Nadia Erostarbe mantiene viva la esperanza del surf español de pelear por las medallas en los Juegos Olímpicos de París, que cumplió este domingo la segunda ronda en Teahupo’o, Tahiti.
Erostarbe es la única surfista de España en la tercera ronda de los juegos, en donde medirá este lunes por el boleto a los cuartos de final a la representante de Japón, Shino Matsuda.
La surfista, de 24 años y campeona de Europa juvenil en 2018, tuvo un gran desempeño en la primera ronda, en donde finalizó con un puntaje total de 13.83, en donde su mejor ola fue 8.33.
La rival de Erostarbe logró definir su pase a la tercera ronda, al ganar este domingo su heat en la segunda ronda, con una faena de 9.77 (7.67+2.10).
En esta misma ronda, Janire González Etxabarri, de 19 años y que compite en sus primeros Juegos Olímpicos, no logró avanzar a la tercera ronda, al caer contra la israelí Anat Lelior (11.00). González Etxabarri finalizó su heat clasificatorio con 2.80.
Entre los hombres, Andy Criere no pudo sellar su pase a la tercera ronda, al caer frente al mexicano Alan Cleland (15.17). Criere, dos veces campeón de España, ganador de etapas mundiales y que se ganó el puesto olímpico en Puerto Rico, finalizó su jornada con un total de 4.43 (2.50+1.93)
Nuevo debut con victoria para la delegación española. Liliana Fernández (Benidorm, 37 años) y Paula Soria (Orihuela, 31 años), pareja en voley playa, se han llevado la victoria en su debut en el los Juegos Olímpicos ante las italianas Marta Menegatti y Valentina Gottardi por 24-22, 9-21 y 16-14.
En un encuentro muy disputado desde el inicio, la pareja española comenzó muy sólida, con un gran bloqueo de Fernández. Aun así, las italianas pronto cogerían el ritmo para ponerse por delante, pero una serie de errores en los servicios permitió a las valencianas equilibrar de nuevo el marcador. Una buena defensa y varios bloqueos espectaculares de Soria impidieron a la pareja italiana cerrar el primer set y todo se quedó con un ajustado 22- 22 en el luminoso. La balanza podía caer de cualquier lado, pero un error de las italianas lo aprovechó España para llevarse finalmente la primera manga por un 24-22.
El segundo set comenzó de nuevo con ventaja para Italia, que pronto se situó con un parcial 19-8. Con todo de cara, bastó con un saque de Menegatti para igualar de nuevo el encuentro (21-9).
Un regalo al sacrificio
Todo se decidía en el último parcial, que comenzaría muy disputado ambos países. Con empate a 12 en el marcador, Fernández puso por delante a España con un decisivo remate. Solo quedaba entonces cerrar el partido con un preciso toque y un buen saque que la pareja italiana no pudo defender.
Tras la victoria y en lo que son sus cuartos Juegos Olímpicos, Liliana Fernández ha declarado que no quería retirarse de competición sin ver a su compañera competir en París. "Estoy muy feliz por Paula y por mí. Este es un regalo al sacrificio de estos últimos años. No me quería retirar sin que Paula viviera esto, y hoy cumplimos ese sueño juntas", ha afirmado.
Además, también quiso destacar el nivel de las italianas y la importancia de mantener la calma: "Entre el segundo y el tercer set, hablamos de tranquilizarnos y jugar nuestro juego y eso fue clave para darle la vuelta al partido".
El sol saliendo por el río Sena después de la tormenta, la luz iluminando la Torre Eiffel como un foco y los marchadores brillando, fugaces y esforzados, sobre el puente d'Iéna. Tenía que ser así, con este resplandor, como España celebrara sus siguientes medallas en estos Juegos de París. María Pérez se colgó la plata en los 20 kilómetros marcha tras una carrera de menos a más y Álvaro Martín fue fuego en la categoría masculina y se llevó el bronce. Ambos, campeonísimos del mundo, campeones de Europa, alcanzaron así lo que le faltaba: un podio olímpico.
