también para el futuro de Modric.
Negociaciones
En el Madrid llevan tiempo viendo a Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Bellingham como los dueños del centro del campo y han dejado en manos de Kroos y Modric sus decisiones. En el caso del alemán, en algunos momentos pensaban que renovaría una temporada más, pero han trabajado en planes sin él porque sabían que Toni era fiel a sus principios. Cuanto mejor jugaba, más cerca estaba de retirarse. Hubo acercamientos y conversaciones, pero nunca una respuesta definitiva hasta esta semana.
Mientras, en el club han ido viendo detalles que invitaban a pensar en su retirada. La vuelta a la selección alemana, algo que físicamente le podía lastrar el próximo año; el homenaje de Adidas, que presentó una edición especial de sus botas; el rato en el césped del Bernabéu con su familia después de la victoria contra el Bayern...
Kroos ha anunciado su decisión antes del último partido en Chamartín y antes de la final de Wembley. Motivación para su gente y su vestuario.
"Ya sé que os gusta buscar culpables. No te voy a permitir que me pongas ahí". La zona mixta fue complicada en el Stade Vélodrome de Marsella. La sorprendente y contundente derrota de la selección femenina contra Brasil en las semifinales de los Juegos Olímpicos dolió en el ambiente. La actual campeona del mundo claudicó ante un combinado aparentemente inferior, incapaces Montse Tomé y sus futbolistas de darle la vuelta a un duelo que se puso en contra demasiado pronto. "Ahora es jodido, pero en unas horas hay que darle la vuelta porque tenemos que ir a por el bronce", avisaba Irene Paredes, capitana sustituida en el minuto 51 del encuentro y autora también de la primera frase de este texto.
España es la campeona del mundo, tiene a las futbolistas que se pasan el Balón de Oro de una mano a otra durante las últimas temporadas y es ha sido un conjunto superior a cualquier otro durante toda la temporada. Y esto es, hay que decirlo, una derrota difícil de digerir y que conlleva críticas, porque ese es el precio del éxito y del talento. Brasil, que no pasó de fase de grupos en el último Mundial, arrolló a la contra a las españolas y aprovechó sus errores.
Tomé apostó por un once sin Alexia Putellas, lejos de su mejor forma física, y entregó su ataque a las jóvenes Salma y Navarro junto a Jenni Hermoso y Mariona. En el centro del campo, ni Guijarro ni Putellas. La capitana del Barça no entró al campo hasta el minuto 77, cuando España ya perdía 3-0 en una debacle inesperada.
"Estábamos bien jugando por dentro. Alexia ha aportado al equipo, otros días les ha tocado a otras jugadoras entrar desde el banquillo. Lo he dicho muchas veces, la gran suerte que tenemos es tener tanta competitividad en el equipo. Ellas se muestran competitivas siendo titulares o entrando desde el banquillo", explicó Montse Tomé.
Una de las grandes quejas del equipo español se centró en las pérdidas de tiempo del conjunto brasileño. "Es desesperante que continuamente durante el campeonato veamos que se pierde tanto tiempo. No favorece el espectáculo. A nosotras, como a los demás equipos, nos perjudica y tenemos que jugar honesto, limpio, y el fútbol es continuidad", aseguró Tomé.
"Frustra jugar contra unas reglas poco deportivas, perdieron tiempo y fingieron lesiones... Pero lo que está en nuestra mano es jugar al fútbol y hacer las cosas bien", dijo Paredes.
España no fue el equipo brillante, fluido y vertical que demostró ser en el Mundial y en los parones internacionales de la temporada. Dominó la posesión rozando el 70%, pero apenas realizó un disparo más que las brasileñas. Y falló. Y lo pagó. Las lágrimas de Cata Coll lo explicaban todo. "Primero de todo quiero pedir perdón. Creo que no he estado a la altura del equipo. A veces se está arriba y otras abajo. Tengo que pedir perdón a mis compañeras, hoy se me ha cerrado todo. No ha sido mi día, pero queda otro partido importante e intentaremos conseguir el bronce y ojalá sea así", reflexionó la portera balear.
En el minuto 5, un error de Coll en un despeje provocó el primer gol de Brasil, anotado en propia puerta, en el rechace, por Irene Paredes. España ya no se pudo levantar: "Hoy dormiremos poco. Será un día duro, pero España está aquí, España sigue e iremos a por ese bronce. Que nadie dude que lucharemos por ello", advirtió.
"Estamos jodidas. Nos vais a criticar, va a caer todo lo que queráis... pero vamos a ir a por el bronce. Este equipo se merece un respeto y un crédito", aseguró Mariona en la Cadena Cope.
ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Madrid
Actualizado Sábado,
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