A veces, en contra de la lógica y de los manuales de periodismo, hay que empezar una crónica mencionando al perdedor, porque la sorpresa sobrevenida lo exige. Hay sorpresas relativas y sorpresas absolutas. Y la experimentada en la combinada femenina por equipos fue total. El equipo ganador habla alemán y no inglés. El Austria 2, formado por Ariane Raedler y Katharina Huber, se llevó un oro inopinado ante, seguimos con el mismo idioma, Alemania (Kira Weidle-Winkelmann y Emma Aicher) y USA 2 (Jacqueline Wiles y Paula Moltzan). El USA 1 de Breezy Johnson y Mikaela Shiffrin, cuarto, se quedó a las puertas, que se le cerraron bruscamente, de cualquier metal.
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Incluso la plata y el bronce hubieran sido insatisfactorios. Estaban en liza la ganadora del descenso individual y la esquiadora que más eslalons ha ganado en la historia de la humanidad: 71. Dos mujeres de 30 años, en lo mejor de su joven madurez y de su madura juventud. Cuando Breezy obtuvo el mejor tiempo en el descenso se dio por descontado, y dentro de la incertidumbre inherente a toda competición deportiva, que, en el eslalon, Mikaela remataría la faena.
Curiosa y extrañamente, hizo el peor eslalon de la temporada. Y tanto, porque los ha ganado todos, los siete disputados. Ha ido a fallar precisamente en el más importante. Bueno, realmente el más importante será el individual del miércoles 18. Pero éste era un eslalon con todas las de la ley, con las medallas en juego, las personales y las nacionales. Esquió mal, una novedad asombrosa. No parece atribuible semejante torpeza a una presión excesiva. No tenía que remontar, en una actuación heroica, un cronómetro adverso. Su compañera había ganado el descenso, aunque sólo con seis centésimas de ventaja, si bien en esa prueba no es poco. A ella le bastaba con cumplir, asegurándola, su parte del trabajo. Fracasó.
La tensión, en principio, tenía que afectar a los equipos que habían quedado en el descenso por detrás del USA 1 de Johnson. A ese Austria 2 de Raedler (y Huber). Al Italia 2 de Laura Pirovano (y Martina Peterlini). Al USA 2 de Wiles (y Moltzan). Al Austria 1 de Cornelia Huetter (y Katharine Truppe). Incluso al sexto clasificado, el Alemania de Weidle-Winkelmann (y Aicher). La emoción era innegable. Había ocho equipos en menos de un segundo.
Ariane Raedler y Katharina Huber, con el oro.AP
En el turno del eslalon, Emma Aicher, magnífica, y también gran especialista en la velocidad (plata en el descenso del domingo), ya marcó un crono difícil de superar. No lo consiguió Austria 1. Ni USA 2. Ni Italia 2 (Peterlini se salió del trazado). Pero sí Austria 2. En el portillón estaba preparada Shiffrin. Salió, llegó, vio y… perdió. Su rostro era un poema. Su compañera, Johnson, trataba en vano de animarla. Ya veremos qué repercusiones puede tener este traspié en las siguientes actuaciones de Shiffrin, el eslalon del día 18, tres días antes, el gigante.
Mikaela no ha ganado ninguno esta temporada. Puede verse afectada si empieza a darle vueltas a la cabeza pensando en su desdichada actuación en los Juegos de Pekín, en 2022.
Decepción Italia
Italia tuvo un día decepcionante. Su gran estrella, Sofia Goggia, del equipo número uno que formaba con Lara Della Mea, no acabó el descenso, su hábitat, su terreno, después haber ganado el bronce en la prueba individual. Y, ya en el eslalon, Giada dAntonio, que formaba el Italia 4 con Nadia Delago, se salió de la pista. Es comprensible y perdonable. De padre italiano y madre colombiana, sólo tiene 16 años. Acusó el impacto de verse presente en unos Juegos Olímpicos.
Participaron 28 equipos y, tras las caídas que sufrieron Sofia Goggia e Isabella Wright del USA 4 que besó la nieve el día de su 29º cumpleaños), tomaron la salida 26 en el eslalon. Presentaron cuatro Suiza, Austria, Italia y Estados Unidos. Francia, tres. Fue emocionante ver de nuevo a Petra Vlhová después de dos años y 20 días sin competir a causa de una grave lesión. En el eslalon se enganchó en un palo y ahí terminó todo. Pero ha vuelto. Tiempo al tiempo.






