En los Juegos Mundiales Universitarios de Chengdu (China) la brasileña Silva Mourao ha conseguido la medalla de oro en la prueba de 100 metros lisos.
Una carrera que no habría trascendido de no ser por la presencia de Nasro Abukar, la participante somalí que tardó el doble que sus competidoras en alcanzar la meta, ya que, según Mohamed Barre Mohamud, ministro de deportes, “no es ni deportista ni corredora”.
Sin embargo, sí que es la sobrina de Khadijo Aden Dahir, la presidenta de la Federación de Atletismo de Somalia, quien la habría incluido en la prueba falsificando documentos en colaboración con la Asociación Deportiva Universitaria del país, una organización “que ni siquiera existe”.
Ante la situación, el Ministerio de Deportes ha decidido destituir a Dahir por cometer actos de “abuso de poder, nepotismo y difamación del nombre de la nación en el ámbito internacional”.
El vídeo de la competición se ha hecho viral en redes sociales, con muchos usuarios destacándolo como un ejemplo de los niveles de corrupción de Somalia, un país que vive en un estado de guerra y caos desde 1991 cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre.
Melani Bergés, albina y por ello ciega en un 90% de su visión potencial, llegó a París, en julio de 2023, lista para competir en el Mundial paralímpico de atletismo en 100 y 200 metros lisos. En semifinales se topó con una atleta a la que acababa de vencer pocos meses antes en Jesolo (Italia): la transalpina Valentina Petrillo.
Bergés y Petrillo se saludaron calurosamente. «Ella ya me había contado, cuando nos vimos en Italia, lo mal que se lo estaban haciendo pasar en su país, lo mucho que estaba sufriendo». Petrillo, también ciega, había sido hombre, y como tal, con el nombre de Fabrizio, había ganado 11 títulos italianos en categoría paralímpica masculina. En 2019, con 46 años, había iniciado su transición a mujer, compitiendo por primera vez como trans en el campeonato italiano en septiembre de 2020.
En pista, en aquellas semifinales de los 200 metros lisos , Petrillo ganó a Bergés, y luego se hizo con el bronce en la final tras ser descalificada la competidora alemana por problemas con la cuerda que la unía a su guía. La italiana tenía 49 años y Bergés 33, pero «la verdad es que tiene cuerpo de hombre y hace muy buenas marcas para su edad», explica la española ahora, año y medio después, a EL MUNDO, justo cuando Donald Trump acaba de firmar una polémica orden en Estados Unidos para, según él, «proteger al deporte femenino» impidiendo que las personas trans compitan en esa categoría en su país.
"Es una injusticia total"
Así que Bergés, maestra en Toledo, competidora paralímpica desde que ganara su primer Mundial a los 14 años, con 15 mundiales y europeos a sus espaldas, se convirtió en una de las primeras deportistas españolas «perjudicadas», según expresión propia, por la entrada en competición de atletas trans, «que en realidad biológicamente son hombres», dice ella, en la categoría femenina.
Manu ReinoAraba
«Se dijo entonces en todos los medios que Petrillo me quitó la plaza en los Juegos Paralímpicos y no fue así, es totalmente falso: lo que me quitó fue un puesto en la final del Mundial, y la posibilidad de una medalla», cuenta. «Ahora, la realidad es de una injusticia total que las mujeres tengamos que competir ahora con hombres biológicos cuando nos ha costado un siglo tener nuestras categorías, nuestro espacio para hacer deporte. Es injusto y si me ha tocado a mí tener que decirlo, representando al resto de compañeras, pues lo digo».
Bergés, que después de pasar por la residencia Blume se fue al Centro de Alto Rendimiento de Madrid cinco años, y siempre se ha buscado «la vida» con becas «para ir tirando en esto del deporte paralímpico», ahuyenta «muy fácilmente» la acusación, recibida desde diversos ámbitos, de transfobia: «En mi propia familia tengo a una persona trans: un primo hermano. Cada uno que haga con su vida lo que quiera, y menos mal que tenemos esa libertad. Pero no podemos invadir la de los demás, y eso está pasando en mi deporte. Se pretende borrar la categoría femenina. Si no se ponen límites, al final habrá una categoría masculina, y una trans, porque los hombres hormonados para ser mujeres van a tener siempre más capacidad física, musculas y pulmonar que cualquier mujer».
