En un partido en el que su equipo sí alcanzó, aunque fuera con esfuerzo, esa liberación que buscaba al anunciar su marcha, Xavi volvió a encontrar un punto oscuro arbitral: la expulsión de Vitor Roque. En su opinión, un fallo de Martínez Munuera ante el que, cómo no, presentarán el correspondiente recurso.
El gol, precisamente, no es algo que le sobre a su equipo, por mucho que su gran referencia en punta, Robert Lewandowski, lograra al fin reencontrarse con él. «La expulsión es otro error del árbitro hacia nosotros. Estoy muy contento por Robert, ha hecho un gran partido, y Vitor nos da profundidad, llegada y creo que la expulsión es muy injusta. La vamos a recurrir», aseguró en declaraciones a DAZN. «Sólo pido que nos dejen competir, no voy a hablar de los árbitros. Yo creo que estamos pagando el caso Negreira, eso es lo que creo yo», añadiría después en la sala de prensa.
«No tengo nada que decirle a Ancelotti, igual se ha sentido presionado por mis palabras. Todo mi respeto hacia él, sólo faltaría», apostilló cuando le preguntaron por las críticas que vertió contra sus quejas el técnico madridista. Más relajado en cambio, se mostró a la hora de valorar la actuación de un Lamine Yamal que parece no tener techo. «Lamine, ya lo vemos todos, es un talento bestial. Aparecen muy pocos con estas condiciones. Lo tiene todo y, además trabaja, para el equipo. No olvidemos que sólo tiene 16 años, pero tiene un talento natural bestial», apostilló un Xavi que se mostró más que satisfecho con el rendimiento de los suyos. «Ganar siempre es positivo. Son dos victorias después de una decisión que dije que era necesaria y aquí esta la reacción del equipo. Hemos sido muy efectivos, algo que nos faltaba a lo largo de la temporada, y el equipo ha estado muy bien, con balón y sin balón. El partido nos refuerza de cara a la lucha», aseveró el entrenador barcelonista.
«La victoria siempre te da la razón, está claro. En el centro del campo Andreas ha estado muy cómodo, es un defensa y ahí nos dará más orden, que creo que es lo que nos faltaba en los últimos partidos. Hemos sabido competir y la pena es ese gol encajado, que me ha dado mucho coraje. Al minuto de marcar el 0-2 nos llega el 1-2. Hemos defendido mal el área una o dos veces y eso me enfada, porque lo hemos hablado, aunque en general estoy contento, porque el equipo ha hecho un partido muy maduro», agregó un Xavi que destacó también la capacidad que tuvo el Barça para apretar los dientes cuando se vio obligado a ello. «Hubo momentos en que sufrimos, pero hemos sabido sufrir», apostilló el técnico, quien transmitió a su vez buenas noticias sobre un Gündogan y un Pedri que acabaron el partido con molestias. «En el caso de Gündogan, no hay lesión, es un golpe en la espalda que no le dejaba correr bien, y a Pedri le he cambiado porque lo he visto muy fatigado», zanjó.
Tribunales
GERMÁN GONZÁLEZ
Barcelona
Actualizado Martes,
14
noviembre
2023
-
13:10Ver 18 comentariosLa Audiencia de Barcelona abre juicio contra el ex jugador del...
«Los primeros regates se los hacía a Kila y Clara». Mounir Nasraoui exhibe orgulloso una foto en su móvil de hace más de 15 años. Los tres protagonistas de la imagen son su hijo, el hoy aclamado Lamine Yamal, y las dos perras que entonces tenía la familia del futbolista que antes de cumplir los 17, precisamente ayer en la víspera de la final de la Eurocopa, ya había asombrado al mundo entero.
Enfundado con el 19 de la selección y sin soltar su botellín de agua fría para mitigar el calor, el padre llevaba un rato en silencio, ajeno voluntariamente a la conversación de tres clientes del bar El Cordobés sobre si la próxima temporada el prometedor jugador del Barça debería vestir la camiseta azulgrana con el dorsal 10. El doble dígito que tenía Leo Messi y que pasó a un Ansu Fati cuyo futuro se presupone lejos del Camp Nou. «Se venderían como churros», aportaba en la tertulia Juan Carlos, desde hace 20 años dueño de este negocio de restauración, en el que empezó a trabajar con su tío cuando lo inauguró en 1995.