La dolorosa gesta de Pérez
Antes de este jueves, Pérez venía de unos meses de dolor, mucho dolor, un dolor que sólo ella conoce, pero que se puede imaginar sólo con el diagnóstico: se fracturó el sacro. Con una pequeña lesión en la zona fue dos veces campeona del mundo el pasado verano, pero la dolencia se fue agravando, se fue agravando y finalmente tuvo que pasar por el quirófano. Operación. Rehabilitación. Y una renuncia a los analgésicos en la que empezó la competición: para volver a marchar a toda velocidad tenía que acostumbrarse al dolor, recuperar la sensibilidad en esa zona, aunque fuese una tortura.
Durante un par de semanas, en invierno, casi no podía ni moverse. Pero recibió su recompensa. "¡La madre que te parió, la madre que te parió!", le felicitaba Martín en la meta, después de aplazar su propia celebración para animarla. Pérez lloraba y lloraba, completamente exhausta después del esfuerzo y de tantos y tantos minutos de control. Porque la española, que a lo largo de su carrera cometió errores de estrategia, que en tantas carreras que se lanzó para hundirse después, esta vez fue consciente de sus opciones a la perfección. La china Jiayu Yang demarró con violencia en el kilómetro 5 y Pérez, en lugar de irse con ella, esperó. Al frente del grupo, aguardó porque su momento no era ese. Era mucho más tarde, en el kilómetro 14, cuando rompió con todo para irse a por la plata.
La Reina Letizia felicita a María Pérez y Álvaro Martín tras su plata y bronce en Paris@casareal.es
Pudo ser oro, incluso, pero una tarjeta le frenó en plena remontada y Yang supo mantenerse. A la prueba llegaba Pérez con ciertas dudas sobre su estilo técnico -los jueces llegaron a ponerle cómo ejemplo de lo que no se debía hacer en un congreso-, pero sobre el asfalto no tuvo problemas. Al final, a los 28 años, la plata que redondea su palmarés, que le da sentido a tanto dolor y que relanza a España en el medallero.
El bronce y los "últimos Juegos" de Martín
Porque antes de su éxito, hubo el éxito de Martín. Si hace tres años en los Juegos de Tokio acabó cuarto, la carrera más dolorosa, en estos Juegos de París el marchador también demostró que había aprendido la lección para finalizar tercero sólo por detrás del ecuatoriano Brian Daniel Pintado y el brasileño Caio Bonfim
"Si atacas que sea para no mirar atrás", le repetía su entrenador, José Antonio Carrillo, en los días previos y no hacía falta: lo sabía, Martín lo sabía. En Tokio las ganas, las ansias, los nervios le llevaron a lanzarse cuando no tocaba y, de ahí, su decepción. Este jueves en el escenario más bonito que ha tenido nunca la marcha, el marchador español aguantó y aguantó hasta el toque de campana. "Es ahora, es ahora", le gritaban los suyos y Martín, siempre impertérrito, cambiaba la cara.
Con él, en ese último kilómetro, Pintado,Bonfim y el italiano Massimo Stano, todos rivales más que conocidos. Con él, en ese último kilómetro, la posibilidad de tocar el cielo. Atacó Pintado primero, violento hacia el oro, se fue con él Bonfim y Martín supo que era el momento: si seguía detrás, era medallista olímpico. En los últimos metros, en el empedrado del Trocadero, Martín miraba para atrás para controlar el ataque de Stano y ya estaba, ya lo tenía. En la meta, derrumbe: no podía más.
"Hoy mi oro era este bronce, lo he dado todo. Pintado era superior al resto y mi esperanza era que Bonfim, que tenía dos tarjetas, se quedara atrás. Al final ha podido atacar y me he quedado con esa medalla, que para mí lo es todo", explicaba Martín, emocionado, en zona mixta, antes de anunciar que "seguramente serán mis últimos Juegos". "Tengo 30 años y creo que la máquina y la cabeza no me darán para más", aseguraba antes de abrazar a Carrillo. Una medalla para España, en una de las dos que hubo en la mañana más brillante, bajo la luz que salía por el río Sena y que iluminaba la Torre Eiffel.
