Rafa Benítez: “En el Real Madrid no íbamos con el látigo. La historia la escriben los ganadores, y no nos dejaron ganar”

Rafa Benítez: "En el Real Madrid no íbamos con el látigo. La historia la escriben los ganadores, y no nos dejaron ganar"

Desde cualquier punto de los muchos ventanales de la casa se observa cómo el río Dee se funde con el Mar de Irlanda. Enfrente, las costas de Gales; a la derecha, la Isla de Man. En la península de Wirral, rodeados de bosque y viendo cómo suben y bajan las mareas, como fluctúa el éxito en el fútbol, se instaló en 2005 Rafa Benítez (Madrid, 1960). Inglaterra conquistó a su familia y a él, la Premier League. A todos, el Liverpool, acogidos con los brazos abiertos por los pools e idolatrados por mucho que haya pasado el tiempo. En la casa, clásica y de amplias estancias pero exenta de lujos excesivos, como la propia personalidad de su dueño, hay recuerdos de fútbol por todas partes. La Ligas del Valencia, la Champions de Estambul, la Europa League con el Chelsea, la Copa en Nápoles… Solo no hay rastro de las dos grandes decepciones de la carrera de Benítez: el Inter de Milán y, especialmente, el Real Madrid. Su Real Madrid.

Este 2023 se cumplen 50 años desde que el niño Rafa entró en la cantera blanca. «Me acuerdo que en la prueba metí un gol desde el centro del campo porque vi al portero adelantado. Entré en el equipo Grosso del Torneo Social y me pasaron al Castilla Infantil», recuerda. Y eso que su padre era atlético, «pero la futbolera de la casa era mi madre, que era madridista», puntualiza. Seguir a Rafa en sus partidos le costó a su hermana Rosario hasta puntos de sutura. «Yo era lo que entonces se decía un banda y no marcaba muchos goles, pero fuimos al campeonato de España y metí dos en el primer partido y tres en el segundo. Mi padre iba con nuestro perro, se emocionó tanto que salió corriendo, el perro detrás y tiró a mi hermana al suelo».

Son los primeros recuerdos como jugador, pero en el club blanco se forjó también como entrenador. De aquello aún guarda documentación física en una especie de trastero en el sótano de la casa que su anterior dueño usaba como galería de tiro. En esos papeles hay notas de todos sus equipos, de sus onces en la cantera, los puntos fuertes de sus rivales, los aspectos a incidir en las charlas previas… Desde aquel juvenil a su último equipo. «Aquí tengo datos hasta de quienes han sido mis ayudantes ahora: Miquel Antía o Antonio Gómez, que los entrené en el Real Madrid».

Notas de los partidos que el técnico guarda.A. HEREDIA

Del papel, mucho papel, ha pasado ahora al ordenador, que muestra en el despacho donde, desde que dejó el Everton hace un año, se pasa horas analizando partidos, jugadores, mejorando sus entrenamientos y alimentando su propio programa de big data, el RB Total Manager. La familia y ver fútbol en dos salones con pantallas de 100 pulgadas ocupan el resto de su tiempo. Comenta partidos para las televisiones inglesas con derechos, con tanta profundidad táctica como le dejan, y mañana estará en Anfield para ver enfrentarse a dos de los equipos de su vida. «Trataré de estar tranquilo. Yo vivo en Liverpool, me han tratado fenomenal siempre y hace mucho tiempo que estuve en el Real Madrid. Si tengo que elegir un favorito diré ligeramente el Liverpool por la afinidad que tengo», desvela.

¿Volvería al banquillo del Liverpool o del Real Madrid?
Soy más de hablar de cosas que puedan ser reales

A Anfield no lo ve posible «porque Klopp va a seguir y volverán a ser competitivos» y el relato dado por cierto de su etapa en el Real Madrid aún le escuece y se rebela contra él. «Le había dicho ya tres veces que no. Era la cuarta y no sabía si iba a ver más. Fui con mucha ilusión y la situación fue complicada. Se vendió algo que no es real: nosotros somos metódicos y trabajadores, pero no déspotas ni tratamos mal a los futbolistas. No íbamos a darles con el látigo, ni corregimos el golpeo a Modric ni dijimos a Cristiano cómo tirar las faltas», insiste.

