Thomas Craig, jugador de la selección australiana de hockey, ha sido arrestado en París mientras intentaba comprar cocaína, según informan fuentes policiales y de la fiscalía.
El detenido, quien, a sus 28 años, participó en la derrota de su país ante Países Bajos en cuartos de final del torneo masculino de hockey, fue sorprendido por los agentes cuando intentaba realizar “una transacción de cocaína” a la entrada de un edificio de la capital francesa. Así, Craig estaba en posesión de “aproximadamente un gramo de cocaína” que acababa de comprar.
El vendedor, de 17 años que también fue detenido, llevaba en su poder varios estupefacientes, entre ellos “75 pastillas de éxtasis”, cocaína y drogas sintéticas, según las fuentes policiales. Ambos permanecen bajo custodia policial.
La estrella de los ‘Kookaburas’, nombre con el que se identifica al equipo australiano, estaba en la segunda participación en unos Juegos Olímpicos, después de que en 2021, en Tokyo, consiguiese alzarse con la medalla de plata.
Caminan chavales muy concentrados y muy cargados de raquetas por el recinto de Roland Garros y podría ser fans de Carlos Alcaraz o Jannik Sinner, de hecho, es posible que lo sean, pero no están aquí para pedir selfies o autógrafos: están aquí para ganar. Con los españoles eliminados de entrada y el japonés Rei Sakamoto y la eslovaca Renata Jamrichova como favoritos, ya ha empezado el torneo junior, para menores de 18 años. Y al campeón se le abrirá el horizonte. Contratos con sponsors, atención mediática, en definitiva, una carrera profesional asegurada. O... no.
En el pasado ganaron Andrés Gimeno, John Newcombe, John McEnroe, Ivan Lendl, Mats Wilander o, más recientemente, Guillermo Coria, Richard Gasquet, Stan Wawrinka, Andrey Rublev o Holger Rune, pero también tenistas desconocidos para el público. El último campeón español, por ejemplo, fue Carlos Cuadrado, en 2001. Muchos de esos chavales que caminan muy concentrados y muy cargados de raquetas no lo saben, pero Cuadrado los observa desde las gradas de las pistas pequeñas del recinto francés y piensa en las promesas que finalmente no se cumplen.
¿Qué pasó?
Cuando gané, creía que iba a ser tenista profesional, seguro, no tenía ninguna duda. Con esa inercia de ganar Roland Garros, a los 18 años me puse el 240 del mundo, tenía una confianza brutal, pero me lesioné de la rodilla y, después de la cadera. Cada vez que volvía a la pista me sentía bien, rápido, potente, pero después de la cuarta operación ya no me recuperé. Sentía mucho dolor, me costaba entrenar. Tenía 25 años y tuve que dejarlo. Estaba enfadado, triste, decepcionado y me fui a Australia para intentar hacer las paces conmigo mismo, para estar solo, para reflexionar.
Lo que hizo después, en Australia y otros lugares, muchos otros lugares, merece ser narrado, pero antes apunten unos números de su carrera. Como profesional jugó ocho partidos, cuatro victorias y cuatro derrotas, y sumó 83.000 dólares en premios. Ganó a David Ferrer o al argentino Juan Mónaco, pudo haber sido otro especialista en tierra batida, pero no lo fue. "Me alejé del tenis y de todos los de mi generación. Me dolía verles jugar. Soy de la generación de Ferrer, Verdasco, Robledo... El único que no siguió el camino fui yo. Todos teníamos talento, trabajábamos duro, teníamos distintas habilidades y el que me quedé fui yo", explica a EL MUNDO en París.
A Australia y al mar
Pese a querer alejarse del tenis, para seguir subsistiendo se puso a entrenar, primero a Daniela Hantuchova, Svetlana Kuznetsova y Anastasia Pavlyuchenkova, y luego a los jóvenes de la Federación Australiana de Tenis (Tennis Australia), pero en 2017 se dio cuenta de que necesitaba espacio y se marchó a navegar. ¿Un rato a navegar? ¿Un día a navegar? ¿Un mes a navegar? No, cinco años navegando. Toda una vuelta al mundo.
¿Qué le empujó a echarse al mar?
Creo que el vacío que me dejó el tenis. Nunca supe cuáles eran mis límites. ¿A dónde habría sido capaz de llegar sin lesiones? Así que necesitaba ponerme a prueba. Quería retarme a mí mismo y, después, con el paso de los meses me calmé. No encontré un desafío, encontré paz. Hice las paces con todo, con mi carrera deportiva, con mi vida
"Me persiguieron unos piratas"
Antes de la pandemia, Cuadrado compaginaba los viajes con su trabajo como coordinador de los torneos del Rafa Nadal Tour en Australia, pero cuando se suspendió todo el tenis tuvo que ingeniárselas para seguir financiando su aventura. En Tailandia trabajó de capitán de barcos, en Sudáfrica practicaba pesca submarina y vivía del intercambio, en el Caribe estuvo en un astillero e incluso en la Polinesia francesa el tenis volvió a buscarle: al descubrir su carrera le contrataron como director técnico. "Pasé la pandemia en la isla de Santa Elena, en medio del Atlántico, me persiguieron unos piratas y casi consiguen abordar el barco, sufrí tormentas en alta mar... Tengo muchas anécdotas, estoy escribiendo un libro", desvela quien dos años atrás ya decidió volver a asentarse en tierra firme.
