A poco menos de tres meses del Mundial de 2026, Walid Regragui anunció este jueves el final de su etapa como seleccionador de Marruecos, uno de los equipos semifinalistas de la edición anterior de Catar 2022.
“Dejo mis funciones con lealtad, gratitud y con la seguridad de haber servido a mi país”, dijo el entrenador durante una ceremonia retransmitida en directo por televisión.
La marcha de Regragui era un asunto sobre el que se venía debatiendo desde hacía semanas en Marruecos, especialmente desde que el país se quedó a mediados de enero con un amargo subcampeonato en la Copa de África, en la que fue superado por Senegal en la final de Rabat.
Tribunales
GERMÁN GONZÁLEZ
Barcelona
Actualizado Jueves,
21
septiembre
2023
-
10:37Se trata del último trámite antes de finalizar la investigación judicial y esperar...
Al Barça le tocó apretar los dientes para volver a encaramarse al liderato. Ante un Rayo Vallecano pletórico de sensaciones en las últimas jornadas, acabó por llevarse un triunfo por la mínima (1-0) gracias a un tanto de Lewandowski tras un penalti señalado por Melero López a instancias del VAR y envuelto también por la polémica. Los visitantes, de hecho, protestaron muchísimo un gol de De Frutos finalmente invalidado por el colegiado al entender que Nteka, en fuera de juego aparentemente posicional en el arranque de la jugada, había sacado partido de su posición para evitar que Íñigo Martínez tuviera opción de llegar al balón. Los visitantes, en una recta final de partido de altísima tensión, tuvieron más de una ocasión para empatar.
El castigo de Flick a Koundé por llegar tarde a la charla también sirvió para darle algo de descanso a un jugador que es el que acumula más horas de vuelo en su plantilla. El defensa sumaba antes del arranque del duelo 2.981 minutos, 133 más que un Raphinha caracterizado por una actitud eternamente incansable y 218 que un Cubarsí que, pese a su juventud, es también casi imprescindible en la zaga barcelonista. Héctor Fort se encargó de tomarle el relevo al francés en la zaga, con De Jong afianzado en la medular como relevo del no hace tanto imprescindible Casadó. Ahora mismo, el joven centrocampista parece haber bajado varios peldaños en las preferencias del técnico alemán. Al menos, por ahora.
Enfrente, los azulgrana iban a tener a un Rayo que no ha acabado de dárseles del todo bien en los últimos años. Desde la campaña 2021-22 han encajado tres derrotas (1-0, 0-1 y 2-1) y firmado dos empates (0-0, en casa, y 1-1, en Vallecas) frente al este rival. Los dos últimos precedentes, eso sí, eran positivos para los intereses de los locales. El curso pasado, en la penúltima jornada, se impusieron por 3-0, con un tanto de Lewandowski y dos de Pedri. Y en esta misma campaña, vencieron por 1-2, gracias a un nuevo gol anotado por el canario y al tanto convertido por un Dani Olmo que dejaron en anécdota el madrugador gol inicial de Unai López. Los visitantes, además, llegaban al duelo con una racha de nueve partidos sin conocer la derrota, la mejor de su historia, y cómodamente situados en la sexta plaza. Sumar el triunfo, algo imprescindible para recuperar el liderato, no parecía a priori misión fácil para los de Flick.
Al Barça le costó Dios y ayuda, pero logró irse al descanso con un 1-0 no exento de polémica. Lewandowski, tras un penalti señalado por Melero López a instancias del VAR por un agarrón continuado de Pathé Ciss a Íñigo Martínez, se encargó de romper la férrea resistencia de Batalla.
Y cuando el duelo encaraba ya el final de su primera parte, los visitantes protestaron un tanto de De Frutos invalidado por el VAR al entender que Nteka, quien estaba en fuera de juego en el arranque de la jugada, había sacado ventaja de su posición al impedir que Íñigo llegara al remate. Al limbo se fueron, mientras, un posible penalti por mano de un defensor reclamado por Gavi y una arriesgada acción de Szczesny que, tras parar un remante envenenado de Nteka, le rebañó in extremis el balón a un Álvaro que se quedó dolorido durante unos instantes en el césped.
