Polémica en el oro olímpico de danza sobre hielo: Cizeron, acusado de “controlador” y “crítico”

Polémica en el oro olímpico de danza sobre hielo: Cizeron, acusado de "controlador" y "crítico"

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El patinador francés Guillaume Cizeron revalidó el oro olímpico en danza sobre hielo en Milán-Cortina 2026, después de haber cambiado de pareja en 2025 tras toda una vida junto a Gabriella Papadakis, y a pesar de estar rodeado de polémicas relacionadas con Laurence Fournier Beaudry, su actual compañera.

Cizeron, junto con Fournier Beaudry, sumó 90.18 puntos en la danza rítmica y 135.64 en la danza libre para hacerse con la primera posición con un total de 225.82. Muy cerca de los 226.98 que consiguió con Papadakis en los Juegos de Pekín 2022 y que todavía son el récord olímpico.

El francés, quíntuple campeón del mundo, patinó con Gabriella Papadakis ininterrumpidamente desde antes de los 10 años hasta junio de 2022, cuando anunciaron que se tomarían un tiempo de descanso que finalmente se convirtió en la disolución definitiva de la pareja en diciembre de 2024.

Lo que parecía la retirada de ambos fue, en realidad, sólo la de Papadakis. Apenas tres meses después, en marzo de 2025, Cizeron anunció su regreso a las pistas de hielo junto a Laurence Fournier Beaudry, con la que ha escalado rápidamente hasta estar al nivel de los mejores del mundo.

El nuevo dúo se conocía de hacía tiempo, ya que ambos se entrenaban en Montreal (Canadá). Fournier Beaudry había representado a Dinamarca (hasta 2018) y Canadá (hasta 2024) a nivel internacional en danza sobre hielo junto al que era (y todavía es) su también pareja sentimental, Nikolaj Sorensen.

Su vinculación sobre el hielo terminó en octubre de 2024, cuando Sorensen fue suspendido por la Federación canadiense por un mínimo de seis años por haber cometido abusos sexuales en 2012 sobre una patinadora estadounidense. El hecho no se ha investigado a nivel penal.

En mayo de 2025, cuando ya estaba compitiendo con Cizeron, Fournier Beaudry y él mostraron públicamente su apoyo a Sorensen en una entrevista con la prensa canadiense. “Son acusaciones falsas que no han sido demostradas. Apoyo a Nik al 100%. Ya éramos muy cercanos, pero este episodio nos ha acercado más”, declaró entonces ella. “Ha sido difícil verles pasar por esto. Es difícil ver a tus amigos sufrir”, añadió él.

El pasado mes de enero, justo antes de los Europeos de patinaje artístico -la primera gran competición internacional para la nueva pareja y su primera gran victoria-, Gabriella Papadakis publicó su libro ‘Para no desaparecer‘.

En él, la patinadora francesa acusaba a Cizeron, su ex compañero, de ser “controlador” y “crítico” y de no mostrarle apoyo cuando quiso denunciar los abusos que ella había sufrido.

Su ex pareja de danza no dudó en responder a las acusaciones con un comunicado: “Teniendo en cuenta la campaña de desprestigio dirigida hacia mí, quiero expresar mi incomprensión y mi desacuerdo con las etiquetas que se me están atribuyendo. Estas alegaciones surgen en un momento particularmente sensible, lo que despierta dudas sobre las intenciones subyacentes de esta campaña”.

“Durante más de 20 años, he mostrado un respeto profundo por Gabriella Papadakis, a la que siempre he considerado una auténtica compañera. A pesar de la erosión gradual de nuestro vínculo durante los años, nuestra relación -basada en colaboración atlética y personal- ha estado marcada por momentos de éxito y apoyo mutuo”, concluyó.

Cizeron, como demuestran los resultados olímpicos, no se ha visto afectado en lo deportivo por esas alegaciones. Papadakis, en cambio, perdió su puesto como comentarista del patinaje artístico en los Juegos para la cadena estadounidense NBC, la cual alegó que la francesa podría incurrir en un “conflicto de intereses”.

“Debería estar comentando los Juegos Olímpicos de invierno, pero no lo haré porque escribí un libro sobre abuso sistémico en el patinaje artístico. Estoy intentando hacer que mi deporte sea más seguro para las mujeres. El libro es una crítica del abuso que las mujeres tienen que aceptar para cumplir sus sueños”, comenzaba Papadakis en sus redes sociales.

“Justo antes de que el libro se publicara, fui acusada de difamación y recibí una orden de cese y desistimiento. Es una amenaza legal que no se usa para resolver una disputa, sino para intimidar y desalentar la libertad de expresión. Mi libro fue publicado igualmente, pero ya había perdido mi trabajo. En los Juegos, es importante recordar qué voces se excluyen de las pistas, y ser críticos con un espectáculo construido sobre abusos”, sentenció.

kpd