Es difícil saber qué ajedrecista marcará la próxima era, cuando todavía no ha terminado la de Magnus Carlsen, aunque sí su reinado. Parece claro que Ding Liren será un monarca breve y que hay una generación de treintañeros, liderados por Fabiano Caruana, que intentan aprovechar el vacío de poder. Su único obstáculo es la generación posterior, los hijos de internet, dispuestos a saltarse el escalafón y frustrar por completo sus carreras. Solo en la India hay un buen puñado de aspirantes a la gloria, pero en Toronto llama la atención la actuación del más joven de los tres que participan en el torneo de Candidatos, Gukesh Dommaraju, de 17 años, quien este domingo volvió a demostrar que está hecho de la pasta de los campeones.
Brillar un día no es tan difícil en ajedrez. Enlazar una racha ganadora está al alcance de muy pocos. Resurgir después de una derrota tan dramática como la sufrida por Gukesh en la séptima ronda del Candidatos, cuando acariciaba el primer puesto en solitario, está reservado a los elegidos. Igual esta noche (hora española) vuelve a perder en Toronto, pero lo que ya ha demostrado este chico tiene pocos antecedentes. Ni siquiera a Bobby Fischer le fue bien en sus dos primeros torneos de Candidatos, con 16 y 19 años.
El genio americano culpó a los rusos y enunció que jugaban en equipo, algo que ningún país está haciendo en Canadá. Este domingo, de hecho, de las cinco partidas entre compatriotas, solo una terminó en tablas, ninguna de ellas en el Candidatos absoluto. Abrió fuego Gukesh, que rompió a Vidit en dos. Su rey sufrió un destierro cruel y fue a morir lejos de casa, acosado por la caballería negra en territorio enemigo.
En otro duelo trascendental, Hikaru Nakamura pilló a Fabiano Caruana con la guardia baja. Su mala partida es algo excepcional, que ocurre unas pocas veces por quinquenio y que aleja al principal favorito del título. Fabi no está logrando imponer su calidad en Canadá y necesita una racha ganadora de las que todavía es capaz para meterse en la pelea de nuevo. Naka, por su parte, mantiene una progresión impresionante desde su derrota contra Vidit y ya está por delante de Fabiano. Ya puede decir que se está divirtiendo de verdad.
Caruana se cae de los primeros puestos
Ahora mismo los líderes son Nepo y Gukesh, con 5 puntos, seguidos por Nakamura y Pragg, verdaderos animadores del torneo, con 4,5. Caruana está solo en el grupo de 4 y por debajo de él ya es difícil creer en nadie.
Este domingo, Ian Nepomniachtchi desaprovechó una buena oportunidad de mantenerse como líder en solitario e incluso ampliar su ventaja. La decepción podía leerse en su rostro, siempre tan expresivo, después de firmar las tablas contra el jugador más débil en teoría. Se encontró a un Nijar Abasov mucho más estable. Hasta ahora, el azerí parecía un flan cuando jugaba con negras. Contra Nepo, fue un ajedrecista mucho mejor, sin nada que perder, salvo los 3.500 euros que reciben los jugadores por cada medio punto conseguido.
Las otras tablas del día las firmaron Pragg y Firouzja, que no alteran demasiado las opciones de ambos. El indio sigue bien colocado para volver a dar uno de sus zarpazos y al francés se le ha quitado la cara de víctima.
Atasco en el Candidatos femenino
En el Candidatos femenino también hubo un vuelco en la clasificación, después de tres peleas entre representantes del mismo país. Lei Tingjie, actual subcampeona del mundo, derrotó a Tan Zhongyi, líder hasta ese momento, y sahora las dos chinas ocupan la primera plaza, empatadas a puntos con la rusa Aleksandra Goryackina. A medio punto de distancia, totalmente salvable, figura la otra rusa, Kateryna Lagno.
Justo las rusas fueron las únicas que entablaron entre sí, porque Humpy Koneru también venció a Vaishali Rameshbabu, con lo que deja a la hermanísima en la última posición, para tristeza de su adorable madre. Una victoria y tres derrotas son difíciles de remontar contra las tres ajedrecistas que llevan un balance de más dos. Pero en Canadá solo importa el furgón de cabeza y allí la igualdad es máxima. Habrá tiros en las seis partidas que quedan.