Recuerda, en cambio, cómo trataron de cubrir las «carencias» el equipo con Casemiro y Kovacic, «para darle equilibrio y energía a un centro del campo con mucha calidad», o cómo le dijeron que no al fichaje a un goleador justo el año que Benzema es detenido por el ‘caso Valbuena’. «Nos quedamos sin delantero y aún así derrotamos 8-0 al Mälmo e igualamos el récord de Champions que yo tengo con el Liverpool ante el Besiktas, y le ganamos 10-2 al Rayo… El equipo tenía pegada, ganaba y estábamos a dos puntos del Barça con un partido menos, que podían llegar a cinco», relata. La Copa del Rey se había escapado por un error administrativo. «Yo avisé de que se revisaran todas las fichas, por mi experiencia con en Valencia, y me dijeron que tranquilo. Luego se me echa la culpa porque era lo fácil». En la conclusión ya no se anda con rodeos: «Estábamos en la pelea y algún jugador me llegó a decir que, a partir de febrero, ellos se enchufaban. Y ganaron la Champions. La historia la escriben los ganadores y a nosotros en el Real Madrid no nos dejaron ganar».

¿Caló más el estilo paternalista de Ancelotti?
Hay entrenadores más duros, más tácticos, más emocionales, más paternalistas… pero solo gana uno, el que tiene mejores futbolistas. Eso no significa que la manera de hacer del entrenador haya sido lo más decisivo, sino que, en ese momento, con un tipo de jugadores, les saca rendimiento. Ancelotti es un gran entrenador a quien le ha valido en el Real Madrid algo que no le funcionó en el Nápoles o en el Everton. Del Madrid sale porque, a pesar de dos temporadas triunfando, el club ve que tiene que cambiar algo, pero luego regresa cuando ha habido una regeneración en la plantilla. Un ejemplo: Fernando Alonso es un gran piloto que ha ganado mundiales y ahora no. ¿Por qué? Porque tiene peor coche. Es así sencillo.
¿Habría que haber encontrado ya al sucesor de Benzema?
Con una perspectiva de manager, tú trabajas en eso. Como entrenador, le dices a los responsables que tienen que trabajar en ello. Pero esto es una pregunta para el responsable del Real Madrid. En mis equipos me he preocupado mucho por tener controlados los contratos, la duración, cuándo había que renovar o vender.
Modric y Kross también siguen siendo determinantes pese a la llegada de Camavinga y Tchouameni..
Es verdad que juegan mucho, porque la diferencia la marcan los futbolistas inteligentes que saben interpretar el juego, pero necesitan el jugador que a lo técnico y lo táctico una lo físico, para que les cubra y les intercepte cuando ellos no pueden volver. Para eso es necesario que tengan partidos o momentos de partido para que estén preparados. Sé que se habla de las rotaciones de Ancelotti, pero respeto mucho sus decisiones porque nadie mejor que él conoce a su equipo. No nos olvidemos de que el entrenador siempre quiere ganar.
¿Hay que proteger a Vinicius?
Desde que el fútbol es fútbol, a los jugadores habilidosos, encaradores y con velocidad se les hacen más faltas. ¿No se las hacían a Messi o a Neymar cuando jugaban contra el Real Madrid? Hay que protegerlos a todos. ¿Un problema de racismo? Hay que erradicarlo en todos los países pero, como está en la sociedad, llevará tiempo.

Al brasileño lo ve Benítez como protagonista de uno de los duelos tácticos más interesantes de la eliminatoria. «El Madrid y el Liverpool atacan mucho por esa banda. Si Vinicius no le sigue, Alexander-Arnold podrá hacer más daño. Pero si el Real Madrid recupera rápido, el brasileño encontrará espacios a la espalda para complicar al Liverpool», advierte.

