El triatleta pontevedrés Lucas García Picón se encuentra en estado grave tras un accidente cuando entrenaba, según han informado fuentes próximas al caso.
Los hechos se produjeron el jueves cuando entrenaba, junto con otros compañeros, con su bicicleta por la carretera, en el municipio pontevedrés de Barro.
El joven, de 17 años, colisionó contra un coche. Tras lo sucedido, fue trasladado al Hospital Clínico de Santiago dadas las lesiones que presentaba, entre ellas varias fracturas y un traumatismo craneoencefálico.
Fuentes próximas al caso consultadas han indicado que desde su ingreso el joven continúa en estado grave, a la espera de su evolución.
Los padres de Sergio Rodríguez se conocieron en una cancha de baloncesto. Eso podría explicar muchas cosas. "Cuando nací, los primeros regalos eran juguetes de baloncesto". En concreto, una canasta de los Celtics con la que jugaba compulsivamente en su habitación. Eso, también. O quizá el secreto del chachismo, esa marca ya para la eternidad de un jugador irrepetible, sea una frase de Pablo Laso: "Lo más importante, él ve esto como un juego".
Pepu Hernández, el entrenador que le hizo debutar con 17 años -en el quinto partido de unas finales ACB, en el Palau-, solía usar un juego de palabras con su pupilo, que también lo sería dos años después en el oro mundial de Saitama con la selección. Las letras que conforman el nombre de Sergio son las mismas que riesgo. Riesgo, imaginación, naturalidad, osadía, talento, profesionalidad y sobre todo, de nuevo, mucho amor por algo que él siempre vio como eso, un juego. El asombroso viaje del Chacho durante dos décadas es todo eso. De Tenerife a Getxo con 14 años, del Siglo XXI a Madrid, del Estudiantes a Portland, de Nueva York (paso por Sacramento) de nuevo a Madrid, del Real Madrid a Filadelfia, de la NBA a Moscú, del CSKA a Milán y del Armani de nuevo al Real Madrid, para cerrar una carrera repleta de éxitos, tres Euroligas, un Mundial, dos Eurobasket, Ligas y Copas en España, Rusia e Italia... y todo un MVP de la Euroliga en la temporada 2013-2014.
Pero Sergio Rodríguez es mucho más que su palmarés, es casi una filosofía. Un jugador que trasciende. Es el Chacho, el apodo que le pusieron en su primera preselección con España, en 2002, porque no paraba de decir, como buen canario, aquello de "muchacho". Jugaba entonces en La Salle con su primer maestro, Pepe Luque, y fue justo antes de marcharse a Bilbao, a esa experiencia llamada Siglo XXI, donde chavales cadetes y juniors convivían y se formaban baloncestísticamente. Fue por entonces cuando dio el estirón físico, aunque todavía le llamaban "polilla" porque no paraba de moverse.
Sergio considera aquellos años lejos de casa, previos al Estudiantes, clave en todo lo que iba a suceder después. El primer año en Madrid, donde se le atragantaron los estudios en el Ramiro, combinó el equipo EBA con el júnior y llevaba un mes de vacaciones cuando Pepu le llamó para la final contra el Barça. La noche antes había estado viendo la NBA y tuvo que despertarle una vecina. Aquella canasta en penetración en el Palau es el comienzo de un época. "Esos 20 segundos del final de liga con Estudiantes me marcaron. Nunca había ido convocado con el primer equipo. Venía de vacaciones, no me sabía las jugadas, estaba preocupado... Esa tensión desde el minuto uno de profesional me ha ayudado", confesaba en una entrevista con este periódico años después.
Ese verano también ganó el Europeo júnior, en Zaragoza, a las órdenes de Txus Vidorreta y con el 10 a la espalda (el eterno 13 lo llevó Antelo). "Un chico con mucho gancho", tituló su primer artículo en EL MUNDO un periodista que era a la vez admirador (como todos) de aquel insólito mago.