Mundial de ajedrez
FEDERICO MARÍN BELLÓN
@FedericoMarin
Actualizado Jueves,
27
abril
2023
-
15:18Si se produce un nuevo empate, el título se decidirá...
Acortar las partidas y suprimir los incrementos, para hacerlas más dramáticas, y monetizar de una vez el segundo deporte más practicado son algunas de las propuestas que Magnus Carlsen, Hikaru Nakamura y Levy Rozman lanzaron el martes en el ICE Barcelona. Los números uno y dos del mundo también criticaron el rumbo actual de la FIDE, con matices, y jugaron una partida a la ciega que fue narrada en vivo por GothamChess, nombre por el que siete millones de personas conocen a Rozman. Justo antes, los tres tenores del tablero hablaron con EL MUNDO y ampliaron las ideas expuestas en su charla para el público de la feria.
El escenario evidenciaba la pujanza del sector del juego. La Fira de Barcelona era un babel de lenguas con decenas de miles de visitantes. A unos pocos metros, Luis Figo y Alessandro del Piero protagonizaban su propio evento, a simple vista menos intelectual. A este lado de la riada humana, Nakamura se mostraba más crítico que Carlsen, reconciliado en algunos de sus frentes con la Federación Internacional tras sus recientes polémicas. Ninguno mostró, en todo caso, demasiado entusiasmo por la organización presidida por Arkady Dvorkovich.
Para saber más
Entre unas actividades y otras, unos pocos aficionados lograron un recuerdo imborrable, al poder jugar contra sus ídolos partidas relámpago, de tres minutos. Los astros no perdieron la calma ni cuando se enfrentaron a algún experto infiltrado. Alba de Lomas, campeona de España de parejas mixtas y campeona de Cataluña, puso a prueba la proverbial velocidad de Nakamura y el gran maestro argentino Tomás Sosa cayó por tiempo en una lucha disputada contra Carlsen. El noruego era el gran protagonista del acto, en su calidad de embajador de Betby, proveedor de apuestas deportivas de compañías de primer nivel.
El ejemplo del béisbol
Nakamura puso el ejemplo del béisbol, deporte estrella en su país. "Tradicionalmente, se considera demasiado lento. Los partidos duraban demasiado, pero ahora se lanza cada 30 segundos y lo disfruta más gente. Yo mismo lo odiaba y ahora me encanta. En ajedrez también necesitamos más velocidad, si queremos captar al aficionado ocasional. Hay otras soluciones, como quitar los incrementos. Si te quedas sin tiempo, pierdes y ya está. Necesitamos patrocinadores y los formatos más rápidos son la única forma de lograrlos. La Copa del Mundo de eSports lo hizo de maravilla. Las campañas que hacen son impresionantes. No hay razón por la que el ajedrez no pueda hacer lo mismo. Tiene que ser un juego más digerible. El potencial está ahí. ¿Cómo es posible que no tengamos patrocinadores de relojes, bolígrafos...? No me hagas hablar".
Rozman apuntó algunos datos y su propio diagnóstico: "Al menos entre 300 y 400 millones de personas juegan al ajedrez en todo el mundo. Creo que el fútbol es el único deporte con más aficionados. El gran problema del ajedrez reside en la dificultad de monetizarlo. Es un juego casi gratuito. En muchos de los principales deportes, se pueden vender muchos más productos que un tablero y unas piezas. Y tenemos un organismo rector que, en mi opinión, no se preocupa realmente por los jugadores; solo por el funcionamiento de la organización. Por supuesto, hablo de la FIDE".
¿Supone el Freestyle o ajedrez 960 una solución? "Creo que es la forma más pura de ajedrez que podemos encontrar", responde al toque Carlsen, "porque hay que pensar desde el principio. Se centra en las cosas que originalmente se suponía que debía ser el ajedrez, pero una cosa es tener un buen producto para los jugadores y otra para los aficionados, convencer al mundo. Hasta ahora no ha sido fácil. Yo no disfruté con las intrigas que han rodeado esta modalidad y la incertidumbre vivida, pero jugarlo ha sido muy divertido. Aparte de la Copa del Mundo de eSports, fueron mis torneos favoritos el año pasado".
