Tres aficionados del Rayo Vallecano fueron hospitalizadas luego de un ataque contra dos autobuses que llevaban a hinchas del club madrileño a un partido de la Conference League en Polonia este jueves, informó la policía local.
Según la versión policial, los dos autocares con aficionados españoles fueron bloqueados por dos turismos en una vía rápida cerca de Ostrow Mazowiecka, en el este del país, en la madrugada del jueves.
A continuación, “una cincuentena de personas, algunas de ellas enmascaradas, surgieron del bosque cercano. Se produjo un enfrentamiento“, indicó la policía de la región de Mazovia en X, que destacó que la rápida actuación policial evitó males mayores.
En el lugar de los hechos, los servicios de emergencias médicas atendieron a los heridos y tres de ellos “fueron trasladadas al hospital”, indicó la misma fuente, sin precisar la gravedad de las lesiones.
Según medios polacos, los autocares transportaban a aficionados del Rayo Vallecano, que se dirigían a Bialystok (este) para asistir al partido que debe disputarse el jueves por la noche contra el Jagiellonia de la 5ª jornada de la primera fase de la Conference League (tercera competición europea de clubes de fútbol).
La policía informó también de la detención de siete personas por su participación en el ataque. En la operación, los agentes se incautaron, entre otros objetos, de “pasamontañas, porras extensibles, palos de madera y cizallas para metal”.
Existe un ejercicio de imaginación que para algunos será interesante y para otros irrespetuoso: ¿Cuánto hubiera ganado Jannik Sinner y Carlos Alcaraz en la mejor época de Novak Djokovic, Rafa Nadal y Roger Federer? Quizá absolutamente nada, quizá hubieran estado a la altura, quizá hubieran dominado. Lo único que se puede hacer es debatir, con lo bueno y lo malo que tiene. Ese pasado ya es imposible y sólo queda el presente.
En él, los actuales número uno y dos del ranking ATP, dos chavales de 23 y 22 años, son rivales demasiado duros para el único en activo, Djokovic, con sus 38 años. Sigue siendo Djokovic y sigue golpeando, luchando, corriendo, resistiendo como siempre ha hecho Djokovic. Pero la edad pesa y los nuevos son muy buenos. Este viernes en semifinales de Roland Garros Sinner venció al ganador de 24 Grand Slam por 6-4, 7-5 y 7-6(3) en una muestra de su superioridad. Si en los dos enfrentamientos entre ambos del año pasado -semifinales de Australia y final de Masters 1000 de Shanghai- el italiano ganó sin conceder un sólo break, esta vez tampoco tembló pese al prodigioso aguante de Djokovic.
Desde que empezó el torneo, Sinner se ha declarado en una misión histórica por conseguir su primer Roland Garros, uno de los dos ‘grandes’ que le faltan, y sólo Carlos Alcaraz, su rival en la final de este domingo, parece capaz de detenerle. Más allá de no haber concedido ningún set de los 18 que ha disputado, el italiano está más fuerte que nunca, se ha adaptado a la tierra batida y está liberado después de cumplir su mínima sanción por dopaje. Si el año pasado en semifinales ante el español ya llegó a plantarse a un set del triunfo, esta vez será todavía más peligroso.
La evolución de Sinner
Ha cambiado él y su juego ha cambiado. Si antes, incluso en el último Masters 1000 de Roma, insistía en arcilla en mantenerse sobre la línea y golpear siempre al ataque, ahora es capaz de dar un paso atrás para sostener los intercambios largos. Sigue siendo el tenista agresivo que siempre será, pero ha descubierto la variable defensiva que le faltaba. Ante Djokovic lo demostró como nunca y, de hecho, fue quien más puntos ganó cuando se intercambiaron nueve golpes o más.
Lindsey WassonAP
Su victoria se cimentó en su temple ante un rival espléndido. Djokovic, animal competitivo, estaba decidido a dejarse la vida en la pista y regaló acciones geniales. Esta vez no le funcionó la táctica que hundió a Alexander Zverev, las continuas dejadas de revés, pero peleó, peleó y peleó. En el segundo set incluso consiguió lo que casi nadie había conseguido en esta edición.
Desde su primer partido ante Arthur Rinderknech, Sinner no había concedido ningún break y ante Djokovic no tuvo más remedio. El italiano, por fin en peligro. Moderado, muy moderado, pero peligro al fin y al cabo. Para desgracia de Djokovic, en el juego posterior hubo otro break y la duda se resolvió rápido. Después el ganador de 24 Grand Slam pidió en dos ocasiones la atención del fisioterapeuta del torneo, se dolió de su muslo izquierdo y su triunfo ya parecía imposible. Pero pese a ello, pese a todo, igualmente siguió luchando hasta el final contra el presente, contra el tiempo. En el tercer set llegó a tener tres bolas de set y llevó a Sinner hasta el límite del tie-break.
La Super Bowl es uno de los mayores escaparates del mundo debido a los cientos de millones de espectadores que tiene y es el mejer sitio para publicitar o reivindicar una causa. Eso debió de pensar el hombre que, con una bandera palestina, se coló este domingo en el espectáculo del descanso del rapero Kendrick Lamar en la Super Bowl, informa Efe.
Tras conseguir pasearse y hondear su bandera brevemente por el césped del Caesars Superdome de Nueva Orleans, en Luisiana, el hombre fue detenido por la seguridad.
Entre los miles de asistentes, se encontraba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, algo histórico y razón por la que la seguridad fue aún más estricta en el campo.
Lionel Messi, Luis Suárez, Sergio Busquets y Jordi Alba también asistieron este domingo juntos al estadio Caesars Superdome para ver el partido entre los Kansas City Chiefs y los Philadelphia Eagles.