El mallorquín aún continúa recuperándose de la lesión que sufrió en el Abierto de Australia, mientras el murciano acabó el Masters de Miami con molestias.
Rafa Nadal y Carlos Alcaraz han anunciado este martes que no acudirán al Masters 1.000 de Montecarlo (del 9 al 16 de abril) . El mallorquín, que no ha vuelto a jugar desde que se lesionara en el Abierto de Australia,aseguró que aún no se encuentra preparado para “competir al más alto nivel”. Por su parte, el murciano desveló que terminó con molestias en las semifinales de Miami y tendrá que parar.
“No podré jugar en uno de los torneos más importantes de mi carrera, Montecarlo. No estoy aún en condiciones de jugar con las máximas garantías y continúo mi proceso preparación, esperando volver pronto”, afirmó Rafa Nadal en su cuenta de Twitter.
El mallorquín, que ha retrocedido hasta el puesto 14º del mundo lastrado por las lesiones que ha sufrido en los últimos meses, ya adelantó la pasada semana al entregar de premios de la Fundación que lleva su nombre en Palma que desconocía cuándo iba a regresar a las pistas.
A la espera de recuperar su nivel de juego, Nadal, que sufrió una lesión en el psoas ilíaco el pasado 18 de enero en el partido que le enfrentaba al estadounidense Mackenzie McDonald en la segunda ronda del torneo de Melbourne, sigue entrenando en las pistas de su academia de Manacor.
Poco después del anuncio de Nadal, llegó el de Carlos Alcaraz. El murciano desveló en su cuenta de Twitter que sufre molestias desde la derrota ante Sinner en las semifinales de Miami. A su regreso a España, visitó al doctor Juanjo Martínez y descartó su presencia en el Principado.
“Tengo una artritis postraumática en mi mano izquierda y molestias musculares en columna que necesitan de descanso para afrontar todo lo que está por venir”, escribió en su cuenta de Twitter.
Mundial de natación
JAVIER SÁNCHEZ
@javisanchez
Actualizado Jueves,
27
julio
2023
-
13:21La selección masculina de waterpolo no pudo imitar a la selección...
El defensor uruguayo de 27 años Juan Manuel Izquierdo permanece recluido en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Del hospital Albert Einstein, de Sao Paulo, a donde fue conducido tras sufrir un desmayo súbito durante el partido de Copa Libertadores que perdió su equipo, Nacional.
Izquierdo fue retirado en una ambulancia del estadio Morumbí, donde se jugó el partido de vuelta de los octavos de final en el que ganó Sao Paulo por 2-0.
El jugador se desplomó en el centro de la cancha cuando transcurrían 39 minutos del segundo tiempo y provocó de inmediato el pánico entre los jugadores de ambos equipos, que reclamaron la presencia de los equipos médicos.
Según fuentes del centro asistencial citadas por medios periodísticos locales, el jugador nacido en Montevideo el 4 de julio de 1997 ha sido sometido a una serie de exámenes para determinar su estado de salud.
Los resultados no han sido divulgados, aunque en la prensa local se afirmó que el motivo de su desmayo súbito fue una arritmia cardiaca.
Dicha información fue confirmada poco después por el club Nacional a través de la red social X.
"Juan Izquierdo sufrió una arritmia cardiaca durante el partido ante San Pablo. Es atendido en el CTI del estadio Albert Einstein. Actualmente se encuentra estable y permanece en observación. Seguiremos actualizando la información. Fuerza, Juan!!!".
Unos 60.000 aficionados asistieron al estadio Morumbí y lanzaron una conmovedora ovación cuando la ambulancia que llevaba a Izquierdo abandonó la cancha.
La delegación del equipo tricolor suspendió la conferencia de prensa que tenía prevista tras el partido.
No es difícil imaginar la historia de un niño humilde que sueña con ser futbolista y jugar en los mejores equipos del mundo. Y el relato de Fede Viñas (Montevideo, 1997), claro, empieza parecido. Disfrutando del balón por las calles de Villa del Cerro y progresando en el fútbol base hasta que un día, con 13 años, algo se rompió por dentro. "Me decía a mí mismo que estaba siendo egoísta, porque tal vez otro niño que tenía más ganas que yo podría estar en mi lugar ya que yo no estaba dando lo mejor de mí para ser futbolista", revela a EL MUNDO el hoy delantero del Oviedo.