¿Por qué, a su juicio, no ha hecho nada el Comité Paralímpico Internacional? «No lo sé. Imagino que no se quieren mojar, que no es popular hacerlo, o que temen que les llamen tránsfobos. Es lo único que se me ocurre. Sencillamente, no se atreven».
El PP ha registrado en el Congreso de los Diputados una proposición de modificación de la denominada Ley Trans para «garantizar la igualdad en las competiciones deportivas femeninas». Para muchos llega tarde, porque la mayor parte de federaciones deportivas ya ha legislado limitando el acceso de personas transgénero, «pero no todas», matiza Bergés, «por ejemplo la mía no».
Manu ReinoAraba
La Relatora Especial sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, Valentina Petrillo, presentó el 8 de octubre pasado un informe ante la Asamblea General de Naciones Unidas sobre «violencia ejercida contra las mujeres y las niñas en el deporte», en que afirmaba que «hasta el 30 de marzo de 2024 más de 600 deportistas femeninas perdieron más de 890 medallas en más de 400 competiciones de 29 deportes distintos» por la participación de trans en esas pruebas.
La propuesta del PP
«Yo no quiero para nada que las eliminen de nuestras competiciones», dice Melani Bergés, «lo que quiero es que puedan competir, de la manera que sea, pero en igualdad de condiciones. Yo no puedo competir con alguien que no vea absolutamente nada, porque yo tengo un fondo del 10%, y tampoco contra nadie que vea perfecto. Pues esto es igual».
Le preocupa, también, tener que poner voz al problema: «He asumido hasta ahora que yo pongo la cara en este problema, porque es verdad que fui perjudicada por ello, pero quienes deberían solucionarlo, nuestros representantes, son los que deberían hablar, no lo hacen y si esto me empieza a pasar factura psicológica dejaré de hacerlo».
La propuesta del PP llega con la bancada del otro partido mayoritario, el socialista, dividida: en el último congreso del PSOE se impusieron las llamadas feministas clásicas, que propugnan medidas como la ahora impulsada por los populares, a la que por otro lado se opondrán frontalmente Sumar y Podemos, más partidarios de la doctrina queer y de la autodeterminación de género, que tacha de tránsfobo todo lo que se distancie de su postura.
Tan lejos de los titulares, incluso de los favoritos en una prueba que no era la suya hasta este domingo en Torun. Mariano García, su osadía, su desparpajo, su velocidad. Su medalla mundial de oro indoor en el 1.500, donde asombra tanto o más que en ese 800 en el que ya fue campeón del mundo (en Belgrado hace cuatro años). Nadie en la historia hizo nada igual bajo techo. "Si a falta de dos vueltas estoy delante, sé que la medalla no se me escapa", auguró tras una poderosísima semifinal. Dicho y hecho.
Arrancó la moto, como siempre, para deparar una carrera asombrosa. Apenas una vuelta duró el murciano, que sacaba la lengua en la cámara de llamadas del Kujawsko-Pomorska Arena, en la cola del pelotón. Agarró la cabeza y no la soltó hasta la línea de meta, sin nadie que le asustara. Zancada a zancada, poderosísimo. Ni siquiera el campeón del mundo al aire libre, el portugués Isaac Nader (plata; el australiano Adam Spencer fue bronce y Carlos Sáez, octavo con 3:42.46 en su debut en un Mundial). Paró el crono en 3:39.63, carrera lenta, ideal para su motor de 800.
Mariano, que en febrero ya firmó su mejor marca de siempre en el 1.500 (3:35.53 en el meeting de Karlsruhe), que hace unos días se confirmó con el oro en el Campeonato de España en el velódromo Luis Puig, sorprendió en una prueba tan complicada, pese a las llamativas ausencias. Más abierto que nunca sin el lesionado Jakob Ingebrigtsen, sin Josh Kerr ni Cole Hocker (ya en los 3.000 metros), sin Nuguse ni Beamish en Torun.
El de Fuente Álamo, a sus 28 años, confirma el status de un atleta superlativo, siempre pegado a su pueblo (Fuente Álamo) y a su entrenador (Gabi Lorente). Que aumentó su rendimiento en la cámara de hipoxia y que ahora deberá decidir si en verano, de cara al Europeo de Birmingham, vuelve al 800 (ya fue campeón de Europa en 2022) o sigue en esta distancia que parece que le viene a la medida, gracias a su velocidad. En su mente ambiciosa está ser capaz de correrla en 3:30.