La pívot, que jugó en Valencia, Salamanca o Zaragoza, era esposa de Joaquín Arcega y madre de JJ Arcega Whiteside.
Whiteside, en el centro, durante su etapa en el Halcón Viajes.FEB
Valerie Whiteside, una de las jugadoras más dominantes en el baloncesto español durante la década de los noventa, falleció el viernes a los 57 años a causa de una enfermedad.
La pívot estadounidense era la esposa de Joaquín Arcega, el menor de una de las sagas más célebres del baloncesto español, liderada por Fernando Arcega, medalla de plata con España en los Juegos Olímpicos de 1984 y José Ángel Arcega, miembro de la selección en los Juegos Olímpicos de 1992. Joaquín, por su parte, jugó en Helios, Club Baloncesto Zaragoza, Cajabilbao, Breogán, Andorra y Gijón Baloncesto.
Valerie y Joaquín se conocieron mientras ambos jugaban en La Coruña, se casaron en Zaragoza, donde nació su primer hijo, JJ Arcega Whiteside, que en 2019 se convirtió en el primer español en fichar por un equipo profesional de la Liga de Fútbol Americano de los Estados Unidos.
Appalachian State University
La familia vivió también en Portugal, donde los progenitores continuaron su carrera deportiva, y, tras su retirada, se marcharon a Estados Unidos. Valerie continuó ligada al baloncesto entrenando en institutos.
Al dar cuenta de su fallecimiento, la Federación Española de Baloncesto ha hecho llegar “su sentido pésame” a familiares y amigos. En términos parecidos se han expresado los clubes en los que jugó, al tiempo que han lamentado su pérdida.
De origen estadounidense, Whiteside fue una de las jugadoras más destacadas de su generación en el baloncesto universitario, en la Appalachian State University (1984-88), donde fue elegida dos veces como MVP en la Southern Conference (1987-1988).
De Valencia a La Coruña
En 1989 fichó por el Dorna Godella de Valencia, que por entonces iniciaba un despegue que, a las órdenes de Miki Vukovic, le conduciría a dos títulos consecutivos de la Copa de Europa (1992, 1993).
Whiteside, por su parte, inició un periplo de siete temporadas defendiendo las camisetas del Autopistas Compañía de María de la Coruña, el Cajalón Zaragoza y del Halcón Viajes de Salamanca, actual Perfumerías Avenida.
Antes de incorporarse al Cajalón Zaragoza, Whiteside destacó como una de las mejores anotadoras en el Autopistas Compañía de María de La Coruña, donde jugó un total de 1.120 minutos y se convirtió en la máxima realizadora de la liga con 773 puntos, 27 por encuentro.
El legendario alero anotador Drazen Dalipagic, figura clave del baloncesto yugoslavo y mundial, ha fallecido este sábado en Belgrado a los 73 años a causa de una enfermedad, según ha informado el Partizan de Belgrado.
Conocido como 'Praja', el serbio dejó una huella imborrable en la historia del deporte, tanto en competiciones internacionales como en clubes europeos de primer nivel, como el Real Madrid, que ha expresado "sus condolencias y su cariño a todos sus familiares, compañeros y seres queridos".
Nacido en Mostar el 27 de noviembre de 1951, Dalipagic formó parte de una generación dorada del baloncesto yugoslavo. Su juego fue fundamental en la conquista de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, el Campeonato Mundial de 1978 y tres Campeonatos de Europa consecutivos (1973, 1975 y 1977).
Entre 1973 y 1986 disputó 243 partidos y ganó 12 medallas con la selección nacional, consolidándose como una de las mayores figuras del baloncesto FIBA de su tiempo.
Con el Partizan del Belgrado, club del que es máximo anotador histórico con 8.278 puntos, ganó dos Copas Korac (1978 y 1979) y fue reconocido como el Mejor Jugador Europeo del Año en tres temporadas (1977, 1978 y 1980). "El mejor anotador de la historia del Partizan, exmiembro de la selección yugoslava, una leyenda del baloncesto mundial y un hombre de carácter único", han expresado desde el club.
