El Valencia Basket destituyó este viernes al técnico Álex Mumbrú, según pudo saber EFE por diversas fuentes; una decisión que llegó tras la derrota sufrida el jueves ante el ASVEL que deja al equipo valenciano sin apenas opciones de clasificarse para el ‘play-in’ de la Euroliga y que fue castigada por una fuerte bronca de su afición.
Acabado el choque, se celebró una ‘cumbre’ en el parquet de la Fonteta entre el máximo accionista del club, Juan Roig, el director general, Enric Carbonell, y el director deportivo, Luis Arbalejo, en la que analizaron la complicada situación.
Mumbrú abandonó la Fonteta pasada la medianoche con la idea de que podría dirigir al equipo el domingo, pero consciente de su delicada situación, y este viernes por la mañana se le ha comunicado su cese.
El club estudia ahora si incorpora a algún técnico para lo que resta de temporada o si la acaba alguno de la casa, que podrían ayudantes de Mumbrú como Juan Maroto o Xavi Albert o incluso el técnico del equipo vinculado de la LEB Plata Tomás Lamas.
Desde verano de 2022
La derrota ante el equipo francés hizo que el equipo se llevara varias sonoras pitadas durante el partido y al acabar el mismo, que incluyó por parte de una parte de la afición la petición de la marcha tanto de Mumbrú como de Arbalejo. En el caso del técnico, había sido recibido con críticas desde hace semanas, algo que también ocurrió en varios tramos de la pasada campaña.
Mumbrú llegó al Valencia Basket en el verano de 2022 con un contrato de tres temporadas y con la complicada misión de compaginar la ACB con la Euroliga. Tras no conseguir los resultados deseados la pasada campaña, el club le mantuvo la confianza aunque destituyó a Chechu Mulero como director deportivo, firmó a Arbalejo por cinco años y confeccionó una plantilla al gusto del técnico.
Tras un buen inicio de campaña, el equipo entró en un periodo de irregularidad al no ser capaz de consolidar su defensa y verse afectado por la dureza del calendario y las lesiones, que se ha agudizado desde la disputa de la Copa el Rey y que ha acabado con la marcha de Mumbrú.
El suyo ha sido un salto silencioso a la estratosfera, el triunfo de un tipo de baloncesto distinto, casi en desuso, el de los movimientos calculados, el del equilibrio y la calma en sus aproximaciones a canasta. La suya es la historia de una leyenda cocinándose a fuego lento y un sueño cumplido antes de lo previsto. Siete temporadas ha necesitado Shai Gilgeous-Alexander para hacerse con un anillo de campeón de la NBA, elevándose, de paso, a la categoría de inmortal en una franquicia y una ciudad que ahora lo idolatra.
El triunfo de Oklahoma City Thunder sobre Indiana en el séptimo partido es un anhelo que el base canadiense de 26 años tenía desde pequeño. "Es el sueño de todo niño. Pero nunca se sabe realmente si se hará realidad", decía, amparado en el hecho de que sus números no hacían presagiar semejante desenlace. Terminó el instituto situado en el puesto 35 del Top 100 de promesas de ESPN en 2017 y en sus tres primeras temporadas su nombre no sonó con demasiada fuerza en la NBA. En su única temporada de baloncesto universitario, con los Kentucky Wildcats, arrancó desde el banquillo.
Sin embargo, como su baloncesto, la evolución de su carrera ha sido equilibrada y paulatina. Entró en la NBA en el undécimo puesto del draft, seleccionado por los Charlotte Hornets en 2018 antes de ser transferido de inmediato a Los Angeles Clippers, con los que empezó a despuntar. En enero de 2019 anotó 24 puntos contra los Golden State Warriors, dejando claro que había buena materia prima.
Imposible para Durant, Westbrook y Harden
En verano de ese mismo año se produjo el salto que le cambiaría la vida. Fue traspasado a Oklahoma en un potente intercambio de cromos en el que también estaba incluido Danilo Gallinari y que acabó llevando a Paul George a Los Angeles. En su debut anotó otros 24 puntos contra Dallas Mavericks, dando señales de que era el jugador franquicia que estaban buscando los Thunder.
En Oklahoma Gilgeous-Alexander encontró el escenario perfecto para desarrollar su potencial. Su crecimiento estadístico fue notorio. En su primera temporada completa con los Thunder (2020-21) promedió 23,7 puntos, 4,7 rebotes y 5,9 asistencias. Para la temporada 2022-23, estas cifras ya había escalado hasta los 31,4 puntos, 4,8 rebotes y 5,5 asistencias, convirtiéndolo en uno de los anotadores más letales de la liga y finalista para el premio MVP.