Fede dejó el fútbol y el colegio y comenzó a repartir comida por Montevideo junto al padre de un amigo. "Era muy feliz, es una etapa que siempre voy a recordar porque trabajando podía darme mi lujito de, no sé, comprarme ropa", confiesa para quitar hierro a una decisión de la que no se arrepiente, pese a lo que se pueda pensar de alguien con su talento. Hablamos de un futbolista de Primera División e internacional con la Uruguay de Marcelo Bielsa y que esta noche se enfrenta al Atlético del Cholo un equipo que siempre bancó.
Un día, sentado en la calle tomando un mate con el amigo con el que repartía comida, éste le dijo: "Fede, ¿por qué no vuelves al fútbol?". Fue una pregunta muy inocente entre compadres de 17 años que se pasan la vida hablando de cualquier cosa. "Era una etapa que veía cerrada y yo ya me veía como currante", responde Viñas. Pero esas palabras se le quedaron dentro y empezaron a rebrotar, poco a poco, sus sueños de niño cuando pateaba para el Liverpool, no el inglés sino el uruguayo.
Se fue junto a su amigo a la casa de Jorge Contreras, el Loco, para preguntarle si tendría hueco en su equipo. El ex portero uruguayo les dijo que no, pero les habló de otro en el que quizás sí habría plaza, aunque tocaba empezar en la segunda categoría amateur. En apenas 18 meses, Viñas, que se reincorporó al deporte con 95 kilos de peso, ya estaba jugando en Primera División uruguaya en el Juventud de las Piedras. "Uno no se olvida de ser futbolista, aunque se separe del deporte, cuando se nace con eso no se pierde", apostilla.
El delantero, antes de un entrenamiento.Real Oviedo
Terminado el paréntesis, la cabeza de Fede ya nunca se quiso volver a apartar del fútbol. "Empecé otra vez y me gustó. Volví a ser ese niño chiquito. Es lo más lindo", revela sobre la ilusión de practicar algo con lo que nació pese a que muchas veces, las derrotas, "hacen que el humor cambie". Y por desgracia, este año toca perder mucho para este jugador que se declara "un ganador". "No sólo del fútbol, sino de la vida, con todo lo que me pasó, las lesiones, el tendón de Aquiles, perder una Copa América, eso me hizo más fuerte, y bueno, yo no quiero estar en la situación que estamos, últimos, ninguno de mis compañeros quiere", revela.
El Oviedo es colista con dos victorias, tres empates y ocho derrotas y, lo más preocupante, sólo siete tantos a favor, el que menos de Primera . "Obviamente recae en los delanteros, porque son los que tienen que hacer los goles, pero el equipo también debe atacar bien para poder finalizar". Considera que quizás les está faltando "una cuota de suerte": "Cuando se dé la victoria todo puede cambiar, romper esa barrera, y quizás coger una racha para salir del descenso. Es lo que queremos todos, para seguir con más ganas", apunta el uruguayo.
Giro de guion
Hubo un momento esta temporada que no se olvida en Oviedo y es cuando el club prescindió de Veljko Paunovic, el entrenador que devolvió al equipo a Primera tras 24 años en el lodo, por Luis Carrión. Una decisión "inesperada" para Fede. "La mayoría de las veces cuando viene un técnico nuevo se renuevan las oportunidades, todos se quieren mostrar y a veces quizás se necesite un golpecito de eso, pero bueno, es injusto", explica el delantero.
Ahora el equipo está centrado en remar junto a su entrenador para salir de la zona peligrosa y evitar que una ciudad como Oviedo vuelva a ver a su equipo en Segunda. "A mí y a mi familia nos gusta mucho, siempre lo vamos a tener en nuestro corazón, por el nacimiento de nuestra bebé". Victoria, la hija de Fede, está a punto de cumplir un año y a su padre no le importaría que siguiera sus pasos. "Sería lindo", destaca y mantiene que él ha disfrutado mucho de su camino y que no cambiaría absolutamente nada. "Yo creo que no, porque si cambio algo no estaría donde estoy hoy en día, todo pasa por algo y estoy feliz del camino que estoy recorriendo tanto en la vida como en el fútbol", apunta este joven de 27 años que el fútbol consiguió reengancharle para reconvertirle en niño.