El serbio fue uno de los pocos jugadores europeos invitados a jugar en la NBA en aquella época, pero declinó la oferta debido a las normas vigentes entonces, que le habrían impedido competir con la selección de Yugoslavia.
En 2004, fue incluido en el Naismith Memorial Basketball Hall of Fame, convirtiéndose en el quinto europeo en lograr este honor, y en 2007 ingresó al FIBA Hall of Fame. Además, fue reconocido entre los 50 jugadores más influyentes de la FIBA y la Euroliga. Tras su retirada como jugador, Dalipagic trabajó como entrenador y dirigente deportivo, contribuyendo al desarrollo del baloncesto en Serbia, Italia y Macedonia del Norte.
Dura jornada de la Euroliga para el Panathinaikos pese a su cómoda victoria en casa frente al Baskonia (104-69). El choque, plácido en lo deportivo, se convirtió en un drama sanitario cuando el pívot francés de los atenienses pisó mal y sufrió una terrible lesión que dejó helados a aficionados y compañeros.
La cara del jugador de 29 años lo decía todo. Su pierna derecha, doblada en una antinatural postura a la altura del tobillo no daba lugar a engaño: fractura de peroné. Una lesión de larga duración que tendrá fuera de los terrenos de juego a uno de los pilares del actual campeón de la competición.
La terrible lesión de Lessort fue el detonante, pero la cosa no acabó ahí. Varios aficionados, el número difiere dependiendo a quien le preguntes, sufrieron desmayos en las gradas y tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos del pabellón y de los equipos. Incluso a un seguidor le dio un ataque al corazón
El caos fue descrito tras el partido por el entrenados del Panathinaikos, Ergin Ataman. "Nueve personas se desmayaron y otra sufrió un ataque al corazón. No encontraban suficientes ambulancias para mandar a la gente al hospital", afirmó en rueda de prensa.
Finalizado el encuentro, los jugadores locales y los visitantes hicieron un círculo en el centro de la cancha para rezar por Lessort y desearle una pronta recuperación. Una vez duchados, toda la plantilla visitó al francés en el hospital demostrando que son una gran piña.
En lo deportivo, el duelo se rompió en el primer cuarto. El 33-12 del primer asalto fue fundamental en el desenlace de un choque en el que el Baskonia no encontró el acierto que requería el duelo, pero tampoco pudo contener a su rival en el tiro exterior.
Las 16 pérdidas de los vascos fueron un lastre, pues el Panathinaikos sumó 27 puntos de esos errores con Kendrick Nunn como estilete con 26 puntos.
Hacía años que el Real Madrid no experimentaba un lavado de cara semejante y de ahí los interrogantes. Que la Supercopa Endesa, donde no perdía un partido desde hacía siete años, no ha servido para mitigar. Los blancos arrancan el curso hoy (18.30 h.) en La Coruña ante el recién ascendido Leyma y el jueves visitan al Bayern en el comienzo de la Euroliga. La trituradora de partidos en la que desde hace tiempo devino el baloncesto continental ya está en marcha y la exigencia, evidentemente, no mengua. Aunque, de momento, el mensaje que traslada Chus Mateo mientras pide un refuerzo es claro: "Necesitamos tiempo".
Un mercado abierto para el Madrid porque, cuando ya estaba su plantilla a punto perdió de forma inesperada a Guerschon Yabusele, pieza clave. El francés dejó un buen pellizco en la caja con su vuelta a la NBA después de su impresionante despliegue en los Juegos, pero también un hueco enorme. Antes, los blancos, que nada más terminar el curso tuvieron que solventar el culebrón Hezonja, habían perdido a tres de los veteranos sin los que nada se entendería, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández (ambos retirados) y Fabien Causeur. Pero también al crecidísimo Vincent Poirier (Carlos Alocén, que apenas contó tras superar su grave lesión, ha fichado por el Gran Canaria).