Alba de Lomas, campeona de España de parejas mixtas, contra Nakamura.BETBY
Nakamura coincide en lo esencial: "Como ajedrecista, el estilo libre es muy divertido. Me recuerda a cuando Magnus y yo éramos muy jóvenes. Te preparas muy poco, te presentas y simplemente juegas. En cierto modo, ves quién es mejor, pero desde un punto de vista comercial tiene bastantes fallos. El ajedrez clásico tiene historia. Hay aperturas magníficas, como la Ruy López, ya que estamos en España, relatos románticas de los siglos XVI y XVII que son un gran atractivo. Los torneos de estilo libre no atraen igual a la audiencia, así que soy pesimista sobre su futuro".
Desaparición del pensamiento crítico
En Barcelona se habló mucho sobre las estrellas emergentes, aunque Magnus destacó el valor de su generación y cómo aprendieron ellos: "Los niños progresan ahora mucho más rápido gracias a internet, pero diría que una de sus desventajas es que se vuelven muy dependientes de los programas informáticos y de sus criterios. Gukesh, actual campeón del mundo, es muy bueno en parte porque su entrenador no le dejaba usar estos programas hasta que fue un jugador muy fuerte. Muchos niños se obsesionan con los motores informáticos y esto perjudica el pensamiento crítico. Algunos de los grandes maestros más jóvenes incluso carecen de algunas habilidades de pensamiento crítico, de lógica".
A propósito de Gukesh y sus resultados recientes, ¿el título puede ser una carga? "Las expectativas que se tenían sobre él eran poco realistas", responde Carlsen. "En parte, él mismo se lo buscó, al jugar torneos tan fuertes, pero en el Candidatos jugó increíble y en la Olimpiada completó una de las mejores actuaciones de la historia, llevando a la India al oro. Su duelo contra Ding Liren fue más dispar, pero aun así es difícil discutir sus resultados. Recordemos que aún es joven y hasta hace poco nada sugería que sería tan bueno de forma consistente. Creo que ha llegado a un período de normalización y que está aprendiendo. En ciertos aspectos, se ha vuelto más fuerte, pero no es fácil demostrarlo en cada partida. Defender su título en cada torneo no es fácil, pero le irá bien. Su trayectoria es buena. Otra cosa es que debemos ser realistas con su generación, porque mi carrera o la de Hikaru no se da muy a menudo. Gukesh podría convertirse en uno de los mejores de todos los tiempos, pero lo más probable es que acabe siendo un jugador de élite que tuvo la mejor racha de su vida y se convirtió en campeón. Eso en sí mismo ya es genial".
No presionar a los niños
El número uno del mundo también habló sobre Faustino Oro, al que invitó a Oslo unos días a jugar. ¿Será tan bueno como él algún día? "Esa es la cuestión. Está Faustino y está Roman Shogdzhiev, maestro internacional de 10 años y potencialmente incluso más fuerte que Faustino a esa edad. A los 12, no hay nada que sugiera que el argentino no pueda ser uno de los mejores de todos los tiempos, pero estadísticamente lo más probable es que no lo consiga. Por eso hay que evitar presionar demasiado a estos chicos, pero viendo sus partidas, es evidente que Oro es increíblemente bueno para su edad y que tiene una comprensión excelente, un gran sentido posicional. No abruma a sus oponentes con tácticas, sino que entiende las posiciones y eso es muy alentador. Además, le encanta el ajedrez y juega siempre que puede. Cuando veo a un jugador que no disfruta de las partidas informales lo considero una señal de alarma. El ajedrez es el mejor juego del mundo. ¿Por qué no querrías practicarlo sólo por diversión?"
Carlsen y Nakamura también hablaron de su reciente paternidad y lo que puede afectar a un gran maestro. "En mi caso, no supone un gran cambio", afirma Nakamura. "Por la etapa de nuestras carreras en la que estamos Magnus y yo, no tiene el mismo impacto. Hace cinco o seis años, habría sido muy diferente. Yo aún puedo crear contenido y hacer retransmisiones en vivo, pero si eres un ajedrecista como Wesley So, que tiene 32 años y juega todos los grandes torneos, sí puede afectar a tu ajedrez de forma muy negativa. Veremos cómo me va en el Candidatos, pero de momento no ha cambiado mucho mi vida. Si acaso, juego algún torneo por internet después de haber dormido peor y quizá me va un poco peor".
Carlsen también está encantado: "Ser padre ha sido una bendición increíble y coincido con Hikaru en que estamos un poco fuera del circuito. No viajamos tanto y todo encaja mejor. Definitivamente, no quiero estar lejos de mi hijo demasiado tiempo. Me alegró volar ayer para venir a Barcelona, pero también me alegra saber que esta noche estaré en casa y veré a mi familia".
