Samu López, el nuevo entrenador de Carlos Alcaraz, reúne a los seis medios españoles desplazados a Melbourne, entre ellos EL MUNDO, en una salita de entrevistas del Open de Australia. Acostumbrado a un trato relajado con la prensa desde que dirigía a Nicolás Almagro o Pablo Carreño, se ofrece a hablar de todo, aunque pide que no haya confrontación. Ferrero fue su compañero en la academia Equelite de Villena, su pupilo y su amigo, y un enfrentamiento sería desagradable.
“Esto es un juego, no nos va la vida en ello”, afirma, y subraya así su manera de ver las cosas. Si Alcaraz, ya en semifinales del Grand Slam, ha encontrado en él al aliado perfecto es por su conocimiento del tenis, pero también por su carácter. Hombre afable y tranquilo, amante del running y de la pintura, apenas se altera ante la presión de dirigir al número uno del mundo.
- Alcaraz, el otro día, reivindicó su trabajo. ¿Cree que no se valora al entrenador?
- Es normal. Pasa en todos los deportes. No es lo mismo que Zidane entrene al Real Madrid a que lo haga un entrenador de la base. Se valora más a un gran exjugador que a un técnico sin nombre. A mi modo de ver, eso tiene ventajas e inconvenientes. No he vivido lo que es jugar la final de un Grand Slam, pero llevo muchos años trabajando en el circuito, aprendiendo de todo el mundo y esforzándome para ser uno de los mejores.
- Su actual posición es una victoria para los currantes.
- Esa es una de las mayores satisfacciones que tengo. El otro día me lo decía un amigo. Pongo en valor que se puede llegar con trabajo, sin haber sido antes un megacrack como jugador. He currado en todos los peldaños del tenis, del minitenis a los aficionados, y ahora estoy aquí arriba. Siempre he tenido mucha pasión, he buscado mi camino y me ha sonreído la suerte. Hay entrenadores que saben muchísimo, pero nunca tienen una oportunidad como esta.
- ¿Dudó cuando le ofrecieron ser entrenador principal?
- Tuve que reflexionar, está claro. Tengo una mujer y dos hijos y, antes de nada, hablé con ellos para valorar si valía la pena. Ahora tengo que viajar muchas más semanas; ese es el cambio principal. Pero es muy complicado que aparezca una oportunidad así para un entrenador sin renombre. Viajar con Carlos, con lo que es Carlos, con lo que mueve Carlos, es algo que quizá nunca más se me iba a plantear.
MUNDO
- ¿Cuánto ha cambiado su rol?
- No ha cambiado nada. Ya lo teníamos todo planificado, lo habíamos hecho en conjunto, y he ido siguiendo el plan, añadiendo algunas cosas. Para mí no ha cambiado nada. Quizá tengo más responsabilidad, pero todo lo demás, prácticamente nada. Para Carlos, el cambio es que intento que sea más partícipe.
- ¿Cómo?
- Carlos está madurando. Al tenista, desde pequeño, le crían en la disciplina: le dicen lo que debe hacer y él hace, sin preguntas. Pero llega un momento en el que quiere participar en el aprendizaje, incorporar sus reflexiones. Y Carlos está en esa fase. Ahora el mensaje es bidireccional: él da su opinión, lo hablamos y llegamos a un acuerdo.
- Se nota la complicidad entre ambos. Incluso en los partidos le suelta alguna frase y él se ríe.
- Siempre he sido así. Me gusta comunicarme con el jugador con palabras o frases que solo él entiende, porque han surgido de los entrenamientos o de la convivencia. Es mi forma de dar instrucciones, de una manera un poco alegre, quitándoles importancia. Al final, esto es un juego, no nos va la vida en ello. Todos queremos que Carlos gane y Carlos quiere ganar, pero si no lo hace no se va a acabar el mundo. Incluso con Nico [Almagro], que tenía mucho carácter, ya le mandaba mensajes así para destensar.
MUNDO
- Es un juego, pero hay mucha gente pendiente. ¿Siente ahora una mayor presión como entrenador?
- Yo busco hacer todo lo que pueda, dar mi 100% y llegar hasta donde llegue. En las primeras rondas de este Grand Slam quizá sí sentía algo, por la situación con la que veníamos. Pero día a día me he ido sintiendo más cómodo. Hay presión, sería estúpido decir que no la hay, pero me concentro en hacer todo lo que pueda y disfrutar del camino.
- ¿Cómo llega Alcaraz a la semifinal ante Zverev?
- Está preparado, sobre todo mentalmente. Está listo para aceptar si las cosas van mal. Tiene que jugar como le gusta jugar. El otro día se puso la camiseta de la selección brasileña de fútbol y es un poco eso: jogo bonito, dar espectáculo. Así es él. Con su tenis, si tiene buena actitud, las cosas le van a salir.
- Decía que el resto de uno y otro será la clave.
- El que pega primero, pega dos veces. Carlos no es un jugador que dependa del saque, tiene muchas más armas, pero para Zverev va a ser importante. Dependerá de su porcentaje de primeros. Luego, el resto marcará quién domina.








