Si a Jon Rahm le hubieran dicho el jueves de la semana pasada durante el Masters de Augusta, donde arrancó con 78 golpes, que solo unos días más tarde iba a pasearse por el LIV Golf de México con seis golpes de ventaja, “no me lo hubiese creído”. Hay lecturas diferentes para la cuarta victoria del español —la segunda esta temporada— en LIV Golf, pero la que más destaca ahora mismo es la superioridad del indiscutible líder del circuito, absolutamente sobrado en el LIV Golf.
En la semana más convulsa para la gira saudí, su jugador franquicia ha acudido al rescate para intentar acaparar titulares. Rahm firmó 64 golpes el domingo para finalizar con -21, gracias a una racha inicial de -5 en los cinco primeros hoyos del campo mexicano de Chapultepec, un inicio que prácticamente dejaba el torneo visto para sentencia. Acompañaron a Rahm en el podio dos españoles más, David Puig, que terminó con -15 (a seis del líder), cimentado principalmente en sábado y domingo, donde acumuló un resultado de -14. Tercero en solitario finalizó otro producto del golf español vareado en Arizona State, Josele Ballester, que concluyó la semana con -14. Josele tiene 22 años, mientras que Puig ha cumplido 24. Es probable que repentinamente se acerquen al puesto 150 y 60 del ranking mundial, gracias a esta gran semana. Nunca antes tres jugadores españoles habían copado las tres primeras plazas en LIV Golf, una gesta que el golf mira con admiración.
Rahm empezó con un par en el hoyo inicial. El birdie al dos fue más bien rutinario, un par cuatro corto donde el de Barrika puso su madera en el green. Lo volvió a intentar en el hoyo 3, con uno de los golpes del torneo, en esta ocasión con un drive majestuoso que recorrió los 360 metros del par cuatro para aterrizar a medio metro del hoyo: eagle. “Fue un bonus increíble dejarla dada en el hoyo 3”, admitía. En el cuatro logró un importante putt de birdie desde unos cinco metros con delicada caída de derecha a izquierda que le daba un cómodo colchón y neutralizaba el buen inicio tanto de Puig como de Ballester.
Otro de los golpes del día tuvo acento español. David Puig hizo eagle en el hoyo 7 tras un sensacional segundo golpe sobrevolando el agua en uno de los pares cinco más tensos del recorrido. Lo máximo que llegó a acercarse alguien al líder fue el golfista catalán, que se puso a tres golpes de Rahm. Pero el de Barrika no cometió ni un solo error en el día. Quizás el putt de par en el 10, desde unos cinco metros, fue el momento más tenso del día. Pero Rahm simplemente tuvo que administrar su ventaja para levantar el segundo trofeo del año. En seis torneos disputados este año del LIV, Rahm ha ganado dos veces, ha sido otras tres segundo y en Singapur finalizó quinto. Seis eventos donde ha acumulado un parcial de 123 bajo par, con una ronda del par del campo como peor resultado.
La lectura más reflexiva del triunfo del español entra en contraste con su rendimiento fuera del LIV, especialmente en las grandes citas como el pasado Masters de Augusta, donde Rahm arrancó con 78 golpes. Claro está que la competencia no es la misma, y quizás el exceso de presión por tener que demostrar lo que ya está claramente demostrado no libera toda la fluidez del swing del dos veces ganador de major. “En siete semanas de competición, seis han sido muy buenas y una muy mala, y que sea tan mala en un grande es algo que me preocupa”, se sinceró el español en la rueda de prensa posterior. Rahm competirá en Virginia del 7 al 10 de mayo en la última prueba del LIV antes de la disputa del segundo grande del año, el PGA Championship.
En la clasificación por equipos, Legion XIII logró el noveno triunfo. El equipo capitaneado por Rahm ganó por nueve golpes de ventaja sobre el combinado español de los Fireballs.
Fue más meritorio de lo que parece el duodécimo puesto de Luis Masaveu, con una ronda de par donde tuvo que reponerse a un triple bogey en el hoyo 7. El madrileño logra su mejor actuación en LIV Golf. Por su parte, Sergio Garcia, capitán de los Fireballs, con -4 logró la única ronda bajo par de la semana.




