El pulso entre Marc-André ter Stegen y el Barça ha vivido este martes un nuevo capítulo. Según ha señalado en primera instancia Mundo Deportivo, el portero barcelonista se habría negado a firmar el correspondiente consentimiento para que el club comparta con la Comisión Médica de LaLiga los informes derivados de la intervención en la espalda a la que se sometió la semana pasada.
Algo que, a su vez, complica la posibilidad de que se le pueda dar de baja y usar parte de su ficha para inscribir nuevos futbolistas. A pesar de que los jugadores tienen en todo momento derecho a negarse a que se compartan sus datos, es la primera vez en que un futbolista que juega en Primera División se niega a cumplir con algo considerado hasta ahora como un mero trámite.
En caso de que la Comisión Médica de LaLiga le hubiera dado la razón al Barça, que esgrimiría que el hecho de que se trate de una recaída puede llevar al arquero alemán a estar más de cuatro meses de baja, una parte de su ficha, liberada por una lesión de larga duración, se habría destinado a asegurar la inscripción del ex periquito Joan García, contratado este verano para convertirse en su relevo bajo los palos y que ha sido titular en los tres amistosos que ha disputado el equipo en su gira por Asia.
Ter Stegen, en cambio, aseguró en sus redes sociales al anunciar que iba a operarse para solventar unos nuevos problemas en la región lumbar que iba a estar unos tres meses alejado de los terrenos de juego, con lo que esa opción, de cumplirse las previsiones del alemán, quedaría absolutamente descartada. Y, ahora, parece haberle dado una vuelta de tuerca más a su conflicto con el club, que le habría comunicado hace ya varias semanas que no acaba de entrar en los planes de Hansi Flick para una temporada 2025-26 que está cada vez más cerca de empezar.
Por lo pronto, la entidad que preside Joan Laporta ya ha puesto el caso en manos de sus servicios jurídicos y podría abrirle al internacional germano un expediente disciplinario, dado que, con su actitud, estaría perjudicando gravemente los intereses tanto del propio club azulgrana como de un compañero de vestuario de manera directa.
No obstante, aún se confía en la opción de que el jugador recapacite y firme finalmente el consentimiento correspondiente. Por ahora, pese a su nueva situación deportiva, Ter Stegen se ha enrocado y se ha negado a facilitar su salida. Algo que, a largo plazo, podría acabar también por perjudicarlo. El seleccionador alemán, Julian Nagelsmann, aseguraba hace tan solo unos días que él está llamado a ser su primera acción para defender la portería de la Mannschaft en el Mundial que se celebrará el año que viene, siempre y cuando sea también el número uno en su club. Una posibilidad que, en estos momentos, parece más que remota si sigue en el Barça.
Argentina, con sufrimiento y en una tanda de penaltis en la que Emiliano Martínez volvió a ser decisivo (4-2), se clasificó a la semifinal de la Copa América a costa de una gran selección ecuatoriana que puso contra las cuerdas a la campeona, tras empatar a un gol, pero no tuvo fortuna.
En un partido loco, en el que incluso Leo Messi envió su penalti al larguero en la tanda, Argentina tuvo la suerte del campeón pero también la mentalidad suficiente para imponerse después de verse abocada a la definición por penales cuando ya festejaba, tras encajar un gol de Kevin Rodríguez, de cabeza en el 91.
Ecuador se va con la cabeza alta, pero con la sensación de que difícilmente lo tendrá alguna vez mejor para pasar a semifinales, porque hasta falló un penalti en el segundo tiempo, enviado al palo por su capitán Enner Valencia.
Y es que, apoyada en el espectacular despliegue físico de Moisés Caicedo, la Tri ocupó mejor el campo, desactivó a los volantes argentinos y no tuvo miedo en atacar el área rival. La campeona del mundo se encontró con una situación insólita en este torneo; pasados 20 minutos no había lanzado a meta y el rival había tenidos dos buenas ocasiones de gol consecutivas.
La primera con Jeremy Sarmiento solo ante Emiliano Martínez la rechazó el 'Dibu' con los pies. Acto seguido Kendry Páez envió alto un balón franco al borde del área, al cuarto de hora.
Tenía controlado el partido el equipo de Félix Sánchez pero con la actual campeona eso solo no sirve, porque puede sacar ventaja de cualquier detalle.
Esta vez, como contra Chile, fue tras un saque esquina que había forzado un gran pase de Messi -en su única acción relevante en el periodo inicial-, y la posterior carrera de Enzo Pérez hacia el arco de Alexander Domínguez.
