Una galería de imágenes de Lionel Messi celebrando el título de campeón del mundo logrado en Qatar se ha convertido en la entrada con más ‘Likes’ en la historia de la red social Instagram.
La publicación en su cuenta oficial se compone de 10 imágenes que recogen momentos de la final y de la felicidad posterior del atacante, todo ello acompañado de un texto que comienza: “¡Campeones del mundo!. Tantas veces lo soñé, tanto lo deseaba que aún no caigo, no me lo puedo creer…”.
“Muchas gracias a mi familia, a todos los que me apoyan y también a todos los que creyeron en nosotros. Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también era el de todos los argentinos. ¡Lo logramos!. ¡Vamos Argentina carajo!. Nos estamos viendo muy pronto…”, concluye.
El conjunto del material publicado en Instagram acumula ya más de 68 millones de ‘likes’ y supera ampliamente el anterior récord que ostentaba la imagen de un huevo, subida a internet con el objetivo de sobrepasar el mayor registro previo en manos de Kyle Jenner y que en la actualidad acumula más de 56 millones de ‘me gusta’.
El presidente del Barcelona, Joan Laporta, rompió este sábado su silencio después de la cautelar concedida al conjunto catalán en el caso Dani Olmo y tras sus gestos e insultos en la palco del Estadio King Abdullah de Yeda antes de la semifinal de la Supercopa de España ante el Athletic Club. En la recepción oficial con motivo de la final ante el Madrid, ofrecida por el presidente de la Federación Rafael Louzán, a la que no asistió Florentino Pérez y en la que estuvo EL MUNDO, el directivo azulgrana ha justificado sus acciones y ha reflexionado sobre toda la polémica de la cautelar.
"Esta Supercopa ha estado envuelta por la inscripción de dos jugadores. Pienso que podíamos haber evitado esta situación si se hubiera aplicado la normativa correctamente, desde nuestra opinión. Por suerte, se ha solucionado y podrán jugar. Estamos satisfechos", aseguró Laporta en su discurso.
El presidente culé había convocado una rueda de prensa el próximo martes en Barcelona para hablar del caso Olmo, pero al final optó por emitir una primera reacción en el acto organizado por la RFEF a la medida cautelar dictada por el Consejo Superior de Deportes (CSD) para que el extremo internacional y Víctor pudieran ser inscritos.
No habrá expediente disciplinario
En sus palabras, Laporta también se refirió, sin nombrarlos, a sus actos antes de la semifinal, motivo que obligó a Louzán a "estudiar" una posible sanción. "El fútbol es pasión. Se puede reír, llorar, puedes estar en una situación límite... Lo importante son las emociones y la vida. El fútbol siempre gana porque son emociones", reflexionó. A unos metros estaba Louzán, que finalmente no le abrirá un expediente disciplinario.
Su discurso, en el que no hubo una disculpa esperada por la Federación, insistió en la importancia del Clásico, el partido más importante del mundo. "Son finales apasionantes y es un orgullo enfrentarnos al Madrid. Somos los dos clubes con más aficionados, casi a la par, en el Madrid diréis que tenéis más y nosotros diremos que somos nosotros los que tenemos más", bromeó.
LaLiga ha anunciado que va a recurrir ante la justicia ordinaria el fallo del CSD de conceder al Barcelona la medida cautelar, mientras que el ente federativo no se ha pronunciado tras la resolución.
Para Laporta, las finales entre estos dos equipos "engrandecen y dan un nivel al fútbol". "Es un partido que se disputa en todo el mundo con independencia de la competición en la que se celebre. Es un partido de nivel mundial", ensalzó.
El gran ausente de la recepción fue Florentino Pérez, cuyo avión no aterrizó a tiempo para asistir al evento. En su lugar, José Martínez 'Pirri', presidente de honor, Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales, y José Ángel Sánchez, director general, representaron al Madrid.
Se espera que el máximo mandatario blanco asista a la final de este domingo y siga el partido en el palco junto a su homólogo del Barça y Louzán. En el tradicional intercambio de obsequios, Laporta y Butragueño se intercambiaron las camisetas de sus respectivos equipos.