"El sueño de toda mi vida". La NBA fue la siguiente estación, a la que llegó con 20 años -dos años antes estuvo por primera vez en EEUU, en el Nike Hoop Summit de San Antonio-, campeón del mundo (esa semifinal contra Argentina...), número 27 del draft (por los Suns que tenían a Steve Nash y deciden traspasarle a Portland) y sin saber inglés. Y con el golpe de realidad de tantos, mucho banquillo y "pocas explicaciones" de Nate McMillan. Pero sin perder la esencia. "Podría estar triste si estuviese aquí perdiendo el tiempo, pero al contrario. Estoy mejorando técnica y físicamente y aprendiendo un idioma. Todo va muy bien para mí", confesaba en una entrevista a ABC en diciembre de 2006.
Sergio Rodríguez posa para EL MUNDO en Nueva York, en su etapa en los Knicks.EL MUNDO
Estuvo tres temporadas y media en Portland (coincidió con Rudy Fernández, con quien el destino le tenía preparada una despedida a la vez), unos meses en Sacramento (con Nocioni) y otro curso en los Knicks, vida en la Gran Manzana. El sueño se cumplió, con toda su realidad y toda su crudeza también. Se codeó con aquellos que admiraba (Iverson, Garnett...), danzó en ese mundo idealizado desde la infancia e incluso coleccionó momentos deportivos inolvidables. Pero se amontonaron las ganas de más. Tan valiente para partir como para regresar, sin pronunciar jamás una frase de arrepentimiento, y un fichaje por el Real Madrid de Messina.
Nada sencillo aquel ambiente, donde, él mismo lo reconoce, todo se magnificaba en negativo. Con Messina huido y Lele Molin a los mandos, los blancos se colaron muchos años después en una Final Four, la que iba a ser primera de muchas para el Chacho (aunque aquello fue un revés en el Sant Jordi, acabaría jugando seis finales y ganando tres Euroligas). Sin saberlo, aquel verano de tiroteos, de la llegada con pocas bienvenidas de Pablo Laso, era el comienzo de una era.
Rudy, Chacho y Llull, tras ganar la Euroliga de 2015.EL MUNDO
Con el estallido personal del Chacho en los playoffs de 2012, especialmente en las semifinales contra el Baskonia, cuando a su virtuosismo e imaginación se unió el acierto desde el triple. Esa primera etapa de lasismo fue su cénit, el MVP de la Euroliga, el título en 2015 en el Palacio... Hasta que la NBA volvió a cruzarse en su camino. Y los sueños de infancia, sueños son. Aunque el Chacho y Ana ya fueran padres de Carmela y aunque Claudio, su bulldog, no pudiera viajar con la familia a Filadelfia, donde eligió un apartamento en el centro de la ciudad.
Los Sixers se encontraron a un base diferente, maduro, inteligente, ambicioso. El Chacho asistió al debut de Joel Embiid, que le saludaba con una peineta en la visita de este periódico en febrero de 2017. Fue a menos en la rotación de Brett Brown y las ofertas para seguir un año más, demasiado inestables, no le convencieron.
Sergio Rodríguez, tras proclamarse campeón de la Euroliga en 2019 con el CSKA.Juan Carlos HidalgoEFE
Y cuando tocó volver a Europa, el Madrid ya había armado su equipo y el CSKA le puso sobre la mesa una oferta de esas que no se pueden rechazar. De USA a Rusia, la familia Rodríguez, una aventura vital que iba a coronar con su segunda Euroliga, en Vitoria 2019 (primer español en ganarla) con un club extranjero. De ahí a Milán, siempre cotizadísimo, el reencuentro con Messina, donde de él se enamoró cada aficionado del Armani e incluso el propio dueño Giorgio, que llegó a decir: "Me gusta todo de él. Amo a sus niñas. Su actitud dentro y fuera de la cancha es ejemplar. Y luego su sonrisa y su mirada profunda dicen mucho de él, son el espejo de su alma". Y un par de temporadas para cerrar el círculo en el Real Madrid, hasta otra Euroliga, la de Kaunas, protagonista principal el Chacho en la Final Four y en la feroz serie de cuartos contra el Partizán en la que se echó al equipo a la espalda, otro destello maravilloso.