En la reanudación, el Rayo se estiró y amenazó muy seriamente la ventaja azulgrana mientras mantenía la solidez mostrada a lo largo de la primera parte. Pedri, durante muchas fases del juego, parecía el único jugador capaz de romper de nuevo la muralla rival, mientras la defensa barcelonista se esforzaba por frustrar las llegadas visitantes. Los de Flick rondaban el área rival, pero no conseguían encontrar habitualmente opciones claras de remate. Y, en cuanto lo lograban, iban escasos de puntería. Algo que permitió que los visitantes acariciaran una opción de sacar al menos un punto de su visita a Montjuïc que, para alivio de los locales, no llegó en este casi en convertirse en realidad. El liderato, al menos por ahora, vuelve a ser azulgrana.
Pasta con tomate y ensalada lleva Andrea Fuentes en la bandeja y come a toda prisa; se va también volando, siempre a la carrera, la seleccionadora de sincronizada. Las nadadoras de su equipo, en cambio, se esparcen en su conversación en una de las mesas que dan a la ventana y son las más ruidosas hasta que aparece el grupo de halterófilos, que repite de carne, y de pescado, y de todo aquello que rebose proteína.
Al mediodía, el comedor del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat es un muestrario del deporte español. Se puede hacer un juego divertido: mirar quién entra y descifrar su disciplina.
«Cuando llegué, la gente me preguntaba: '¿Trial? ¿Eso qué es?' Pero yo les decía: "¿Gimnasia de trampolín? ¿Eso qué es?" En realidad, eso es lo más chulo. Normalmente los equipos van juntos y los que venimos de deportes individuales, minoritarios, hacemos piña. El tiro, la escalada, la esgrima...», cuenta Berta Abellán, vigente campeona del mundo de trial, que lleva aquí 10 años como externa.
GORKA LOINAZ
En España hay cuatro Centros de Alto Rendimiento y nueve Centros de Especialización de Tecnificación Deportiva, pero solo en dos se puede vivir y estudiar: Madrid y Sant Cugat.
Ambos se crearon al calor de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, ambos tienen más o menos las mismas plazas -algo menos de 300-, en ambos se cursa ESO, Bachillerato y algunos grados medios y superiores, y ambos ofrecen servicios parecidos: preparación física, medicina, fisioterapia, nutrición, fisiología, psicología, biomecánica...
Conseguir una beca interna, con cama en habitación doble y comida, es un sueño para cualquier deportista de entre 16 y 20 años, por las instalaciones, la ayuda de profesionales y la facilidad para compaginar estudios y entrenamientos.
"Sólo veo dos cosas malas"
«Lo tienes todo a mano y el instituto del CAR tiene una dinámica diferente. En mi escuela pensaban que me inventaba competiciones para no ir a clase. Aquí los profesores te apoyan», explica Abellán, que añade: «Solo veo dos cosas malas: la presión por renovar la beca y el peligro de que te satures. Viviendo aquí puedes cansarte de tanto deporte, no airear la cabeza».
Esa explicación descifra por qué han cambiado los dos grandes CAR de España desde su creación. En sus inicios solían acoger deportistas ya formados que, en sus lugares de nacimiento, no tenían medios para entrenar: era normal ver a residentes que superasen los 25 años. Ahora, en cambio, los menores de edad son mayoría; el CAR es un lugar de paso y, en cuanto maduran, se van a vivir fuera.
De hecho, solo media docena de residentes en Sant Cugat -varias nadadoras de sincronizada y el atleta Josué Canales-, estuvieron en los Juegos Olímpicos de París 2024, aunque en el lugar se prepararon los conjuntos de waterpolo, rítmica o hockey hierba, además de escaladores, atletas, taekwondistas, gimnastas...
La supervisión de profesionales
«El CAR es cada vez más para etapas formativas. Fuera de aquí hay mejores instalaciones que antes, es más fácil el acceso a los profesionales... Pero esto sigue siendo un privilegio», proclama Susana Regüela, jefa de la Unidad de acompañamiento a los deportistas, que fue residente en el CAR como lanzadora en los años 90.
Regüela asume la presión que puede generar el lugar: «En el departamento de psicología hay varios temas recurrentes: está el peso que genera ser becado en el CAR, la presión por no perder la beca y está la soledad. Hay mucho jaleo, pero también ausencia». «Recuerdo una deportista canaria que me decía: 'Llevo tres meses aquí y nadie me ha abrazado'».