Carlsen saluda a Nakamura, con Rozman de presentador.F.M.B.
La última pregunta es sobre el nuevo supertítulo de campeón mundial recién creado por la FIDE, en el que se mezclarán varios ritmos de juego. Nakamura ve "un par de cosas muy cuestionables". "Lo primero es que todos asumen que llamar a algo campeonato mundial automáticamente te da prestigio. Según tengo entendido, Noruega compró el derecho a llamar a esta nueva competición Campeonato Mundial Total y no creo que fuera necesario. Soy bastante escéptico con todos los que pagan a la FIDE una licencia para usar dicho nombre. Por otro lado, hay demasiados eventos llamados campeonato mundial y demasiados campeones mundiales. La marca se diluye y no me gusta. Y si miro a Gukesh, añadiré algo que puede sonar grosero, pero no va a ganar el Campeonato Mundial Total. Esto lo sabe todo el mundo. Y si hay demasiados campeones mundiales, la FIDE también perderá prestigio, porque el campeón mundial clásico dejará de ser considerado el mejor del mundo. No es que no ocurra ya, pero esto enturbiará las aguas. Por eso soy tan escéptico con todo lo relacionado con la FIDE".
Carlsen, un poco "deprimido" por los argumentos de su colega, suaviza el diagnóstico: "A ninguno nos impresiona especialmente el esfuerzo de la FIDE por aprovechar la explosión que ha vivido el ajedrez por internet en los últimos seis o siete años. Aplaudo los esfuerzos recientes para considerar las partidas ligeramente más rápidas como ajedrez clásico, pero ya veremos. En general, estoy muy contento de no tener que lidiar con la FIDE durante, digamos, al menos 350 días al año".
Para terminar, Carlsen admitió en público su capacidad para verse envuelto en polémicas: "Recuerdo a una persona, cuyo nombre no revelaré, que decía que se topaba con imbéciles cada vez que jugaba y no entendía por qué. Obviamente, era probable que él fuera el problema. Así que empiezo a pensar que tal vez yo también sea el problema, como denominador común. Al mismo tiempo, lo que pasó en los Mundiales de Qatar fue pura emoción. Los días son largos y a veces puedo agobiarme y eso es parte de la vida. Uno aspira a tener el control en todo momento, entrena para tenerlo, pero no siempre lo consigue. Supongo que soy de esas personas a las que les resulta más fácil dejar salir las emociones en lugar de guardárselas. Pero por suerte, también mostré una faceta de mí de la que me siento orgulloso: he demostrado que puedo pasar por momentos difíciles y luego recuperarme". "También sigo siendo bueno en lo que hago, lo que hace que todo sea un poco más tolerable para los demás", añadió con su pizca de humor noruego.
El ajedrez clásico puede ser apasionante incluso cuando la partida acaba en tablas. Después de tres empates consecutivos sin demasiadas emociones, la séptima partida del Mundial que se celebra en Singapur, la más larga hasta la fecha, fue un espectáculo vibrante del que sale reforzado el campeón. Ding Liren estuvo contra las cuerdas, con muy poco tiempo en su reloj y tratando de sostener una posición que parecía a punto de resquebrajarse. En esos instantes, el gran maestro chino afinó y resistió de forma heroica. Modesto, aseguró después que estuvo a punto de rendirse cuando vio alguna de las jugadas de Gukesh. También dijo que «encontró» los recursos defensivos justo cuando los necesitaba, aunque en el tablero eso no sucede por casualidad.
Gukesh, que no ocultó su decepción, lo tenía todo a su favor, salvo la tenacidad de un rival que además fue valiente, aunque algunos lo critiquen por lo contrario. El indio no supo o no pudo rematar, pero no cometió apenas errores durante más de cinco horas y 72 movimientos. «Fue más difícil de lo que esperaba», admitió. También dijo que es frustrante no ganar una partida que se pone tan de cara, pero volvió a ser positivo y aseguró sentirse «satisfecho por haber superado a su rival».
Estamos en el ecuador del duelo, con empate a 3,5 puntos. Recordemos que Ding Liren, vigente campeón, ganó la primera partida y luego perdió la tercera. El resto han sido empates. El gran maestro indio era favorito antes de llegar a Singapur, pese a tener solo 18 años, y vio más cerca que nunca el sueño de convertirse en el campeón más joven de la historia. Le quedan otras siete partidas para culminar su hazaña.