Marta García es una sonrisa permanente. Palentina nacida en León, es también la atleta de moda. Su 2024 es oro puro. Ha batido cuatro récords de España de carrerilla (2.000, 3.000 pista cubierta y aire libre y 5.000 metros...) y, en junio, en Budapest, logró el bronce europeo. Un estallido que no es casualidad. El año pasado tuvo que decidir, o atletismo o Medicina. Acababa de terminar la carrera y había que apostar. Acertó. Este viernes, «con sensaciones espectaculares», debuta en unos Juegos con la mirada puesta en la final del 5.000 metros.
Le llegó una oferta de esas que no se puede rechazar.
Me cambió la vida. No me había planteado la posibilidad de llamar al atletismo un trabajo hasta sexto de carrera. La prioridad siempre habían sido los estudios. Mi idea era acabar la carrera, hacer el MIR, entrar en el hospital y hacer la residencia. Tenía el camino claro. Entonces pensé: '¿Y si me diera unos años para correr?' La balanza tiraba hacia la Medicina. Cuando ON me ofreció esto, ser parte del equipo OAC Athletic. Apostaban por mí más incluso que yo misma. Cómo no voy a intentarlo. Muchos deportistas en España no tienen suficiente financiación como para poder ser profesionales, tienen que trabajar a media jornada, no tienen un fisio, no pueden hacer concentraciones en altitud, o su entrenador tiene dos trabajos...
De Buitrago del Lozoya se fue a vivir a St. Moritz, una concentración permanente en altitud.
Si me dices hace tres años que hago estas marcas... Aunque al principio fue un poco duro. Cambió el entrenamiento y también mi vida. Tenía mucha vida social y muchos entretenimientos... Me adapté y mi rendimiento fue bueno. Sinceramente, pensaba que podía estar en el Mundial de Budapest 2023 (fue campeona de España, pero por decisión de la Federación no fue). Fue una situación crítica, pero salí mucho más reforzada. A lo mejor empujé mucho más fuerte. Y no me fui de vacaciones porque no había mundial. Quise seguir compitiendo. La vida me lo devolvió más tarde ese esfuerzo. En 2024 está siendo el gran año.
Se puso en manos del alemán Thomas Dreissigacker, como Moha Attaoui.
Es un gurú, un científico de esto. Le gustan mucho los datos y es muy pasional. También ha dejado su vida por este proyecto. Aquí, básicamente, 'solo' tienes que entrenar, porque lo hacemos todos los días mañana y tarde. Es como un trabajo a jornada partida. Siento que trabajo 24/7, es duro, lejos de casa... Es difícil que tu pareja lo entienda. Pero es mi pasión y lo disfruto. Aunque me limita hacer otras cosas.
Marta García, durante uno de sus entrenamientos en St. Moritz.Logan SwneyMUNDO
Entonces, ¿te suena mejor doctoria García o atleta García?
He decidido intentar ser las dos en la vida, pero primero una y luego la otra. No disfruté al máximo mi vida universitaria. Y en lo deportivo, quedaba campeona de España y me ponía a estudiar en el viaje de vuelta. Mi sensación es que mi vida ahora es mucho más fácil que cuando estudiaba. Mi cuerpo está más relajado. Le hice trabajar mucho y por encima de sus posibilidades en algún momento. Está bien ahora un tiempo de relax mental y de recomponerme. Fueron unos años de locos.
¿Cómo es Marta fuera de la pista?
Superactiva. Me gustaba salir de fiesta cuando era adolescente. También he estado ligada a la música. He hecho nueve años de conservatorio, tocaba la guitarra. Ahí está en casa, cogiendo polvo. Ahora leo, que antes no lo hacía. Novelas.
¿Cómo empezó en el atletismo?
Con tres o cuatro años, detrás de mi hermana. Y desde ahí no he parado. Me conquistó la competición, me gustaba ir a las carreras. Entrenar no tanto.