Ahora, sus logros hablan por sí solos. Ha sido seleccionado para el All-Star Game en tres ocasiones e incluido en el equipo ideal de la NBA en otras tres. Durante la temporada 2022-23, se convirtió en el primer jugador de los Thunder desde Kevin Durant en anotar más de 30 puntos por partido. Gracias a su figura, la pequeña ciudad del centro sur del país ha logrado culminar lo que el trío formado por Durant, Russell Westbrook y James Harden nunca consiguió.
Gilgeous-Alexander, el domingo, durante el séptimo partido.EFE
Estaba escrito que la vida de Shaivonte Aician Gilgeous-Alexander estaría vinculada al baloncesto. Nacido el 12 de julio de 1998 en Hamilton, Ontario, Canadá, su padre, Vaughn Alexander, de origen caribeño, fue jugador profesional, mientras que su madre, Charmaine Gilgeous, fue una atleta que llegó participar en los Juegos Olímpicos de Barcelona en la prueba de 400 metros lisos, representando a Antigua y Barbuda.
Su travesía hacia el estrellato comenzó en serio cuando se trasladó a Estados Unidos para jugar en el equipo de Hamilton Heights Christian Academy, en Tennessee. Durante su último año de secundaria, promedió 23.8 puntos, 8.7 rebotes y 4.8 asistencias, estableciéndose como uno de los prospectos más codiciados de su clase.
MVP de las Finales
El domingo completó una de las temporadas más condecoradas en la historia de la NBA. Sumó 12 asistencias a sus 29 puntos de 27 lanzamientos y fue nombrado el MVP unánime de las Finales en apenas su segunda carrera de postemporada como piedra angular de la franquicia.
"Esto no es sólo una victoria para mí", declaró a un estadio repleto y eufórico, el Paycom Center de Oklahoma. "Esta es una victoria para mi familia. Es una victoria para mis amigos. Es una victoria para todos los que me apoyaron durante mi infancia. Es una victoria para la afición, la mejor afición del mundo".
El Real Madrid ha anunciado esta mañana que ha llegado a un acuerdo con el ala-pívot internacional español Usman Garuba por el que queda vinculado al club blanco para las tres próximas campañas, hasta el 30 de junio de 2027.
Garuba, nacido en Madrid el 9 de marzo de 2002, retorna a la disciplina madridista para encarar su segunda etapa después de las tres temporadas que ha estado en la NBA, dos en los Houston Rockets y la última en los Golden State Warriors.
El jugador criado en Azuqueca de Henares (Guadalajara) se incorporó a la cantera del Real Madrid en 2013, con la que ganó numerosos títulos, incluidas dos Minicopas y la Copa europea junior de 2019, debutó precisamente ese año con el primer equipo, con el que ganó en tres temporadas una Liga, una Copa del Rey y dos Supercopas. En el aspecto individual fue elegido mejor joven del torneo liguero y de la Euroliga 2020/21.
Fue seleccionado en julio de 2021 en la posición 23 de la primera ronda del 'draft' de la NBA por los Houston Rockets, que oficializaron en agosto su fichaje tras llegar a un acuerdo con el Real Madrid para el pago de su cláusula.
Debutó en octubre contra Minnesota Timberwolves, pero entre lesiones y cuestiones tácticas apenas tuvo protagonismo, y en septiembre de 2023 firmó por los Golden State Warriors y su filial en la G League (Liga de desarrollo), los Santa Cruz Warriors.
Con la selección española absoluta debutó el 3 de julio de 2021 en un partido contra Irán. Ha sido internacional en 42 ocasiones y ha ganado el oro en el Europeo de 2022. Formó parte del equipo nacional que participó en los Juegos de Tokio 2020 y París 2024.
El jugador ha asegurado que vuelve "más maduro en todos los sentidos". "Mi objetivo es trabajar para el equipo, luchar y sacrificarme por él. Yo soy un jugador polivalente, capaz de hacer muchas cosas en el campo y en eso es en lo que puedo ayudar al equipo", indicó Garuba, quien admitió que le producía "una sensación increíble" volver a la que fue su casa desde los 10 u 11 años.
"Poder volver aquí es un sueño para mí. Estoy muy contento y con muchas ganas. Para mí el Real Madrid ha sido todo, desde el primer momento. Aquí me he formado en todos los sentidos, tanto académicamente como jugador. Todo lo que soy a día de hoy se lo tengo que agradecer a este club", aseguró.
Garuba añadió que "uno quiere estar donde le valoran y le quieren" y que aunque le ilusiona "el día a día" lo que más le atrae es "ganar una Euroliga con el Madrid", y valoró el hecho de volver a tener cerca "a todas las personas que componen este equipo, no solo jugadores sino todo el staff y los que están detrás, que son grandes personas".