Espectáculo en el tablero
La séptima fue emocionante porque Gukesh presionó y su rival no se arrugó. Cada uno usaba sus armas, más afiladas de lo que parece. No es sensato pensar que hayan cambiado su estilo como reacción a las críticas, no siempre justas, después de solo tres empates. En otros mundiales hemos visto sucesiones de tablas mucho más largas. En Singapur, salvo en una ocasión, el indio siempre ha buscado la victoria con blancas y el campeón tiene un certificado médico para no presentar batalla cuando no se siente con ánimo.
La apertura elegida por el aspirante fue inteligente. Encontró una idea interesante y sacó del libro a su oponente, que en la séptima jugada ya había gastado 35 minutos de los 120 que tienen los jugadores para hacer los primeros 40 movimientos. La gestión del reloj es su asignatura pendiente.
Los aficionados e incluso los grandes maestros se preguntan a veces por qué un ajedrecista capaz de jugar una partida entera en un minuto dedica veinte o incluso media hora a una sola jugada. Otros querían saber en qué piensa Gukesh cuando cierra los ojos recostado en su sillón, mucho más cómodo y grande que el de su oponente. El indio es aficionado a la meditación, mientras que Ding parece perderse en disquisiciones filosóficas. Comer o no comer un peón, esa es la cuestión más frecuente a la que se enfrenta. En general, decide con arrojo y se lo zampa. El campeón es un hombre herido, pero no se esconde.
En esas largas pausas para el espectáculo, los dos finalistas calculan como posesos. Son capaces de profundizar hasta niveles insondables para otros humanos, casi como las máquinas. La mayor diferencia entre ambos parece de preparación. Gukesh da la sensación de llegar mejor armado en los planteamientos, aunque esta vez también tuvo que improvisar desde bastante pronto.
Dudas en el remate
Cuando llegó la hora de rematar, quizá el indio vio algún fantasma y se quedó algo paralizado. Su ventaja era evidente, pero él necesita tenerlo todo bien atado, sin dejar nada al azar. Lo malo para sus intereses (y una suerte para la humanidad) es que en ajedrez a veces las posiciones son demasiado complejas y hace falta suplir esa incertidumbre con sentido práctico. Es lo que le falta a Ding a menudo, aunque en la última partida afectó también a Gukesh.
Tras algunos titubeos, el indio le lanzó por fin hacia la victoria, aunque ya con los relojes prácticamente igualados. Ambos tenían menos de un minuto por jugada y todo era dificilísimo. En esos instantes, el porcentaje de precisión descendió, como es natural, pero en contra de lo que sugieren los detractores, este Mundial se caracteriza por un índice elevadísimo de exactitud. Solo Vishy Anand, el padre ajedrecístico de Gukesh, había estado a esa altura en el pasado. Es interesante que Anand le ganara en 2008 la corona a Kramnik, justo quien más ha censurado a los finalistas en Singapur.
En los momentos decisivos, con los relojes temblando, Gukesh y Ding se enredaron un poco, pero las pequeñas imprecisiones culminaron con la maldición de la jugada 40, que pagó Ding Liren. A lo largo de la historia son incontables los sueños rotos justo en ese movimiento, el último del primer control de tiempo. El chino movió nervioso y paró el reloj cuando solo le quedaban 7 segundos. Justo a tiempo, pero no había tomado la mejor decisión.
Le quedaba por delante un final con aspecto de tortura. En ese momento, ambos jugadores reciben 30 minutos y un regalo añadido, 30 segundos cada vez que mueven. El ritmo es algo más relajado, pero ya era tarde para volver atrás.
Condenado a sufrir y de nuevo con menos tiempo, salvo en los últimos instantes, el campeón se resistió con una capacidad de sufrimiento admirable. El aspirante buscó mil vueltas para atravesar la muralla china, dispuesto a reescribir la historia. Después de 72 movimientos, sobre el tablero solo permanecían los dos reyes exhaustos y un alfil blanco, insuficiente para dar mate. Tablas de reglamento, espectaculares, de las que hacen afición. Queda por delante la segunda mitad del Mundial, con Ding fortalecido y Gukesh convencido de sus posibilidades.