Más que euforia, en la Fonteta lo que se percibía era alivio. No habían pasado ni cinco minutos de conquistar su sexto título en tres años y a Chus Mateo ya le estaban cuestionando sobre su futuro. Y el propio entrenador, emocionado, reconocía eso. "Más que alegría siento alivio", dijo y añadió: "Yo sufro mucho". Poco después Dzanan Musa admitía que había sido su último partido con el Real Madrid (destino Dubai) y Mario Hezonja, tan irrefrenable ante los micrófonos como en la pista, fue un poco más allá: "Este título no justifica la mierda de año que hemos hecho".
El "año de mierda", con colofón en la segunda ACB consecutiva, tuvo de todo. Más episodios negativos que positivos, muchas "caídas en la lona", pero un desenlace al fin esperanzador para un colectivo que vio en la propia final a dos de sus fichajes, Andrés Feliz y Bruno Fernando, brillar.
El espíritu navideño había salvado a Chus Mateo, enredado su equipo en un comienzo de temporada impropio. Seis derrotas y cuatro victorias en Euroliga, incapaces de ganar a nadie lejos del Palacio hasta que visitaron el Palau allá por finales de noviembre. Después de eso llegaron tres derrotas seguidas (en Villeurbanne y en casa contra Fenerbahçe y Zalgiris) que dejaron bien tocado al técnico, al que se le buscó sustituto, sobrevolando con fuerza la opción Sergio Scariolo.
Fue la primera vez que el Real Madrid ahora flamante campeón ACB se levantó de la lona. No la última en una temporada que ha terminado resultando una prueba de resistencia. El equipo, pese a los golpes, no se resquebrajó. "En el Madrid no es fácil. Cuando no ganas parece que no has hecho tu trabajo", se reivindicaba en Valencia el técnico.
El siguiente palo, duro, llegó en febrero. Allí, en la Copa de Gran Canaria, el Unicaja, como ya hiciera en la final de la Supercopa, birló el título a los blancos. Que ya habían empezado a corregir en el mercado los desajustes de un verano fallido, origen del problema. En la temporada del adiós (irremplazables) de Rudy Fernández, Sergio Rodríguez, Fabien Causeur, Vincent Poirier y Yerschon Yabusele (este último sin mucho aviso, tras los Juegos en los que brilló con Francia, camino de la NBA), los refuerzos no estuvieron a la altura. De todos ellos, sólo el renacido Andrés Feliz, una de las mejores noticias de la temporada, paradigma del empeño y la fortaleza mental, y por supuesto Usman Garuba, han logrado demostrar que son jugadores a la altura del Madrid (no Rathan-Mayes ni Ibaka).
Fue tras la Copa cuando el equipo mostró, al fin, lo que de él se esperaba. La "paciencia" que tanto reclamó Mateo en un curso diferente empezaba a surtir efecto. Si bien el extraño fichaje de Dennis Smith Jr. fue un fracaso total, Bruno Fernando, con sus luces y sombras en su adaptación, resultó importante en la pintura. Campazzo (MVP de la final) recuperó su versión más fiera tras "dos meses raros" y también Tavares dio un paso al frente. En Liga enhebró 22 triunfos seguidos para acabar, sobrado, en lo más alto de la temporada regular.
Chus Mateo, durante el tercer partido.Miguel Ángel PoloEFE
Y, sin embargo, le iba a llegar otro mazazo, fruto de los errores pasados, que le condenaron a un cruce mortal contra el Olympiacos en cuartos de la Euroliga tras superar el susto del play-in. Contra los griegos, quizá el equipo más sólido y peligroso del curso en Europa (hasta su accidente en la Final Four), el Madrid dio la cara, compitió, pero no le dio para viaja a Abu Dhabi.
Sobrevolaba entonces la amenaza de la temporada en blanco, algo casi olvidado en un club que viene de sus mejores años, algo que no sucedía desde 2011. Y, ahí el mérito de Chus Mateo y sus jugadores, todos esos golpes fueron utilizados para llegar como nunca a los playoffs ACB, donde han superado todos los obstáculos con su mejor versión de la temporada. Al peligroso Baskonia, al potente Unicaja (con el que perdieron el único partido) y, finalmente, ante un Valencia al que anularon defensivamente y apenas dieron algo de resquicio en el segundo envite.
"Esto no es suficiente cuando llevas la camiseta del Madrid. Hay que sentarse en la oficina y hablar del futuro de todos. Esto no se puede repetir", desafío Hezonja, en plan capitán. De momento, el francés Theo Maledon es el primer refuerzo.