«Cada vez tenemos una mirada más holística sobre el deportista; antes todo era entrenar. Todo ha cambiado. Los jóvenes ahora necesitan cosas como Wi-Fi o aire acondicionado. Nosotros traíamos ventiladores de casa y hacíamos inventos con hielo», recuerda Regüela y comenta: «Además, las familias quieren estar presentes, ser parte del CAR. Yo pasé aquí una década y mis padres solo vinieron una vez, para traerme».
Regüela, en el CARGORKA LOINAZ
La ex atleta forma parte del equipo que supervisa la residencia y sus habitaciones separadas por plantas: hay una para las chicas menores, una para los chicos mayores y una última mixta para los mayores de edad.
El centro tiene protocolo contra el bullying o el acoso sexual y un reglamento de convivencia, con sus faltas leves, graves y muy graves, que pueden llevar a la expulsión. «No hay muchos casos muy graves, dos o tres al año como mucho», señala Regüela, que rehúsa dar ejemplos. El personal del centro está formado para identificar situaciones problemáticas, como el deportista que siempre come solo, o aquel que deja mucha comida en el plato, aunque siempre «con discreción».
El uso del móvil es libre -«no sirve restringir, solo educar sobre su uso»- y hay máquinas de preservativos en los lavabos. «Hay relaciones, claro, a diario; sería ingenuo pensar lo contrario. De aquí han salido matrimonios, recuerdo una boda de dos deportistas de tenis de mesa», reconoce la ex atleta.
La historia de la 313
Un residente, el atleta Josué Canales, le secunda: «Siempre hay salseo. Mucha gente joven, atractiva... siempre pasa algo. Pero se descansa bien. Yo estoy en la planta de mayores y somos serios. Los más jóvenes tienen más jaleo». Hace unos meses, Netflix estrenó una serie, Olympo, ambientada en un ficticio CAR Pirineos, donde todo eran amoríos, envidias y calenturas. La realidad no es para tanto. «Tampoco hay grandes movidas como en la serie», rectifica Canales, que tiene una prebenda en el CAR.
Aunque las habitaciones rotan cada año, la suya era la 313; es la 313 y será la 313 hasta que se vaya. Es lo que tiene batir el récord de España indoor de los 800 metros y celebrarlo haciendo un 313 con los dedos.
Venía de un entorno complicado en Girona y aquí se encontró «un cambio brutal». «Para mí fue un sueño. Cuando llegué pensé: 'Ahora ya no tengo excusas, me toca luchar'».
A sus 24 años, Canales sigue la estrategia de todos los veteranos: ahorrar y estudiar a distancia y prepararse para salir del Centro de Alto Rendimiento con todo preparado. «Es lo que hacemos todos», admite justo al salir de la pista de atletismo.
De camino a la residencia se encuentra con la pared de escalada de velocidad, última incorporación al centro junto al segundo gimnasio. Mientras se prepara la renovación del gimnasio principal, una mole de 400 metros cuadrados, se ha creado un box de crossfit con lo último de lo último.
De dónde sale el dinero
«Intentamos tenerlo todo actualizado, aunque evidentemente es un centro público y todo tiene sus tiempos», acepta Natalia Rovira, preparadora física del CAR y ex gimnasta.
El CAR de Sant Cugat cuenta este año con siete millones procedentes de la Generalitat, tres millones y medio del Consejo Superior de Deportes y otros tres de la facturación propia obtenida de alquilar las instalaciones a otros organismos. El CAR de Madrid, en cambio, vive principalmente del CSD, del que recibe casi 10 millones.
Rovira, en el CAR.GORKA LOINAZ
«En un CAR no tienes que preocuparte de nada, puedes centrarte en lanzar tu carrera deportiva. La sociedad y el deporte evolucionan, pero esto sigue siendo un lujo», finaliza Rovira.
Ya es tarde y el comedor del CAR se llena de nuevo. Andrea Fuentes sigue a la carrera, los halterófilos continúan repitiendo proteína y Josué Canales entrena de nuevo.. Afuera, en Girona o en Canarias o en cualquier pueblo de España, hay cientos de adolescentes soñando con llegar aquí. Dentro, entre el salseo y la presión por renovar la beca, los que ya lo lograron saben que esto es un privilegio. Un privilegio agotador, pero privilegio al fin.