William Pacho se cruzó a tiempo para forzar el córner, pero en la siguiente jugada, el saque de esquina lo prolongó de cabeza al segundo palo Alexis Mac Allister. Y allí apareció libre de marca Lisandro para cambiar el curso del partido (m.36).
Un detalle, una desatención puntual y la Tri se encontró con un marcador adverso que no mereció, porque Domínguez ni siquiera había tenido que intervenir hasta ese momento.
Acusó el gol Ecuador y su intento de dar un paso adelante tras el entretiempo le expuso a un segundo gol albiceleste, pero también demostró que no se conformaba con dar una buena imagen.
Y pudo encontrar la recompensa en el minuto 61, por un penalti cometido por manos de Rodrigo de Paul tras un saque de esquina, pero el aura de imbatibilidad que acompaña al 'Dibu' comienza a afectar a los rivales. Enner Valencia, con el meta argentino vencido hacia el lado contrario, envió el balón al poste.
Salvaron el momento más complicado los de Scaloni y tuvo a continuación una buena ocasión Messi, pero el disparo del capitán desde dentro del área, muy centrado y sin potencia, lo atajó sin problemas Domínguez. Más activo en el segundo tiempo, Messi no se resintió pero tampoco dio la sensación de estar al ciento por ciento.
Félix Sánchez intentó cambiar la dinámica desde el banquillo y lo logró gracias a gol de cabeza de Kevin Rodríguez, pero la tanda le dio la espalda cuando mejor lo tenía. Después de que Messi fallase su penalti.
Emergió entonces la figura de Emiliano Martínez para desviar el disparo de Mena y encarrilar una tanda que un nuevo error de Alan Minda, después de que marcase Julián Álvarez, puso en bandeja a la Albiceleste, que certificó el pase con los lanzamientos certeros de Mac Allister, Montiel y Otamendi.
Los de Scaloni ya están en semifinales y regresarán al Metlife de East Rutherford para jugar contra el ganador del Venezuela-Canada.
''Es necesario dejar que el cerebro llore, se exprese, grite''. Estrategias psicológicas para situaciones límite, como las que este martes afrontarán los jugadores del Barcelona, horas después de enterrar a Carles Miñarro, su amigo, su confidente. Especialistas en salud mental coinciden en que tras el shock generado por la desaparición del doctor es necesario encauzar adecuadamente las emociones y que el encuentro contra el Benfica sirva como tributo.
''Al jugador hay que darle espacio para liberar sus sentimientos, cada uno tiene sus propias formas de expresarse, de canalizar su impotencia y rabia por lo sucedido. Tras pasar el shock, vienen los momentos de ira y si no tenemos el canal adecuado para asimilar lo sucedido aparecen complicaciones a la hora de somatizar ese malestar psicológico'', sostiene la psicóloga Josefina Cutillas, que durante un tiempo trabajó con Carlos Alcaraz.
''Lo inmediato es que los jugadores pongan el foco en el partido, en los 90 minutos que tienen que estar ahí, eso lo llamamos técnica de la atención. Luego llegarán los momentos de la tranquilidad para gestionar el duelo, para que el cerebro se exprese, para que no se enquisten las emociones. Hay que acudir al ser humano que hay detrás del número de una camiseta, que siempre está en el foco mediático'', advierte Cutillas, especialista en desarrollo personal, coaching empresarial y Máster en Psicología del Deporte.
''A los jugadores del Barcelona se les han roto los esquemas, porque ha desaparecido la persona en la que confiaban su salud. Hay que reestructurar la situación, entender el proceso, respetando los tiempos. Yo creo que habría que combinar acciones individuales y grupales, que haya auto diálogo, pero también momentos para escuchar al otro, entender el comportamiento del compañero'', añade.
Cutillas es partidaria de afrontar el partido a modo de homenaje al doctor: ''Puede resultar positivo, porque supone transformar la rabia en motivación. Eso nos ayuda a seguir''.
Duelo complicado
''Los futbolistas atraviesan por un duelo complicado, porque juegan poco después del hecho luctuoso. Supongo que el departamento médico del club ha dejando un tiempo para que ellos muestren sus sentimientos. Es preciso que ellos hagan comentarios sobre lo sucedido. Para superar esta situación tienen que plantearse objetivos inmediatos, generar estímulos a corto plazo. Los jugadores tienen que pensar cómo actuaría el doctor Miñarro en esta situación'', afirma David Peris, presidente de la Federación Española de Psicología del Deporte.
