‘Cóncavo y Convexo’ es una canción escrita por Roberto Carlos en 1984 que utiliza las formas geométricas para describir cómo encaja físicamente el amor ideal: «Nuestras curvas se hallan, nuestras formas se entallan, en medida perfecta». En realidad,
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Quince años tiene mi amor, cantaba el Dúo Dinámico en 1960, año en el que el Madrid ganaba su quinta Copa de Europa, la última levantada por Alfredo di Stéfano, el jugador fundacional de esta pasión eterna. Quince Champions tiene mi amor, podrían cantar los aficionados que se dejan sentir desde Trafalgar a Cibeles, plazas que evocan a imperios del pasado tomadas, hoy, por el imperio de las emociones. Esos hinchas se preguntan por qué quieren al Madrid de esta manera irracional, como irracional fue su forma de sobreponerse en Wembley a las ocasiones de un Borussia Dortmund mejor durante una hora en un frenético final, en el clímax más deseado. No hay respuesta para ello, porque es como querer a los 15 años, como querer después de 15 Champions. Es puro Madrid. [0-2: Narración y estadísticas]
La relación que tiene el Madrid con esta competición es como la que se tiene con un amor juvenil al que jamás se ha dejado de querer, y en el que cada encuentro despierta las sensaciones que dan sentido a una vida. Es imperfecto, como lo fue su juego en Wembley, pero merece la pena, vaya si lo merece. Todo lo demás importa, claro, la Liga, la Copa o las mil Supercopas que se alargan como los culebrones, pero nada despierta la misma erótica, lo hace sentirse poderoso e invoca la grandeza.
Se apreciaba en la mirada de sus jugadores cuando saltaron a calentar en Wembley, no sólo en la de los más veteranos, también en la de Bellingham, como si hubiera interiorizado una condición distinta. Cuando eso sucede en un equipo o en un ejército, el adversario o el enemigo saben que están ante algo diferente. Lo sabía el Dortmund, emergente y optimista, hiriente en el ataque, con las ocasiones de su parte en el primer tiempo, pero no lo suficiente cuando se viene encima un muro emocional en el que los pequeños se hacen gigantes, como Carvajal, con su pierna de hierro y su barba de templario. El salto del primer gol fue el salto del renacer que los demás no comprenden, pero temen. Edin Terzic había visto a los suyos tan cerca del gol que empezaba a mirar al césped porque los veía ya tan lejos del título.
Los tuvo en sus botas inicialmente el equipo alemán, porque conocía mejor su plan de partido: no dejar correr al Madrid y correr todo lo posible en las transiciones. El conjunto de Ancelotti no podía sentirse sorprendido. Le ha ocurrido muchas veces. Mitad suficiencia, mitad sorpresa, apareció en el césped como si ya hubiera ganado la 15 y únicamente esperara el pasar del tiempo para levantar la 'Orejona'. Mal asunto. La superioridad existe, pero su vida es de un minuto, el tiempo que tardas en perderla.
Estático, sin velocidad de balón, el Madrid buscó a Vinicius en el espacio y poco más, un Vinicius motivado, pero empeñado en habitar en el desfiladero del riesgo. Una entrada al portero Kobel le costó la primera amarilla, y las palabras de más una mirada del colegiado Vincic que pudo acabar en catástrofe. Los buenos árbitros cuentan hasta diez. A Vini le iría bien hacerlo. Se lo debieron repetir en el vestuario, porque regresó determinado, arabesco y goleador, finalmente. Está en el camino que desea, ahora que llega Mbappé, después de otro gol en una final de Champions. Es un camino de oro.
Courtois, ante Adeyemi, en una de las primeras oportunidades de la final.INA FASSBENDERAFP
La presión alta era tan tibia y las pérdidas de balón tan constantes por parte de los de Ancelotti que los alemanes decidieron dar un paso adelante que no habían imaginado tan fácil. El mando y las anticipaciones del veterano Hummels habían sido suficiente al principio frente a los intentos del brasileño. El otro, Rodrygo, no existía. Tampoco Bellingham, al trote.
Adeyemi, un diablo por la izquierda, aprovechó uno de los pocos errores de Carvajal para buscar un uno a uno que le hizo dudar, y eso permitió corregir al defensa a tiempo. Füllkrug recibió en el área y giró sobre sí mismo para enviar la pelota al palo bajo la mirada batida de Courtois. El belga tuvo que poner poco después sus mejores manos ante Adeyemi y Sabitzer. En el Madrid se miraban y se preguntaban qué pasaba. De esa forma se fueron al vestuario, con un único consuelo: estaban vivos. La respuesta era sencilla: alguien había preparado muy bien la final.
Carvajal celebra su gol al Borussia Dortmund.Kiko HuescaEFE
Las correcciones del descanso devolvieron el equilibrio al juego y contrariaron al Dortmund, al adelantar Ancelotti la posición de Bellingham, en un 4-3-3. Kroos provocó con una falta la primera parada de su portero y el ímpetu de Carvajal puso algo que el Madrid necesitaba, pero de nuevo fue el Dortmund quien más cerca estuvo del gol gracias a Füllkrug. Courtois seguía de guardia.