Para Mounir, este bar es una parada obligatoria cada vez que regresa a Rocafonda, el topónimo más famoso de España en los últimos días. A las nueve y veinte de la noche del pasado martes, el nivel de decibelios alcanzado en este humilde barrio de Mataró (Barcelona) probablemente fuese el más elevado del país. El espectacular gol de Lamine a Francia, con el que la semifinal volvía a las tablas iniciales, fue gritado hasta desgañitarse por muchos de quienes lo vieron crecer y pelotear en la pista de cemento o el polideportivo. «A nosotros no nos sorprende, era el mejor cuando jugaba partidillos con chavales que le sacaban dos cabezas», explica Juan Carlos junto a la camiseta, enmarcada en el bar, del debut del chico con el filial ante el Eldense, una semana después de haberlo hecho con el primer equipo frente al Betis. «No se ven, pero en la parte de delante hay dos lamparones de sudor», comenta sonriendo.
Rocafonda es una de esas zonas donde las ciudades acostumbran a dejar abandonado su nombre. En Mataró, localidad costera de 130.000 habitantes, es popular la etiqueta MTV (pronunciada a la inglesa, emtivi, como la cadena de televisión estadounidense). En este caso, las siglas aluden a la expresión «Mataró de tota la vida», la clásica distinción entre el nosotros y los llegados de fuera, entre el núcleo central y los terrenos que fueron urbanizándose [casi siempre con carencias] a medida que llegaba población de regiones como Andalucía o Extremadura. Un proceso que en las últimas dos décadas se ha replicado con personas procedentes de otros países. Alrededor de un tercio de los habitantes de Rocafonda tienen nacionalidad extranjera, con preponderancia marroquí, como Fatima, la esforzada abuela del futbolista, que emigró a España cuando Mounir aún ni hablaba.
El gesto del 304 con las manos popularizado por Lamine Yamal en la celebración de sus goles se hizo universal el martes desde Múnich. Las tres últimas cifras del código postal de Rocafonda (08304) como seña de identidad de un barrio con altos niveles de exclusión social. Soufian, amigo íntimo de la familia, se queja de los estereotipos y las etiquetas: «Aquí també parlem català».
Mural en Rocafonda para el cartel de Les Santes.ARABA PRESS
Ese triple dígito, que comparten otros barrios mataronenses e incluso da nombre a un grupo de música rap de la ciudad, está visible en el mural que Mohamed l'Ghacham, artista urbano marroquí afincado en Mataró, ha elaborado para inspirar, a su vez, el cartel de Les Santes, la fiesta mayor que la ciudad celebra en menos de dos semanas. Con una escena costumbrista que ocupa gran parte de la fachada de un edificio de la avenida Perú, el autor desea que perdure el recuerdo de que, en 2024, «el cartel se hizo en Rocafonda».
El CF La Torreta y 'Kubala'
Las famosas tres cifras, en otro orden, coinciden con las últimas del código postal de La Torreta (08430), barrio de La Roca del Vallès (Barcelona) en cuyo club jugó Lamine antes de ser descubierto por los ojeadores del Barcelona. «En seis años habrá sido Balón de Oro», se atreve a pronosticar Inocente Díez, el veterano coordinador del equipo a quien todo el mundo conoce como Kubala, un alias que lo acompaña desde hace ya 50 años, cuando se lo implantó un entrenador que le veía una forma de moverse en el campo muy parecida a la del legendario futbolista húngaro del Barça.
Concluida la temporada, el CF La Torreta organiza durante este mes su campus, bautizado «Lamine Yamal» desde este año y al que acuden niños de edades tan tempranas como la del delantero de la selección, que con menos de cuatro años ya vestía la indumentaria del club. Sus padres se habían separado y junto a su madre, la ecuatoguineana Sheila Ebana, se instaló en Granollers, población lindante con La Torreta. Trabajando en un McDonald's, ella conoció a la hija de Kubala y ahí empezó a escribirse esta precoz historia futbolística.
Campus Lamine Yamal del CF La Torreta, primer equipo del delantero de la selección española.Gorka LoinazARABA PRESS
«Ya no solo era cómo tocaba la pelota, a mí, sobre todo, lo que me llamaba la atención era su intensidad, su carácter, eso era lo que lo hacia distinto a todos los demás», recuerda quien fue algo así como su padrino deportivo. «A edades tan cortas, muchos críos se cansan y salen corriendo a medio entrenamiento para buscar a sus madres, pero él, en cambio, era el niño del balón, siempre con el balón», añade.
«Ningún jugador es tan bueno como todos juntos», reza una pancarta en las instalaciones del club vallesano, que hace un mes y medio recibió la visita de Lamine un día antes de incorporarse a la concentración del combinado de Luis de la Fuente en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. La importancia del colectivo es uno de los valores que Inocente cree que el extremo ya llevaba aprendidos antes de su salto a la cantera azulgrana en 2014, cuando jugaba en el prebenjamín de La Torreta. «Le ha tocado estar en el peor Barça en muchos años, deberá tener paciencia», aconseja al futbolista como hacía, años atrás, durante algún viaje en coche de ida y vuelta desde Mataró los días en que dormía en el domicilio paterno.