Y, durante todo este tiempo, siempre su querida selección, de la que se retiró tras los Juegos de Tokio y se ausentó, por descanso, en el Mundial de 2019 que fue oro en Pekín. Más de 150 partidos y siete medallas con España, de Saitama a Saitama.
"Siempre soñé con retirarme estando bien físicamente y ganando mi último partido. Y ahora la vida me ha ofrecido este regalo", dice en su carta de despedida quien no ha querido homenajes jugando. Pues para él, el baloncesto siempre fue diversión, no nostalgia. El secreto lo guardó y las canastas ya echan de menos el chachismo, al eterno 13.
La jueza que investiga el Caso Rubiales ha dado un paso más en su instrucción y ha ordenado bloquear las cuentas de la empresa Kosmos Football SL relacionada con el ex futbolista Gerard Piqué. En un auto al que ha tenido acceso EL MUNDO, la magistrada precisa que ha tomado esta decisión para impedir que esta sociedad mercantil pueda disponer de la ''comisión de éxito'' de tres millones de euros que percibe por cada edición de la Supercopa en Arabia Saudí desde la compañía SELA.
La magistra Delia Rodrigo, titular del Juzgado de Primera Instancia de Majadahonda, ha adoptado esta decisión después de recibir un nuevo informe de la Fiscalía que pedía este embargo "por considerar que del desarrollo de la investigación cabe considerar como legalmente controvertidas las cantidades fijadas en concepto de comisión o tarifa de éxito a favor de la referida entidad en la contratación de la Supercopa".
En el auto se explica que, en este caso, los hechos objeto de investigación pudieran ser constitutivos de un presunto delito de corrupción en los negocios, un presunto delito de administración desleal y blanqueo de capitales. La jueza señala que los hechos que han dado origen a la incoación del presente procedimiento tienen por objeto ''la investigación del contrato celebrado entre la Federación Española de Fútbol, la mercantil Kosmos y la compañía SEKLA Company Sport para bnnegociar la celebración de la Supercopa en Arabia Saudí, con fecha 11 de septiembre de 2019''.
''En el marco de dicho contrato'', señala la juez, ''al parecer se formalizaron una serie de adendas a los acuerdos de la Supercopa, por medio de las cuales se vinculaba a la referencia mercantil como destinatario de una comisión por importe de tres millones de euros por edición (prima de éxito)''.
En el auto, Rodrigo añade que en la cuenta de la empresa de Piqué que la Fiscalía ha pedido embargar "se han venido transfiriendo las cantidades acordadas en concepto de prima de éxito, por lo que a través del bloqueo de la cuenta lo que se persigue es que por la entidad 'SELA Company Sport' se continúen realizando los ingresos que correspondan, como se ha venido haciendo hasta el momento, pero lo que se impide es que la mercantil 'Kosmos Football SL' pueda disponer de las referidas cantidades".
La juez de Majadahonda que investiga presuntas irregularidades cometidas en el seno de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para que la Supercopa de España se jugase en Arabia Saudí ha acordado el bloqueo de una cuenta bancaria perteneciente a la empresa del exjugador del FC Barcelona Gerard Piqué --Kosmos Football SL-- en la que recibe fondos de una empresa saudí como pago de prima de éxito por llevar allí ese torneo.
Lo hace después de recibir un nuevo informe de la Fiscalía que interesaba este embargo "por considerar que del desarrollo de la investigación cabe considerar como legalmente controvertidas las cantidades fijadas en concepto de comisión o tarifa de éxito a favor de la referida entidad en la contratación de la Supercopa".
Cabe recordar que Rodrigo ya ha requerido a unos 15 bancos que le faciliten información sobre 96 cuentas bancarias a nombre del exjugador del Fútbol Club Barcelona Gerard Piqué y otras 36 de las que el expresidente de la RFEF Luis Rubiales es titular.
Así consta en otro auto, en el que acordaba dichas diligencias en diciembre de 2022 --a petición de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil-- al considerar que eran "adecuadas, útiles y necesarias para el completo esclarecimiento" de la investigación.