¿Qué le pasa al Liverpool?
Que todo el mundo esperaba mucho más y eso genera frustración. La salida de Mané junto a la lesión de Firmino y de Diogo Jota hace que Salah no encuentre en Darwin Nuñez, por sus características, ese compañero para apoyarse, incluso tampoco en los centrocampistas, y no están acertando cara a gol. Eso genera ansiedad, a la que se suma la lesión de Van Dijk, porque cometen más errores atrás. Cuando no estas arriba y el nerviosismo y la frustración te van pudiendo. Creo que con el regreso de muchos lesionados van a poder hacer una segunda vuelta mejor, aunque pelear la Premier va a ser casi imposible. Hay que reconocer que cada vez hay más equipos que aprietan: el Arsenal recoge ahora los frutos de una inversión de tres o cuatro años, el Newcastle, el United o el Chelsea. Esos equipos deberían estar arriba y no caben todos. Si no llegas, hay frustración.
¿Se acaba la etapa de Klopp?
No lo creo. El desgaste existe, pero para eso se cambian las plantillas. La suerte de tener tanto dinero para invertir es que si acabas trayendo a tres o cuatro futbolistas y aciertas, pues ya estás funcionando. Ha traído a Luis Díaz, ahora recuperándose, a Darwin y a Gakpo, que dan más profundidad a la espalda de las defensas… y se ha encontrado a Bajcetic. Este chico tiene una ventaja: tiene la cabeza muy bien amueblada y un entorno que le va a ayudar. Su padre estuvo en China con nosotros porque trabajaba para el proyecto Wanda en el Celta. Va a tener un futuro brillante. Que sea en el Liverpool o no ya es algo que no sé porque es un club que siempre ficha y eso puede ser un problema para su progresión. De momento, lo está haciendo muy bien.

La última vez que el Liverpool le ganó al Real Madrid, Benítez estaba en el banquillo. Fue en 2009. «En la Champions hay que hacer las cosas bien y luego tener un poco de suerte. El año pasado el Real Madrid estuvo varias veces con un pie fuera y de repente lo arregló. Cuando llegas con frecuencia a finales y semifinales, tienes más experiencia para solventar esas situaciones. Ahora el Liverpool la tiene. No veo una eliminatoria tan desequilibrada. Porque en Anfield hay que ver cómo sale el Real Madrid de la presión. Será tan indicativo como decisivo el partido en el Bernabéu, donde el Liverpool habrá recuperado futbolistas».

Algunos de los trofeos ganados por Rafa Benítez.A. HEREDIA

Este análisis no cesa de hacerlo con casi todos los equipos que puede ver mientras espera banquillo. El último fue el del Everton, eterno enemigo de los ‘pools’, donde nunca fue bien recibido. «Asumí ese riesgo y salió peor de lo esperado porque tuvimos lesiones y no hubo inversión. Solo se gastaron 1,7 millones de libras porque durante los tres años anteriores se habían saltado el fairplay, cosa que yo no sabía y que no me dijeron. No puedes evitar que un presidente te mienta».

Otro riesgo fue el Newcastle, pero de allí el recuerdo es mucho mejor. «Era una ciudad y una afición absolutamente volcada con el equipo y con nosotros. El respaldo era total, solo los faltó el apoyo económico».

