El torneo Challenger de Brazzaville, en la República del Congo, vivió este martes una inquietante escena debido a un tiroteo en las inmediaciones a las pistas donde se está disputando a la competición.
Durante el partido de primera ronda entre el neerlandés Guy Den Ouden y el ruso Ivan Denisov, se empezaron a escuchar disparos en la calle. Ambos estaban disputando el segundo set, le tocaba sacar al ruso y en ese momento el sonido del tiroteo interrumpe el juego.
Los sonidos llegaban de una calle aledaña al recinto de la competición y en las imágenes se puede ver a gente corriendo. Después se observan botes de humo. En medio del desconcierto los jugadores abandonan momentáneamente el partido para después reanudarlo, con victoria para el tenista de Países Bajos por 6-1 y 6-3.
Poco después, en la cuenta de X de ATP Challenger Tour explicaban que se trataba de un ejercicio policial: “Podemos confirmar que hoy el juego se suspendió temporalmente en el Brazzaville Challenger en la República del Congo debido a un ejercicio de entrenamiento de rutina realizado por una academia de policía cercana”.
“La suspensión duró aproximadamente 10 minutos, después de los cuales el juego se reanudó sin problemas”, concluye el comunicado de la ATP.
El 15 de octubre del año pasado, en la penosa sala de prensa del Nuevo Arcángel de Córdoba y tras sellar prácticamente su clasificación para los cuartos de final de la Liga de Naciones, Luis de la Fuente, sonriente, dijo esto: «No se trata de estar agrandado, son cosas ciertas. La tierra es redonda, aunque algunos piensan que es plana. No se puede ir contra las cosas ciertas. Estoy muy tranquilo, no estoy agrandado, pero si lo estuviera, me lo habría ganado porque otro, en estas circunstancias, tiraría de carisma. Yo soy humilde y no voy a cambiar. Ahí la dejo, báilala».
Eran tiempos en los que, incluso desde algún sector cercano al poder en la Federación, con Pedro Rocha apartado, se deslizaba que sí, que al seleccionador se le había subido a la cabeza la Eurocopa y que esa reclamación de un mejor contrato se le había ido de las manos. Porque ya en ese momento, octubre del año pasado, De la Fuente demandaba públicamente una renovación que ayer se cerró hasta 2028. Entre ese 15 de octubre y ayer, 27 de enero, han pasado 104 días y no pocas cosas.
Para saber más
De la Fuente, antes de la Eurocopa, había apalabrado su nuevo contrato con Pedro Rocha, el hombre que designó Luis Rubiales para guardarle el sillón mientras Luis Rubiales creyó posible irse para volver. El técnico tenía un contrato de personal de alta dirección desde que fue nombrado seleccionador sub'21, por el que cobraba alrededor de 600.000 euros brutos anuales. Al pasar al primer equipo escaló, aproximadamente, hasta los 800.000. Su acuerdo verbal con Rocha subía a 1,2 millones.
Habiéndole devuelto a España un título internacional de primer nivel, ocurren dos cosas nada más volver de Berlín: De la Fuente entiende que esa cifra debe revisarse, y Rocha ve cómo el martes 16 de julio, apenas dos días después de la final de la Eurocopa, el TAD (Tribunal de Arbitraje Deportivo) le inhabilita durante dos años. Es decir, De la Fuente se queda sin interlocutor válido para cambiar de contrato. Porque él, al margen del dinero, quería tener un contrato como seleccionador nacional. La situación de interinidad en la Federación impide que se firme nada. Nadie, ni la Junta Gestora ni el Secretario General, querían dar ese paso por miedo a seguir el camino de Rocha.
Difícil rehabilitación
De la Fuente, ante sus más allegados, se muestra molesto con su situación, y lo hace público en esa ventana de partidos de octubre, poco después de comenzar a trabajar con su nueva agencia de representación, conocida también por llevarle sus asuntos a Fabián Ruiz o Alexia Putellas (es en ese momento, conviene subrayarlo, cuando una parte de los que mandaban entonces en Las Rozas hablan de «recrecimiento» por su parte).
Solventados los partidos de noviembre y conocido el rival para cuartos en el sorteo, De la Fuente decide afrontar un reto que llevaba aplazando varios meses: el 3 de diciembre entra en el quirófano para operarse de su rodilla, algo que le va a exigir una rehabilitación difícil. Para ella, para la rehabilitación, se queda en Madrid y no falta ni un día a su cita con el gimnasio y con los fisios. Poco después, el 16 de diciembre, Rafael Louzán gana las elecciones a la presidencia y ese mismo día dice que lo primero que hará es llamar a De la Fuente para cerrar la renovación.