En su apuesta por la continuidad desde que ya hace 13 años comenzara la era Laso, que después ha mantenido de manera brillante Chus Mateo, cada verano la plantilla sufría un par de pinceladas. Sin ir demasiado lejos, hace un año apenas Facundo Campazzo fue la única cara nueva, aunque en realidad no lo fuera, pues regresaba tras su experiencia fallida en la NBA. Por eso no es que se perciban alarmas en el club, pero si expectativas y quizá ciertas dudas por cómo va a funcionar todo ahora. "Este año no va a ser tan fácil como el pasado porque hay cambios", avisa el entrenador. "Hemos perdido a jugadores importantes", lanzó un Alberto Abalde del que sin duda se aguarda un paso adelante (fue renovado).
Feliz, Abalde y Llull, durante la Supercopa.ACB Photo
Hubo cuatro fichajes y en ellos recaen las incógnitas. Porque, menos el veteranísimo Serge Ibaka, los otros tres nunca han experimentado la exigencia de competir al máximo nivel Euroliga. Andrés Feliz, que hace apenas tres temporadas estaba jugando en LEB Plata y que protagonizó un asombroso estallido en el Joventut, y Xavier Rathan-Mayes, un norteamericano de 30 años bajo el radar (en las últimas siete temporadas ha estado en 14 equipos) que se hartó de meter puntos el año pasado en el Enisey Krasnoyarsk de la liga rusa, ni siquiera han debutado en la máxima competición continental, el destino imposible de esquivar por el Madrid, que perdió la pasada final contra el Panathinaikos. Usman Garuba, otro de vuelta de una NBA en la que pasó desapercibido, llegó a disputar 53 partidos de 2019 a 2021.
Evidentemente, ellos no van a tener la responsabilidad de ser el core del equipo de Mateo. "No necesitamos héroes, sino gente que nos ayude", ha admitido el técnico, que usó la palabra "piernas", es decir, energía y frescura. La responsabilidad de mantener la pujanza del equipo blanco recae, básicamente, en cinco jugadores a los que sumar la sabiduría y la excepcionalidad del capitán Llull. Son Campazzo, Tavares, Musa, Hezonja y Deck. "Se fueron jugadores importantes y nos toca mantener el legado", admitía el argentino, MVP del pasado título ACB.
A sus 33 años, el Facu es el motor (lo volvió a demostrar en Murcia) pero también ya ocupa el vacío dejado por el Chacho y Rudy en cuanto a carisma. Antes de la Supercopa valoró a cada una de las caras nuevas. Y ninguna mejor descripción que la suya.
Rathan-Mayes: "No lo conocía tanto, aunque me había enfrentado a él. Me acuerdo de que nos costó mucho defenderlo. Cuando se rumoreaba su fichaje, me puse algún vídeo de él y, después de verlo entrenarse aquí, es un jugador de tremenda calidad, con muchos puntos, que la pasa bien y puede llevar la pelota. Defiende intenso y dispone de muchos recursos".
Andrés Feliz: "Me encanta porque es supercompetitivo y ganador, pone al equipo por encima de la individual, lo que encaja perfecto en el Madrid. Es duro en los entrenamientos y eso me gusta mucho, quiere ganar, se le ve".
Serge Ibaka: "Es un profesional, está 24/7 en el club para entrenarse, para ayudar a los jóvenes... para todo. Sabe lo que representa jugar en el Madrid".
Usman Garuba: "Es un conocido de la casa que le ha pasado lo mismo que a mí, que ha regresado y se ha encontrado con la dinámica anterior. Eso le ha resultado fácil, aunque quizá le cueste en los primeros meses porque después de dos o tres años en la NBA las cosas son diferentes. Su energía y juventud son valiosas".
También está Hugo González, que debería disponer de los minutos que demanda su calidad, aunque las perlas no siempre tienen su espacio en el Madrid. Y ese fichaje para el que no paran de salir rumores (el último, el de Dylan Osetkowski), aunque Mateo sigue valorando dónde necesita su equipo reforzarse: "No hay prisa".