¿Qué tiene que tener su próximo proyecto?
Aunque la gente pueda pensar que no, he tenido entre 18 y 20 ofertas, entre ellas de México, Asia u Oriente Medio, pero nos hemos ganado el derecho a decidir. Hacemos análisis más profundos y, aunque ha habido alguna interesante, tenían un alto riesgo que no necesito asumir. Mi prioridad es poder estar en un equipo en la Premier, en España, en Italia, Alemania o Francia, las ligas más fuertes. Pero los proyectos que a mí me gustarían son aquellos en los que se puede trabajar, desarrollar la cantera y sacar rendimiento a un equipo de nivel medio-alto para llevarlo un paso más arriba. Es lo que hicimos en el Liverpool, en el Nápoles o en Valencia. Para eso necesitas que te respalden y te apoyen no solo económicamente, sino a nivel de estructura. Nosotros sacamos en el Newcastle a Sean Longstaff, a Anthony Gordon en el Everton y de la academia del Liverpool que diseñamos salió Alexander-Arnold.
De las cinco grandes ligas, solo le falta entrenar en Alemania y en Francia
Alemania me gusta, pero te piden hablar alemán, algo que para mí es un error. Nosotros además de inglés, español, italiano y francés. El 50% de las plantillas son de otras nacionalidades y siempre puedes integrar a personas con más dominio de un idioma en tu cuerpo técnico. Si hemos podido entrenar en China, donde es imposible hablar… Además, nosotros siempre nos adaptarnos a lugar donde vamos. Cuando fuimos a Nápoles, antes conocí su historia, lo que esperan los aficionados, la directiva, la ciudad… Lo hemos hecho en todos sitios. Conocer las tradiciones e integrarnos para que la gente vea que te preocupas por el club.

El modelo manager de la Premier, «que asume toda la responsabilidad para lo bueno y para lo mano», le gusta, pero la competición se ha transformado con la llegada de millonarios y fondos. «Ahora hay ansiedad por rentabilizar la inversión a corto plazo y eso provoca más ceses, más inestabilidad y menos paciencia», advierte. A él le tocó vivir una de las primeras transacciones. «Yo llegué al Liverpool con un propietario, David Moore, sensacional, que no interfería nunca y nos apoyaba siempre dentro de las limitaciones económicas que se marcaban. Luego vinieron llegaron Hicks y Gillett, que buscaron un proyecto de negocio sin conocimiento del fútbol. Me decían: ‘Te damos 50 millones y vamos al draft y fichamos’, sin saber que eso no existe. Hablamos de 40 0 50 equipos profesionales en Inglaterra y hay gente que invierte en ellos como negocio, para acabar vendiéndolos más tarde, y quien lo hace con pasión. Si son multimillonarios, intentarán llegar a competir durante un tiempo. Todo depende de quién te toque», advierte.

Shankly, Paisley, Fagan, Dalglish y Benítez, mitos del Liverpool.A. H.

Esos multimillonarios pueden encontrarse con investigaciones como la del City. «No conozco todos los incumplimientos y la investigación llevará tiempo, pero no es lo mismo hablar con un futbolista con contrato en vigor que falsificar números en las cuentas».

De lo que no duda es de la necesidad de reformular el control financiero a los clubes. «Es cierto que muchos equipos de mitad de la tabla hacia abajo habrían desaparecido sin él, pero la realidad es que los equipos que más gastan y se endeudan generan más ingresos y son más fuertes y los de mitad de tabla para abajo, no llegan porque están muy sujetos a ese fairplay. Habría que afinar con los de arriba para evitar que se vayan demasiado», propone.

Baraja, Fernando Torres o Aimar, algunos discípulos

La lista de jugadores a las órdenes de Rafa Benítez que han dado el salto a los banquillos supera la veintena de nombres. Pellegrino, Aimar, Ayala, Walter Samuel, Baraja, Marchena, Mista, Albelda, Arbeloa, Palop, Djukic, Mascherano, Xavi Alonso, Fernando Torres, Steven Gerrard, Rise o Traore son algunos de ellos. «En la mayoría de esos casos se veía que podían ser entrenadores y lo bueno es que mantengo relación con muchos de ellos. Es reconfortante que hayan cogido algo de lo que trabajaron conmigo, que algo les haya calado», bromea.

En quién se ve reflejado
Fernando Torres me pregunta cosas que yo también preguntaba en mis inicios. Hay jugadores como Pellegrino y Mascherano que intuíamos que serían entrenadores. Con Fernando no lo veía tan claro. Era atento e inteligente en el campo, más preocupado por cuestiones técnicas o tácticas en la etapa del Chelsea, cuando ya era más maduro, que cuando estaba en el Liverpool.

Con alguno de ellos puede acabar encontrándose pronto en el banquillo de enfrente, cuando Rafa Benítez vuelva a la banda de un campo de fútbol, su hábitat natural.

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