''Algunos, para afrontar con alivio el partido de este martes apuestan por el ofrecimiento de un tributo u homenaje al doctor, pero yo no soy partidario de eso, porque es algo que se te puede escapar del control. Yo me centraría más en qué le hubiera gustado a él, que se apoyen en los valores que transmiten Flick y su staff técnico. No salir de la dinámica habitual de trabajo'', revela Peris.
Juan Miguel Bernat, psicólogo especialista en coaching deportivo y que durante siete años trabajó en el Departamento de Alto Rendimiento del Levante, subraya que hay que realizar una evaluación psicológica de cada jugador para saber quién está mejor preparado anímicamente. ''Hay que preguntar al futbolista si está listo para el partido. Si fuera necesario se puede utilizar este acontecimiento como una forma de quitar presión al partido, demostrar que la vida es algo más que nuestra profesión, saber que lo más valioso que tenemos, que es la salud, se nos puede ir. Hay que enlazar la emoción con la importancia de la vida'', dice el autor de los libros Jugador número 30 y Mentalidad de gladiador (Brief Ediciones).
Banderas a media asta, el lunes, en el Lluis Companys.AFP
''El partido puede servir de tributo, ofrecerlo a esa persona que tanto hemos querido, disfrutar por ella, brindarle un buen resultado, allá dónde esté. Eso lo han hecho muchos, como Isaiah Thomas, que en 2017 disputó un gran partido en la NBA sólo un día después del fallecimiento de su hermana en un accidente de tráfico'', incide ex psicólogo del Levante.
José Carrascosa, al frente del proyecto Saber Competir, con experiencia en varios equipos de Primera y que ha tratado individualmente a numerosos deportistas y técnicos, apunta a la importancia de una relación cercana: "El médico del primer equipo es el médico de familia para los futbolistas, no únicamente para ellos, también para sus familias, al que llaman a cualquier hora ante un problema. Alguien, pues, muy próximo, y de mucha confianza, sobre todo en procesos de recuperación, como el que ha atravesado Gavi''.
"Hay que hablar de ello"
"El impacto es tremendo y genera un volcán de emociones, como tristeza, miedo, desconcierto, que es necesario ventilar. Hay que hablar de ello, dar explicaciones, no sólo a los jugadores, sino a todo el personal del primer equipo. Primero en grupo y si alguno lo requiere, individualmente", afirma Carrascosa, para quien es indispensable la figura del psicólogo en el fútbol. El Barcelona no lo tiene.
"Por la edad de los jugadores, y más en el caso de los jóvenes del Barcelona, Lamine, Gavi o Cubarsí, es posible que para muchos se trate de la primera muerte próxima, algo que deja una huella en todas las personas, y que se produce mientras convivían. Ante eso, no basta lo de ahora toca jugar. Hay que hablar", concluye el psicólogo.
Enrique Cantón, profesor titular de la Universidad de Valencia, sostiene que la cita de la Champions de este martes puede ayudar a superar el shock: ''Es un impulso especial en el duelo, un homenaje al doctor. Seguro que en el club han trabajado en la intervención psicológica de los jugadores''.
Este coordinador de la División Psicología de la Actividad Física y del Deporte del Colegio Oficial de Psicología apunta la importancia de la individualidad a la hora de expresar las emociones. «Muchos insisten en la necesidad de comunicar, pero yo creo que no hay que forzar las situaciones, cada uno tiene su tiempo. No todos los jugadores tenían la misma relación cercana con el doctor».
Un volcán de emociones en el duelo de Champions del Barça.
El Real Madrid aterrizará con sonrisa en el último parón de selecciones de la temporada gracias a Kylian Mbappé. El delantero francés anotó dos goles para remontar el tanto inicial de Foyth y colocar a su equipo como líder provisional de la Liga. Los blancos superan al Barça en tres puntos y al Atlético en cuatro a la espera del encuentro que azulgranas y rojiblancos disputarán este domingo, y del aplazado entre el cuadro de Flick y el Osasuna.
Menos de 72 horas después de la agonía del Metropolitano, el Madrid se volvió a vestir de corto para perseguir el sueño de la Liga. Lo hizo en Villarreal, en un feudo siempre complicado para ellos. Lo hizo sin Vinicius, al límite físico tras los últimos partidos, en su alineación titular, pero lo hizo con Kylian Mbappé como centro de su galaxia, acompañado por Rodrygo, Bellingham y Brahim, fluyendo los cuatro en un ataque funcional y efectivo.
