Lucas Eguibar estaba llamado a ser medallista olímpico. Iba a serlo. Tenía que serlo. Campeón del mundo de snowboard cross en 2021, en varias ocasiones fue favoritísimo para todo y nunca lo consiguió. Ahora parece que su maldición ya no tiene remedio. Este jueves, en los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina, su cuarta oportunidad se convirtió en su cuarta frustración. Esta vez fue un toque mínimo, un desequilibrio, el que acabó con su sueño. A sus 32 años cuesta pensar que la gloria olímpica vaya a llegar en 2030.
El desastre este jueves llegó en cuartos de final después de una clasificación notable. Le esperaban los franceses Jonas Chollet y Loan Bozzolo y el estadounidense Nathan Pare, un cruce de máxima exigencia, pero Eguibar tenía un plan. Para entrar como primero o segundo y clasificarse para semifinales, su idea era dejar que los franceses volaran de salida y confiar en su fuerza en los últimos metros. “Estábamos haciendo la estrategia que queríamos”, explicaría después. Aguantar arriba. Atacar abajo.
En el ecuador del circuito, Eguibar tenía como desventaja su posición -cuarto- y como ventaja su experiencia y su perfil. Era el único ‘goofy’ de la serie, es decir, el único con el pie derecho adelantado y podía beneficiarse. En un giro cerrado a izquierdas exprimió esa diferencia y se colocó segundo, pero entonces tuvo lugar el incidente que resume su historia olímpica.
Eguibar se abrió ligeramente, Pare se metió por dentro con una línea agresiva, poco limpia, y el contacto fue inevitable. La tabla del estadounidense golpeó la del español en pleno apoyo y éste cayó.
“Cuando estaba en el suelo, he gritado. Creo que le he insultado, pero no me acuerdo. Me he cabreado muchísimo porque hemos trabajado muchísimo para llegar aquí”, confesó después Eguibar que, pese a lo ocurrido, se levantó y cruzó la meta en último lugar. El estadounidense Pare celebró una victoria que duró poco: los jueces revisaron la acción y lo descalificaron por maniobra ilegal. Una decisión justa, quizá, pero insuficiente. Eguibar, tercero tras la sanción, quedaba igualmente eliminado.
Quiero otro intento
Para Eguibar, que había sido séptimo en los Juegos de Sochi 2014 y Pekín 2022, la medalla olímpica sigue siendo lo que falta en un palmarés brillante. Llegaba a Milán-Cortina 2026 tras años ásperos: rotura del tendón de Aquiles en marzo de 2024, problemas de espalda que marcaron Pekín, una caída reciente en la Copa del Mundo que dejó tocados sus tobillos. Pero prometía competir contra el dolor e intentarlo hasta el final.
Antes de la cita fue claro: “Es lo último que me falta. Mi deporte es muy alocado. Muchas veces, aunque seas el mejor, puede pasar cualquier cosa. Soy consciente de que mi carrera puede acabar sin medalla olímpica, pero no quiero dejar de intentarlo”.
En la final que él no disputó, el austriaco Alessandro Hämmerle revalidó el oro de Pekín, Eliot Grondin repitió plata, y Jakob Dusek se colgó el bronce. Podios de altura, rivales habituales del circuito que Eguibar conoce de memoria. En zona mixta, pese a la edad, el español dejó abierta la puerta a un quinto intento: “Si estoy sano, quiero seguir. Los últimos cuatro años han sido muy duros física y mentalmente”. Los Juegos Olímpicos de los Alpes 2030 lo encontrarían con 35 años. En un deporte tan complicado parece una eternidad.