'Kubala', coordinador del CF La Torreta.ARABA PRESS
Fue precisamente el trayecto entre Barcelona y esta ciudad el que inauguró el ferrocarril en España en 1848 con la mítica locomotora de vapor La Mataró. Un recorrido en tren de 30 kilómetros que Lamine Yamal repitió muchos días con su padre antes de que amaneciese. Acostumbrado a pulverizar récords y sueños desde hace apenas año y medio, "el niño del balón" se planta esta noche en el Estadio Olímpico de Berlín, a dos mil kilómetros de la pista de cemento donde regateaba a Kila y Clara hace solo 15 años.
La defensa adelantada es una de las señas de identidad del Barça de Hansi Flick. Algo irrenunciable para el técnico alemán. En su primer curso al frente del banquillo barcelonista, este sistema funcionó como un reloj. Pero, en esta segunda temporada, las cosas no han marchado tan bien. Sus rivales ya saben a qué juega el equipo y muchos han dado con la tecla para castigar su pasión por el riesgo. A lo largo de la presente edición de la Champions, su equipo nunca fue capaz de dejar la portería a cero. Y, además, fue también el más goleado de entre los ocho primeros.
En la liguilla, los azulgrana concedieron 14 tantos. Varios de los conjuntos que se vieron obligados a pasar por una ronda previa, entre los que estarían nombres como los del Inter, el Newcastle, el Galatasaray o, incluso, el Mónaco, fueron capaces de acabar la primera fase de la competición con menos goles en contra en su casillero. El PSG, el grupo más goleador de la Champions, logró imponerse a domicilio a los barcelonistas por 1-2 en un partido ciertamente muy competido, mientras que el Brujas (3-3) y el Chelsea (3-0) se mostraron como los más efectivos a la hora de castigar su fragilidad.
Expulsiones en el límite
Los riesgos que asumen los barcelonistas a la hora de defender explican también, en gran parte, cómo el Atlético consiguió que dos defensores del conjunto del Camp Nou se vieran abocados a marcharse a la caseta antes de tiempo, tanto en la ida como en la vuelta de su cruce en estos cuartos de final de la Champions. Para evitar lo que podía ser un uno contra uno letal ante su portero, Cubarsí, en el feudo barcelonista, y Eric García, en el Metropolitano, tuvieron que cometer sendas infracciones que, tras ser revisadas por el VAR, acabaron con sendas tarjetas rojas.
La semana pasada, los barcelonistas fueron capaces, pese a ello, de firmar un acoso casi infernal a la portería de Musso. El pasado martes, en cambio, el bajón físico provocado más que posiblemente por el desgaste de los primeros 45 minutos hizo que fuera menos patente.
A lo largo de este cruce de cuartos con el Atlético, el Barça ha sido capaz de generar muchas acciones ofensivas. En la ida, pese a jugar toda la segunda parte con un futbolista menos sobre el campo, firmaron un total de 60 ataques, mientras que los jugadores de Simeone, por su parte, rubricaron 20. En la vuelta, sobre todo en ese primer tiempo de alto voltaje, el equipo de Flick incluso mejoró los números de la semana anterior, con un total de 63 ataques. Los rojiblancos, por su parte, firmaron 27. En ambos casos, la efectividad ante la portería rival marcó la diferencia.
La semana pasada, por mucho que se volcaran una y otra vez en busca de la meta rival, los azulgrana fueron incapaces de marcar un solo tanto. Por contra, los visitantes asestaron dos zarpazos que dejó la eliminatoria terriblemente cuesta arriba para los culés por medio de Julián Álvarez y Sorloth.
En el Metropolitano, mientras, los barcelonistas vieron un poco más recompensado su esfuerzo. Únicamente, en los primeros 24 minutos del duelo. Lamine Yamal, incombustible a lo largo de todo el cruce y conjurado para lograr lo imposible, abrió el marcador y Ferran Torres puso el 0-2. No obstante, el buscadísimo 0-3 no quiso llegar. En gran parte por el buen hacer de Musso bajo los palos. Yendo a por todas, guardando como oro en paño el hecho de haber igualado la eliminatoria, el Atlético aprovechó los riesgos que tomaron los zagueros azulgrana para bajar el suflé con el 1-2.
Y, a partir de allí, los intentos por volver a igualar la situación de los visitantes, con la excepción del tanto anulado a Ferran Torres por fuera de juego, caerían en saco roto.
«En la primera parte, debimos marcar más goles y no esperábamos que ellos lo hicieran», confesó Flick tras un duelo en el que también le critican la falta de acierto en los cambios.
Ser más contundentes y defender mejor. Esas dos son las tareas pendientes en las que el equipo debe mejorar para ser de verdad serio aspirante a lograr un título tan exigente como la Champions.