Ahora, como parte de Tennis Australia, trabaja como representante de tenistas como Thanasi Kokkinakis o Alexei Popyrin y ayuda a los jóvenes 'aussies' del torneo junior que él mismo ganó. "Tengo 40 años, he madurado. Tengo aquel Roland Garros como un recuerdo bonito, vengo aquí y me siento bien", proclama mientras observa a los chavales desde las gradas de las pistas pequeñas del recinto francés y piensa en las promesas que finalmente no se cumplen.
Si a Jon Rahm le hubieran dicho el jueves de la semana pasada durante el Masters de Augusta, donde arrancó con 78 golpes, que solo unos días más tarde iba a pasearse por el LIV Golf de México con seis golpes de ventaja, "no me lo hubiese creído". Hay lecturas diferentes para la cuarta victoria del español —la segunda esta temporada— en LIV Golf, pero la que más destaca ahora mismo es la superioridad del indiscutible líder del circuito, absolutamente sobrado en el LIV Golf.
En la semana más convulsa para la gira saudí, su jugador franquicia ha acudido al rescate para intentar acaparar titulares. Rahm firmó 64 golpes el domingo para finalizar con -21, gracias a una racha inicial de -5 en los cinco primeros hoyos del campo mexicano de Chapultepec, un inicio que prácticamente dejaba el torneo visto para sentencia. Acompañaron a Rahm en el podio dos españoles más, David Puig, que terminó con -15 (a seis del líder), cimentado principalmente en sábado y domingo, donde acumuló un resultado de -14. Tercero en solitario finalizó otro producto del golf español vareado en Arizona State, Josele Ballester, que concluyó la semana con -14. Josele tiene 22 años, mientras que Puig ha cumplido 24. Es probable que repentinamente se acerquen al puesto 150 y 60 del ranking mundial, gracias a esta gran semana. Nunca antes tres jugadores españoles habían copado las tres primeras plazas en LIV Golf, una gesta que el golf mira con admiración.
Rahm empezó con un par en el hoyo inicial. El birdie al dos fue más bien rutinario, un par cuatro corto donde el de Barrika puso su madera en el green. Lo volvió a intentar en el hoyo 3, con uno de los golpes del torneo, en esta ocasión con un drive majestuoso que recorrió los 360 metros del par cuatro para aterrizar a medio metro del hoyo: eagle. "Fue un bonus increíble dejarla dada en el hoyo 3", admitía. En el cuatro logró un importante putt de birdie desde unos cinco metros con delicada caída de derecha a izquierda que le daba un cómodo colchón y neutralizaba el buen inicio tanto de Puig como de Ballester.
Otro de los golpes del día tuvo acento español. David Puig hizo eagle en el hoyo 7 tras un sensacional segundo golpe sobrevolando el agua en uno de los pares cinco más tensos del recorrido. Lo máximo que llegó a acercarse alguien al líder fue el golfista catalán, que se puso a tres golpes de Rahm. Pero el de Barrika no cometió ni un solo error en el día. Quizás el putt de par en el 10, desde unos cinco metros, fue el momento más tenso del día. Pero Rahm simplemente tuvo que administrar su ventaja para levantar el segundo trofeo del año. En seis torneos disputados este año del LIV, Rahm ha ganado dos veces, ha sido otras tres segundo y en Singapur finalizó quinto. Seis eventos donde ha acumulado un parcial de 123 bajo par, con una ronda del par del campo como peor resultado.
La lectura más reflexiva del triunfo del español entra en contraste con su rendimiento fuera del LIV, especialmente en las grandes citas como el pasado Masters de Augusta, donde Rahm arrancó con 78 golpes. Claro está que la competencia no es la misma, y quizás el exceso de presión por tener que demostrar lo que ya está claramente demostrado no libera toda la fluidez del swing del dos veces ganador de major. "En siete semanas de competición, seis han sido muy buenas y una muy mala, y que sea tan mala en un grande es algo que me preocupa", se sinceró el español en la rueda de prensa posterior. Rahm competirá en Virginia del 7 al 10 de mayo en la última prueba del LIV antes de la disputa del segundo grande del año, el PGA Championship.
En la clasificación por equipos, Legion XIII logró el noveno triunfo. El equipo capitaneado por Rahm ganó por nueve golpes de ventaja sobre el combinado español de los Fireballs.
Fue más meritorio de lo que parece el duodécimo puesto de Luis Masaveu, con una ronda de par donde tuvo que reponerse a un triple bogey en el hoyo 7. El madrileño logra su mejor actuación en LIV Golf. Por su parte, Sergio Garcia, capitán de los Fireballs, con -4 logró la única ronda bajo par de la semana.
16ª jornada
AMADEU GARCÍA
@amd_garcia
Barcelona
Actualizado Domingo,
10
diciembre
2023
-
23:16Ver 18 comentariosLos goles de Dovbyk, Miguel Gutiérrez, Valery y Stuani otorgan...