Y eso que el partido empezó cuesta arriba para los blancos. En el minuto 7 y tras un par de avisos, Foyth aprovechó un balón suelto en el área pequeña en un córner para batir a Courtois. El Madrid volvía a pecar de desidia y Ancelotti se revolvía en el área técnica. Sin apenas pestañear, estaba de nuevo abajo en el marcador.
El tanto del defensa argentino dejó en shock al conjunto de Chamartín, que tardó unos minutos en sacudirse el golpe para volver a combatir. El Villarreal, guerrero en el inicio, apretó la salida y acumuló jugadores en los dominios de Courtois para aprovechar las dudas madridistas. Hasta que apareció Mbappé.
En la primera posesión del Madrid en campo rival, Bellingham conectó con Mbappé en la frontal, éste encontró a Brahim, el malagueño se adentró en el área, probó a Conde y el rechace lo cazó el francés para hacer el 1-1. Un chispazo suficiente para volver a meter a los blancos en el encuentro.
Las tablas fundieron a negro al Villarreal, que desapareció del choque mientras el Madrid dominaba. Y si los de Ancelotti se encuentran cómodos, es probable que castiguen a su rival. Así llegó el 1-2. Mbappé arrancó una contra, cedió a Brahim, el balón llegó a Lucas en el lado derecho, el gallego la dejó atrás, Mbappé recibió en área grande, pensó y batió a Conde con un disparo colocado.
En seis minutos, el Madrid volvió a nacer en La Cerámica, siempre en los pies de su delantero estrella. Su remontada asentó todavía más su posesión del balón. Se encontró a gusto en campo rival, con Camavinga y Valverde dominando física y técnicamente el centro del campo, abarcando mucho más que Comesaña, Gueye y Baena. En ataque creció Bellingham, liberado en la espalda de los centrocampistas del submarino y pegado a Rodrygo y a Mbappé en el sector izquierdo.
Sin Vinicius, el ex del Santos operó por el carril zurdo y mezcló bien con el francés y el inglés, cómodos en las combinaciones cortas para generar espacios en la defensa local. Mbappé, en concreto, estuvo mucho más activo que de costumbre, dejando la punta del ataque y bajando varios escalones a entrar en juego. Una versión similar, con las distancias evidentes, a lo que solía hacer Karim Benzema. Ahí elevó su juego el Madrid, que prefirió el control al ataque histérico y llegó a cuentagotas, con Rodrygo falto de energía en el tramo final, exhausto por el esfuerzo defensivo.
El Villarreal, por su parte, apostó por atacar el lado de Fran García, titular ante la baja del lesionado Mendy. Pépé y Buchanan repitieron esfuerzos en esa zona y Comesaña y el propio Pépé se encontraron con Courtois en sus intentos.
Tras el descanso, Marcelino cambió a su equipo. Dio entrada a Barry, delantero gigante, y centró las ideas de sus jugadores en ambas bandas, buscando la debilidad defensiva de Lucas Vázquez y Fran García. El duelo se rompió por momentos, con el Madrid acusando el cansancio e incapaz ya de controlar la velocidad de su rival. Después de varios acercamientos peligrosos de los locales, Ancelotti se dio cuenta de la situación. Retiró a Rodrygo, Brahim y Asencio e introdujo a Vinicius, Rüdiger y Modric. Perdió un delantero, pero ganó un centrocampista y recuperó el ritmo del juego.
El conjunto blanco bajó las revoluciones de la tarde castellonense y volvió a dominar, aunque sin hacer excesos en ataque. Aceleró hacia la portería de Conde sólo cuando lo tuvo muy claro. Valverde pidió penalti por mano de Pedraza, que tenía el brazo apoyado en el suelo, y Mbappé tuvo una buena ocasión tras varias combinaciones en la frontal.
El Madrid no estuvo acertado en varios contragolpes evidentes, como uno de Vinicius y otro de Arda Güler, y el tramo final elevó la ilusión del Villarreal, que insistió por su lado derecho buscando una y otra vez centros el área madridista para intentar encontrar la cabeza del gigante Barry.
Al final, triunfo de los de Ancelotti y semana redonda para el Madrid después del éxito del Metropolitano. Cuartos de Champions y liderato provisional en Liga. Un parón tranquilo.