Luis de la Fuente.EFE
Pero no fue lo primero que hizo. Tardo varios días en llamarle, algo que tampoco gustó al entrenador, que sin embargo, por supuesto, se sentó con él para cerrar a principios de este mes un acuerdo que llega hasta 2028 y que ronda, si se cumplen todos los objetivos, los dos millones de euros brutos al año, un sueldo, ahora sí, de campeón de Europa. Esos pequeños malestares quiso ignorarlos ayer: «No ha habido discrepancias. Siempre he dicho que estaré en los sitios mientras sea feliz y lo soy. Ha habido sintonía y cercanía en todo momento. Es un momento de alegría para mí, para mi familia y espero que para todo el mundo del fútbol». Lo de la sintonía y la cercanía es discutible, pero eso dijo.
Llama la atención la duración, pues se rompe una regla no escrita en la Federación, desde hace más de tres décadas, según la cual a los seleccionadores se les renueva de gran campeonato en gran campeonato. De la Fuente ha firmado estar en dos seguidos (el Mundial 2026 y la Eurocopa 2028), con los riesgos que eso conlleva. En estos siete meses, De la Fuente ha tenido ofertas, la mayoría de ellas bastante «exóticas», según fuentes de su entorno, que no confirman ofrecimientos de Oriente Medio y algún escarceo poco claro con la Liga estadounidense a través de un famoso intermediario que ya llevaba los asuntos, en su día, de Luis Aragonés. "Estoy donde quería estar. Nunca he pensado en otra selección. Estoy feliz aquí y nunca he querido irme. Desde la estabilidad se trabaja mejor y eso es lo que tengo en mi casa, la Federación. Espero seguir muchos años más", zanjó ayer, y en algo tiene razón: él nunca quiso irse.
El proceso más duro para un deportista es el paso del amateurismo al mundo profesional. El salto al vacío que provoca competir por dinero ha terminado por arruinar muchas carreras. Pero todo es mucho más fácil cuando viajas o entrenas representando a una Federación. Por eso, la Real Federación Española de Golf, desde hace 15 años, ha implementado el programa Pro Spain Team, donde las rutilantes promesas del golf se convierten en profesionales con ayuda.
El programa ofrece unas cuantías económicas que les ayudan a sufragar los gastos de la competición, les facilita la opción de tener un caddie profesional y les permite seguir formándose con la estructura de la RFEG, un lujo que es envidia de muchos países y federaciones.
Azahara Muñoz, Carlota Ciganda, Belén Mozo, Jorge Campillo, Adrián Otaegui, Nacho Elvira, Adri Arnaus, Iván Cantero, Ángel Hidalgo, Álex del Rey o Ángel Ayora. son solo algunos nombres que han pasado por el programa desde sus inicios en el año 2010. Otros jugadores, con nombres importantes, renunciaron a participar porque su carrera ya estaba encauzada, un detalle que les honra. El programa contempla que, si un jugador sobrepasa una cierta cantidad económica en premios, devolvería el dinero de la beca al programa. Una iniciativa clave en los buenos resultados del golf español, que no tiene parangón en ninguna de las 66 federaciones regidas por el Consejo Superior de Deportes (CSD).
Este lunes se presentó la promoción de 2025, compuesta por 18 jugadores que completan Teresa Díez Moliner, Marina Escobar, Blanca Fernández, Fátima Fernández, Paz Marfá, Marta Martín, Ana Peláez, Carla Tejedo y Teresa Toscano entre las féminas.
El plantel masculino lo forman: Alejandro Aguilera, Javier Barcos, Albert Boneta, Joel Moscatel, Víctor Pastor, Eduard Rossaud, Joseba Torres, Lucas Vacarisas y Quim Vidal.
La guinda de este gran proyecto ha sido la incorporación de José María Olazábal al cuerpo técnico federativo, quien será el gurú deportivo y espiritual de todas las jóvenes promesas. De hecho, el doble ganador de la chaqueta verde, compitió esta misma semana tres días con todos los jóvenes valores, tres jornadas inolvidables, de las que se llevan su bolsa cargada de experiencias y enseñanzas. "José María Olazábal transmite sabiduría, experiencia, pasión por el golf. Son muchas cosas al tiempo lo que hace que sus palabras te inciten a mejorar", comentaba Marta Martín, una de las veteranas en el equipo que cumplirá su sexta y última temporada dentro del programa. Presidieron la presentación del equipo de 2025, Juan Guerrero-Burgos, flamante nuevo Presidente de la RFEG, y artífice del fichaje de Olazábal, Fernando Molinedo, Director General del CSD e Ignacio Gervás, director deportivo de la RFEG.