Era necesario aumentar la intensidad, aunque pocos parecían capaces, con algunos superados por la altura de la temporada, caso del propio Bellingham, pese a que estuvo cerca del gol. Vinicius buscó la profundidad y dejó una maniobra de tapete de billar sobre la línea, pero fue Carvajal quien atacó el balón parado con decisión, al elevarse y anticiparse a las torres del Dortmund. El centro había sido de Kroos. Mucho mejor que cualquier carta de despedida. Salió del campo entre aplausos para ceder su lugar a Modric. Han sido la pareja de baile, el Fred Astaire y Ginger Rogers de un Madrid de época.
Carvajal remata ante Füllkrug, en la acción del gol del Madrid.INA FASSBENDERAFP
El Dortmund no fue ya capaz de sobreponerse al estallido que desató el gol de Carvajal, una implosión de los blancos, con llegadas del defensa, poseído, Camavinga y, finalmente, Vinicius hasta el gol. Era el 'momento Madrid', el momento de la 15, el momento de jugar como cuando se tienen 15 años, pero con toda una vida por detrás y toda una larga vida por delante. La 16 espera.
El Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) empezó a deliberar pero aplazó cualquier decisión acerca de Pedro Rocha y el resto de miembros de la Comisión Gestora de la Federación que encabezaba antes de dimitir para ser candidato, con la posibilidad de una inhabilitación que en el entorno del Gobierno desean. De producirse, despejaría los restos del 'Rubialismo' en un horizonte electoral muy incierto, desactivado parte del poder territorial, aunque no todo, con candidatos que son una incógnita y una convocatoria de elecciones posiblemente inservible, dada la cadena de recursos pendientes.
Si Rocha es finalmente inhabilitado y con él los miembros de la Comisión Gestora, ello bloquearía, asimismo, a varios 'barones', entre los que está al menos uno que había valorado presentarse, como es el andaluz Pablo Lozano. En cambio, no impediría hacerlo a Salvador Gomar, presidente de la territorial valenciana, al no figurar en el órgano. Debería volver a constituirse una Gestora, presidida, según los estatutos, por el miembro de la directiva de la Federación de mayor rango que no haya sido objeto de la sanción.
Si Rocha no es inhabilitado, podría presentarse a las elecciones del 6 de mayo, como es su intención, aunque el proceso electoral sería impugnado por Miguel Galán, como ya ha manifestado, y posiblemente por otros de los precandidatos que han aparecido. Por ahora se trata del periodista Carlos Herrera, que ayer se reafirmó en su intención en su programa en la Cope, Eva Parera y Javier González, a la espera de la decisión de otras personas que todavía no se han manifestado públicamente, como Gerardo González, ex secretario general del organismo y candidato en 2004, y Javier Lozano, presidente de la LNFS.
La razón de la más que previsible impugnación del proceso es que no se convocaron elecciones para reemplazar a los miembros de la Asamblea que habían causado baja, como por ejemplo el ex seleccionador Luis Enrique. Buena parte de ellos corresponden al cupo de jugadores. La Asamblea completa tiene 140 miembros y, en la actualidad, posee 98, hecho que complica, además, la consecución de los avales, del 15% del censo. Con el actual, serían 15. Rocha los tiene garantizados. Para el resto es una incógnita, por lo que todo indica que buena parte de los precandidatos optarán por acudir a las elecciones que el nuevo presidente deberá convocar en julio, ya con una Asamblea renovada y completa, para celebrarse en septiembre, después de la Eurocopa y los Juegos de París. Entonces serían necesarios 21 avales.
Carlos Herrera se reafirma
«Me voy a presentar para limpiar, para regenerar, para que el futuro del fútbol sea noticia por sus éxitos y no por los chanchullos. Mi intención es crear una comisión de transparencia y buen gobierno nada más llegar a la Federación, que desempolve todos los asuntos pendientes», aseguró el comunicador en su programa Herrera en COPE. Herrera ha podido pulsar ya a representantes de los colectivos del fútbol representados en la Asamblea, lo mismo que han hecho otros precandidatos.
El Gobierno observa el proceso con preocupación, dado que, además de la imagen del país que se proyecta a través del fútbol, existe un proyecto estratégico clave, como es el Mundial 2030, pendiente del reparto de sedes y partidos. Una posición débil de la Federación, como la actual, es peligrosa. Lo mismo ocurre con la FIFA de Gianni Infantino, que ha desplazado a Madrid a algunos de sus ejecutivos para entrevistarse con el Consejo Superior de Deportes. Entre ellos, su responsable jurídico, Emilio García Silvero, al que algunos verían como el candidato ideal.
ORFEO SUÁREZ
@OrfeoSuarez
Actualizado Jueves,
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